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Cyber Humanitatis N° 24 (primavera 2002)

 

La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria. Prof. Olga Ulianova.

 
 

 

Guerra Fría y el Tercer Mundo

El llamado Tercer Mundo y en especial los países postcoloniales de Asia y África constituyo uno de los mas importantes escenarios de competencia de los bloques contrapuestos durante la Guerra Fría Mientras la contención mutua nuclear hacia imposible un choque directo entre las dos superpotencias de la época, los EE.UU. y la URSS, y a su vez, la alienación de los Estados Europeos y, en grado algo menor, Americanos, estaba definida por los acuerdos de finalización de la Segunda Guerra Mundial y aceptaciones implícitas en el seno de las Naciones Unidas, los amplios territorios postcoloniales presentaban un campo de competencia de los bloques y modelos socio-politicos opuestos, de excelencia.

Dentro de este gran grupo de países independientes jóvenes (pero basados en culturas y civilizaciones antiguas), la región del Medio Oriente y muy en especial, los países árabes de la región, centraban en si los mayores esfuerzos de ambos bloques. Si bien en otros trabajos hemos postulado que la importancia de América Latina para la política exterior soviética en aquellos años era muy relativa [1] , podemos afirmar ahora que, al contrario, el Medio Oriente constituía la prioridad numero uno en su política en el Tercer Mundo.

El mismo interés prioritario por la región han mostrado (y siguen mostrando hasta el día de hoy) los Estados Unidos y sus aliados.

Las razones del protagonismo de la región en la política mundial de la segunda mitad del siglo XX y de comienzos del presente siglo hay que buscarlos en primer lugar en las riquezas petroleras de la región (mayores en el mundo), así como en su importancia geoestrategica en el cruce de caminos entre Europa, Asia y África, y, en el caso de la URSS, en la cercanía a sus fronteras, mientras que en el caso de las potencias occidentales, el duelo y temor por las perdidas de sus ex colonias.

Con todo, en esta región se cumplieron con cabalidad las normas implícitas de comportamiento de las superpotencias. Se priorizó la acción a través de sus aliados locales y se cuido por evitar el enfrentamiento directo de los efectivos militares de ambos bloques, incluso en el caso de su presencia en calidad de asesores y afines.

Dentro de la lógica de suma cero que consideraba que la ganancia de uno de los bloques siempre era la perdida de otro, se busco maximizar las adhesiones de nuevos aliados (mas por el deseo de quitarle aliados al otro), sin reparar tanto en la capacidad de mantener nuevas alianzas, como en la real importancia de la nueva adquisición, y menos en la adhesión real a los principios ideológicos de cada unos de los bloques.

Para los países de la región esta política tuvo efectos tanto negativos, como positivos. Lo negativo fue la escalada de los conflictos locales, su adscripción necesaria al conflicto global, la carrera armamentista en la región basada en suministros generosos de los aliados grandes, la militarización (aun mayor que la determinada por los antecedentes historico-culturales) de estos países Lo positivo estaba en la capacidad de maniobra que la competencia de dos superpotencias dejaba a los países chicos, situación desaparecida en el actual mundo monopolar.

En este articulo nos concentraremos en la política de la URSS en el Medio Oriente durante la Guerra Fría La reflexión acerca de este tema nos ayuda tanto, comprender mejor la actual dinámica política de esta región, como situar en el contexto comparativo la política soviética hacia América Latina en el mismo periodo.

Política rusa y soviética en el Medio Oriente previa a la Guerra Fría

El imperio ruso había buscado una presencia en la región a través de la Misión Cristiana ortodoxa en la Tierra Santa, así como tratando aparecer, siguiendo el modelo balcánico, como protector de los pueblos cristianos del Imperio Turco, en este caso, en particular, de los armenios. La búsqueda de relaciones privilegiadas con Persia (uno de pocos mercados externos de la industria rusa anterior a 1917) también formaba parte de esta política Recordemos que la pretensión de controlar la Tierra Santa El Santo Sepulcro fue uno de los motivos anunciados para el ingreso del Imperio Ruso a la Primera Guerra Mundial.

