La investigación de los académicos del Depto. de Nutrición de la Facultad de Medicina concluirá durante el próximo el año y podría arrojar antecedentes relevantes para la elaboración de estrategias orientadas a prevenir oportunamente las enfermedades cardiovasculares, especialmente si se comprueba que las personas con bajo peso al nacer son más vulnerables de
padecer dichas deficiencias.
 Prof. Dra. Patricia Bustos.
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Alrededor del 30% de las muertes que se producen anualmente en Chile se originan a partir de enfermedades cardiovasculares constituyéndose en la primera causa de mortalidad de nuestra población. Por eso, determinar la “raíz” de estas patologías adquiere una especial relevancia si se desea minimizar sus impactos futuros.
Según diversos estudios, los principales factores de riesgo cardiovascular son la obesidad, la alimentación grasa, el sedentarismo, el estrés y el tabaquismo, todos ellos, condiciones relacionadas con los estilos de vida en la edad adulta.
Existen, sin embargo, teorías más recientes que plantean que la manifestación de los factores predisponentes es mucho más precoz y que incluso estaría asociado al retraso del crecimiento intrauterino o al bajo peso que tuvo una persona al nacer.
Ante esto, los académicos del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Prof. Dra. Patricia Bustos y Prof. Dr. Hugo Amigo, se han abocado a la tarea de evaluar, desde la gestación hasta la edad de adulto joven, la importancia relativa de todos estos factores a modo de determinar el perfil de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.
Ellos proponen que el retraso del crecimiento intrauterino estaría vinculado con los riesgos del desarrollo de las patologías en la edad adulta, y que a esta variable se sumarían otras durante la vida (mala alimentación, sedentarismo, etcétera), las cuales acentuarían dicha predisposición.
Cabe señalar que investigaciones ya realizadas en poblaciones europeas han demostrado una fuerte relación entre menor peso al nacer con el mayor riesgo de desarrollar males crónicos como la enfermedad cardiovascular, la hipertensión y el asma.
“Esos países nunca tuvieron grandes prevalencias de desnutrición y se encontró esta relación. Por eso, para nosotros es desafiante verificar lo que ha ocurrido en este país donde teníamos altas tasas del problema. Creo que este es el primer estudio de esta magnitud que se hace en Latinoamérica”, explica el Prof. Dr. Amigo.
La investigación de los académicos de la Casa de Bello concluirá durante el próximo el año y podría arrojar antecedentes relevantes para la elaboración de estrategias orientadas a prevenir oportunamente este tipo de enfermedades.
El estudio
Para la investigación, denominada “Origen precoz de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares”, los académicos tomaron una cohorte de personas nacidas entre 1974 y 1978 en la maternidad del hospital de la ciudad de Limache, escogiendo una muestra de mil 300 individuos de ambos sexos nacidos en dicho período.
La focalización del proyecto se hizo en esta zona por la disponibilidad de los registros de salud de la época y por el menor grado de migraciones o desplazamiento de su población. De hecho la mayoría de quienes participan del estudio, y que fueron contactadas con información de municipios, registro electoral, Carabineros y la colaboración de la comunidad, habitan en la misma comuna Limache donde nacieron o en el pueblo cercano de Olmué, en la Quinta Región.
En el marco del proyecto los investigadores estudian la situación actual de estos, ahora, adultos jóvenes a través de una serie de encuestas y exámenes médicos.
Así realizan consultas sobre alimentación, actividad física y antecedentes familiares y personales de enfermedades crónicas no transmisibles. También -para verificar niveles de glicemia, insulina, pro-insulina y lípidos sanguíneos- realizan exámenes de sangre, y miden presión arterial, talla, peso, circunferencia de cintura, entre otros; para hacer un diagnóstico más preciso del estado nutricional de la persona. Asimismo consideran datos socioeconómicos y la situación de los encuestados al momento de nacer y hasta el primer año de vida.
Hasta ahora han sido estudiadas 860 personas, pero es necesario contar con la información sobre el total de la muestra para establecer asociaciones entre lo que pasó al nacer y la situación actual de las personas.
En todo caso, entre los resultados preliminares ha llamado la atención de los investigadores la existencia de varios factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, el sobrepeso y la obesidad llega al 50% en la población estudiada que tiene entre 24 y 28 años. Del mismo modo, exámenes han revelado que un alto porcentaje de ellos presenta niveles elevados de colesterol o triglicéridos, además del tabaquismo.
Los resultados del estudio de los académicos de la Facultad de Medicina, junto con entregar antecedentes importantes sobre la realidad sanitaria de dos comunas, podría develar las mismas condiciones de riesgo en otros lugares de Chile y Latinoamérica. “La información que arroje el estudio epidemiológico puede permitir modificar programas, diseñar nuevas estrategias de prevención o canalizar recursos hacia las situaciones de riesgo”, puntualiza la Prof. Dr. Bustos.
Agrega que si se confirma que el retraso del crecimiento intrauterino está asociado a la manifestación de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta, la prevención ya no tendría que estar orientada exclusivamente a atender a la persona en esa etapa de su vida, sino en todo el ciclo de salud. Ello pensando en que el buen o mal peso que obtenga un niño al nacer tendrá repercusiones prolongadas que se manifestarán en la adultez.
Asma
Cabe señalar que la Prof. Dra. Bustos y el Prof. Dr. Amigo impulsan paralelamente una segunda investigación tendiente a determinar los “Factores predisponentes del asma e insuficiente función pulmonar”. Para ello tomaron la misma cohorte de la investigación antes descrita para buscar la génesis de esta enfermedad.
En este caso hay una teoría que plantea la misma asociación entre menor peso al nacer y el asma, pero ello además está relacionado con la presencia de infecciones de vías respiratorias bajas durante el primer año de vida.
La Dra. Bustos explica que existe un asma clínico en personas que con tratamiento han podido revertir los síntomas. Sin embargo, aclara que hay parte de población estudiada que no sabe que ha padecido la patología, pero que a través de test de función pulmonar se aprecia la disminución de su respuesta ventilatoria.