“Este es un problema que suma y sigue, y que las autoridades deportivas están
muy preocupadas de detener”, explica el Prof. Hernán Báez, Director (Senior) del
Laboratorio de Análisis Antidoping y Abuso de Drogas de la Facultad de Ciencias
Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile.

Prof. Hernán Báez.
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Los Juegos Invernales de Salt
Lake City de este año culminaron
con uno de los máximos
escándalos de doping en la historia del
deporte olímpico: el positivo del
esquiador español Johann Muehlegg,
ganador de tres oros, uno de los tanto
casos que salen a la luz pública y que
reflejan que el dopaje en el deporte es
una practica cada vez más habitual.
“Este es un problema que suma y sigue,
y que las autoridades deportivas
están muy preocupadas de detener”,
explica el Prof. Hernán Báez, Director
(Senior) del Laboratorio de Análisis
Antidoping y Abuso de Drogas de
la Facultad de Ciencias Químicas y
Farmacéuticas de la Universidad de
Chile.
El doping es la administración o uso
por parte de un atleta de cualquier sustancia
ajena al organismo, o cualquier
elemento fisiológico tomado en cantidad
anormal con la sola intención de
aumentar en un modo artificial su performance
en la competición. El deportista
recurre a los medicamentos para
estimularse o sedarse, aumentar o disminuir
su peso, aumentar su masa
muscular, su fuerza, su capacidad cardíaca,
su concentración, calmar la fatiga,
incluso la provocada por el entrenamiento.
En definitiva para obtener
el triunfo o para conseguirlo con
el menor esfuerzo.
Para evitar este flagelo, el Comité
Olímpico Internacional (COI) publica
anualmente una lista de sustancias
y actividades prohibidas que son descubiertas
por medio del análisis
antidoping. Estimulantes, narcóticos,
beta bloqueadores, diuréticos, hormonas
peptídicas y sus derivados son algunas
de ellas; además de la condena
al doping de sangre y la manipulación
farmacológica, física y química de
ésta. El consumo de alcohol, marihuana,
coricoesteroides y anestésicos locales,
están sujetos a restricciones.
En el Laboratorio de Análisis
Antidoping y Abuso de Drogas se realizan
los controles de dopaje en el país
de todas las ramas deportivas, debido
a su gran prestigio a nivel nacional y
sudamericano, contando incluso con
acreditivos internacionales de la Asociación
Internacional de Especialistas
en Antidopaje, de la Confederación
Sudamericana de Fútbol, Unión
Ciclística Internacional y de la Federación
Ecuestre Internacional.
Para realizar el control antidoping , en
el laboratorio se analizan las muestras
de orina, que son tomadas en condiciones
específicas para brindar protección
a aquellas personas que se les ha
tomado el examen. Según afirma el
Prof. Báez, la confiabilidad de ese recinto
desde el punto de vista operativo
es absoluto, “aquí jamás habrá ni
ha habido una información positiva sin
que haya pasado por pruebas extraordinariamente
exigentes en cuanto a la
seguridad del resultado, porque usamos
las más rigurosas y avanzadas
tecnologías existentes en el mundo. De
ahí que si un test sale positivo realizamos
la confirmación de los datos por
medio de un cromatógrafo de gases
combinado con espectrometría de
masa que nos informa claramente la
existencia de dopaje o no”.
Burlar el antidoping
Sin embargo, hay una serie de sustancias
que los atletas deportivos están
consumiendo que no pueden ser detectadas
por el análisis antidopaje en
la actualidad. Tal es el caso de las hormonas
de crecimiento y las endógenas.
Ambas cuesta mucho detectarlas porque
normalmente estas hormonas se
encuentran en el organismo por lo que
los científicos deben usar parámetros
y radios diferentes para poder descubrir
si hay niveles superiores a los de
la población en general.
Otro caso es la eritropoyetina (EPO)
que fue profusamente difundida en las
últimas Olimpiadas de Invierno de Salt
Lake City, donde hubo por primera vez
tres casos positivos de esta sustancia.
La EPO es una hormona generada naturalmente
por el organismo, cuya administración
artificial permite elevar
la producción de glóbulos rojos,
incrementando así la cantidad de oxígeno
liberado a los músculos en ejercicio
y mejorar el rendimiento de un
atleta. En aquellas carreras que se pueden
ganar en fracciones de segundo,
la administración de esta sustancia
puede significar la diferencia entre ser
ganador de una medalla o llegar en
puestos secundarios.
Hasta este año la eritropoyetina nunca
había podido ser detectada porque
no existían las herramientas analíticas
para hacerlo. Gracias a la utilización
de dos metodologías combinadas que
crearon científicos australianos y franceses
se puede determinar la existencia
de una eritropoyesis aumentada,
por medio de muestras de sangre y
orina.
Asimismo hay una serie de sustancias
que utilizan los deportistas para engañar
al test antidoping. Los diuréticos
son una ellas, que son consumidas
para diluir la orina y así lograr que las
drogas que se hayan ingerido queden
bajo los límites de detección de los
equipos. Otra alternativa es la utilización
de la epitestosterona cuyo objetivo
es regular el radio testosteronaepitestosterona
y ocultar el uso de los
esteroides y la testosterona exógena
que se administró previamente para
lograr una mejor y mayor musculatura
y acondicionamiento físico para
determinadas pruebas. Además, hay
personas que tratan de sustituir la orina
para tratar burlar el sistema. Una
de ellas es la caterización donde el
deportista se extrae su orina y a través
de una sonda se coloca orina limpia.
En la actualidad en el Laboratorio de
Análisis Antidoping y Abuso de Drogas
no cuentan con los equipos necesarios
que les permitan descubrir el
consumo de EPO artificial por parte
de los deportistas nacionales. Lo que
a juicio de su director es de principal
relevancia. “Esperamos que las autoridades
del Instituto Nacional del Deporte
nos apoyen para poder adquirir
estos nuevos sistemas que nos permitan
detectar el uso de EPO, porque la
Universidad de Chile nos ha apoyado
mucho para comprar las últimas
implementaciones, pero de parte del
instituto no hemos recibido todo el
apoyo que hubiéramos esperado”, indica
el Prof. Hernán Báez.