Director de la Clínica Psiquiátrica del Hospital Clínico perteneciente a la Universidad de Chile, Prof. Dr. Hernán Silva, encabeza investigación cuyos
resultados definitivos podrán contribuir a generar intervenciones farmacológicas y
psicológicas más específicas para pacientes con trastornos de personalidad.
 Prof. Dr. Hernán Silva. |
“Una persona que suele hablar
o proceder sin reflexión ni
cautela, dejándose llevar por
la impresión del momento”. Así es
como la Real Academia Española define
a aquellos hombres y mujeres que
expresan uno de los síntomas más frecuentes
en alteraciones psiquiátricas:
la impulsividad.
Esta última se observa fundamentalmente
en los trastornos de la personalidad
que pueden alcanzar hasta a
un 10% de la población general, según
explica el Director de la Clínica
Psiquiátrica Universitaria, Prof. Dr.
Hernán Silva, quien ante la frecuencia
del problema se interesó, junto a
otros académicos del área, por estudiar
más a fondo este fenómeno.
Es así como desde el año 2000 encabeza
una investigación orientada a
evaluar variables neurobiológicas, clínicas
y psicométricas que pudieran
estar asociadas a las conductas
impulsivas en general. Con ello, se
pretende contribuir a generar datos
que orienten a intervenciones
farmacológicas y psicológicas específicas
para controlar estas manifestaciones
a través de nuevos conocimientos.
El estudio contempla una muestra de
60 pacientes con trastorno de personalidad
y con diferentes grados de
impulsividad evaluados según escalas
específicas. Así se incluye tanto a
pacientes con un alto nivel de
descontrol -que incluso los pudiera
llevar a conductas delictuales- como a personas cuya impulsividad -ya sea
en aspectos como el comer, gastar o
conducir de manera descuidada, entre
otras- les afecta en su vida cotidiana,
en sus relaciones laborales, de
pareja, etcétera.
Los resultados preliminares de esta
investigación revelan otros importantes
antecedentes. Según explicó el
Prof. Dr. Silva, evaluaciones psicológicas
finas detectaron que muchos de
estos pacientes tienen alteraciones
cognitivas, fundamentalmente trastornos
en funciones de la memoria.
“Pacientes como estos han sido tratados
con psicoterapia y sobre todo con
terapia sicoanalítica, la experiencia
existente indica que responden muy
mal al psicoanálisis convencional”,
explica el facultativo, quien agrega
que “se puede tratar una serie de temas
con ellos, parecen en el momento
comprender lo que se está hablando,
pero luego mantienen las mismas
conductas. Muchas veces esto fue interpretado
como una resistencia, un
mecanismo psicológico de oposición
al cambio. Según los resultados preliminares
que tenemos parece que estos
pacientes tienen alteraciones de
algunas funciones de la memoria que
contribuirían a resistencia a las intervenciones
psicoterapéuticas”.
Este trastorno de la memoria estaría
dado fundamentalmente por la dificultad
de los pacientes de procesar información
y retener material complejo.
Según el doctor esto se aprecia en
pruebas como el test de la figura compleja
de Rey-Osterrieth. “Esto consiste
en que se muestran figuras y las
personas deben reproducirlas. Ahí
vemos que quienes tienen el trastorno
responden con mucha mayor dificultad
que la población control. Todo
esto no es evidente en mediciones habituales,
sino que sólo se puede detectar
con pruebas neurosicológicas
más finas”, sostiene.
El Prof. Dr. Silva dice creer que efectivamente
la impulsividad y los problemas
de memoria pueden estar asociados,
aunque señala que se debe esperar
para ver si hay una correlación
directa. Agrega que teóricamente lo
que se podría pensar es que los problemas
de memoria podrían determinar
que las personas no aprendan con
la experiencia, siendo ésta una de las
razones que facilitarían sus conductas
impulsivas.
“De hecho una de las cosas que les
ocurre a estos pacientes es que teniendo
un problema parecen no aprender
de él y vuelven a repetir las mismas
conductas. Eso podría estar asociado
con la dificultad para aprender de la
experiencia. Estamos analizando el
nivel de las alteraciones de memoria
con el nivel de impulsividad a modo
de ver si hay correlación directa. Todavía
esto no se puede establecer,
pero nuestra hipótesis es que efectivamente
las personas más impulsivas
tendrían alteraciones del sistema
serotoninérgico y cognitivas más evidentes”,
puntualizó.
El Prof. Dr. Silva explicó que desde
el punto de vista neurobiológico estudian
el funcionamiento del sistema
dopaminérgico y serotoninérgico, especialmente.
Esto último porque el descontrol de impulsos que caracteriza
algunos trastornos de personalidad
como el limítrofe -personas impulsivas e inestables- se relacionaría
con disfunciones de este sistema, cuestión que ratifican los resultados
preliminares de la investigación en
curso.
El académico explica que la función
serotoninérgica, vinculada con el control
de las conductas impulsivas, se
estudia mediante la medición de
serotonina en la sangre, mientras que
luego se mide el efecto de fármacos
como el citalopram y flupentixol.
“Lo que buscamos es determinar las
alteraciones que pudieran existir en
los sistemas de neurotransmisión cerebral
y, simultáneamente, encontrar
intervenciones farmacológicas para
controlar los síntomas”.
Factor genético
Según el Prof. Dr. Silva, lo que se conoce
hasta ahora es que la impulsividad
estaría determinada por una interacción
entre factores genéticos y un ambiente
que permite la manifestación de esta
predisposición.
En este sentido, el Departamento de
Psiquiatría de la “U” espera iniciar
pronto una investigación tendiente a
estudiar los factores genéticos que
estarían asociados a la impulsividad.
El profesor cuenta que detrás de muchos
pacientes impulsivos hay una
realidad de hogares mal constituidos,
con situaciones de abandono, maltrato
infantil y abuso sexual. En este sentido
-dice- la pregunta que surge es
por qué algunas personas sometidas
a estas situaciones desarrollan trastornos
de personalidad y tienen conductas
impulsivas, mientras que a otras
enfrentadas a la misma realidad no les
ocurre. “Por esto es importante estudiar
la predisposición genética, quizá
ahí este la clave”, concluye.