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REVISTA DE URBANISMO Nº18, junio 2008
ISSN 0717-5051

El corredor fluvial del Mapocho como recurso multifacético de Santiago: avances y retrocesos en las concepciones y acciones de un siglo.
The corridor of the Mapocho River as a Opportunity to Santiago: a century of progress and setbacks in its projects

La situación urbanística del Mapocho a través del siglo XX

La situación urbanística del río Mapocho a lo largo del tiempo puede reseñarse en función de los avances o retrocesos según sea el período considerado, del proceso de construcción de la imagen de la cuenca del Mapocho como una totalidad funcional y morfológica de múltiples facetas, en los estudios, proyectos, legislación y políticas públicas más destacados del siglo XX.

El período 1930-1960

Desde los años de 1930, cuando se comenzó a difundir el concepto de intercomuna en Chile y, no obstante no existir legalmente aún reconocimiento del nivel intercomunal de la planificación, se pudo contar desde 1936 con el Art. 4 de la Ley de Municipalidades, el cual establecía la facultad de resolver en común con otros municipios, los problemas intercomunales de diversa índole. Sin embargo, esta facultad no se practicaba, y la única proposición de intercomunalidad que podría citarse es el anillo vial Américo Vespucio en 1936 −cuando Santiago se acercaba al millón de habitantes− el cual vio completado su trazado sesenta años después, en 1996.

En todo caso, en lo referido al río Mapocho ya se veía acciones tendientes a reservar, al menos, ciertos tramos de los bordes del Mapocho para parques, más allá de los existentes en la zona central, el parque Forestal, y el parque Centenario de la Independencia, hoy llamado Parque de los Reyes (Fig.1 y 2). Es el caso del “Parque de la Empresa de Agua Potable de Santiago", tramo al sur del Mapocho, entre Américo Vespucio y altura del cerro San Luis, (ex Parque Las Américas, actual Parque Bicentenario). Este parque ya puede verse en el Plano Oficial de Urbanización de la Comuna de las Condes (hoy Vitacura y parte de Las Condes) del año 1945 (Fig.3)

 

Fig. 1.- El “Parque Centenario” (hoy Parque de los Reyes), entre el río Mapocho y la ferrovía, y zona en banda (achurada) que se continúa tanto al poniente como al oriente, representando “Propiedad Fiscal” del suelo.
Fte.: [Sección de] “PLANO DE LA CIUDAD DE SANTIAGO CON ALGUNAS POBLACIONES DE LOS ALREDEDORES”, Inspección de Jeografía y Minas de la Dirección de Obras Públicas, 1911. [Reproducción desde el original en Mapoteca, Biblioteca Central F.A.U. de la Universidad de Chile, 2008].

 

 

Fig. 2.- Costanera sur del río Mapocho, c. 1920, y a la derecha, arboleda del “Parque Centenario”, al poniente de la Estación Mapocho. Fte. Archivo Chilectra.

 

 

Fig. 3.-[Sección de plano] "PARQUE DE LA EMPRESA DE AGUA POTABLE DE SANTIAGO en plano de la "COMUNA DE LAS CONDES, Plano Oficial de Urbanización 1945", D.G.O.P., Departamento Arquitectura, Sección Urbanismo. Aprobado por Decreto N°2798, de 26 de diciembre de 1945, del "Ministerio de Obras Públicas y Vías de Comunicación". Firmado por Luis Muñoz Maluschka y otros. Escala original 1:10.000.
Fte.: Archivo MINVU.

En 1953, cuando se logró el reconocimiento oficial del nivel intercomunal de la planificación urbana-regional, se preparó en el MOP el expediente de antecedentes para servir de base a la planificación territorial de Santiago y su microregión (1954-1957). Detallados estudios sólo en terreno −aún no se contaba con un proyecto aerofotogramétrico para Santiago y su microregión− identificaron los tipos de suelo de la matriz geográfica de la cuenca del Maipo-Mapocho en su curso medio. Eran todos terrenos de gran calidad, aptos para todo cultivo, lo que indujo, en 1958, a proponer un modelo de crecimiento y desarrollo de Santiago claramente semi compacto. Cabe destacar que los especialistas de los años 50 ya advertían sobre los inconvenientes del modelo de ciudad dispersa[1].

