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Cyber Humanitatis Nº 40 (Primavera 2006)

 

Apéndice 3: Muhyiddin Ibn' Arabí de Murcia. (1165 -1240)

 
 

 

En: Pablo Beneito, La Taberna de las Luces: Antología de la poesía sufí de al-Andalus y el Magreb (del siglo XII al siglo XX)", Murcia: 2004. Editora regional, Colección Ibn ` Arabi. Pp. 6 - 45.


I

Compañero De La Noche

¡Tú que la estrella sin cesar contemplas!
Durante el día, ¡sé mi compañero!
¡Oh tú que el rayo en la vigilia velas!
¡Sé, pues, mi compañero de la noche!

II

El Rayo Oriental

1                    En el levante el rayo ha contemplado
y así quedó prendado del oriente,
más si hubiera brillado en el poniente,
a occidente se habría encaminado.

2.              
De tierras no depende o paradores:

3
mi amor se debe al rayo y sus fulgores.


III

Llegado a Su Presencia

1.                  Quienquiera que aspirase
a unirse con Mi ser
a lo imposible aspira.

2.                  Con ardiente deseo
de verlo atravesé
los páramos desiertos.

3.                  Llegado a Su Presencia
tan sólo a mí me hallé,
quedando más confuso.

4.                  -Señor mío, clamé
-Heme aquí, siervo Mío,
al punto respondió.

5.                  Le dije: No he hallado
sino perplejidad;
vagando, errante sigo.


IV

Pleamar

1.                  Cuando el secreto se mostró en mi entraña
se extinguió mi existencia
mi estrella se ocultó;

2.                  por el misterio del Señor mudóse
el corazón;
del cuerpo todo rastro
de sentido perdí, quedando ausente;

3.                  y vine desde Él, por Él y a Él,
a bordo de la nave
de mi resolución,

4.                  en cuyo mástil desplegué las velas
de interna reflexión,
en alta mar de mi saber velado;

5.                  y al soplo de los vientos de mi anhelo;
como una flecha el mar atravesó

6.                  y el mar de la proximidad crucé,
hasta que vi de modo manifiesto
a Quien aquí no nombro.

7.                  Clamé entonces diciendo:
¡Ay Tú, a quien mi corazón contempla!
¡Haz que en las suertes saque
una flecha que gane Vuestro amor!

8.                  ¡Tú eres mi solaz y mi festejo,
mi meta en la pasión y mi triunfo!

V

Versos Aislados (Mafarid)

1.
Los signos de tu existencia,
no por tu contemplación
a ti se te han de mostrar
sino en tu aniquilación.

2.
Si bien la luz otorga resplandores
no brinda Vuestra Luz la claridad,
tan sólo oscuridad, tinieblas brinda.

3.
Convierte las diversas entidades
en una única entidad y esencia:
El verdadero Ser de lo Real
reside en esta negación del número.

4.
Como reluce el adorno
sobre tela de brocado
luces brillando destellan
en el amigo allegado.

5.
Con el alma mía
yo me desposé,
y era mi marido
siendo mi mujer.

6.
Al separar dolores y deleites,
la Esencia de divina Realidad
el ayuno distingue de mi esencia.

7.
Si por el ser no fuera
de Aliento incomparable,
mostrado no se hubiera
al mundo asemejable.

8.
¡Por la verdad de la pasión proclamo
que el deseo es la causa del deseo!
Si el corazón no lo llevara dentro,
no sería el deseo así adorado.


VI

La Certeza

Aceite y lámpara
si bien se aprecia
son en sí la evidencia
de la certeza.


VII

El Pudor

1.                  Pues de Su puerta es el pudor la llave,
mi conciencia profunda, mi secreto,
revela de su acceso la abertura.

2.                  Si abrirla logras y el umbral alcanzas,
ves una luz que brilla iluminando
un rostro hermoso en resplandor bañado.

3.                  Si en la nocturna oscuridad tus ojos
lo observaran, dirían por su forma
que es un amanecer y es una lámpara.


