Directora Prof. Faride Zeran
Luego de un largo peregrinar por diferentes sedes y de oscuros períodos, la Escuela de Periodismo se trasladó a sus nuevas y definitivas dependencias en Ignacio Carrera Pinto, junto a la
Facultad de Ciencias Sociales.

La Directora de la Escuela de Periodismo, Prof. Faride Zerán, considera que estamos ante un hecho emblemático, “no sólo para esta Escuela, sino que es un hecho histórico, fundamentalmente, porque la Universidad a través de su Rector, profesor Luis Riveros, reconoce y ve la importancia de la formación del profesional de periodismo y de las comunicaciones.
La Casa de Estudios asume la importancia de la formación académica y la revolución tecnológica que implica el construir un edificio adecuado para que ésta, que fue la primera Escuela de Periodismo fundada en Chile y una de las más antiguas de América Latina, vuelva a ser la más importante de todas las que han existido”. Hay que recordar que la Escuela de Periodismo luego de ser erradicada de su edificio en el Instituto Pedagógico ha deambulado por más de veinte años en diferentes sedes.
No puedo ver la construcción de esta Escuela y de este Departamento aislado de la decisión, de la voluntad de recuperar un liderazgo que en algún momento se perdió y creo que le es natural.
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En ese sentido, continúa la Prof. Zerán, tiene un significado simbólico “en cuanto a la recuperación de un espacio físico propio, digno y amplio, no olvidemos que las autoridades anteriores pretendieron cerrar la Escuela, eso no es un hecho cualquiera. Estaba la demanda desde hace mucho rato y no nos escuchaban”.
Este edificio moderno, cómodo que albergará a las nuevas generaciones de periodistas, es el marco adecuado para que la Universidad de Chile mantenga su excelencia académica en todas las áreas. No puedo ver la construcción de esta Escuela y de este Departamento aislado de la decisión, de la voluntad de recuperar un liderazgo que en algún momento se perdió y creo que le es natural. Si uno ve los aportes, los apoyos, ve una cierta desidia del Estado de asumirla como la Universidad más importante del país. Ese liderazgo está emergiendo nuevamente, y este es uno de los hitos.
Nuevos proyectos
“Llevo 5 años en la dirección de esta Escuela y siento que con esto estoy cumpliendo una etapa muy importante, me siento muy orgullosa de haber encabezado este período que culmina con la inauguración de este edificio, pero creo que ahora se abre una nueva etapa que es darle nuevos contenidos a esta infraestructura que nos va a permitir volver a ser los mejores”, continúa la académica.
Aquí la tecnología no es un chiche, son elementos básicos que nos parece bien tenerlos, pero lo central es el contenido en tanto instrumento para la formación de seres humanos que tengan una visión amplia, una formación de excelencia, que sean capaces de estar a la altura de lo que está pasando en el mundo.
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Agrega que es muy importante que esta nueva Escuela de Periodismo tenga un estudio de televisión profesional. “Este estudio” más allá de la espectacularidad nos está indicando la voluntad de poder enfatizar el área audiovisual, particularmente en la formación de cine y televisión. Nos está indicando la necesidad que el documental como género sea un elemento dentro de la formación de los periodistas de la Universidad de Chile”.
“Este nuevo edificio permite, además, plantear una serie de cursos de posgrado y especialización en torno al periodismo en internet, a la formación de páginas web, etc. Se amplían las perspectivas para entregar una formación integral que esté de acuerdo con estos tiempos de revolución y cambio tecnológico asumiendo además, fundamentalmente que una tecnología sin sentido es el vacío absoluto. Aquí la tecnología no es un chiche, son elementos básicos que nos parece bien tenerlos, pero lo central es el contenido en tanto instrumento para la formación de seres humanos que tengan una visión amplia, una formación de excelencia, que sean capaces de estar a la altura de lo que está pasando en el mundo. Este es el desafío y nosotros lo hemos asumido como tal”.
Integrados a la universidad
Una cosa que es muy importante es que la Escuela esté en el campus Juan Gómez Millas, junto a la Facultad a la que pertenece. De esta manera se incorpora, nuevamente, al estudiante de periodismo a su ámbito natural; el contacto con las otras disciplinas los enriquece como Escuela de periodismo. “Estabamos aislados en un recinto de mala fama, por decirlo de una manera eufemística, y ahora llegamos hasta el lugar que nos corresponde. Se cumple la voluntad de las distintas generaciones de estudiantes y profesores que pelearon por tener un espacio digno, un edificio propio y por integrarse a la universidad. La universidad formada por un conjunto de islas no es una universidad. La idea de la integración por campus, que se está llevando a cabo, permite fortalecernos más como institución”.
