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Investigación de sociólogos
El endeudamiento es una forma de integración social
La adquisición de ciertos bienes y servicios se ha transformado en una pauta de estructuración de la sociedad, esto fomentado por los múltiples sistemas crediticios que invitan al consumo.
No es extraño que a fin de mes las cuentas entre ingresos y egresos que realiza cada familia media chilena en su propio hogar, no calcen. Pese a los malabares que hacen con su dinero los cientos de pequeños y domésticos ministros de Hacienda, la economía cotidiana tiende a terminar en deuda. Ya sea el ítem que se volvió a postergar por falta de presupuesto, la cuota del TV cable que tendrá que esperar, o las vacaciones del año pasado que se siguen pagando.
El sociólogo Miguel Fernández LLanos se pregunta ¿qué mecanismo impele a las personas a gastar más dinero del que perciben?, y plantea como respuesta que el sistema económico de nuestro país fomenta a gran escala el otorgamiento de créditos, transformando el endeudamiento en una masiva práctica social que permite a los individuos acceder a nuevas posibilidades de vivencia, asemejándose su actuar a los grupos más pudientes. El endeudamiento sería entonces una pauta de estructuración social.
Este interesante punto de vista fue uno de los trabajos presentados en el II concurso de investigación para sociólogos, denominado “Hacia una caracterización de la estructura social en Chile”, organizado por el Programa de Estudios Desarrollo y Sociedad (PREDES) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
“Este último (el crédito) se observa entonces como una práctica social, es decir, referida a contextos de interacción, que abre espacios nuevos de interacción social”
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Según el director del PREDES, Prof. Alfonso Arrau, las distintas actividades que realiza la dependencia “buscan contribuir al fortalecimiento de la teoría del país, en definitiva, producir conocimientos, ciencia básica”. Este tipo de concursos en particular pretende promover entre los sociólogos jóvenes el desarrollo de la labor investigativa, además, a través de estos trabajos es posible tener un panorama de los temas emergentes de la disciplina, aunque debido a su variedad temática es difícil elaborar a partir de ellos un cuerpo discursivo en común.
De hecho, el reciente concurso sobre estructura social recibió propuestas de enfoque tan heterogéneas como los temas: los efectos de la migración en Chile, las políticas públicas mapuches, el uso del tiempo de la población chilena, la caracterización del sujeto que delinque, la exclusión social del adulto mayor, etc.
En términos generales, el programa privilegia, la escuela de la teoría sociológica moderna que trata las problemáticas del procesos de modernización y modernidad. De esta forma, casi todas las investigaciones realizadas se suscriben a tres ejes temáticos: ciudadanía y transición, modernización y exclusión social y género del desarrollo.
Según explica el académico, estos ejes temáticos son de alta preocupación dentro de la comunidad sociológica, pero de relativa o escasa incidencia en el debate público, por esto la necesidad de instalarlos. “En el fondo eso que tanto se habla de pensar Chile, nuestro programa lo está haciendo”, afirma el Prof. Arrau en referencia al proyecto creado en 1998. El organismo ya planea la elaboración de un tercer concurso para jóvenes.
Auge y riesgo
La investigación realizada por Miguel Fernández Llanos en septiembre del 2001 se denominó “El consumo y el endeudamiento como pautas de estructuración en Chile”. Según manifiesta, su estilo profesional es el de iluminar un fenómeno ya que el sociólogo es un observador privilegiado. A su juicio, si bien la objetividad es inalcanzable, el observante debe manchar lo menos posible su objeto de estudio con calificaciones valóricas. Aun así, sostiene que en su labor debe haber cierto carácter de compromiso porque “al pensar la realidad estamos de alguna manera modificándola e ingresándola nuevamente como insumos remozados de la interacción habitual”, señala.
Derechamente en los contenidos de su trabajo el profesional expone su teoría de que en la actualidad es cada vez más difícil mantener el equilibrio entre ingresos y egresos familiares, debido a que los individuos adquieren y emplean destrezas que los habilitan para acceder a nuevas posibilidades de vivencia social, estas destrezas no son otras que la capacidad de acceder al crédito y por tanto al endeudamiento. “Este último se observa entonces como una práctica social, es decir, referida a contextos de interacción, que abre espacios nuevos de interacción social”, explica.
Su investigación buscó responder a las interrogantes de si el endeudamiento es una circunstancia individual o responde a las condiciones que ofrece el sistema. A su forma de ver, la respuesta está en la mixtura de ambas alternativas, ya que el tema puede ser observado desde la sicología de las personas o desde las características y necesidades del modelo económico.
En este sentido, entre las áreas que aborda su estudio está el consumo como fenómeno de la sensibilidad moderna, el endeudamiento como recurso de estructuración de sistemas sociales, las alternativas del sistema financiero, los riesgos y problemas que genera la búsqueda de la expansión de la riqueza, entre otros.
Según se indica en su trabajo, a partir del proceso de apertura económica impulsada por el gobierno militar, se empezaron a cambiar en forma paulatina los patrones de consumo de la población. Los principales hitos fueron el levantamiento de las barreras arancelarias para los productos manufacturados que implicó la sustitución de la producción nacional por la externa, esto sumado a la enorme diversidad de productos crediticios que empezó a ofrecer el sistema financiero.
El ciudadano tenía mucho qué comprar y muchas posibilidades de pago gracias a los sistemas de crédito.
Durante los gobiernos de la concertación, que mantuvo el modelo económico, se terminó de sustentar la nueva forma de consumo, respaldada por las bajas cifras de desempleo que tuvo Chile hasta 1997.
La investigación plantea que tanto el consumo como el sistema económico liberal se refuerzan mutuamente. “El endeudamiento para acceder a las pautas de consumo deseadas constituye una herramienta disponible que, por lo demás, es fomentada como un mecanismo de generación de utilidades para el sistema financiero”.
Las cifras indican que el endeudamiento se da más en los estratos socioeconómicos medios, que por un lado presentan posibilidades de cumplir con sus compromisos económicos y por otro buscan satisfacer necesidades de consumo vinculadas a una “integración simbólica”.
En este sentido, consumir es una forma de integración social, ya que determinados bienes o servicios están personificados en grupos socioeconómicos específicos. Al adquirir ciertos productos el ciudadano logra, según el mismo, una condición social “superior” y deseable desde el punto de vista material.
Desde luego, el proceso de consumo implica ciertos costos, como el desgaste psicológico que implica la búsqueda de la integración, por otro lado, el desgaste físico y laboral de tener los recursos necesarios para financiar esta integración.
Allí es cuando la posibilidad del crédito de consumo se transforma en una herramienta directa de integración social, pero también de exclusión para aquellos que no tienen las posibilidades de acceder a un crédito. Lo más grave es que frente a cualquier crisis económica la persona que antes tuvo los recursos para un crédito se transforma en un deudor moroso, pudiendo pasar rápidamente de la inclusión a la exclusión social, perdiendo los bienes y privilegios que había obtenido.
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