VIII

Sobre Los Bellísimos Nombres Divinos
y Los Nombres de Sus Nombres

1.                  Los nombres de Sus más hermosos Nombres
que externamente son manifestados,
si son considerados uno a uno
son múltiples, diversos, singulares:

2.                  mas Sus Nombres bellísimos, guardados
de los entendimientos,
de la razón ocultos, nombran sólo
la realidad del Uno en cuanto Esencia.

3.                  Sus más hermosos Nombres perdurables
para nosotros son, aunque se ignoren,
innumerable cifra;

4.                  mas no se manifiestan ni aparecen,
pues son en sí tan sólo relaciones;
¿cómo entonces podría
considerarlos yo mi fundamento?

5.                  Olvídase la gente en su descuido
de cuanto en ellos les he recordado:
de los caminos de la realización
tomaron una senda que desvía.

6.                  Ni de ellos priva, ni les da existencia,
pues privación y haber se dan sólo
en ámbito de paz o de discordia.

7.                  Saber quisiera, cuando el tiempo pasa
por ellos, si por siempre el universo
subsiste con eterna permanencia;

8.                  y cómo así perdura sin que haya
un ciclo mesurable, siendo el tiempo
conocido por fases y periodos.

9.                  Cuando por él Le llamas,
el nombre "Tiempo" no designa en vano
a Dios, el Omnisciente,
sino en virtud de Aquel
que duración le otorga.


IX

Si a la Luna...

1.                  Si a la luna, en cualquiera de sus fases,
la desaparición
en todos los sentidos corresponde,
la permanencia de la irradiación
le corresponde al sol.

2.                  El rostro hermoso en todo su esplendor
su encuentro y afabilidad nos brinda:

3.                  Su encanto resguardamos de los ojos
como protege al árbol la corteza.

4.                  Hicimos descender
el cielo a la existencia;
y en él a la Nube primordial y el Trono
que todo lo acompasa.

5.                  A Él adelantarse a recibirnos
o retirarse toca;
la propiedad del resplandor es Suya
y es Suyo el atributo de la altura.

6.                  Cuando baja y se acerca,
holgada es la reunión de Su presencia;
si acaso nos eleva,
la alabanza a nosotros corresponde.

7.                  Él puede disponer
según Su voluntad en mi existencia;
Él hace lo que quiere libremente.


X

El Don de la Develación

1.                  La dádiva divina
consiste en descubrir el mismo velo
con cuyo encubrimiento
la esencia de los dones se ha cifrado.

2.                  Tan alta y exaltada atribución
no implica en modo alguno innovaciones.

3.                  No es cuanto refiero en mi discurso
sino lo que en efecto me acontece;
ni son mis atributos
distintos de mis marcas y señales.

4.                  Si Tú llevarme quieres
sacándome de mí,
tal ha de ser la fuente de mi trance.

5.                  En mi propia morada
reside la impotencia;
se cifra en mi andadura mi regreso.

6.                  La alabanza es de Dios que, sin cesar,
mi propia persistencia así dilata,

7.                  aun siendo Singular,
el Único en Su Esencia y Sus palabras.

8.                  A Él es mi retorno
tras la separación y tras la ausencia.

9.                  Quien mi ser atribuye sólo a Él,
tal es mi confidente
y aquel que más merece mi amistad;

10.              quien a nosotros atribuye el ser,
tal es, por el contrario, quien merece
mayor enemistad.

11.              Si quieres da la vuelta a lo que digo:
La vida entera, toda está en mi muerte.

12.              Es éste mi deseo y mi palabra;
en ello está mi afán y está mi vida.

13.              Quienes son mis amigos
mi muerte quieren sólo.

14.              puesto que sólo en ella
tendrá lugar la unión con mi Señor
y aquello que deparan Sus promesas.

15.              ¡Sí! ¡Él es el Amante
en secreto y en público,
el Amigo sincero y la extinción!


XI

La Visión

1.                  Aquel que todo lo ve es quien te ve
en ciencia y entidad cuando Le ves.

2.                  Sé, pues, por Él, y no por lo engendrado,
y a nadie más que a El en Él contemples;

3.                  ya que, según declara en Su respuesta,
por nosotros nos ve, por Él Le vemos.


