Y todo gracias al esfuerzo que han hecho en el
Departamento de Astronomía, con el fin de formar
una nueva generación de astrónomos de gran
categoría, capaces de emplear el rico instrumental
que se encuentra en nuestro país y motivar a los
escolares a que se interesen por la ciencia.

Prof. José Maza.
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Chile podría convertirse en la
capital astronómica del mundo.
En el norte de nuestro país
hay un clima excepcional, con muchas
noches despejadas siendo uno de los
lugares más apropiados del mundo
para divisar los astros. De ahí que surgiera
hace más de tres décadas el interés
de las primeras potencias de colocar
telescopios en nuestras latitudes.
Paranal, Las Campanas, Tololo, Pachón
y La Silla son centros
astronómicos que cuentan con instalaciones
ópticas de gran categoría.
“Construir un telescopio como los del
Proyecto Geminis implica una inversión
de 180 millones de dólares, sumado
a los 90 millones de dólares
anuales que cuesta su mantenimiento;
siendo realistas no tenemos muchas
esperanzas de que en nuestro país
priorice en la investigación astronómica.
De ahí que debemos aprovechar estos
equipos de primer nivel que nos permiten
abordar temas de fronteras y
hacer investigaciones de gran calidad
desde un nación del tercer mundo.”,
señala el Prof. José Maza, astrónomo
de la Universidad de Chile, Doctor en
astrofísica de la Universidad de
Toronto, Canadá y Premio Nacional
de Ciencias Exactas 1999.
Sin embargo, nuestro país sólo cuenta
con treinta astrónomos quienes pueden
acceder a un 10% del tiempo de
observación; lo que representa un potencial
de gran valor ya que nuestros
científicos están en condiciones de
realizar el 10% de los descubrimientos
en astrofísica moderna gracias a
estos poderosos instrumentos, pero se
requieren mayores recursos humanos.
Para responder a este desafío la Universidad
Chile en conjunto con el Departamento
de Astronomía de la Facultad
de Ciencias Físicas y Matemáticas,
se han abocado a la tarea de formar
una nueva generación de profesionales
que permitan la posibilidad
de un mayor desarrollo, investigación
y descubrimientos astronómicos en el
país. Para ello y gracias al Proyecto
Fondap (Fondo de Investigación
Avanzada en Áreas Prioritarias) nuestra
casa de estudio es actualmente la
única institución chilena que imparte
los programas de Magíster y Doctorado
en Astrofísica.
“Este es un intento de desarrollar la
astronomía a nivel nacional, uno de
nuestros objetivos es que de aquí a cinco
años se doctoren en astrofísica por
lo menos diez personas para conformar
un contingente de profesionales
que parta de un nivel mucho más alto
del que tuvimos nosotros”, indica el
Prof. Maza.
Con la mirada en el cielo
Atraer a los jóvenes estudiantes de la
Región Metropolitana a que se embarquen
a la aventura de descubrir el universo
es otra meta que tiene el Departamento
de Astronomía. Para ello, el
Observatorio Astronómico Nacional
(Cerro Calán, Camino del Observatorio
1515), perteneciente a nuestra Casa
de Estudios inaugurará un nuevo telescopio
en agosto próximo, fecha en que
el observatorio cumplirá 150 años de
vida.
Creado el 17 de agosto de
1852 a instancias de don
Andrés Bello, rector de la
Universidad de Chile, el
Observatorio Astronómico
Nacional nació con el propósito
de estimular el conocimiento
astronómico en
Latinoamérica, sin embargo
en la actualidad los
equipos que posee son piezas
de museo que no permiten
realizar investigaciones
científicas y que tampoco
resultaban muy atractivas
para los escolares que
concurrían al recinto.
“Los telescopios antiguos
hacían muy tediosa la visita
a los jóvenes por lo que tuvimos
que darnos por vencidos
ante la evidencia que
con los gameboy, los
nintendo 64 y la computa-
ción ver el cielo a través de un gran tubo
como catalejo de pirata a los estudiantes
no los emocionaban mucho”, señala
el académico.
Debido a esto, el Observatorio, gracias
a una donación de la Embajada
de Japón pudo adquirir un nuevo y
poderoso instrumental. A través de
visitas guiadas los estudiantes podrán
apreciar a través de una pantalla gigante
los planetas celestes, cráteres de la luna
y estrellas que capte el telescopio de
sólo 45 centímetros, el que será controlado
por un computador. Asimismo,
las imágenes que registre esta nueva
herramienta, permitirá al Observatorio
contar con un extenso banco de
imágenes, para que más tarde también
pueda ser empleado como material de
apoyo para exposiciones y para quienes
asistan al lugar.
“Si logramos que uno de los diez mil jóvenes
que esperamos que concurran al
Observatorio, excite sus neuronas y se
sienta motivado no sólo por la astronomía,
sino también por cualquier otra área
de las ciencias, habremos cumplido nuestro
objetivo”, indica el Prof. Maza.