Académicos del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, liderados por los Profesores Alfredo Lahsen y Carlos Palacios, se encuentran desarrollando investigaciones tendientes a ubicar áreas con potencial geotérmico que puedan ser utilizadas con este fin.

Profesores Alfredo Lahsen y Carlos Palacios.
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Como baños con propiedades
medicinales o simplemente
como lugares de esparcimiento
y descanso, las fuentes termales
existentes en el país son utilizadas desde
la antigüedad por la población y
cada año parecen atraer a un mayor
número de turistas. Sin embargo, más
allá de las bondades antes descritas,
un grupo de científicos chilenos ve en
estos focos de energía geotérmica la
gran posibilidad de generar electricidad,
especialmente cuando las propias
autoridades han admitido la urgente
necesidad de diversificar las fuentes
para la generación eléctrica del país.
Actualmente, una buena parte de la
electricidad que consume Chile es generada
mediante combustibles fósiles
contaminantes, entre los cuales se encuentra
el gas natural importado desde
Argentina, convirtiéndonos en un
país altamente vulnerable, como ya se
evidenció en febrero pasado, que por
una huelga de trabajadores argentinos,
se suspendió el flujo de este combustible
hacia Chile.
Como resultado de ello, las autoridades
se declararon en alerta ante posibles
cortes de luz, tal como ocurrió en
1998, cuando varias ciudades del país,
incluida Santiago, sufrieron interrupciones
en el suministro, aunque entonces
se debió a una prolongada sequía,
que afectó a las Centrales Hidroeléctricas.
Por otra parte, y sumado a lo anterior,
se conocen estimaciones que las cuencas
gasíferas argentinas podrían agotarse
en un plazo del orden de 20 años.
En este contexto, académicos del Departamento
de Geología de la Universidad
de Chile, liderados por los Profesores
Alfredo Lahsen y Carlos Palacios,
se encuentran desarrollando investigaciones
tendientes a ubicar áreas
con potencial geotérmico que puedan
ser utilizadas en la generación de electricidad.
Ello se basa, además, en el
hecho que estimaciones realizadas
anteriormente por el Prof. Lahsen indican
un potencial de energía
geotérmica utilizable en la generación
de electricidad del orden de 16.000
MW, esto es, aproximadamente el doble
de la capacidad eléctrica instalada
actualmente en el país.
La idea es ubicar reservorios que contengan
vapor o agua caliente a altas
temperaturas, generados a partir del
agua meteórica que se infiltra hasta
ciertas profundidades de la tierra y es
calentada por cámaras magmáticas
que constituyen las raíces de la franja
volcánica activa ubicada a lo largo de
la Cordillera Andina.
El proyecto actualmente en curso, correspondiente
al Programa Fondef de
Conicyt, denominado “Caracterización
y evaluación de los recursos
geotérmicos de la zona central-sur de
Chile: posibilidades de uso en generación
eléctrica y aplicaciones directas”,
tiene por objeto primero determinar
la potencialidad de energía
geotérmica de la zona central-sur de
Chile, asociada al arco volcánico pliopleistocénico
de la Cadena Andina.
También establecer, de acuerdo con las
características físicas y geoquímicas
de las áreas termales investigadas, las
posibilidades de utilización, ya sea
para ser empleadas en forma directa
como calor o para la generación de
electricidad.
Además, seleccionar y estudiar en detalle
los dos sistemas geotermales más
promisorios, en cuanto a su potencial
energético, factibles de ser desarrollados
con fines eléctricos, y formar especialistas
en investigación y exploración
de recursos geotérmicos.
Para llevar a cabo este proyecto se
cuenta con la participación de la Empresa
Nacional del Petróleo y con la
colaboración de académicos y tesistas
del Instituto Internacional de Investigaciones
Geotérmicas de Italia; Instituto
de Geología General y Aplicada
de la Universidad de Münich, Alemania;
Instituto Geotermal de la Universidad
de Auckland, Nueva Zelandia.