XII

El Discurso Divino

No conoce el discurso de la Verdad
sino quien lo escucha por medio de la Verdad...

1.                  Pues Su discurso nuestra escucha excede
y no tiene en nosotros impresión,
no basta la audición para captarlo;

2.                  así que lo escuchamos y en signos desciframos,
en orden tal que interrupción no cabe.


XIII

Cualquier Precepto Acogen a Disgusto

1.                  ¿Cuál entre los mandatos revelados
que son obligación, obedecer
las almas todas con ardor ansían?

2.                  Cualquier precepto acogen a disgusto
con excepción de aquel que ordena:
¡Ven, novia mía! ¡Entra en Mi Jardín!


XIV

La Excelencia en el Conocimiento de Dios
(Poema inscrito en la tumba de Ibn `Arabi)

1.                  Con ciencia tal se me ha favorecido
-del Todo Compasivo procedente,
sentado sobre Trono y Escabel-,
que nunca ha sido nadie distinguido
con otra semejante más que yo.

2.                  He sido conducido a contemplar
prodigios de la ciencia de lo oculto
que al dominio sensible -pues no cabe
referirlos en él- están velados.

3.                  ¡Qué asombro transitar de noche y día,
viajero solitario y extranjero
en existencia ya sin clase o género!

4.                  Las gentes han negado mi palabra
y de un saber me acusan, difamando,
por el que no censuro al alma mía.

5.                  Ni están entre los vivos, a la luz
de lo que veo, ni en tierra oscura
de las tumbas están entre los muertos.

6.                  Glorificado sea quien la vida
otorga por Su luz al corazón
y de la luz privándoles que guía
a quienes niegan cubra con un velo.

7.                  De lo creado, ciencias poseemos
que de Occidente Extremo, difundiéndose,
han viajado del Sol hasta el Levante.

8.                  Con ellas se ha investido y se engalana
quien es puro intelecto, liberado
de conjeturas y especulación.

9.                  En un desierto, semejante a mí,
de blanca claridad inmaculada
aparecí y halléme convertido
en el imam que guía, más la gente
con relación a él está velada.


XV

Todas las Creencias

1.                  Las creencias más diversas
tienen de Dios las personas,

2.                  mas yo las profeso todas:
creo en todas las creencias.


XVI

Del Amor Procedemos

1.                  Del amor procedemos,
con él fuimos creados;

2.                  así al amor tendemos
y estamos consagrados.

XVII

La Constancia en el Amor

1.                  ¿Acaso no consiste el fiel amor
en mantener constancia y persistir
incluso en el estado en que con ímpetu
la desunión lo agita y lo sacude?

2.                  Cuando en la faz se muestren las señales,
reúnenos con Él una morada

3.                  en el lecho de un río solitario
y una tierra que adornan y engalanan
con resplandor las flores y las plantas.

4.                  Si sobre el Escabel los contemplaras,
sus flores son los hijos y las hijas.

5.                  Diurna claridad que les ampara
ante el temor les da seguridad.
Tan sólo la tiniebla de la noche
los sume en el temor a su llegada.


XVIII

El Amor Original y la Génesis del Cosmos

1.                  Sin este amor original primero
no se conocería la constancia
de amor, y de no ser por la indigencia
al Generoso no se adoraría.

2.                  Somos por Él y a Él pertenecemos
De mi constancia es Él el fundamento.

3.                  Si quiere Dios que una entidad exista
por ella misma habiéndola querido,
de su no ser la resistencia cede.

4.                  Nos dijo "¡Sé!" y fuimos sin tardanza,
que es tal disposición a la existencia
de todo lo engendrado el atributo.

5.                  La esencia del amor original
es pues aquello mismo que genera,
cuyo ser la constancia del amor
externamente muestra y determina.


XIX

La Unidad del Amor: una Única Esencia.

1.                  Tal es la situación si bien lo entiendes:
Si eres en Él, entonces eres tú.

2.                  En verdad eres tálamo nupcial
en donde se revela el Verdadero,
pero tú no eres tú cuando tú eres.

3.                  A Quien tanto querías conquistaste
y así, pues conociste al que adorabas

4.                  ya sabes que no es Líala, ni tampoco
es Lubna sino Aquel que tú bien sabes.