Después de la Revolución, la Rusia Soviética y a partir de 1922 la URSS, tiene presentes en la región las dos dimensiones de su política exterior. Por un lado, tras el fracaso de las revoluciones europeas en 1918-1920, la Internacional Comunista apuesta al despertar de Asia, apoyando la creación de los Partidos Comunistas en la región Por otro lado, aspira a una coexistencia pacifica en sus fronteras meridionales, privilegiando las relaciones con la Turquía de Ataturk. Al parecer, la importancia de estas relaciones motivaron a la URSS cambiar su posición inicial de apoyo al movimiento kurdo por el desconocimiento del mismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, con la activación de los proyectos de la creación del Estado de Israel, Stalin les presta un entusiasta apoyo, esperando llegar a controlar políticamente ese Estado. Tales expectativas se basaban en la apreciación de los orígenes rusos y euro-orientales de los liderazgos sionistas, así como de la vinculación inicial de ese movimiento con los movimientos socialistas en Rusia zarista. Cabe recordar que fue la insistencia soviética en el Consejo de Seguridad el año 1947 la que aseguro la materialización del proyecto del Estado de Israel.

Numerosas entidades judías creadas con anticipación en la URSS estaban llamadas a convertirse en instituciones publicas del nuevo estado. Mientras las expectativas de controlar el gobierno de este estaban vivas, el tema de las consecuencias que la creación de un estado judío en la Tierra Santa tendría para la población árabe de la zona, estaba absolutamente ausente en la política exterior soviética

El fracaso de los planes de Stalin y el alineamiento firme del estado de Israel con los Estados Unidos en la incipiente Guerra Fría significo a la vez el fracaso de una de las estrategias soviéticas de asegurar la presencia del país en la región estratégica del Medio Oriente.

Por algunos años, la URSS queda sin una estrategia explícita en la región, si bien el apoyo a los partidos comunistas de la zona continua y el tema palestino por primera vez aparece en el discurso de la política exterior y de la propaganda soviética

Inicio de la cooperación soviético-árabe. Naser. Relaciones con Egipto.

El inicio real de la cooperación entre la URSS y los países árabes, un salto cualitativo en la política soviética en la región se sitúa en el año 1956, cuando la Unión Soviética se pronuncia en defensa de Egipto, agredido por las fuerzas conjuntas de Gran Bretaña, Francia e Israel, le ofrece ayuda política, militar y económica a Egipto, la cual es aceptada.

Este encuentro entre la URSS y los líderes nacionalistas árabes, en primer lugar, Gamal Abdel Naser, si hizo posible, entre otras razones, gracias a los cambios que en la década jruschoviana (1954-1964) estaban ocurriendo en la URSS. Junto con la primera desestalinización, proclamación de la posibilidad de revolución por vía pacifica, este periodo significo la revisión de la percepción soviética de los líderes y procesos nacionalistas en el tercer mundo.

Si en los últimos años de Stalin, la postura soviética se apoyaba en los prácticamente inexistentes grupos comunistas en esos países y junto con ellos tildaba a los líderes nacionalistas de traidores y agentes del imperialismo (todo eso porque no realizaban revoluciones socialistas en sus países), en los años de Jruschov esta situación cambia.

La URSS de ahí en adelante se orienta en la región a los regímenes nacionalistas, privilegiando su disposición de cooperar con la URSS y oponerse a la presencia occidental en la zona. Esta política que corresponde a uno de las primeras actuaciones de la URSS en cuanto superpotencia mundial, tuvo un especial éxito en el periodo entre 1956 y fines de la década de los sesenta.