“Yo estudié en Los Aromos, y considero que lo más importante fue la interacción con los estudiantes de filosofía, de literatura, ese mundo amplio que era el periodismo de las comunicaciones en el mundo de las humanidades y las ciencias sociales. Por eso hemos peleado tanto para tener lo que hoy tenemos. La riqueza que te da esa interacción no la adquieres en un aula sino que en los patios, casinos, con los intercambios de libros o al juntarse a ver ciclos de cine”, concluye la Prof. Zerán.
Periodismo hace historia al andar
Mientras se afinaban los últimos detalles del traslado de la Escuela de Periodismo a su nueva sede, el Prof. Raúl Muñoz se da tiempo para evocar su devenir histórico. Esta escuela ha sido muy importante, comienza el relato del Prof. Muñoz, grandes glorias del periodismo nacional han pasado por acá. A mí me hicieron clases Sergio Carrasco, Luis Fernández,
 La primera ubicación de la Escuela de Periodismo, cuando estaba en San Antonio 263. Hoy una peluquería.
 Los patios del ex pedagógico vieron formarse a cientos de periodistas.
 En sus peores tiempos los alumnos de periodismo estudiaron en un edificio antipedagógico ubicado en Diagonal Paraguay.
 La peregrinación de la Escuela llegó hasta ocupar un ex cuartel de la CNI.
 Actual ubicación de la Escuela de Periodismo, integrada al Campus Juan Gómez Millas.
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Cristián Zegers, los viejos próceres de la escuela.
Como anécdota, estuvo de alumno de primer año el señor Joaquín Lavín. Se inscribió, tomó los cursos y finalmente no los hizo. Su intención primera fue estudiar Periodismo, antes que ingeniería comercial, eso demuestra su interés en las comunicaciones y por qué terminó trabajando en El Mercurio.
Estatus profesional
En sus albores, la escuela de periodismo de la Universidad de Chile, el decreto de su fundación esta fechado el día miércoles 28 de mayo de 1952, funcionó en San Antonio 263. Es aquí, bajo la dirección del Prof. Ernesto Montenegro que recibe a su primer contingente de estudiantes, cuarenta alumnos: 25 hombres y 15 mujeres.
La escuela se forma a partir de los que no estuvieron nunca en una escuela de periodismo como Juan Pacull o Ernesto Montenegro, quien incluso fue su primer director. Esos periodistas hechos en el quehacer del trabajo profesional fueron los que incentivaron y motivaron la creación de una escuela de periodismo universitaria. La consideraron necesaria como cosa simbólica, como estatus, la creación de una profesión, establecer ciertas normas, una regulación universitaria. De eso han pasado cincuenta años.
El 26 de abril de 1954, durante la rectoría del prof. Juan Gómez Millas, se instala la primera piedra del edificio de la Escuela de Periodismo. Los Aromos era una parte del Instituto Pedagógico de la Universidad. Ese edificio se construyó con los recursos aportados por una familia venezolana, de la Fundación Henrique Otero Vizcarrondo, quienes representados por Clara Rosa Otero donaron la tercera parte del costo total de la obra. Por supuesto que no es el primer caso de extranjeros, en este caso venezolanos, que por su afinidad con Chile aportan a su desarrollo, Andrés Bello fue el primero.
En 1956 se recibe oficialmente a los ciento veinte alumnos que se incorporan al nuevo plantel. Ese mismo año egresa la primera promoción: Once de los cuarenta alumnos que ingresaron a primer año logran terminar. Al Prof. Montenegro lo suceden en el cargo, Santiago del Campo, Guillermo Feliú y Ramón Cortez Ponce.
Tras la muerte del Prof. Ramón Cortez, se inicia la década de Mario Planet, la Escuela se convierte en Departamento de Ciencias y Técnicas de la Comunicación y se integra a la Facultad de Ciencias Sociales. El profesor Planet asume como decano y el profesor Juan Rojo de la Rosa dirige el Departamento hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre del 1973, día en que se hace cargo de la Facultad, el uniformado Gustavo Reyes Román.
El prof. Raúl Muñoz rememora que “han pasado tantas cosas, uno tiende a acordarse de los paros las protestas, las huelgas que había durante los años 60, toda la época de influencia del 68 francés que tuvo rápido eco en Chile. La época de la reforma universitaria está inscrita en la historia del país, es la etapa más rica de la historia universitaria, había más intercambio entre los propios alumnos. Hoy en día está todo mucho más atomizado, los alumnos de medicina no se conocen con los de sociales y estos tampoco con arquitectura o con los ingeniería. Creo que en gran parte se debe a lo que ocurrió durante el gobierno militar, que buscó atomizar y desmembrar a la Universidad, colocando cada área en una situación feudal, que todavía pervive, cada facultad es un poco un feudo y no quiere saber nada de las otras, cada cual vela por sus propios intereses, y hay facultades que quedamos en desventaja porque no estamos dentro del mercado competitivo, comercial, ciertas áreas del saber no son rentables”.
