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REVISTA DE URBANISMO Nº 8, Especial Sewell - junio 2003
ISSN 0717-5051

Sewell, historia y cultura en un asentamiento humano organizacional

9. El campamento y los conflictos sociales

En un marco general de cooperación, comprensión, respeto entre las personas y los grupos heterogéneos por nacionalidad, nivel educacional, nivel socio-cultural, posición jerárquica y sector de residencia en el campamento, que agregaba visibilidad a las diferencias, se verificaron conflictos, y a su vez operaron mecanismos ad-hoc para regularlos y así encauzar sus efectos más disruptivos para la convivencia.

Entre los factores que mayores consecuencias tuvieron sobre las características de los conflictos debe mencionarse la condición de propiedad de la empresa que tuvo siempre Sewell, y su aislamiento.

La Braden creó una ciudad en terrenos de su propiedad. En este emplazamiento no existió una institucionalidad municipal competente, como lo habría sido en cualquier otra localidad del país. Esta situación fue motivo de controversias, y es así como con ocasión del incendio en la mina en 1945, el Ministro en Visita designado para su investigación, recomendó un pronunciamiento del Parlamento sobre el proyecto de ley en trámite, que daba jurisdicción a las municipalidades sobre los campamentos mineros particulares, (Baros, 2000:253), iniciativa que nunca llegó a concretarse.

Las funciones municipales fueron entonces asumidas por la empresa, encargándoselas al Departamento de Bienestar, el cual a contar de 1956, pasó a llamarse Departamento de Relaciones Industriales, teniendo una sección especializada a cargo denominada Servicios Comunitarios.

Es entonces la estructura de la Compañía la que tiene por objeto desempeñar el conjunto de tareas que requiere una urbe, así como brindar las soluciones a los problemas que su funcionamiento depara. Se agregan así entonces estas funciones a las altamente especializadas dispuestas para acometer la producción. En este cuadro organizacional, todo los problemas relacionados con el habitar, tales como el funcionamiento de la vivienda, su calidad, desperfectos, servicios básicos o cualquier otro, son de responsabilidad de la administración de la empresa, que debe proveerlos con continuidad y de manera satisfactoria. Análoga situación se genera en otras dimensiones de la vida urbana como las entretenciones, el deporte, la educación, etcétera,  en cuanto a un único proveedor posible: la empresa.

La situación así configurada, indica un elevado potencial conflictivo para un sistema que opera con tan alta superposición estructural, en el cual los oponentes en un conflicto originado en la esfera residencial pasan a ser los mismos que se enfrentan en otro de contenido educacional, y los mismos en uno de alcances laborales, o de salud.

A nivel del diseño organizacional ideado para poder copar estas exigentes demandas y su potencial conflictivo, es posible leer que el mismo procuró separar la gestión de los asuntos residenciales-sociales de los propiamente laborales. El expediente utilizado consistió en establecer dos departamentos distintos, encargados de cada uno de esos ámbitos respectivamente: el Departamento de Relaciones Industriales para la administración del campamento y las prestaciones asociadas al habitar, y el Departamento de Relaciones Laborales, creado a contar de 1968, encargado de los asuntos de los trabajadores con sus jefaturas, originados en la faena misma, proveyendo de soluciones oportunas y previsoras de manera de evitar su agravamiento por postergación y acumulación de material conflictivo.

La paz social que en general caracterizó la vida del campamento y las iniciativas de cooperación que ella suscitaba se tornaban en otro tipo de actitudes, tales como la tirantez y la hostilidad durante los períodos de negociación de un nuevo contrato o convenio colectivo de trabajo.

El Sindicato y sus dirigentes fueron referentes de primer orden en la vida del campamento. Sus sedes ofrecieron importantes lugares de encuentro para sus socios, quienes pasaban parte de su tiempo libre en esas dependencias, alternando con sus pares, practicando juegos de salón, leyendo los diarios y revistas que estaban a su disposición, o encargando al dirigente algún trámite ante la empresa.