Se basaba en el compartido pathos anticolonial (todavía muy vivo en la región en esos años), en las simpatías de los liderazgos independientes de la región hacia el modelo soviético en cuanto desarrollo alternativo independiente y exitoso, en los proyectos de cooperación económica (su mayor ejemplo es la represa de Aswan en Egipto) y creciente cooperación militar.

Durante esta etapa el principal socio de la URSS en la región es Egipto, cuyo Presidente Naser será uno de dos líderes extranjeros condecorados por Jruschov con la estrella de Héroe de la Unión Soviética Es Naser quien presenta a la dirección soviética al líder de Argelia independiente Ben Bela, es el quien origina el primer encuentro de los soviéticos con Arafat, trayendo a este ultimo incógnito en su comitiva a la URSS durante uno de sus viajes, es el quien contacta a los soviéticos con el líder libio Kaddafi.

Entre las variables externas que influían considerablemente los avances y retrocesos de la política soviética en el Medio Oriente, hay que nombrar en primer lugar la dinámica del conflicto árabe-israelí , así como de las relaciones entre el Occidente y los países árabes. De hecho, la URSS irrumpe en la región como consecuencia de la agresión anglo-franco-israelí contra Egipto, mientras que el comienzo de la paulatina caída de la influencia soviética en la región comienza con el viraje de Sadat hacia una solución política del conflicto patrocinada por los EE.UU.

El viraje de Sadat fue catalogado en la URSS como traición, coincidiendo en esta apreciación con los elementos mas radicalizados del mundo árabe. Los motivos, sin embargo, eran diferentes. Para la URSS la traición no estaba en el mismo hecho de una solución política y negociada del conflicto por parte de Egipto (la postura soviética también suponía una solución política del conflicto), sino en la exclusión de la URSS del mecanismo de su elaboración. En otras palabras, el acuerdo fue percibido como un intento de expulsar a la URSS del escenario político del Medio Oriente y en el cambio de bando (dentro de la contraposición global) de un antiguo aliado.

Con el enfriamiento de las relaciones sovietico-egipcias bajo el mandato de Sadat (en 1974 Sadat solicito retirar de Egipto a los asesores militares soviéticos que ese año constituían 20.000 personas), Siria se convierte en el socio principal de la URSS en la región Dada la posición mas radicalizada de Siria respecto del conflicto árabe-israelí , la URSS se ve asociada también con las posturas mas radicales frente a este, no obstante los esfuerzos de los funcionarios soviéticos especializados en el área de moderar el discurso y la acción de su nuevo aliado principal.

Respecto de las relaciones soviéticas con Egipto, después del cuasi congelamiento en la era de Sadat, estas se recuperan con el actual presidente Hosni Mubarak, sin volver a alcanzar jamas el nivel de relaciones de la era Naser.

Relaciones con Siria

El posicionamiento de Siria, como principal socio soviético en la región en la primera mitad de los setenta, tenia como antecedentes el inicio de cooperación en los años cincuenta y su ampliación en la siguiente década A partir de 1967 se establecen vínculos a nivel de partidos entre el BAAS y el PCUS. Si bien el golpe de estado en Damasco en 1970 que llevo al poder a Hafez Asad fue percibido inicialmente en Moscú con cautela y preocupación, pero estas fueron rápidamente disipadas. Durante la visita a la URSS del primer ministro sirio Yusef Zuein en febrero de 1971 se llego al acuerdo, entre otras cosas, para la formación de cuadros políticos, técnicos y limitares sirios en la URSS. Así, hasta el año 1992 en distintos niveles del sistema educativo soviético fueron titulados 40 mil ciudadanos sirios. Muchos de ellos hasta el día de hoy ocupan puestos claves en el partido gobernante y en el estado. Así, de los ocho miembros de la dirección regional BAAS-Siria, cuatro hablan ruso. La presencia de las personas formadas en la URSS es especialmente relevante en las Fuerzas Armadas de Siria.

