Libro de proyectos estudiantiles 2017-2018 - Universidad de Chile

51 La puesta en marcha se organizó en dos fases, comenzando con la formación de las y los estudiantes mediante jornadas de capacitación. Posteriormente iniciaron las conversaciones para realizar los talleres en el Centro Comunitario de Lo Hermida. “Preferimos hacerlo en un espacio más amplio, y encontramos este lugar que nos abrió las puertas de buena manera . Su gente se mostró muy dispuesta e interesada en colaborar, proponiendo y generando más comunidad, que era nuestro enfoque” , explica Villalba. “Nos dimos cuenta de que a los (as) más pequeños les gustaba mucho lo que estábamos haciendo, y querían sentirse partícipes de las obras y de los conversatorios que realizábamos. Son dinámicas para explorar las emociones, en las que se sienten escuchados (as) y tienen la libertad de desarrollarse sin una imposición”. Las actividades –realizadas por los (as) propios (as) estudiantes– contemplaron, en primer lugar, una selección de la disciplina a desarrollar: “podían elegir entre títeres, sombras o cuentacuentos” . Después inició la etapa de construcción y apropiación del material, en donde se les enseñó a manipular el objeto, a manejar la voz, entre otros aspectos técnicos. Finalmente, se planificó un montaje para que las y los menores pudieran exponer sus experiencias. “Nosdividimosparatrabajarengrupo,yaquesomos seis personas las que integran esta iniciativa – dos por área – . En general todo fluyó súper bien, tuvimos la colaboración de gente del mismo Centro y de profesores (as) involucrados (as) en el proyecto . Salir del ambiente universitario es bueno, porque se pueden generar cosas muy ricas en el entorno en el que nos desenvolvemos”. Con la adjudicación del Premio, el proyecto pudo financiar las capacitaciones que fueron realizadas por una persona especializada, y adquirir materiales para la creación del teatrillo e implementos de formación. En este sentido, Dámaris expresa que: “Para mí fue algo muy importante, nunca había postulado a un proyecto de la Universidad, y la adjudicación fue como ‘¡bien, estoy logrando metas!’ principalmente en algo que tiene mucho que ver con mi enfoque pedagógico. Esta labor, sin duda, ha implicado un gran esfuerzo, porque requiere disciplina y estar atenta a muchos temas con la Universidad, administrativos, etc. Uno empieza a agarrar el ritmo”. Por último, y a modo de reflexión sobre el fondo institucional, concluye que “nos da mucha libertad para la formación de nosotros como estudiantes. Creo que es una de las mejores cosas que ha hecho la U., porque implica salir del aula para comprender cómo funciona la vida afuera, y aplicar todo lo que estamos aprendiendo en espacios sociales. Es algo que va nutriendo nuestras experiencias”. Entrevistada: Dámaris Villalba

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