Tras permanecer dos años cerrado, el Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago de la Universidad de Chile, reabrió sus puertas al público con nuevos bríos en la búsqueda de la difusión del rico patrimonio cultural americano.

Prof. Teresa Canto.
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En una sociedad globalizada,
cada vez más bombardeada
por la tecnología e influenciada
por la cultura del fast food y los mall se
hace cada vez más necesario saber reconocer
nuestra identidad americana,
misión fundamental que tiene el Museo
de Arte Popular Americano
(M.A.P.A.) Tomás Lago.
Emplazado en un antigua y bella casa
señorial (Compañía 2691), este centro
de Extensión y Difusión perteneciente
a la Facultad de Artes de la
Universidad de Chile cuenta con más
de cinco mil 700 piezas valiosas de
alfarería, cestería, tejidos, instrumentos
musicales, implementos de equitación,
imaginería religiosa, pintura
instintiva, trabajos en cuero, tallado en
madera y hueso, provenientes de todos
los países de nuestra región además
de Europa y Oriente.
Sin embargo, a inicios del año 2000
este museo decidió cerrar sus puertas
a la comunidad para elaborar una serie
de proyectos con miras a revitalizar
y reestructurar las funciones de extensión
y difusión del patrimonio cultural
americano. Explica su directora
Prof. Teresa Canto; “realizamos un trabajo
interno de reflexión muy intenso
para lograr un museo más atractivo e
interesante para la comunidad, porque
dentro de cada uno de los proyectos
siempre hay que entregar una serie
de estímulos hacia los hacedores,
cultores y personas en general y difundirlo
a todo nivel. La institución
se ha reestructurado para presentar en
forma más atractiva la cultura popular
en el que la gente no de una vuelta
al museo, sino esté en él y participe
para que lo sienta como un lugar propio”.
Esta nueva etapa del M.A.P.A. se refleja
en detalles como la creación de
un nuevo logo institucional, extraído
de un tapiz de Violeta Parra que forma
parte de la colección textil del
museo.
También la mencionada revitalización
en el área educativa comprende visitas
guiadas para entregar a las distintos
grupos que concurran al museo un
conocimiento más profundo, donde no
sólo vean objetos aislados de sus referentes
naturales, sino que interactúen
con ellos. Fue así como durante la exposición
realizada el pasado mes de
mayo llamada “Textiles de Raíz Indígena
de México en Chile
(TRIMECH)”, -que contó con 100 piezas
textiles traídas a nuestro país desde
México-, los escolares pudieron
recrear dos telares de cinturas y confeccionar
su propio huipil, logrando un
aprendizaje más significativo.
Para ir a la par de los tiempos y tal
como lo han hecho establecimientos
internacionales de su mismo tipo, el
Museo de Arte Popular Americano
Tomás Lago, ingresó su inventario al
Sistema Sur perteneciente al Centro de
Documentación de Bienes Patrimoniales
de la Dibam, gracias a un programa
de apoyo a museos de la Fundación
Andes. Este proyecto permite
registrar, documentar y catalogar todas
las colecciones del establecimiento
de manera fácil y expedita.
Otra meta impuesta para esta nueva
fase es, no sólo albergar una colección,
sino que también constituirse en un
centro de investigación que genere
encuentros de especialistas con el
objeto de conocer los fenómenos culturales
que comprenden el arte popular;
“porque no se justifica coleccionar
objetos sino se tiene una intención,
donde tanto los estudiosos del tema
como la población en general cuenten
con los espacios y los elementos necesarios
para acceder a su estudio”,
relata la académica.
Es así como a contar del mes de junio
hasta enero del próximo año está proyectado
realizar el primer encuentro
en torno a la religiosidad popular llamado
“La Fiesta: Una vida de fe en
América Latina”. En ella se exhibirán
antiquísimas piezas cargadas de emociones,
no sólo religiosas sino que también
reflejan un contexto cultural por
medio de escenas costumbristas, de
danza, baile y actuación.
Paralelamente se ha organizado en conjunto
con el Centro Interdisciplinario
de Estudios de Género y el Archivo de
Literatura Oral y Tradiciones Populares
de la Dibam, una serie de conferencias
en el que participarán destacados
estudiosos del tema. Asimismo
se llevarán a cabo otras actividades
mensuales, tal como una exposición de
fotografía de la Fiesta de la Tirana y un
ciclo de documentales que serán presentados
por sus propios realizadores.
Otra preocupación central de este
museo es destacar a las figuras centrales
que hacen posible la persistencia
del arte popular: los artesanos. Para
ello se habilitará en los próximos meses
una sala en el que estos cultores
podrán mostrar sus obras y realizar
talleres donde entreguen sus conocimientos
a la población en general; “los
artesanos están vivos y tenemos que
valorarlos. Muchas veces ellos sufren
de desencuentros, a veces están de
moda, pero pronto son olvidados. Es
por eso que tenemos que hacerles un
reconocimiento, revalorizar su obra
porque ésta es un reflejo de su entorno,
de un pasado que no debemos olvidar
porque ellos son nuestra cara que
nos permiten sentirnos chilenos”, sostiene
la Prof. Teresa Canto