También, a la imagen y semejanza del modelo soviético, en Damasco fue creado a principios de los setenta un Instituto de Ciencias Sociales (de la misma manera se llamaba la escuela superior de cuadros partidistas en Moscú). Parte de sus programas fue formada con la experiencia soviética y el marxismo-leninismo era parte obligatoria del programa. En todo caso se entregaba con un enfoque critico Baasista: BAAS iría por un camino distinto, tomando en consideración los errores del PCUS.

El radicalismo de la posición siria en el conflicto palestino-israelí no necesariamente era compartido por los soviéticos, no obstante el liderazgo soviético no la criticaba en publico y por lo general dejaba pasar. Guardando las distancias se puede comparar este tipo de relaciones con aquellas que mantenían la URSS y Cuba respecto de la situación latinoamericana (y en menor grado africana), no se compartía, pero tampoco se impedía.

Siria apoyaba a la URSS en todos los temas de la contraposición internacional bipolar, estaba decididamente a favor de la cooperación económica bilateral (la primera etapa del nudo hidroenergetico de Evfrat fue concluida en 1973), y especialmente interesada en la cooperación militar (exigiendo equilibrio de armamento con Israel), pero en temas de políticas en el mundo árabe. las posturas podían ser divergentes.

Así, la URSS no compartía la introducción de la tropas sirias a Líbano en 1976, paso, sobre el cual los soviéticos no fueron consultados ni informados. En general, la visión siria sobre el Líbano (estado artificial, parte de Gran Siria), ni sus contactos con Hezbollah en los ochenta, no podían ser compartidos en Moscú Si bien la enemistad siria hacia Irak era interpretada en la URSS como expresión de contradicciones personales y nacionalistas que hacían daño a la causa árabe. común, el nivel de cercanía entre Siria y la URSS a la vez disminuía las posibilidades de la política soviética en Irak. En cambio, las reservas de la dirección Siria frente a Arafat, no impidieron fortalecimiento de los vínculos entre el PCUS y la OLP.

Relaciones con los palestinos.

El primer contacto político de la dirección soviética con los palestinos ocurre en 1968, gracias a Naser, quien llevo a Arafat incógnito a Moscú dentro de su comitiva. Las relaciones con la OLP durante mucho tiempo eran llevadas a nivel de relaciones interpartidistas, a nivel del Departamento Internacional del CC del PCUS. Solo en los ochenta, el Ministerio de Relaciones Exteriores se incorporo a estas, en vista de la presencia de las organizaciones palestinas en las conferencias internacionales sobre el Medio Oriente.

Las relaciones del PCUS con la OLP incluían las con el FATAH, Frente Popular de Liberación de Palestina y Frente Democrático de Liberación de Palestina. Si bien la aspiración de ayudar a los palestinos obtener un estado propio podía ser profundamente sincera, el eje de la política soviética en este tema estaba en el deseo de controlar la carta palestina en las luchas políticas internacionales en torno al proceso de paz.

Esto explica los objetivos que se planteaba el Departamento Internacional del PCUS en sus relaciones con la OLP, tal como los señala en sus memorias ex Vicedirector del Departamento Internacional del CC del PCUS, Karen Brutenz:

1) Contribuir al fortalecimiento de la OLP en torno a una plataforma constructiva que aseguraría la satisfacción de los derechos de los palestinos.

2) Fortalecer nuestra influencia sobre la organización.

3) Influir con efecto de moderación sobre la posiciones de los palestinos, persiguiendo el reconocimiento sobre la base de la regulación de la crisis de Medio Oriente del derecho de Israel a existir, así como la exclusión del terrorismo y de la táctica de la lucha armada.

4) contribuir a la autonomía del movimiento palestino frente a los pretendientes árabes. de tutelarlo.

5) Contribuir a elevar el prestigio internacional de la OLP.

