
Prof. Dra. Carla Delporte.
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Como conclusión de una larga tarea un grupo de académicos del Laboratorio de Productos Naturales de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de este plantel, quienes desde hace muchos años se dedican a la demostración científica de los efectos atribuidos por la medicina folclórica a las especies nativas, pudieron constatar una alta correlación entre las propiedades medicinales que les asigna la población a ciertas plantas y las que efectivamente estas poseen.
Iniciamos este trabajo porque nos dimos cuenta que muchas de las plantas chilenas que se utilizan por parte de la medicina folclórica no tenían un respaldo científico, cuenta la Prof. Dra. Carla Delporte, miembro del grupo académico, integrado además por la Prof. Dra. Nadine Backhouse, y los profesores Rosa Negrete, Rubén García y Silvia Erazo.
En términos prácticos, los investigadores del Laboratorio de Productos Naturales se abocan específicamente a la búsqueda de actividades analgésicas, anti-inflamatorias y antipiréticas en plantas en las que se han reportado algunos de esos efectos.
El trabajo consiste en la recolección de la especie para luego secarla, molerla y preparar extractos. Los que resulten activos se estudian químicamente para aislar los metabolitos responsables de la actividad farmacológica. Posteriormente, se evalúan los efectos in vivo, es decir, en animales a los que se les administra el infuso.
Algunas de las plantas en las que se han comprobado científicamente sus propiedades curativas son el culén (Psoralea glandulosa); cabello de ángel o pelo de choclo (Cuscuta chilensis), ambas intipiréticas; el palquí o parquí (Cestrum parqui), también para la fiebre; el maitén (Maytenus boaria), como antipirético; la flor del minero (Centaurea chilensis), para aliviar las contusiones; y el natre (Solanum ligustrium), igualmente baja la fiebre, entre muchas otras.
La Prof. Dra. Delporte, quien es una de las iniciadoras de esta línea investigativa en la Universidad, contó que además del análisis de las plantas que son su objeto de estudio, también colaboran con otros investigadores en las evaluaciones farmacológicas de compuestos que ellos aíslan. Así por ejemplo, evaluaron con muy buenos resultados la actividad analgésica y anti-inflamatoria de sustancias aisladas de plantas que utilizan habitantes del altiplano.
Según la académica, por falta de recursos, pero también por la amplia variedad de plantas chilenas, hasta ahora sólo se ha podido estudiar una mínima parte.
Además de los resultados y las sorpresas que ha arrojado la investigación que llevan adelante, la Prof. Dra. Delporte nos habló sobre la medicina folclórica y la proliferación de fármacos de origen natural que prometen aliviar las más variadas dolencias.
-Los estudios que hasta el momento han realizado ¿permiten hacer aportes a la elaboración de fármacos naturales?
-Nosotros sólo llegamos hasta el estudio en animales. Aún no hemos pasado a la otra fase que es la clínica, pero esperamos hacerlo en un futuro. Lo que pasa es que tenemos que hacer más ensayos toxicológicos para poder pasar a la fase humana. En todo caso, hay que tener presente que todas estas plantas ya se han usado por miles de años y lo único que uno hace es decir si tienen o no la actividad que se les atribuye. En ese sentido, uno podría decir que la parte toxicológica estaría casi hecha porque la gente la ha tomado por un montón de tiempo.
-En este trabajo ¿se han encontrado con alguna sorpresa, en términos de propiedades adicionales que tengan las especies?
-Sí, en muchas de las plantas que se usan como antipiréticas. Por ejemplo, el natre estaba reportado como antipirético o antifebril, pero no como anti-inflamatorio, y encontramos esa otra actividad asociada. Hemos encontrado en varias plantas más beneficios de los que estaban reportados.
-¿Cómo difunden los resultados de sus estudios?
-Para el resto de los científicos hacemos las publicaciones, pero lo que no hacemos es una propaganda, ya que tendríamos que hacer estudios de genotoxicisidad, mutagenocidad, ver si afecta a la mujer embarazada, etc. Realizar esos estudios es algo que requiere muchos más fondos, pero la gente lo toma igual desde hace muchos años.
-¿Qué opinión tiene sobre la utilización que le dan las persona a este tipo de medicina?
-En la mayoría de los casos, la gente le da la utilización correcta porque es un dato que se traspasa en el tiempo y se ha ido probando por ensayo y error hasta llegar a la forma más correcta de tomarlo.
-¿Qué observa tras la proliferación de los fármacos naturales y el consumo de la gente sin la certeza de que efectivamente poseen las características curativas que prometen?
-Ahí hay una serie de problemas. De partida para saber si un compuesto tiene o no la actividad debe haber estudios, un respaldo científico, probarlas en animales, y después hacer un estudio clínico en seres humanos, igual que un medicamento convencional. Y los productos naturales van a tener los mismos efectos adversos que un producto sintético. Creo que ya acaba de salir la reglamentación para los fitofármacos que tendrán que ser sometidos a los mismos controles de calidad que un medicamento convencional.
-Pero en general ahora aparecen muchos de estos productos...
-No, no, eso es publicidad, es querer ganar plata en forma fácil. Tú has escuchado sobre todos estos productos que venden para adelgazar y que no sirven para nada. No es que la planta sea mala, es simplemente que el hombre prepara o dice cosas que no son verdad. Por ejemplo, el ginsen. Todo el mundo sabe que la raíz es fantástica, pero vamos a ver si la cápsula que tú te tomas tiene los principios activos; ese es el problema.
-¿Qué importancia cree que en la actualidad tiene la medicina folclórica? ¿La gente sigue recurriendo a ella?
-Sí, yo creo que la gente sigue tomando estas plantas, o quizás las dejarán y vuelven. La gente las toma porque se da cuenta de que son benéficas. Incluso creo que la gente vuelve a lo natural con más fuerza.