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REVISTA DE URBANISMO Nº 8, Especial Sewell - junio 2003
ISSN 0717-5051

Sewell, historia y cultura en un asentamiento humano organizacional

3. El medio ambiente, el aislamiento y la autarquía

El lugar escogido por W. Braden para instalar el molino y luego el campamento se encuentra a 2.134 metros sobre el nivel del mar, al interior de Graneros, en la Cordillera de los Andes. Es la primera empresa de su género que se establecía en los Andes chilenos, dispuesta a enfrentar lo desconocido, y sin contar con elementos adecuados para emprenderlo. El lugar se caracteriza por los crudos inviernos, con nevadas y temporales que contribuyeron a dejar aún más aislado el lugar, que ya lo era por la distancia a las ciudades del valle, y por lo difícil de sus accesos.

Su primera conexión consistió en una huella para carretas, la cual fue reemplazada por el ferrocarril a partir de 1917 que llegaba hasta la Junta, y en los años veinte hasta Sewell mismo, (Baros,1995:347).

A los riesgos propios de una faena minera, siempre altos por tratarse de trabajos subterráneos con empleo de explosivos, Sewell fue amenazado por las inclemencias climáticas, rodados de piedras y barro, y aludes de nieve que cobraron muchas vidas. Los riesgos de incendio constituyeron también una constante preocupación, al coexistir instalaciones industriales con habitaciones construidas con muchos elementos de madera.

La fotografía de Sewell nevado e iluminado de noche, tomada desde el cerro de enfrente, infinitamente reproducida, fue y sigue siendo un icono que suscita identidad, no sólo a la comunidad del campamento, sino a todo El Teniente.

Si bien la altura de Sewell no provocaba “puna” (mal de altura), lo escarpado del terreno hacía que la ascensión por las escaleras fuera lenta, paso a paso, y con la respiración entrecortada.

La escalera como elemento urbano de vinculación característico de Sewell, marcó su forma de vida en muchos aspectos. Fue lugar de encuentros, de distracción, de paseo de los recién casados. Los camilleros que trasladaban enfermos eran expertos en hacerlo a gran velocidad, compensando la inclinaciones del terreno, y los obstáculos que representaban los escalones.

El aislamiento que la geografía y los difíciles accesos impusieron a Sewell, determinaron también largos sistemas de turnos de trabajo, que contemplaban bajadas cada 15 o más días a la ciudad. Obtener  “pases” para el ferrocarril era un preciado bien por parte de los trabajadores y sus familias. Fue también una de las mayores dificultades que no favorecía la permanencia del personal en la compañía, ya que muchos, luego de un tiempo y a pesar de los incentivos de todo orden, optaban por renunciar.

Estos factores, más otros de naturaleza económica y tributaria, configuraron una orientación de la empresa hacia una casi completa autarquía. En Sewell se producían no sólo los insumos mas importantes para las faenas, como el agua, la energía eléctrica, los ladrillos, la madera, sino también otros bienes y servicios de naturaleza muy distinta tales como medicamentos en su hospital, la ingeniería de proyectos y hasta ataúdes en sus carpinterías.

Consecuente en esta política la empresa adquirió una hacienda al interior de Coya donde criaba ganado vacuno para abastecer de leche y carne a sus campamentos. Los animales en grandes acopios para aprovechar al máximo el transporte, eran conducidos en trenes hasta Sewell, desembarcándolos en corrales habilitados en el sector de la Junta, y sacrificados en el matadero que allí existió, vecinos a instalaciones no menores de bodegas para almacenar el forraje destinado a vacunos y caballares, los que debían mantenerse vivos a la espera de ser faenados, antes de que se dispusiera de los adelantos de refrigeración para conservar carnes y alimentos.

Esta orientación autárquica hizo que la cultura de la empresa y los habitantes de su campamento se fueran haciendo auto-referentes, con una clara conciencia de vivir en una comunidad capaz de bastarse a sí misma, con claras diferencias y ventajas en su forma de hacer las cosas respecto del resto de la sociedad chilena. La autarquía no sólo se verificó en el dominio de lo material, donde todo lo que no podía o no convenía ser importado de EEUU, era producido o fabricado por la compañía, sino que abarcó también las dimensiones humanas, referido al tipo de hombre que era necesario formar para desempeñarse adecuadamente y a la medida de las exigencias de las faenas. La empresa Braden desde sus inicios invirtió grandes sumas de dinero y esfuerzos de gestión en el entrenamiento y capacitación de su personal, llegando a formar especialistas que sólo tenían su referente de competencia y desempeño en su propia organización , cual fue el caso del llamado “Técnico Braden”.

Portada | Resumen | 1. Reseña histórica de Sewell | 2. Estructura organizacional, estructura social y emplazamiento de las edificaciones | 3. El medio ambiente, el aislamiento y la autarquía | 4. El origen de la fuerza de trabajo y el cambio cultural | 5. La cultura y sus valores | 6. El intercambio cultural | 7. El espacio físico, lo privado y lo público. | 8. La educación, las entretenciones y las expresiones culturales | 9. El campamento y los conflictos sociales | 10. Sewell como asentamiento humano | Bibliografía | Citas | Imagen | Versión completa/Complete version



Revista Electrónica del Departamento de Urbanismo
Facultad de Arquitectura y Urbanismo | Universidad de Chile
Fundada en 1999