La primera visita oficial de Arafat a la URSS se realizo en febrero de 1970. En los viajes siguientes por lo general, era recibido en el nivel mas alto, por Brezhnev y/o miembros del Politburo soviético Hacia los mediados de los setenta, la OLP dentro de las políticas soviéticas adquirió el estatus de partido hermano, similar al que poesía los partidos comunistas. Esto significaba, entre otras cosas, acceso eventual a la ayuda económica interpartidista (a la cual, al parecer, la OLP no había recurrido, tal vez, prefiriendo otras fuentes de financiamiento, menos comprometedores), así como prohibición para los organismos de la inteligencia soviética de trabajar al interior (es decir, infiltrar o contratar agentes e informantes) del partido u organización. que poseía ese estatus.

La cooperación militar soviética con las organizaciones palestinas incluso se adelanto a las relaciones políticas, pues hubo palestinos que se preparaban con la ayuda de los instructores soviéticos en los campamentos militares egipcios y sirios vistiendo uniforme de ejércitos de esos países Los encargados soviéticos estaban al tanto de esta situación, pero simulaban el desconocimiento. En cuanto a la preparación militar de palestinos en la URSS, era relativamente reducida: unas decenas de personas al año, parte de los cuales se especializaba en operaciones de desestabilización y otros en prestar servicios de seguridad a los dirigentes de la OLP.

La URSS no vendía armas directamente a la OLP. Los destinatarios oficiales eran las Fuerzas Armadas de Egipto y/o Siria. Pero de allí una parte iba a los palestinos, lo que oficialmente no era reconocida por los soviéticos, pero sabido por los funcionarios que se ocupaban de las relaciones con la región

Según recuerdan estos funcionarios, el discurso de Moscú en las relaciones con las organizaciones palestinas desde un principio estaba orientado a moderar sus posiciones y acercarlas al mayor realismo. Así, la URSS declaro su desacuerdo con los tres no, proclamados pos las organizaciones palestinas en Hattum en 1967 (que eran: no a Israel, no a la ocupación, no a la paz), insistiendo que estos llevaban a las organizaciones palestinas a un callejón sin salida. De la misma manera, la URSS se negó a mantener relaciones con el llamado Frente de Rechazo, aunque varias organizaciones palestinas de izquierda formaban parte de el y su peso dentro de la OLP era considerable. A partir de ahí, el PCUS bajo fuertemente el nivel de relaciones con el Frente Popular de Liberación de Palestina (aunque no las elimino totalmente).

En septiembre de 1970, la URSS condeno públicamente las acciones terroristas de ciertas estructuras palestinas, lo que tuvo efecto de presión sobre Arafat. Respecto de varias de tales acciones, incluyendo algunas con gran repercusión, los veteranos de la diplomacia soviética plantean sus sospechas de que se trataba de productos de la infiltración de los servicios secretos del occidente.

De la misma manera, los dirigentes soviéticos en sus contactos con los líderes de la OLP, se pronunciaban en contra de la lucha armada en la Ribera Occidental y en Gaza, argumentando que tales acciones en vez de facilitar, compilarían la búsqueda de compromiso y de solución negociada del conflicto, a la vez que debilitaría las posiciones de líderes mas moderados de la OLP a favor de los mas radicalizados.

Cooperación económica y militar

La cooperación industrial, económica y militar durante todo el periodo fue uno de los elementos claves en las relaciones entre la URSS y el mundo árabe. De hecho, a los países árabes. les correspondía dos tercios de todo el comercio soviético con el tercer mundo y un porcentaje aun mayor de las exportaciones industriales soviéticas

En el campo militar, con el apoyo de sus aliados en la región, la URSS pudo impedir la instalación de varias bases militares norteamericanas cerca de sus fronteras meridionales, y a su vez, consiguió bases navales en el Mediterráneo para contraponer el peso de la Sexta Flota de EE.UU. Las bases soviéticas se encontraban casi por todo el perímetro del mundo árabe.: Argelia, Trípoli, Latakia, Aden, Tunez y Alejandria (esta hasta 1974). La presencia de los azores y especialistas militares soviéticos en las guerras arabe-israelies en 1967 y 1973, se dio un impulso importante al desarrollo armamentista soviético

La cooperación militar se convirtió en importante palanca política en las relaciones de la URSS con muchos países árabes. en los `70. Un estimulo constante a esa linea de cooperación fue el fortalecimiento de los vínculos militares entre EE.UU. e Israel. Los suministros de armamento que inicialmente se inscribían dentro de la ayuda a los países de la región, se convertían en un atractivo negocio armamentista.