En 1958/60 se aprobó primer Plan Intercomunal para Santiago, el cual estaba coordinado con un Plan Microregional, considerándose entonces cuatro formas simultáneas para dirigir el crecimiento de Santiago. En la ciudad: por relleno de eriazos, por renovación y densificación, por rehabilitación, y por crecimiento muy limitado en extensión de los bordes. En la microregión: por satelización, en puntos en su mayoría ya existentes, en radios de 15, 30 y 45 km desde la Plaza de Armas de Santiago.

Surgió por primera vez en estos proyectos coordinados, la necesidad de tratar como un corredor intercomunal urbano-rural, vial y recreacional, el río Mapocho y sus terrazas laterales, entre el pie de la cordillera de los Andes y el encuentro del río Mapocho con el río Maipo (97 km).

En efecto, los planes intercomunal de Santiago y microregional señalaron, por una parte, para el área intercomunal urbana un total de 690 hás. de espacios bienes nacionales de uso público (para recreación, y vialidad) asociados al Río Mapocho (curso medio, ámbito urbano), y de 30 hás. frente a la localidad de Puente Alto (al sur de Santiago), asociados al río Maipo (curso medio, ámbito urbano) (Pávez, 1994).

Entre las cordilleras de Los Andes y de La Costa se indicaron un total de 39 puntos de interés microregional, estando asociados más directamente al río Mapocho, las localizaciones en el fondo de este río y los satélites balnearios entre Carén y El Monte (1.000-5.000 habitantes).

 
 

Figs.4 y 5. El río Mapocho a la altura de Lo Barnechea, 2007.

También, la idea de un Sistema de Costaneras junto al Mapocho, como parte del Corredor Metropolitano Fundamental Oriente-Poniente, aparece en el Plan Regulador Intercomunal de Santiago 1960 (PRIS 1960 MOP, y modificaciones, MINVU) (Parrochia, 1980).

 

Fig.6. detalle de costaneras del Mapocho, cerro Alvarado. Proyectos derivados y complementarios del PRIS 1960. MOP. Fte.: PARROCHIA, 1980.

El período 1961-1989

La carencia de material aerofotogramétrico para Santiago y su microregión fue suplida durante el año 1961 con la toma de fotografías aéreas a escala 1:20.000 en el contexto del Proyecto Aerofotogramétrico OEA/CHILE. Estas fotos, en el Instituto de Investigación de Recursos Naturales IREN-CORFO, así como la preparación de fotomosaicos controlados, pasaron a constituir una herramienta trascendental al momento de concretar las proposiciones de la planificación del territorio a nivel de diversas instancias y organismos.

Sin embargo, a partir del Gobierno de E. Frei Montalva (1964-1970), el Plan Microregional de Santiago fue desestimado, pues se promovió entonces la descentralización de Santiago en la Macroregión Central de Chile, y no en la microregión de Santiago. Por tanto, especialmente el tramo del río Mapocho al poniente del límite intercomunal de Santiago 1960, quedó fuera de las preocupaciones prioritarias.

En 1974, al establecerse una nueva y muy discutible división política administrativa, aunque el curso inferior del corredor fluvial del Maipo-Mapocho quedó en la Región V, de Valparaíso, el río Mapocho permaneció siendo parte de la Región de Santiago.

Nuevos estudios destacando las múltiples facetas-recursos del Mapocho, realizados desde la academia, en 1983 (Castañeda et al, 1983), no lograrán trascender en el marco de la drástica política de desplanificación-desregulación en curso desde 1979[2].

El período 1990-2008

Cabe destacar en primer lugar diversos aportes de nivel profesional que hizo el Seminario-Taller: “Encuentro con el río Mapocho. Análisis, discusión, acuerdos y gestión para la definición de soluciones”, MOP-CEPAL, 1991, donde se trataron los aspectos técnico-territoriales, técnicos-ambientales, la explotación del recurso agua, los desbordes e inundaciones generando proyectos de defensas fluviales, así como los aspectos técnico-financieros y de gestión técnicos-organizativos. Además, se establecieron las orientaciones de las políticas de administración territorial y, finalmente, se propuso lineamientos para la gestión institucional en la perspectiva de configurar un “Plan Maestro de Desarrollo Integral del Río Mapocho”.