Avances del proyecto
De acuerdo con lo informado por los
investigadores, a la fecha se ha establecido
que las áreas termales más
promisorias corresponden a Copahue,
Laguna del Maule, Calabozos,
Puyehue, Cordón Caulle (cerca de
Osorno) y en torno al volcán Chillán.
En las dos últimas áreas se han realizado
investigaciones en detalle, cuyos
resultados nos permiten hacer estimaciones
preliminares que indican en
cada una de ellas un potencial de cientos
de MW, según explica el Prof. Palacios.
El Prof. Lahsen añade que las áreas
seleccionadas como más promisorias,
sobre la base de estudios geológicosestructurales,
volcanológicos y
geoquímicos, presentan además ventajas
de accesibilidad, cercanía a las
líneas de alta tensión y condiciones
socioeconómicas de diversa índole en
el entorno.
En cuanto a la formación de especialistas
para el desarrollo de los recursos
geotérmicos, se han realizado cursos
sobre métodos geoquímicos y técnicas
geofísicas en la exploración
geotérmica, dictados por profesores
del Instituto Internacional de Investigaciones
Geotérmicas del CNR de Italia
y de la Universidad de Génova, con
el patrocinio de la UNESCO.
Adicionalmente, estudiantes están participando
en el proyecto mediante la
realización de memorias de título y
estudios de postgrados. A la fecha tres
geólogos, egresados de nuestra Universidad,
fueron becados por el Gobierno
de Nueva Zelandia para especializarse
en el Instituto Geotérmico
de la Universidad de Auckland.
Ventajas de la energía geotérmica
El Prof. Lahsen explica que una central
geotermoeléctrica funciona como
una planta termoeléctrica convencional,
la que a través de combustibles
como carbón, petróleo o gas natural
produce el vapor que luego mueve las
turbinas para generar electricidad. En
el caso de la energía geotérmica, la
caldera de vapor se encuentra en forma
natural bajo la superficie de la tierra.
Estos reservorios, ubicados hasta
una profundidad de unos 4 km., son
económicamente explotados mediante
pozos que extraen el agua caliente
o vapor que accionan las
turbina para generar la electricidad.
Este académico realizó hace
más de 20 años investigaciones
en el norte de Chile (Regiones
de Tarapacá y Antofagasta),
donde se encuentra el campo
geotérmico de El Tatio, que a
fines de la década del 70 se iba
a instalar la primera central
geotérmica del país, iniciativa
que fracasó por cuestiones de
orden político-económico.
Con el actual proyecto, los académicos
se encuentran muy optimistas, ya
que a medida que han avanzado las
investigaciones, los resultados han
sido muy promisorios.
Además, “aún cuando a nivel de autoridades
no se ha observado un interés
muy claro acerca del desarrollo de
la energía geotérmica, los hechos van
a obligar a que ésta llegue a ser utilizada.
Si el mencionado desarrollo llega
a producirse en diez años más, no
importa, lo fundamental es avanzar en
los estudios de exploración, con el
objeto de caracterizar y evaluar el potencial
de energía geotérmica que existe
en diferentes áreas del país. En esta
forma tendremos la posibilidad de utilizar
este recurso energético renovable
y no contaminante cuando ello sea
totalmente imprescindible”, asegura el
Prof. Lahsen.
El costo de la energía eléctrica producida
mediante geotermia es muy similar
a la hidroelectricidad, en ambos
casos el costo de instalación inicial es
alto; pero posteriormente para producir
la electricidad no hay costos en
combustibles, según explica el Prof.
Lahsen, quien es uno de los pocos latinoamericanos
que integra el Consejo
de Directores de la International
Geothermal Association.
Además de generar electricidad, las
ventajas de la geotermia se extienden
hacia otras actividades adicionales
para constituir verdaderos polos de
desarrollo en una determinada área,
como por ejemplo, según indica el
Prof. Palacios, el empleo directo del
agua caliente o vapor en procesos tales
como secado de productos agrícolas
o de maderas, en la acuicultura para
la crianza de peces y crustáceos, en
invernaderos para el cultivo de hortalizas
y flores o en la creación de otros
balnearios.