Prof. Edgardo Hidalgo
En este artículo algunas claves para no sufrir por permanecer muchas horas sentado.

Un gran porcentaje de la humanidad trabaja sentado, y varios lo hacen frente a un computador. Por lo tanto, un número importante de personas deben, día a día, permanecer muchas horas en estas condiciones de trabajo, frente a lo cual la silla tiene una trascendencia fundamental, y pocas veces hablada, en la vida humana.
Los egipcios la inventaron. En sus barcos la llevaron a las costas europeas. En los años 350 A.C. en el período de dominio greco-romano los griegos adoptaron este mueble para descansar. En sus primeros tiempos, fue un sitio para destacarse frente al resto de los presentes, así nació el “trono”. Hoy es, básicamente, un elemento de trabajo en la oficina, de descanso en casa y espacio arrendado en los locales público.
Por este diario y constante uso, se puede decir que la silla ideal debe ser de una blandura intermedia: ni dura que moleste los puntos de descarga isquiática; ni demasiado blanda, en que la persona quede hundida y con poca movilidad. El tapiz debe estar confeccionado de un material no alergeno, además absorbente y poroso que recoja la transpiración, por tanto ojalá sea removible y lavable. Cada uno debiera tener estos muebles hechos a su medida, sin embargo, es muy caro fabricar sillas ad-hoc para cada usuario, pero lo que sí se puede pedir es que no tengan piezas regulables que prontamente empiecen a fallar. Debemos conformarnos con que posea alguna regulación básica, que permita modificar la altura del asiento, además del ángulo de reclinación para el apoyo de columna dorso-lumbar (respaldo).
Por otra parte, también es importante considerar la postura del usuario. Primeramente, para mantener las funciones de equilibrio postural y muscular es indispensable el cambio periódico de actividad cada tantas horas. Las articulaciones se nutren mejor con acciones que movilicen sus líquidos internos(sinoviales); asi mismo, los músculos requieren de un trabajo equilibrado entre los diferentes grupos, para evitar su atrofia y acortamiento por desuso. Las posturas mantenidas no contribuyen a ello, por tanto tienden a producir pérdida de la elasticidad y longitud histológica.
Por otra parte, si analizamos ergonómicamente todas las acciones que se hacen cotidianamente frente al computador(o su escritorio), tendríamos que concluir que los grupos musculares más requeridos y los movimientos más usados deberían ser cuantitativamente similares, tanto a izquierda como a derecha. La disposición de los muebles, como asi mismo los útiles e instrumentos sobre el escritorio, como por ejemplo la pantalla del computador, el teléfono, el citófono, cajoneras, etc. deberían estar ubicados de modo tal que se requiera girar tanto a un lado como al otro. Esto permite un ejercicio muscular y articular también equilibrado.
Está comprobado, por trabajos de investigación biomecánica que, efectivamente la presencia de un apoya-brazos permite disminuir la carga sobre las vértebras lumbares, lo cual es, entonces, beneficioso para trabajar sentado.
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Ahora, la relación entre usuario y escritorio debe permitir “alojar nuestra anatomía de un modo amable”. Por ejemplo, la altura del asiento debe ser igual al largo de la pierna y pie, de modo que al sentarse la pierna quede vertical y el pie totalmente apoyado al piso. Si esto no se cumple puede que la pierna quede colgando, aumentando anormalmente la presión en la parte posterior del muslo, especialmente en la zona distal y cercana a la rodilla, generando dolor en esa zona, y además impidiendo el buen retorno venoso, cuyas venas regresan al corazón, en esa zona, justamente por la zona posterior de la rodilla y muslo.
También la profundidad del asiento debe ser similar al largo del muslo, de modo que, sentado desde el fondo del mismo, las rodillas queden justamente fuera del asiento. Si no ocurriera así, la persona debe sentarse sin poder apoyar toda su columna lumbar en el respaldo, lo que le impide poder descargar peso efectivo sobre esa zona de la silla.
Por otra parte, el respaldo, si no es fijo, recto y vertical, debe tener la forma de la zona lumbar de la columna, además estar ubicado y con regulación justamente a ese nivel, para que la persona pueda acomodar la descarga sobre dicho respaldo, alivianando así el peso que se ejerce normalmente sobre las últimas vértebras lumbares.
Está comprobado, por trabajos de investigación biomecánica que, efectivamente la presencia de un apoya-brazos permite disminuir la carga sobre las vértebras lumbares, lo cual es, entonces, beneficioso para trabajar sentado. Se recomienda un apoya-brazos que permita a la mayor zona del antebrazo descansar sobre él, liberando las manos para el teclado. Se recomienda que el apoya-brazos debería estar a la misma altura que el teclado( ambos en la misma horizontal).
En relación a la zona de descanso visual, ésta debiera ubicarse en los primeros 15 grados del ángulo de visión, contados desde la horizontal hacia abajo. Por tanto, la pantalla debe ponerse a una altura similar a la altura de los ojos, así se mira con el mejor ángulo y además el cuello queda en posición vertical y con la cabeza también erecta.
La distancia desde los ojos a la pantalla debe ser similar al largo de los brazos. Para precisarlo mejor compruébelo poniendo los brazos extendidos: la punta de los dedos debe tocar levemente su pantalla.
La luz tiene que venir desde atrás, o desde los lados. Nunca de frente.
Ya que el mundo moderno nos ha impuesto una actividad laboral, en que las personas tienen que permanecer frente a un computador durante muchas horas diarias, debemos tomar algunas medidas ergonómicas que permitan desarrollar este trabajo sin riesgos de adquirir enfermedades profesionales: por ejemplo patologías circulatorias, deficiencias articulares (hipomovilidad por sedentarismo), atrofias musculares por desuso con acortamientos, dolores de columna, especialmente cervicales y lumbares.
No podemos permitir que la silla deteriore nuestra calidad de vida y termine haciendo de las horas laborables momentos muy desagradables.