Se aportó también encuestas que, por primera vez, dieron cuenta de la diversidad de problemas, sectores, actores y sus objetivos, asociados a la gestión del la cuenca del Mapocho (Douroujeanni y Gómez, 1991). Los 50 actores públicos y privados encuestados señalaron 120 problemas para 21 temas: hidrología, ecología y recursos naturales, clima, suelos, geología, administración pública, aspectos legales, planificación y política, tenencia, aspectos sociales, saneamiento y salud, aspectos culturales, capacitación, investigación y educación, agricultura, turismo, producción minera ribereña, riego, aspectos sanitarios, defensas fluviales, servicios y otros.

En tanto, en el año 1991, y entre 1992 y 1994, se realizaron avances en el conocimiento de la cuenca andina del Río Mapocho, los que proporcionaron diagnósticos e indicaciones respecto de la necesidad de aplicación de técnicas de manejo de cuencas para controlar la erosión y las respuestas hidrológicas extremas. Fruto de estas últimas, la sección media del río −aquélla que compromete la ciudad de Santiago− suele registrar crecidas y desbordes junto a procesos de socavamiento lateral que han llevado a la pérdida de suelos y bienes (Ferrando, 1991 y 1994).

En 1994 se aprobó el segundo plan intercomunal de Santiago, el “Plan Regulador Metropolitano de Santiago”, el cual reconfirmó al Mapocho en su función de parque, ahora expresamente como “Parque Metropolitano del río Mapocho”, denominación que genéricamente remite a áreas verdes de uso público de carácter metropolitano que pueden acoger actividades relacionadas con lo recreacional, deportivo, de culto, cultural, científico, de esparcimiento y turismo al aire libre. Los usos antes mencionados deben ser complementarios y compatibles con el carácter de área verde de uso público, su valor paisajístico o su equilibrio ecológico.

El Plan señala como “Recurrentemente Inundables”, al cauce y fajas adyacentes del río Mapocho, las que tienen una normativa que señala baja constructivilidad, baja ocupación de suelo y baja subdivisión predial, restringiendo los usos a Áreas verdes, Recreacional-Deportivo y Esparcimiento y Turismo al aire libre.

   

Fig. 7. El río Mapocho a la altura de la Plaza Italia en año de crecida extraordinaria.

Fig.8. El río Mapocho frente al centro de Santiago, vista hacia la cordillera de Los Andes, 2004.

Para las franjas de protección de “Cursos de Agua Permanente de Mayor Jerarquía”, que cumplen además de la función de espacios de recreación, la de ser corredores de ventilación (especialmente importantes en Santiago) y corredores biológicos de fauna, se ha dispuesto por el plan 200 m mínimo de ancho adyacente y paralela a cada costado de los bordes del cauce y 400 m. mínimo de radio de su nacimiento.

Es el caso del los ríos Mapocho y Maipo, entre otros en la región, esta disposición no estaría rigiendo en las áreas urbanas afectadas por cursos naturales de agua, donde la franja de protección de cauces tendrá un ancho de 50 m mínimo adyacente y paralelo medidos a cada costado del borde o de los bordes del cauce, según corresponda.

 

Fig. 9. El río Mapocho frente al centro de santiago, con la vista del cerro-parque San Cristóbal.

En esta franja se permite áreas verdes, equipamiento de esparcimiento, deporte, senderos para fines turísticos y ciclo vías. Asimismo, se permite destinar hasta un 30% de su ancho para vialidad. Por tanto, al aplicar eventualmente esto último, la banda de restricción −eventualmente verde pública− no sobrepasaría los 20 m de ancho, lo cual se podría presentar como un paseo peatonal, pero no como un parque[3].

 

Fig. 10. Zonas autopistas costaneras norte, y sur (en proyecto), sobre bandas “inedificables”, en la comuna de Lo Barnechea. Fte. SECPLA, I.M. Lo Barnechea.

La filosofía del PRMS 1994 se vio tempranamente modificada, apareciendo en el escenario de la planificación territorial metropolitana figuras técnico jurídicas como las Zonas de Desarrollo Urbano Condicionadas (ZODUC), las que se han hecho flexible las prerrogativas de dicho plan en beneficio de los intereses de los agentes inmobiliarios.