Así, en 1992 Libia le pago ya a Rusia 18 mil millones de dólares en divisa convertible y petróleo por la construcción de infraestructura de destinación militar. Esta cifra, no obstante, encubría un contenido macabro: detrás estaban enormes cantidades de armas e infraestructura militar. Según los funcionarios soviéticos de la época, la iniciativa en adquisición de armamento moderno, provenía de los líderes de los países árabes. que median sus necesidades comparando si potencial con el de Israel. Así, las dos superpotencias competían también en rellenar la región de todo tipo de armamento.

Debilidades de la política soviética y declinación de la influencia de la URSS en la región

En cuanto a debilidades de la política soviética en el Medio Oriente durante este periodo, el ex subdirector del Departamento Internacional del CC del PCUS, Karen Brytenz, señala en sus memorias las siguientes:

1) La incapacidad de contribuir eficientemente a materializar los objetivos de los países árabes. en su conflicto con Israel. La debilidad interna e ineficiencia militar de nuestros aliados árabes.

2) El aislamiento respecto de Israel uno de los principales actores en el escenario de Medio Oriente, lo que aseguraba a los EE.UU. el monopolio en los vínculos con Tel-Aviv, y nos privaba de la posibilidad de difundir la influencia soviética en todo el espacio del conflicto...

3) El desequilibrio pro-arabe, producto de los factores ya señalados, así como de la situación de los árabes. como parte débil y agredida, cuyas tierras estaban bajo la ocupación

4) La URSS cooperaba solo con una parte del mundo árabe. Los países petroleros del golfo quedaban al margen de su influencia y bajo la tutela firme de los EE.UU...

5) La necesidad de considerar las posiciones a veces excesivamente radicales de nuestros amigos árabes.

6) La subestimación de la aspiración de los líderes árabes. de balancear entre las dos superpotencias. [2]

Podríamos agregar que el debilitamiento de las posiciones soviéticas en la región desde los años 70 en adelante esta directamente relacionado con el debilitamiento económico de la URSS y con incapacidad de responder a las expectativas de los regímenes nacionalistas árabes. de asegurarles, como con una varilla mágica, una prosperidad económica y desarrollo.

Entre otras razones se puede nombrar el desgaste de la etapa anticolonial, del romanticismo de la fase política de los movimientos nacionales, las contradicciones internas del mundo árabe. comenzaron a notarse con mayor fuerza.

Frente a este desgaste y desilusiones por los objetivos no cumplidos, crecía la influencia de los países del Golfo, no afectados por las turbulencias políticas en la región, pero poseedores de importantes recursos económicos a partir de sus acuerdos con las transnacionales petroleras.

A mediados de la década de los setenta, percibiendo este debilitamiento de las posiciones soviéticas en la región, ciertos sectores encargados de su política exterior proponían una radicalización de la postura de la URSS, el apoyo a los sectores mas duros de los movimientos nacionales, así como concentración de esfuerzos en las zonas geoestrategicas. Así, el ex subdirector de la Inteligencia Exterior soviética Nicolai Leonov, se acordaba de la propuesta de su institución de apoyar decididamente a los participantes de la llamada conspiración de cocodrilos en Egipto, movimiento de oficiales naseristas que tendían hacia las posiciones mas prosovieticas y marxistas-leninistas frente a los que consideraban una claudicación de Sadat ante el Occidente.

Seguir tal propuesta habría significado para la URSS apoyar un golpe de estado en Egipto, opción que fue rechazada por la dirección política del país.

