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Para aminorar impacto del fenómeno en la zona
Laboratorio de la “U” se instala en Chiloé para monitorear marea roja

Proyecto de la Facultad de Medicina y de la Facultad de Cs. Veterinarias y Pecuarias, aumentará la frecuencia de análisis de muestras en la zona, lo que permitirá levantar caso a caso -según los resultados- la prohibición que recae en los sitios de cultivo para la extracción de mariscos.


Prof. Dr. Benjamín Suárez
En los mares interiores de Chiloé se produce alrededor del 60% de los mariscos que se exportan y que consumimos en el país, actividad que da trabajo a más de siete mil personas en esa zona sur de Chile. Dichas características, descritas por el Prof. Dr. Benjamín Suárez, director del Laboratorio de Toxinas Marinas de la Facultad de Medicina, permiten reflejar en gran parte la magnitud del problema que viven por estos días los habitantes de esta provincia austral ubicada en la Décima Región, en la que cuatro de sus comunas fueron recientemente declaradas como zona de catástrofe debido a la presencia de marea roja, fenómeno que amenaza a la principal actividad económica del lugar, además de poner en riesgo la salud de las personas.

Hasta ahora se desconocen las causas de la aparición de la temida marea roja con agentes del tipo paralizante en la provincia de Chiloé, aunque este fenómeno afectó desde 1994 de manera importante a la región de Aysén. En todo caso, lo que sí está claro para el Prof. Dr. Suárez es la necesidad de intervenir oportunamente en la zona, ya que varias empresas y las fuentes laborales de mil de personas dependen de ello.

En este marco y como una contribución a la reactivación económica en este territorio, durante abril pasado el Laboratorio de Toxinas Marinas instaló una unidad externa o sucursal en la ciudad de Castro, Chiloé. Se trata de un proyecto de colaboración entre la Facultad de Medicina, la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias y el Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca), cuyo objetivo apunta a aumentar la frecuencia de análisis de muestras y junto con ello a disminuir considerablemente los tiempos de respuesta al realizar allá los análisis. Con estos datos más oportunos obtenidos en el mismo día de la toma de muestras, Sernapesca puede adoptar decisiones específicas en la zona para ir levantando -según los resultados- la prohibición que recae en los sitios de cultivo para la extracción de mariscos y que está establecida por la veda decidida por el Servicio de Salud Regional.

En Chiloé, una experta y un ayudante inicialmente analizarán toxinas paralizantes por bioensayo ratón según normas del Instituto de Salud Pública de Chile. En el futuro se contempla el uso de otra técnicas complementarias (radioensayo) de mayor sensibilidad y que permiten procesar un mayor número de muestras por jornada de trabajo.

La iniciativa beneficiará a acuicultores y empresas procesadoras de moluscos y dicho servicio se brindará bajo programas de monitores establecidos.
“El objetivo de esto es que a través de una información más oportuna y pormenorizada, la autoridad sanitaria pueda levantar caso a caso la veda cautelar en la zona. Con esto se seguirá produciendo y enviando materia prima a las plantas procesadoras, de manera que en ambos lugares se mantienen los puestos de trabajo”, explica.

Esta es la primera vez que en nuestro país se adopta un acuerdo estratégico entre un Servicio Regional de Salud y Sernapesca, en el cual la veda cautelar general dictaminada por Salud no implicará el cierre definitivo de las faenas de extracción. Según explica el Prof. Dr. Suárez, quien valora esta medida, lo que se está haciendo es aprovechar la característica natural de la marea roja que es espacial y temporalmente heterogénea.


Marea mortal

La marea roja es un fenómeno natural que se produce por la proliferación masiva de microalgas que por razones desconocidas generan sustancias tóxicas que son filtradas por los moluscos bivalvos, que las acumulan. Existen las toxinas de tipo diarreico, las toxinas que potencialmente pueden producir pérdida de la memoria, y las toxinas paralizantes (saxitoxinas), presentes actualmente en Chiloé. Este veneno provoca la interrupción de la transmisión nerviosa, parálisis progresiva, y finalmente la muerte por falla cardiovascular si es que no hay soporte respiratorio oportuno.

El Prof. Dr. Suárez espera que durante los fríos meses de invierno disminuya la concentración de células tóxicas en la provincia de Chiloé y los niveles de toxicidad en los mariscos, lo que podrá dar “un respiro” a la extracción en la zona. Aquí el Prof. Dr. Suárez profundiza sobre las causas, soluciones y características de este fenómeno natural.

-¿La presencia de marea roja paralizante en Chiloé hace suponer que el fenómeno se desplazó hacia el norte desde Aysén?
No sabemos si hay un desplazamiento físico de células tóxicas que poblaban Aysén o si esto se debe a que las floraciones de algas nocivas han proliferado a partir de inóculos que eran endémicos y que habían permanecido por siempre en los fondos marinos de la isla de Chiloé en forma de quistes.
-¿Qué importancia asigna a que la veda cautelar se pueda levantar caso a caso?
Es muy positivo. En Aysén la veda cautelar significó el cierre y término de la actividad extractiva, pero no puede hacerse esto cuando hay en riesgo una producción total del orden de los 120 millones de dólares y con muchos puestos de trabajo involucrados en zonas que son pobres y donde la gente depende de la actividad. Nosotros lo que vamos a hacer es contribuir a un análisis pormenorizado para determinar fracciones de recursos disponibles para ser extraídos y procesados.
-¿Se han estudiado fórmulas para tratar la marea roja en el agua?
Hay experiencias de aspersión de arcillas micropulverizadas que dispersadas sobre el agua arrastran hacia el fondo a las células que producen el problema. Hacer eso acá es bastante difícil porque hay un impacto ambiental asociado a la intervención que debiera evaluarse.
-¿Y respecto a antídotos para las personas?
Se han realizado esfuerzos, pero la prevención es lo fundamental porque hay que recordar que todas estas toxinas son termoestables, es decir, la cocción no las destruye. Actualmente existe un control muy estricto, sin embargo no es bueno que la seguridad en este tema provenga de tener una zona totalmente paralizada por marea roja. Hay que balancear protección de la salud y preservación de los puestos de trabajo, comenta el Prof. Dr. Suárez.









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