Debate Universitario N°19 - Universidad de Chile
Indudablemente, en 1973 la vida de muchos cambió para siempre. Para Yasmir Fariña no sólo fue un año negro en la historia del país, también fue el punto de partida de su intensa relación con la U. de Chile. La conta- dora general con estudios de auditoría te- nía dos opciones: trabajar en la Contraloría o convertirse en funcionaria de la Facultad de Medicina. “Prefiere la Universidad. Es una institución laica donde vas a crecer como persona, intelectual y espiritualmente”, le aconsejó su padre, cimentando un camino que inició en abril de ese año. El ambiente cordial con el que se encontró en su ingreso a la Casa de Bello fue interrum- pido abruptamente por la violencia de la dictadura militar. Estudiantes arrodillados y apuntados con metralletas, funcionarios trasladados en camiones militares y miem- bros de la Universidad que nunca más vol- vieron a aparecer, fueron sucesos que lle- varon a la dirigente sindical a presentar su renuncia el 30 de septiembre. “No fui capaz de volver nunca más. Fue un momento muy triste que marcó mi vida”, cuenta. Sin embargo, lejos de apartarse para siem- pre de la U. de Chile, su incorporación al Departamento de Diseño (1975) -luego de su paso por el Ministerio de Educación- y su posterior traslado a la Facultad de Arqui- tectura la llevó a participar en importantes procesos políticos y sociales al interior de la Casa de Estudios, como dirigente gremial. No era fácil para una mujer hacerse un es- pacio en el mundo sindical. En una sociedad machista, Yasmir corría en desventaja frente a sus compañeros hombres y debía encon- trar la forma de disminuir aquella diferencia. Su gran arma fue el trabajo, el estudio y la capacitación. “Me preparé académicamente para enfrentar un mundo que no era de las mujeres”, relata. Sus esfuerzos fueron reconocidos. Los fun- cionarios confiaron en ella para represen- tarlos en diversos espacios gremiales al interior de su Facultad y también de forma transversal, como vicepresidenta de la Fe- deración de Asociaciones de Funcionarios de la U. de Chile (FENAFUCH) y presidenta de la Asociación de Funcionarios Servicios Centrales (AFUCH), espacios donde partici- pó activamente por el resguardo de los de- rechos del personal de colaboración. blecer cambios para democratizar la Casa de Bello, como la creaciónde un SenadoUniversi- tario triestamental como órgano superior. La ex vicepresidenta de la FENAFUCH no sólo participó del Encuentro Universita- rio, sino que de todas las instancias previas a la creación del Senado Universitario tal como se conoce en la actualidad, y además fue la primera Senadora Universitaria re- presentante de los funcionarios, lo que la inscribe para siempre en la historia de esta institución. “El Senado me entregó riqueza valórica. Crecí como persona. Me saqué la ignorancia en muchos aspectos. Fue muy significativo”, enfatiza. Con más de 43 años al interior de la Casa de Bello, Yasmir inicia su proceso de retiro, agradecida de una casa de estudios que fue más que su lugar de trabajo. “Se me permi- tió estar en una institución donde lo encon- tré todo, menos el amor, que lo encontré afuera”, aclara con una sonrisa cargada de nostalgia. Su compromiso con la comunidad univer- sitaria también se reflejó en las relaciones humanas que formó, no sólo con los funcio- narios, sino que también con académicos y sobre todo con estudiantes, que siempre le mostraron su compañerismo. “Conocí a es- tudiantes con mucho valor, mucho empuje (…) Han sido nuestros más leales aliados históricos”, dice. Su padre tuvo razón. Sabía que era el espa- cio para que su hija desarrollara su potencial y creciera como persona. Lo que quizás no se imaginaba era que todo lo que ella recibió de la Universidad se lo devolvería con trabajo y esfuerzo, movilizándose por los derechos de sus compañeros y por valores como la demo- cracia, la participación y el pluralismo, que la llevaron a convertirse en una pieza clave del distanciamiento definitivo entre la Universi- dad de Chile y la dictadura Una lucha por la democracia Yasmir Fariña no sólo pensaba en el bienes- tar de su estamento. Al igual que muchos, tenía el anhelo de volver a estar en la institu- ción democrática que observó durante sus primeros meses como funcionaria. “Quería- mos recuperar la Universidad que habíamos perdido con la dictadura y los rectores de- signados”, recuerda. Eso requería desechar los estatutos impues- tos por el régimen militar y lograr que la co- munidad volviera a ser protagonista en las decisiones de su Universidad. En 1997 se llevó a cabo el Encuentro Universitario, que junto a un referéndum (1998, 1999) permitió esta- Yasmir Fariña, Senadora Universitaria 2006-2010 (esquina inferior izquierda). 14
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