En el lenguaje coloquial de los sewellinos la identidad con un colega se expresaba haciendo mención al lugar común de origen en la palabra “paisa” o “paisita” (de paisano), o en el apelativo de “gancho” para con quién se compartía amistad en un mismo trabajo, palabras que eran complementadas por la expresión “compañero” cuando se abordaban temas de contenido sindical, y las relaciones se verificaban dentro de los ámbitos organizacionales de esos gremios.

Sewell en períodos de negociaciones colectivas no podía sustraerse a su acontecer, dado lo importante y omnipresente de sus sucesos para toda la población, la cual era profusa y detalladamente informada de su marcha, en especial por iniciativa de los sindicatos, los que empleaban medios escritos y verbales para hacer llegar sus mensajes a los trabajadores y sus familias. La normalidad de la vida del campamento cambiaba radicalmente en caso de huelga. Los trabajadores entonces, abandonaban sus recintos, habiéndose establecido la costumbre de efectuar marchas a pié hasta Rancagua. Sewell en tales períodos semejaba cuidad fantasma.

El tren por razones de producción seguía operando, y sólo se atendían las tareas impostergables a cargo de las cuadrillas de emergencia.

Los sindicatos fueron adquiriendo gradualmente influencia y poder en la marcha de la empresa, así como en obtener de su administración cada vez mejores condiciones de empleo y vida.

La presencia del local sindical en el centro de Sewell, la activa interacción que un contexto residencial- laboral como ese facilitaba, el acceso frecuente y expedito de cualquier trabajador a sus dirigentes, hacían sentir a éste  la necesidad de responder con prontitud y diligencia a sus requerimientos . Más no obstante, esa cercanía permitía también a los líderes  ejercer un control hombre a hombre cuando el apoyo irrestricto a un petitorio o a una huelga eran requeridos. Ese trato directo, de conocimiento personal  no obstante lo numeroso de la membresía, y el control estrecho que permitía, fue un factor de cambio trascendente en el funcionamiento sindical una vez que se realizó la “Operación Valle”, ya que los socios se distribuyeron en una cuidad donde la interacción forzosamente se tornó mas esporádica, impersonal y difusa.

Los sindicatos de El Teniente en su casi tan prolongada existencia como la empresa, fueron variando su estrategia en lo referente a quién dirigir sus reivindicaciones y propuestas de cambio social. Ante numerosos intentos fallidos de obtener de las autoridades públicas decisiones y leyes que atendieran a sus necesidades,(Baros,2000:543), fueron crecientemente enfocando sus peticiones a la administración de su empresa. Aprendieron que encontraban allí mayor receptividad, y dados los recursos disponibles y su creciente capacidad negociadora, lograron mayores posibilidades de éxito para la satisfacción de sus requerimientos. Esta relación en sus diversas etapas fue cerrando un círculo respecto del entorno país, reflejándose en esta dimensión ese enclaustramiento característico, en que los trabajadores-habitantes de un campamento se dirigen a un patrón-alcalde-legislador sin casi consideración por otros actores externos a ese sistema empresa-territorio, en el cual definen un modo de relación que les es satisfactorio conservar desprovisto de mayores nexos con el exterior.

Los sindicatos y la empresa en El Teniente han escrito así páginas muy importantes y originales de la historia socio-laboral de Chile, habiéndose anticipado en muchos años a la existencia de relevantes beneficios y formas de remuneración en el país, siendo pioneros también en esa dimensión como lo fueron en urbanizar la montaña y en tantas otras que dan cuenta de una rica y adaptativa creación cultural.

Portada | Resumen | 1. Reseña histórica de Sewell | 2. Estructura organizacional, estructura social y emplazamiento de las edificaciones | 3. El medio ambiente, el aislamiento y la autarquía | 4. El origen de la fuerza de trabajo y el cambio cultural | 5. La cultura y sus valores | 6. El intercambio cultural | 7. El espacio físico, lo privado y lo público. | 8. La educación, las entretenciones y las expresiones culturales | 9. El campamento y los conflictos sociales | 10. Sewell como asentamiento humano | Bibliografía | Citas | Imagen | Versión completa/Complete version



Revista Electrónica del Departamento de Urbanismo
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