Continúa con la época de Los Aromos. “Yo tengo buenos recuerdos y algunos no tan gratos como el 73, en la cual quedaron cuatro o cinco profesores de toda la plana que había, la mayoría se fue al exilio, otros fuimos exonerados. Quizá una de las cosas buenas que ocurrió, sin que nadie haya querido que ocurriera, fue que inmediatamente después que los militares tomaron posesión de las dependencias universitarias se nombró director a Gonzalo Bertrán. Él defendió la biblioteca cuando se pensó integrarla al Archivo Central. Esto es importante, nosotros tenemos una colección original de diarios del siglo XIX, que son piezas de museo y de investigación, por ejemplo hay números del ferrocarril, del ferrocarrilito, diarios de los años 1850, de 1870. Siempre hemos tenido el susto de que les pase algo, de hecho un tiempo estuvieron en unas bodegas donde había tubos de desagüe, ni siquiera en cajitas, amontonados unos arriba de otros y todos pensando en qué momento se rompe una cañería y adiós a esto que es patrimonio irrecuperable. Bertrán también retomó algunos pocos profesores, de alguna manera dio la pauta para rehacer la Escuela. El problema de Gonzalo era de tiempo, porque como estaba dedicado fundamentalmente a la televisión, a la escuela iba dos o tres veces a la semana, para firmar documentos, ver un par de problemas y nada más. Bertrán fue director hasta 1975. Le sucedió en el cargo el ingeniero civil Enrique Latorre”.
 Otra vista de la nueva Escuela. |
Desde la torre a Ignacio Carrera
Como para las autoridades del gobierno militar el campus Macul resultaba un foco subversivo, decidieron aislar todas las carreras que no se vinculan con pedagogía. En ese tiempo hubo algunos traspasos extraños entre distintas instituciones, como la Facultad de Arquitectura de Los Cerrillos, que fue traspasada a un organismo dependiente de Carabineros; y el año 81, Periodismo fue instalado en un edificio pequeño que estaba en Diagonal Paraguay con Portugal, al lado de la torre 15.
El Prof. Muñoz cuenta que “hubo muchas situaciones complicadas, como las protestas estudiantiles. Carabineros, simplemente, tiraban las bombas lacrimógenas en la entrada del primer piso, se rompía la mampara de vidrio y listo; el humo se iba como por un tiro de chimenea, todos ahogados para arriba, no había por dónde escapar. Era un edifico bastante complicado. Estuvimos ahí varios años”. La pesadilla luego continuó cuando “en 1986, en el período como directora de la periodista María Eugenia Oyarzún, fuimos trasladados a las que habían sido las dependencias de la Dina. Estaban ubicadas en calle Belgrado, que hoy tiene el nombre de José Carrasco, en homenaje a Pepe. Era un edificio que tampoco estaba habilitado para las clases hubo que generar salas y oficinas a partir de lo que había: cuatro casas que alguna vez fueron independientes y, además, cargar con el estigma de la Dina”, recuerda el académico.
Este moderno edificio se generó a partir de una demanda muy antigua. “Aunque la idea original era recuperar el viejo edificio, pero nunca quedó constancia ni claridad de cómo se habían hecho los traspasos. Hubo algunos directores, como Sergio Prenafeta Yenkins, que intentaron efectivamente reivindicar la posesión y se toparon con que no había nada con lo que recurrir legalmente, todo fue muy oscuro. Sergio se topó con la falta de documentación y todo fue quedando en nada. Con el tiempo se hizo cada vez más difícil porque la propiedad ya pertenece a otra institución (UMCE)”.
En junio de 1997 asume como directora la periodista, titulada en la Universidad de Chile, Prof. Faride Zerán Chelech. Con su llegada, se inició una nueva etapa, se creó el Departamento de Investigaciones Mediáticas y de la Comunicación, se renovó la malla curricular y el cuerpo de docentes. “Además, en esa época empezó la renovación tecnológica de la escuela, si en fotografía, por ejemplo hace unos diez años todavía seguíamos funcionando con el cuarto oscuro, los líquidos, los filtros, ¡Romántico total! En cambio ahora está computarizado, el cuarto oscuro ya es parte de la historia. Nosotros, desde los inicios de la escuela teníamos una imprenta, en la que producimos bastante, pero no tiene sentido traerla para acá si todo es computacional ahora. Hay algunos aparatos que tú puedes rescatar, pero no todo; de hecho, en la antigua escuela de Los Aromos, en el hall de entrada, una de estas máquinas de linotipia quedó instalada como un recordatorio, una pieza de museo”.