Otra propuesta de la Inteligencia Exterior, según Leonov, consistía en ceder aquellas posiciones en la región, cuyos costos de mantención para la URSS ya superaban los beneficios políticos obtenidos. Se proponía concentrarse en algunos puntos estratégicos, entre los cuales en primer lugar se nombraba a Yemen, cuyo control, junto con Somalia (ambos de orientación socialista entonces) permitía controlar la salida del Mar Rojo.

Yemen del Sur: orientación socialista con el partido de vanguardia

Esta propuesta fue aceptada a medias, mas bien por la inercia de los hechos que convertían a Yemen del Sur en el escenario de mayores éxitos soviéticos en la región desde la segunda mitad de los años setenta. Las fuerzas políticas que lideraban ese pequeño y muy diverso país. (el cosmopolita puerto de Aden versus relaciones tribales al interior) eran los mas izquierdistas en el mundo árabe. Situación que puede ser considerada producto tanto del carácter mas cosmopolita del puerto de Aden, como de las circunstancias del proceso descolonizador: Yemen fue una de pocas ex colonias británicas, cuya independencia no fue negociada, sino conquistada en una lucha armada.

La abierta rivalidad de los países vecinos (Arabia Saudita e Yemen del Norte), el distanciamiento del conjunto del mundo árabe. (incluyendo Siria, Irak y Libia), quienes acusaban a Yemen del Sur renegar de los principios islámicos, no hacían mas que empujar a su liderazgo a buscar una mayor protección y cooperación soviética A nivel del discurso, el gobernante Frente Nacional del Yemen del Sur, se había transformado en el Partido Socialista de Yemen que proclamaba como su base los principios del socialismo científico. Solo las insistencias del PCUS frenaron las intenciones de sus líderes Abdel Fattah Ismael y Ali Naser Muhhamed de proclamar el partido comunista, si bien proclamaron el carácter marxista leninista de su partido.

Mientras tanto, parte significativa de la militancia era analfabeta y un porcentaje considerable la había adherido de acuerdo a las lealtades tribales, siguiendo la adhesión de sus caciques. Yemen del Sur seguía la posición soviética en todos los temas internacionales, lo que a los funcionarios de la política exterior soviética permitía tener una visión muy optimista de las relaciones bilaterales.

Sin embargo, intentando moderar a sus líderes por un lado, el PCUS por el otro incentivaba su sectarismo y su visión cada día mas irreal del medio. Por otra parte, la crisis no solo de la economía, sino del sistema soviético en su conjunto, impidió la materialización de los proyectos de cooperación económica, quedando estos en el papel. Esto incluía un importante yacimiento petrolero, descubierto por los geólogo soviéticos y cuya explotación podría haber cambiado el curso de los acontecimientos en el sur de la península arábica. En medio de las dificultades económicas y aislamiento regional, las luchas por el poder interno en la dirección yemenita, basadas en rivalidades tribales y revestidas de debates ideológicos respecto de la correcta interpretación del marxismo-leninismo, llevo en enero de 1986 a un sangriento conflicto armado, en el cual ambos bandos intentaban buscar el apoyo soviético El conflicto interno implico un enorme debilitamiento del Yemen del Sur, lo que junto con el envolvimiento de los programas de ayuda soviética en la segunda mitad de los ochenta, facilito su absorción por el pronorteamericano Yemen del Norte (República Árabe. de Yemen).