Por otra parte, la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente (Ley N°19.300, D. O. 09-03-1994), fundamenta la necesidad de una planificación ambiental y orienta el cuidado de la naturaleza y el paisaje (aire, suelo, agua, flora y fauna), requiriendo la integración de la dimensión ambiental en la planificación de los usos del espacio por medio de los instrumentos de planificación.

Contiene artículos que guardan relación con las normas de calidad ambiental, preservación de la naturaleza y conservación del patrimonio ambiental, con los “planes de manejo” para asegurar la conservación de los recursos naturales ambientales, mencionando, entre otros, el mantenimiento de los caudales de agua y del valor paisajístico, la conservación de los suelos y la protección de las especies.

También, en 1999 se presentó una "Política Nacional de Recursos Hídricos", donde se señala que el aprovechamiento del recurso hídrico debe realizarse "en forma sustentable y asegurando la protección del medio ambiente".

Se había constatado numerosos problemas atribuidos a la ausencia de una gestión integrada de los recursos hídricos donde se abordara en forma sistémica y con una perspectiva multisectorial de mediano y largo plazo, el aprovechamiento de las aguas superficiales y subterráneas, los aspectos de calidad y cantidad, y la gestión coordinada del territorio, la vegetación, el ambiente y los recursos hídricos.

El Código de Aguas con el que se contaba a la fecha debía ser modificado para corregir la forma de asignación original de los derechos de aprovechamiento, las distorsiones que el sistema iba produciendo, y para definir un procedimiento para abordar los requerimientos ambientales. Se trataba, entre otros, de garantizar que se respetaran los caudales mínimos ecológicos en la constitución de los nuevos derechos y, en términos generales, de lograr un mayor equilibrio entre las dimensiones social, ambiental, económica y cultural del agua.

Se indica en esta política la necesidad de contar en el corto plazo con Planes Directores para las principales cuencas de Chile, los que fueron definidos como "instrumentos de planificación indicativa que contribuyen a orientar y coordinar las decisiones públicas y privadas con el fin último de maximizar la función económica, ambiental y social del agua".

En lo referido a medio ambiente y contaminación, una de las tareas pendientes más importantes era la completa implementación de la Ley de Base del Medio Ambiente. En cuanto al aprovechamiento de los recursos hídricos la Política destacó el impulso dado por el Estado a la plena utilización de los recursos de agua, a través de la construcción de grandes obras hidráulicas de regulación de caudales, al acondicionamiento de canales, al estímulo de la inversión privada en obras menores de desarrollo del recurso, incluidas obras como pozos para aguas subterráneas, y al mejoramiento de la eficiencia, destacándose la Ley de Fomento al Riego. También se destaca la existencia del Sistema Nacional de Áreas Silvestres protegidas, el que limita drásticamente el uso productivo de los recursos naturales.

Está presente en esta política la inquietud por el mal manejo que se ha hecho de los recursos vegetales (deforestación), del suelo y de los cauces (extracción de áridos, construcciones no autorizadas, etc.) incidiendo negativamente en el ciclo hidrológico (patrón de escorrentía), en el equilibrio sedimentológico, en la calidad de las aguas. Una gran inquietud expresada se refirió a la disponibilidad futura del recurso agua derivada de la variabilidad climática.

En cuanto al Proyecto de Saneamiento del Mapocho, se espera que en el año 2010 se encuentre descontaminado el 100% de las aguas servidas de la cuenca de Santiago. Con ello se recuperarán en total 130.000 hás agrícolas. Con ello se abriría una etapa que haría más atractiva la practicabilidad de eventuales nuevas áreas verdes y balnearios junto al Mapocho. Sin embargo, una gestión estratégica será requerida para formar las reservar de suelo primero, y construir las áreas después en el más corto período de tiempo, dado que en la actualidad si un parque de cualquier jerarquía −como también una vía prevista de cualquier jerarquía− no son construidos en un cierto plazo, pueden ser objeto de cambios de uso de suelo.

En efecto, Art.59 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones declara de utilidad pública por plazos establecidos, los terrenos localizados en áreas urbanas y de extensión urbana consultados en los planes reguladores comunales e intercomunales destinados a vías expresas, troncales, colectoras, locales y de servicio y parques intercomunales y comunales, incluidos sus ensanches.