5.                  Si vieras en Su amor, desde ti mismo
podrías contemplarlo siendo tú.

6.                  Pues sólo a sí mismo el amante ama,
ya que todo eres Tú, todo eres Tú.


XX

El Arca en las Aguas del Trono

1.                  Contempla el Trono sobre cuyas aguas
va un Arca navegando con sus Nombres.

2.                  ¡Qué prodigio de nave circular
(que circunda y al par circunnavega)
-cuya bodega el cargamento guarda
de la creación a ella confiado-,

3.                  de lo invisible, en las oscuras brumas,
océano surcando sin orillas!

4.                  Las olas de este mar son los estados
del los que están de amor por Él perdidos
y el soplo de Su viento son los hálitos
de nuevas que revela al allegado.

5.                  ¡Si alcanzaras a ver cómo transita
secretamente por toda la creación
del alif a la ya' de la escritura;

6.                  y cómo en este viaje de retorno
al puerto vuelve siempre de su origen,
ya que final no tienen sus principios!

7.                  A su noche sucede la mañana
y su día se extingue con la tarde.

8.                  ¡Contempla cómo la Sabiduría
se difunde en el centro de la Nave
y por todas sus partes se propaga!

9.                  Quien llega a valorar esta labor
y de verdad su cometido ama,
sentado permanece en este mundo
junto al timón del eje que la orienta,

10.              y así en su propio ser contempla el Arca
y ve en su formación la Obra de Dios.

XXI

La Presencia de la Compasión

1.                  Con el fin de alcanzar esas divinas
presencias de Belleza y Majestad,
tanto mi marcha como mi parada
se orientan hacia el Todo Compasivo.

2.                  Ha sido el Verdadero muy benévolo:
Fue con nosotros misericordioso
el día en que me dijo ¡aquí desciende!


XXII

La Gracia que Todo lo Comprende

1.                  ¡Sí! La gracia de Dios es infinita,
más todo cuanto abarca es limitado.

2.                  A quien la vía que a la gracia lleva
haya perdido, se le hará volver.

3.                  Sin más distancia ya, la cercanía
consiste en este aproximarse mutuo.

4.                  No digas pues que tiene fin alguno,
pues límite no tiene en la existencia.

5.                  Mira que de Él por ella te distingues:
Señor es el Señor y el siervo, siervo.


XXIII

Cuando se Muestre mi Amado

1.                  Cuando se muestre mi Amado,
¿con qué ojo Le veré?

2.                  Con Su ojo, no mi ojo,
pues no Le ve sino Él.


XXIV

El Nombre de Dios `El Hermoso'

1.                  El Hermoso es Aquel que tiene en Sí
realización perfecta por natura;
Aquel cuyo valor
conocen bien todos los seres engendrados;

2.                  y cuando aquel Le ve
-a quien de entre nosotros
con Su amor agració-,
ve el ser de tal manera
que en él se muestra Su sabiduría.

XXV

Con un Secreto he sido distinguido

1.                  Con un secreto he sido distinguido
que no conoce nadie más que yo
y aquel a quien seguimos
de la Ley revelada en cumplimiento:

2.                  me refiero al Profeta,
el Apóstol de Dios,
Su mejor Caballero, a quien seguimos
en todo lo prescrito.


XXVI

Al Escuchar El Libro

XXVII

El Tiempo Incondicionado

1.                  El Tiempo ilimitado
es este mismo tiempo relativo
que adopta condiciones. Cuando alberga
es un depósito que salvaguarda.

2.                  Y si es también mi propio corazón
lo es tan sólo en tanto que es visión directa.

XXVIII

Mi Señor, el Tiempo Eterno

1.                  Pues es mi Señor mismo, el Tiempo mío
eterno es.
No puede definirse
con tiempos relativos
mi Tiempo ilimitado.

2.                  Tan sólo lo ha injuriado el incapaz,
el pobre que su magnitud ignora
con su tosca bajeza,

3.                  mas si hubiera podido conocerlo
y conocer Su acción, con ciencia tal
habría sido entonces, cual la prole
de Adnán, recompensado.