Relaciones con Israel

No se puede hablar de la política soviética en el Medio Oriente sin mencionar brevemente sus relaciones con Israel. Se puede decir que desde su surgimiento el estado de Israel se convirtió en un factor no solo de la política exterior soviética, sino también de su política interna. De hecho, el fracaso de los planes de Stalin de establecer control sobre el estado judío, devino a fines de los cuarenta en una campaña antisemita en la URSS (Proceso de médicos, etc.), cuyas reminiscencias se mantuvieron implícitas hasta el fin de la Unión Soviética

Este factor interno se sobreponía a la estrategia elegida por la URSS desde los años cincuenta a favor de la alianza con el mundo árabe. Por otra parte, muchos en la URSS, incluyendo liderazgo político y especialmente la intelectualidad, tenían conocidos, amigos y a veces familiares que emigraron al fin de la Segunda Guerra Mundial a Israel. Los contactos con ellos estaban interrumpidos y el tema se había vuelto tabú.

El mismo Jruschov, iniciador de las relaciones de la URSS con el mundo árabe., lamenta en sus memorias que la radicalización del conflicto en la región, le impedían mejorar a la vez relaciones con Israel. Tal vez, un efecto mayor tuvo aquí (y Jruschov lo ilustra en sus memorias), la sensibilidad compartida del sufrimiento durante la Segunda Guerra Mundial.

La URSS rompe relaciones con Israel en 1967, a raíz de la Guerra de los siete días, impactada por la derrota de sus aliados árabes. Estas fueron restablecidas solo al final de la Guerra Fría, ya con Gorbachov, a través de la intermediación de la IS.

La ausencia total de contactos en el campo político israelí fue el lado opuesto de la influencia que la URSS podía tener en algunos momentos en ciertos círculos árabes. A la larga, devino en una debilidad para la URSS para ejercer eficientemente como negociador en el proceso de paz.

Conclusiones

A los largo de la Guerra Fría, La URSS y EE.UU. por diversas razones mantenían la estrategia de la tensión controlada en el Medio Oriente.

Desde la perspectiva temporal que nos proporciona el cierre del periodo de la Guerra fría se puede considerar que la política soviética en la región era contradictoria. La URSS no estaba interesada en la constante prueba de fuerzas, mas bien temía una escalada de conflicto demasiado cerca de sus fronteras. Sin embargo quería crear y mantener su espacio en las políticas de la región Consciente de la fragilidad de sus posiciones y de carácter limitado de sus recursos, la URSS pretendía que sus intereses en la región sean tomados en cuenta, pero casi nunca (a excepción de momentos eufóricos de amistad Jruschov-Naser) habría pensado en términos realistas expulsar a los Estados Unidos del Medio Oriente. La aspiración norteamericana, en cambio, se orientaba mas bien al dominio unilateral en la región y a la expulsión de la URSS.

Por otra parte, proclamando como su objetivo asegurar la paz en la región, la URSS contribuyo considerablemente a convertir esa parte del mundo en la mas llena de todo tipo de armamento.

Finalmente, sin estar plenamente de acuerdo con las posiciones radicalizadas de algunos de sus aliados árabes., propicio acciones conjuntos con ellos que contribuían a aumentar la tensión en la zona.

Sin embargo, creemos que a pesar de todas las debilidades, errores y motivaciones ajenas a la región e insertas en la contraposición bipolar, que demostraba la política soviética en el Medio Oriente, para los países de la región, tanto en su lucha anticolonial, como en la contraposición a los intentos del dominio imperial, constituyo un factor de contrapeso, dio mayores márgenes de maniobra y fortaleció las posiciones de los países árabes. en el sistema internacional.



[1] Olga Ulianova, Estudios Publicos, N 79, 2000

[2] Karen Brutenz. Treinta años en la Plaza Vieja, Moscú, Mezhdunarodnyie otnoshenia, 1998, p.368

Hacia un nuevo orden regional: Mundo Árabe / Oriente Medio. Por Prof. Eugenio Chahuan Chahuan. | El Presente Histórico en la Guerra del Golfo. Por Prof. Zvonimir Martinic Drpic. | Algunas premisas de la Paz Americana en Medio Oriente. Por José Morande y Gilberto Aranda. | La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria. Prof. Olga Ulianova. | Crisis y orden regional en el mundo árabe. Por Prof. Ricardo Marzuca B.