Así, los plazos de caducidad para las declaratorias de utilidad pública de los terrenos ubicados en el área urbana, según su destino, serán de diez años para las vías expresas, y de cinco años para las vías troncales y colectoras y los parques intercomunales y comunales.

El plazo de caducidad de las declaratorias de utilidad pública de los terrenos ubicados en áreas de extensión urbana, cualquiera sea su destino, será de diez años, pudiendo prorrogarse por una vez por igual lapso.

Vencidos dichos plazos [sin que las obras se hayan realizado], caduca automáticamente la declaratoria de utilidad pública y todos sus efectos[4].

El plazo establecido para las declaratorias de utilidad pública de los terrenos ubicados en el área urbana destinados a vías troncales y colectoras y a parques intercomunales, podrá ser prorrogado, por una sola vez, por igual período.

Por último, un trabajo profesional de la mayor relevancia, en el año 1996, dio comienzo al Proyecto Bases para el Ordenamiento Territorial Ambientalmente Sustentable – OTAS para la Región Metropolitana de Santiago, que vio su informe final en 2005, y que ha querido señalar el inicio de un cambio paradigmático hacia una gestión gubernamental de todo el territorio regional con una visión interinstitucional, transversal y de carácter público-privado. Participó el Gobierno Regional de Santiago, la Universidad de Chile y la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ).

En la primera fase se realizó un análisis físico y ambiental del territorio regional, y el resultado, de carácter indicativo definió: áreas de riesgo ecológico para los componentes aire, agua, suelo, vegetación, fauna y paisaje; áreas de riesgos naturales; áreas naturales y del paisaje a proteger legalmente; áreas recomendadas a reparar y proteger; y requerimientos ambientales a los distintos usos del territorio.

En la segunda fase se realizó un análisis socioeconómico del conjunto del territorio de la Región metropolitana de Santiago. Se tuvo como resultado un diagnóstico sobre los modos de ocupación territorial; lineamientos de ordenamiento territorial; un conjunto de planes sectoriales regionales; un marco orientador para el OT de acuerdo a una imagen objetivo territorial al 2030 trabajada con actores regionales, provinciales y comunales; un procedimiento de impacto territorial de proyectos (EIT) y un Modelo de Gestión para el OT regional.

En lo referido al corredor fluvial del Mapocho no logró OTAS comunicar, sin embargo, una expresión suficientemente potente de los múltiples recursos del río urbano y rural que sería beneficioso integrar para mejorar la calidad de vida de la ciudad de Santiago y su región.

El señalamiento de los ríos Mapocho y Maipo como "corredores verdes intraurbanos", la mención de una “cicloruta” que una Santiago con San Antonio asociada al cauce del río Maipo, una Costanera del Maipo para unir San José de Maipo y Melipilla, una red de ciclovías urbanas junto al eje del Mapocho, son proposiciones puntuales valiosas pero limitadas frente a la riqueza de facetas del corredor fluvial del Mapocho[5].

Al precisarse las áreas de protección y recuperación ambiental, el proyecto Bases para OTAS menciona los "Corredores verdes intraurbanos", los que define como “ejes vegetacionales” [bordes] que permiten dinámicas de ventilación y migración de avifauna dentro de la ciudad. Los corredores propuestos son: los ejes ríos Maipo y Mapocho; eje Zanjón de la Aguada; eje discontinuo Cerro San Cristóbal, Parque O'Higgins, Cerrillos, y el Anillo Interior de Santiago (proyecto Bicentenario). Este último (ex anillo ferroviario del siglo XIX) da lugar a espacios verdes junto al Mapocho en su tramo central-norte, aunque sin relación con un proyecto mayor para el río.

 

Fig. 11.- El "Anillo Interior de Santiago", incluyendo los parques "de los Reyes", "Forestal", Gómez Rojas", "Providencia" y plazas "Artesanos" y "Baquedano" junto al río Mapocho. Fte.: SERRANO M., Verónica, 2003. “Proyectos Bicentenario”, en: revista CA - Ciudad y Arquitectura Nº112, pp.30-31.

En la actualidad, la idea de un Plan Maestro para el desarrollo integral del río Mapocho sigue estando vigente y sin duda, el aporte de OTAS es fundamental, aunque, es importante que esa información se actualice permanentemente, así como los datos que componen el Atlas Socioeconómico de la Región Metropolitana de Santiago, que están íntegramente relacionados con los indicadores de Ordenamiento Territorial.