4.                  Así en virtud de tal saber podría
llegar a contemplarlo y ser testigo
con directa visión, distinta y clara.

5.                  Quien después de su muerte le dio vida
y le agració, sea pues exaltado:
hay una llama procedente de él
que brilla en un arbusto entre los pastos.


XXIX

No Cesa Su Creación de Renovarse

1.                  Han sido así las cosas ordenadas
y así su autoridad manifestaron
las eras y los evos.

2.                  Cada cosa
que ordena se distingue
por un nombre especial que debe entonces
aparecer en la generación.

3.                  Las cosas todas hacia Dios, tras esto,
retornan en su viaje.

4.                  El cuerpo, todo cuerpo, tiene sombra;
todo espíritu, luz.

5.                  Cuando en su misma esencia
su sombra se repliega,
se oculta del estado de existencia.

6.                  Dios no aniquila nunca la entidad
de cosa alguna que haya originado,
mas ésta, sin su par, queda inactiva.

7.                  No cesa Su creación de renovarse
a cada instante alzándose de nuevo.

8.                  Sin no se diera en él la unión de opuestos;
el cosmos no se haría manifiesto,

9.                  no mostrarían propiedad alguna
sus nombres, ni serían desplegadas
sus entidades múltiples.

10.              De él aparecen astros elevándose,
mientras a él descienden otros astros,

11.              cual si todos buscaran la abundancia
y no ha de desviarse quien la busca.

12.              El mundo entero, día y noche, gira,
en torno a quien he dicho.


XXX

La Alusión

1.                  Conocer la alusión
es tanto un acercarse
como un distanciamiento;
y el movimiento que genera en ti
es este viaje diurno de retorno,
la incesante andadura de la noche.

2.                  Búscalo bien, pues Dios
lo ha transformado para así ocultarlo
de aquel en quien mentira y extravío
al par se manifiestan.

3.                  Es esto una llamada de atención
sobre la inmunidad
de aquel a quien Dios dijo:
"¡Sé pues!", e incorporóse a la existencia
como ser engendrado,
de lo cual son los hombres de la Vía
verídicos testigos.


XXXI

La Religión del Amor

1.                  ¡Qué asombroso es el prodigio
de una gacela velada
que señala un azufrito
y hace señas con sus ojos,

2.                  y cuyos pastos se encuentran
entre costillas y entrañas!
¡Qué maravilla un jardín
en medio de tanto fuego!

3.                  Capaz de acoger a cualquiera
de entre las diversas formas
mi corazón se ha tornado:
Es prado para gacelas
y convento para el monje,

4.                  para los ídolos templo,
Kaaba para el peregrino;
es las Tablas de la Tora
y es el libro del Corán.

5.                  La religión del amor
sigo adonde se encamine
su caravana, que amor
es mi doctrina y mi fe.

XXXII

La Llamada y la Respuesta

1.                  Sé complaciente cuando Dios te llama;
escucha Su llamado y obedece.

2.                  ¡Ay amigo de Dios!
¡El secreto preserva y no divulgues
aquello con lo cual te ha distinguido!

3.                  Y cuando a ti te llame
por algo que concierna a otra persona,
atiende a lo que pide y bien responde.

4.                  No seas como aquel que llega a Él
cegado de codicia y cuando logra
tener un beneficio lo malgasta.

5.                  Aquel que toda cosa echa a perder
a un encuentro temible ha de llegar.

XXXIII

El Pacto

1.                  Vamos, brisa sutil, soplo
del viento, ve y haz saber
a las gacelas del Alto
que yo sigo manteniendo
el pacto que bien conocen,

2.                  Y di a la noble doncella
que nuestra cita será
en el recinto velado,
al amanecer el sábado,
en las colinas de Nagd.

3.                  sobre el rojo promontorio,
del lado de los montículos,
a diestra de los riachuelos
y del mojón solitario.

4.                  Y si es verdad lo que dice
y el incesante deseo
siente por mí lo que yo siento

5.                  por ella, transmite entonces
que al calor del mediodía,
bajo su tienda, en secreto
al encuentro acudiremos
cumpliendo con la promesa.

Revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile ISSN 0717-2869