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Trastorno social
Chile con alto grado de paranoia

Hitler, Stalin, Richard Nixon, Francisco Franco, Winston Churchill, Mao Tse Tung, fueron algunos de los personajes históricos que sufrieron de este mal. Aquí se habla sobre el tema y pareciera que el país entero la padece de algún modo.


Prof. Dr. Fernando Ibañez.
La paranoia ha sido parte de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Ya Hipócrates hablaba de ella en la Antigüedad y la definía como “todo tipo de pensamiento desorganizado o delirante”. En la actualidad este trastorno mental afecta del 0,5 a 2,5 % de la población y se caracteriza porque la persona siente desconfianza de todo lo que encuentra a su alrededor.

“El sujeto paranoico tiñe el mundo de enemigos, todos están en contra de él planeando su destrucción, haciéndola una persona aislada, solitaria, hostil, pero que a la vez desarrolla sentimientos de grandeza”, explica el Prof. Dr. Fernando Ibáñez, quien el próximo doce de junio realizará un seminario en torno al tema titulado “El Mundo Paranoide”, que patrocinará el Departamento de Extensión de la Universidad de Chile y que contará además con la presencia de los profesores Drs. Otto Dörr, Hernán Silva, José Jara y Eduardo Durán de la Universidad de Chile.

Los especialistas reconocen una serie de perturbaciones en la personalidad que les permite descubrir a los individuos que padecen esta enfermedad la que sólo debe ser diagnosticada cuando estos rasgos son inflexibles, desadaptativos, persistentes y además provoquen un deterioro funcional significativo.

Estos sujetos poseen un pensamiento proyectivo; es decir, ponen en el otro lo que ellos consideran insoportable. “En una guerra el otro bando es el malo o cuando hay una separación en una pareja, los errores los cometió el otro”, explica el siquiatra. Consecuencia de lo anterior, hace que sean hostiles, ya que si el mundo posee una serie de características negativas éste será amenazante. Asimismo tienden a ser suspicaces, es decir, no buscan lo obvio sino, “leen entre líneas” llegando muchos de ellos a ser brillantes en lo que se desarrollen.

Debido a que se sienten intimidados, son autoreferentes, creyendo que todo los puede dañar y por lo tanto que todo se refiere a ellos. “Si va pasando y escucha cualquier comentario, piensa que va dirigido a ellos, aunque en realidad no sea así”, relata el profesional. Además tienen miedo a perder la autonomía, costándoles dar y recibir afecto porque no toleran depender del otro y que éste tal vez llegue a hacer lo que quiera con ellos. No obstante gozan de una sobrevaloración de sí mismos, se sienten importantes, superiores y favorecidos con algún don; creen que sus ideas son las únicas verdaderas defendiéndolas fanáticamente, no considerado válidos los conceptos de los demás. De ahí que el carácter irracional del antisemitismo, está la expresión más clara de la faceta paranoide de Hitler, quien veía a los judíos como la única fuerza capaz de arrebatarle el poder.

Si bien esta enfermedad no presenta mayor peligro para el paciente y para quienes le rodean, cuando va unida a delirios debe ser inmediatamente tratada, pues la persona está convencida que algo quiere hacerle daño llegando, incluso a la acción. Los psiquiatras describen cuatro tipologías:
El erotomaníaco: Hay un deseo sublimizado a ser amado por otra persona ya sea romántica, espiritual o sexualmente. Generalmente desea a alguien que está en una posición social superior, por ejemplo un artista famoso.
El grandioso: Está convencida de poseer algún don importante que merezca ser reconocida socialmente. Incluso puede pensar que tiene un mensaje de una divinidad.
El celotípico: La persona acusa y espía a su pareja con el fin de demostrar la infidelidad, llegando a registrar su ropa en busca de evidencia o a malinterpretar acciones que justifiquen su sospecha. La agresión, en estos casos, es un peligro real.
El persecutorio: El sujeto piensa que está siendo víctima de una conspiración, espionaje o de comentarios maliciosos que obstruyen sus objetivos personales, pudiendo incluso recurrir a la violencia contra aquellos que supuestamente lo perjudicaron.

Si bien existen una serie de terapias y fármacos para tratar esta dolencia, si el paciente no solicita ayuda médica por iniciativa propia, cualquier método será en vano, pues ellos no se reconocen como personas enfermas.


Epidemia paranoica

Contrariamente a lo que se pudiera pensar, el síndrome paranoico se da con mayor frecuencia de lo que se cree, sin llegar a ser una patología. “Se tiende a que este módulo de pensamiento sólo se da en los “locos”, pero lo novedoso de esto es que si se dejan de lado las ideas delirantes, la mayoría de las características de lo paranoide se dan en la población chilena actual”, señala el especialista Prof. Dr. Ibáñez.

Protegerse con rejas, alarmas, perros de alta peligrosidad, armas, porque se cree que se va a ser asaltado en cualquier momento son algunas de las conductas que demostraría el alto grado de desconfianza que se vive actualmente en nuestro país, y que abarca los más diferentes ámbitos y estratos sociales. Economistas que diariamente deben suponer que pasará en el mercado y colocarse en los más diversos escenarios; padres que desean cumplir con las expectativas de los colegios haciendo pasar a sus hijos por una serie de exámenes, generándoles inseguridad y temores; la agresividad al volante pudiendo llegar incluso a los golpes porque alguien no se atrevió a darle la pasada en un Ceda el Paso, entre otros muchos casos.

“El ser humano lo que más necesita es el amor, el afecto, pero la sociedad actual confluye para que tenga preponderancia la amenaza hacia el otro, por eso es necesario analizar qué tipo de sujeto estamos creando”, indica el Prof. Dr, Fernando Ibáñez.









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