En todo caso debe tenerse presenta que el proyecto Bases para OTAS es sólo indicativo, y se produce en el marco de un modelo de desarrollo económico neoliberal radical que tiende a soslayar toda eventual restricción al despliegue de sus objetivos mercantilistas de corto plazo.

____________________

Notas

[1]

UNIVERSIDAD DE CHILE, Departamento de Extensión Cultural, Boletín Informativo Nº34, 2ª y 3ª Etapas del “Seminario del Gran Santiago”, Santiago de Chile, octubre de 1958, 322 págs.

[2]

Desde 1983 se contará con un estudio universitario de pregrado para efectos de reponer el tema de la cuenca del Maipo-Mapocho desde una visión de totalidad y en la tentativa de crear conciencia sobre sus multifacéticos recursos y la necesidad de proyectos integrales. Dirigido por uno de los autores de los planes de ordenamiento vigentes desde 1960 antes referidos, fue esta una investigación universitaria tutelada en formación académica de pregrado de los alumnos Vicente CASTAÑEDA V., Rodrigo FERNÁNDEZ O., César PALOMERO M., titulada El Mapocho río origen de Santiago. (Profs. Guías Arqtos. J. Parrochia B. y G. Parodi E., FAU, U. CHILE). Esta investigación será replicada en 2003 por CORTES TREJO, Nicolás, RABELLO GALTERO, Jimena y GARCIA LARRAIN, Rafael. Región Metropolitana de Santiago y Recreación Masiva. El corredor del río Mapocho como recurso del Siglo XXI. Seminario de Investigación V año Carrera de Arquitectura, F.A.U. Universidad de Chile, julio de 2003. Prof. Guía: Arqta. M. Isabel Pávez R.

[3]

En caso que la franja de 50 m antes señalada ya se encuentre mayoritariamente consolidada con actividades urbanas con anterioridad a la puesta en vigencia del Plan Regulador Metropolitano 1994, puede ser disminuida según lo establezca el estudio de riesgo específico debidamente aprobado por el organismo competente. En los casos en que expresamente se han normado Áreas Adyacentes a Cauces (ref. Sistema Metropolitano de Áreas Verdes y Recreación), el territorio destinado a uso de área verde no puede ser disminuido como consecuencia de estudios de riesgo que permitan reducir la franja de protección de riberas o por construcción de obras de defensa. En caso que hubiere Planes Maestros de Cauces Naturales, y en la eventualidad que la construcción de un proyecto interfiera con los planes de manejo que se definen en éstos −cuyo objetivo es la conservación de cauces naturales− el titular del referido proyecto debe hacerse cargo de la actualización del respectivo Plan Maestro, así como, implementar medidas para hacer posible su materialización, asumiendo el costo por este concepto.

[4]

Las nuevas normas urbanísticas aplicables a dichas áreas deben ser fijadas dentro del plazo de seis meses, contado desde la caducidad de la declaratoria, por la municipalidad respectiva, mediante decreto alcaldicio, previo informe de la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo, asimilándolas a las de la zona predominante de las adyacentes al terreno. Caducada la declaratoria de utilidad pública, el inmueble afectado no podrá ser declarado nuevamente afecto a utilidad pública para los mismos usos incluidos en una declaratoria anterior, a menos que el acto expropiatorio se dicte dentro del plazo de sesenta días contado desde la fecha de entrada en vigencia de la nueva declaratoria. Expirado dicho plazo, caducará automáticamente la declaratoria de utilidad pública.Lo planes reguladores no pueden declarar de utilidad pública terrenos ubicados en áreas rurales. Lo anterior no afecta ni se aplica en todo caso a los procesos de expropiación autorizados en otras normas legales.

[5]

En un nivel de detalles de este estudio, se observa que en el plano correspondiente a "Áreas de la naturaleza y el paisaje propuestas a proteger por normativa legal" (Fig. 4, en informe final OTAS, 2005), figuran tanto las áreas de la naturaleza y el paisaje actualmente protegidas por normativa legal como las propuestas a proteger legalmente. Destaca entre las propuestas la cuenca del estero Yali, pero curiosamente no hay mención a las cuencas mayores del Maipo y del Mapocho.

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