Libro de proyectos estudiantiles 2017-2018 - Universidad de Chile

22 Consolidado como un punto de encuentro, creación, reflexión y esparcimiento el Centro Cultural Espacio Elefante ha dejado huella en el quehacer universitario. La motivación del equipo, y la necesidad de emprender nuevos desafíos, fueron claves para proponer un proyecto que busca visibilizar el trabajo de diversas agrupaciones musicales en la Universidad. Desde 2011 se pensó en la idea de habilitar un lugar al interior de la Facultad de Artes (Centro) que permitiera generar instancias de creación colectiva, aprendizaje, obras, talleres y actividades de experimentación vinculadas a distintas expresiones artísticas. Lo anterior se concretó en 2013, gracias a estudiantes de dicha unidad académica que consiguieron la administración de un espacio subterráneo conocido como “Sala Elefante” . Tras cinco años de una intensa labor, el Centro Cultural decidió extender una de las iniciativas que venían desarrollando desde 2016 llamada “Ciclo de Bandas” , cuyo objetivo es ser un puente de difusión para grupos musicales y solistas con ganas de participar en conciertos. “Nuestra primera experiencia con ese proyecto en particular dejó entrever la motivación de muchas agrupaciones y gente interesadas en tocar y mostrar su música. Esa fue una especie de puesta piloto. En 2017 se realizó el segundo encuentro que consideró más fechas (seis), y, antes de que terminara, dijimos que queríamos hacerlo una vez más, porque habíamos tenido buena convocatoria” , cuenta Santiago del Valle, estudiante de Teoría de la Música y coordinador general del Centro. Durante el proceso se realizó una convocatoria abierta a la que asistieron cerca de 325 bandas, de las cuales 60 fueron seleccionadas. “Analizamos y establecimos una curatorial de los proyectos musicales que llegan, donde revisamos el material, catalogamos por estilos, y les entregamos una evaluación sobre una serie de aspectos técnicos para hacer que la temporada sea lo más interesante y variada posible ” , explica Pablo Torres, estudiante de la misma carrera y productor de la iniciativa. Con un total de ocho fechas dispuestas en horarios claves y acordes a cada estilo, Torres agrega que: “logramos diferenciar que algunos géneros son más de trasnoche, como, por ejemplo, el punk o la cumbia, y otros que son de tarde. Ese aprendizaje ha sido interesante, porque como estudiantes de música vamos formando una perspectiva y localización del panorama musical. Sin duda, es algo enriquecedor, ¡como un curso intenso!”.

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