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REVISTA DE URBANISMO Nº 8, Especial Sewell - junio 2003
ISSN 0717-5051

Sewell, historia y cultura en un asentamiento humano organizacional

8. La educación, las entretenciones y las expresiones culturales

Sewell también fue en gran medida autosuficiente en brindar servicios educacionales a los hijos de sus residentes. Ya en 1919 existían escuelas fiscales gratuitas y subvencionadas por la empresa, una con 100 alumnas y otra para hombres con 200 estudiantes. Existiendo niños norteamericanos allí, funcionaba una escuela que seguía los programas de EEUU, impartiéndolos en inglés a 14 alumnos, y siendo la educación pagada por sus padres. Para los extranjeros funcionaba ya en esos años una biblioteca que recibía un importante número de revistas y otras publicaciones en inglés, (Fuenzalida,1919:80).

Con posterioridad Sewell llegó a contar con una biblioteca pública modelo en su género. Junto con el crecimiento de la población se expandieron los recintos educacionales, creándose una escuela vocacional que enseñaba oficios básicos a hijos de trabajadores que por largos años pudieron ser incorporados, primero como practicantes y luego como trabajadores a la empresa, en otra manifestación de autosuficiencia.

Las diversiones jugaron un papel muy importante en este lugar. Muchas de sus actividades fueron protagonizadas por los propios sewellinos, pero también su capacidad económica y el apoyo de la empresa hicieron posible llevar los mejores espectáculos artísticos, circenses, musicales, de cine y teatro a sus recintos. Con el correr del tiempo se realizaban en el campamento reuniones masivas de sus habitantes con motivo de Fiestas Patrias, celebradas siempre con gran respeto, al igual que el 4 de julio, con desfile de las agrupaciones representativas de Sewell, aunando a todos en un ambiente de integración social.

La localidad contó con una infraestructura deportiva de primer nivel a pesar de la poca disponibilidad de terreno apto para su práctica. El deporte se incorporó a la cultura del campamento, siguiendo su población con gran entusiasmo las alternativas de las numerosas competencias que se efectuaban permanentemente. Protagonistas de esta actividades fueron los Clubes Sociales y Deportivos, estructurados por estratos ocupacionales (empleados y obreros) y por especialidades, tales como, mineros, buitreros, etc. Hubo siempre un gran número de actividades sociales y recreativas, siempre apoyadas y fomentadas por la administración, las que cumplieron la importante función social de distraer a los habitantes de una urbe reducida en tamaño, muy relacionada en todo aspecto a lo laboral, y aislada del mundo circundante que siempre ofrecía alternativas mas diversas y atractivas. El campamento sin embargo, no fue sede de manifestaciones culturales más selectivas o refinadas, prefiriéndose el gusto mayoritario y más masivo por manifestaciones de la cultura popular.

Han sido variadas también las obras literarias que se inspiraron en las vidas de rica trama humana y social del mineral, y en especial de Sewell (2).

Las normas y la ley que hicieron de Sewell por muchos años el único distrito minero donde imperó la ley seca , le confirieron características especiales a sus formas de entretención. La delimitación geográfica y la lejanía que lo enclaustraron, tuvieron su correlato en esta ley, dándole una condición de isla normativa en el país, afectando su vida social y su cultura. Esta norma fue vulnerada frecuentemente, y por todos los niveles, incluídos los mas altos, autores y custodios por antonomasia de ella.

La ley seca incentivó comportamientos en los habitantes de Sewell que le agregaban ansiedad a la vigilia del turno de bajada en el tren a Rancagua, único nexo de unión con el resto del mundo y sus placeres. En esa cuidad se producían grandes desbordes en la satisfacción de los instintos, los cuales eran financiados con los dineros duramente ganados en la montaña, hasta llegar a límites de volver semi-desnudos a retomar el trabajo, ya que hasta las prendas de vestir eran empeñadas para seguir la diversión, (Baros,2000:415). Rancagua tuvo en las manzanas del costado norte de la calle Millán, lugar de la estación del tren en el Patio de Rancagua , uno de los barrios rojos más grandes del país. Fue costumbre de los sewellinos divertirse allí, en una suerte de ritual que compensaba todas las renuncias que asumían en calidad de trabajadores y residentes de una cuidad en la montaña que los obligaba a disciplinas industriales difíciles de seguir, y que ofreciéndoles con prodigalidad gran cantidad de satisfactores, era mezquina en otros que les resultaban de prioridad.

Portada | Resumen | 1. Reseña histórica de Sewell | 2. Estructura organizacional, estructura social y emplazamiento de las edificaciones | 3. El medio ambiente, el aislamiento y la autarquía | 4. El origen de la fuerza de trabajo y el cambio cultural | 5. La cultura y sus valores | 6. El intercambio cultural | 7. El espacio físico, lo privado y lo público. | 8. La educación, las entretenciones y las expresiones culturales | 9. El campamento y los conflictos sociales | 10. Sewell como asentamiento humano | Bibliografía | Citas | Imagen | Versión completa/Complete version



Revista Electrónica del Departamento de Urbanismo
Facultad de Arquitectura y Urbanismo | Universidad de Chile
Fundada en 1999