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REVISTA DE URBANISMO Nº 8, Especial Sewell - junio 2003
ISSN 0717-5051

Sewell, historia y cultura en un asentamiento humano organizacional

10. Sewell como asentamiento humano

(Sigue un análisis de Sewell, que procurando tener presente la pluralidad de sus singulares características, y sin sacrificarlas, permita a su vez situarlo en el continum de clasificación de los asentamientos humanos, en un parangón de similitudes y rasgos diferenciadores).

Origen

Sewell nace asociado a la extracción y concentración del mineral de cobre de la mina El Teniente, y a la necesidad de erigir en su proximidad instalaciones industriales, de servicio a la producción y de albergar a un contingente humano numeroso que se desempeñaba en esas faenas.

Localización

Sewell esta en la República de Chile; en la Sexta Región del Libertador Bernardo O Higgins, Provincia de Cachapoal, Comuna de Machalí.

Su ubicación geográfica es: Latitud 34º 05 S; Longitud  70º 22 O.

El lugar se encuentra en el Cerro Negro de la Cordillera de los Andes en la confluencia de los ríos Coya (Norte) y El Teniente (Sur), a una altura entre 2.000 y 2.260 metros sobre el nivel del mar. Los bordes de estos ríos delimitan claramente el casco de sustentación del asentamiento.

La distancia a Rancagua, ciudad capital de la Región, siguiendo la Carretera del Cobre, es de 53 Kilómetros hacia el Oriente.

Emplazamiento

Sewell se encuentra en la falda del Cerro Negro, en una altura que supera los 2.000 m.s.n.m., careciendo su entorno de vegetación, con un régimen de precipitación nívea de 2.0 m. anuales, con un máximo registrado de 13 m. en el año 1926.

Fue emplazado allí por ofrecer pendientes menos escarpadas que los cerros vecinos, en las inmediaciones de las minas Fortuna y El Teniente, siendo adecuado para ubicar allí el molino, valerse del empleo de la fuerza de gravedad en el proceso productivo, y siendo posible captar en el lugar las aguas requeridas para su operación. El lugar ofrecía también menores riesgos de avalanchas, muy frecuentes durante los inviernos.

Sewell y su entorno regional

Sewell fue centro administrativo de relevancia en la estructura de la empresa Braden, situándose allí las sedes de los cargos ejecutivos de mayor importancia directa en las operaciones, aun cuando las sedes de cargos de mayor nivel estuvieron en Coya, Rancagua y Santiago.

Sewell fue también un centro importante en el funcionamiento del sistema de campamentos establecido por la Braden. Dependieron de sus servicios y decisiones una serie de campamentos vecinos, genéricamente conocidos como Campamentos de la Mina , los cuales se levantaban y abandonaban al ritmo de las explotaciones de las distintas vetas y niveles en que se encontraba el mineral. Entre los principales campamentos estuvieron los Fortuna 1,2,3, y 4, así como Pueblo Hundido y Teniente C , que llegó a contar con mas de 2.000 habitantes y funcionó hasta 1950.

Sewell se inserta en  un escenario geográfico espacial intervenido por las instalaciones necesarias para llevar a cabo el proceso productivo, vinculándose con los demás campamentos y dependencias de la empresa tales como Alto Colón y Colón (Concentrador); Caletones (Fundición); Barahona (Tranque de Relaves); Maitenes (Acceso); Coya y Pangal (Generación eléctrica y sede administrativa); Colihues (Disposición de Relaves); Los Lirios ( Planta de Cal); y Rancagua ( Sede administrativa, Talleres y Estación del Ferrocarril, hasta que éste operó).

Sewell y los demás campamentos e instalaciones de la empresa ubicados en territorios de gran extensión en la zona pre-cordillerana y de cordillera al oriente de la ciudad de Rancagua, son satélites de esta cuidad capital regional. Se encuentran unidos a ella por la Carretera del Cobre, y entre sí por otros caminos secundarios que confluyen a esta vía. Sewell estuvo unido a Rancagua exclusivamente mediante el ferrocarril construido por la Braden y de su propiedad, entre los años veinte y el año 1980, fecha en que dejó de operar , habiendo alcanzado la carretera hasta Sewell mismo.

Sewell se inscribe hoy en los extensos territorios de propiedad de la empresa Codelco Chile - División El Teniente, su hinterland, en el cual se sitúan una serie de nodos - campamentos y otras localidades menores- que son recorridos y unidos por redes camineras, de ferrocarril y de líneas de una completa infraestructura de servicios, construida con el propósito de hacer posible el cumplimiento de los objetivos de producción de cobre, y poder mantener en ellos al numeroso contingente humano que se integra directa e indirectamente a esas faenas. Sewell llegó a cumplir la función mas relevante de esta red de nodos por su tamaño y por lo estratégico de su importancia funcional en la producción, aún cuando su ubicación en ella no es central sino en su extremo nor-oriente, y con carácter de nodo terminal.

A partir de este nodo extremo que es Sewell y su conexión con Rancagua, esta red se conectó con las redes centrales de comunicación del país, de manera de unirlo con los puertos de San Antonio y Valparaíso, quedando así inserto a comienzos del siglo XX en una estructura de economía mundial. Esta estructura de tipo transversal innova respecto de la longitudinal característica de Chile, siendo un aporte a la integración del territorio y a su entendimiento.(Garcés et Al.; 2000 :11).

Sewell se caracterizó por su aislamiento territorial, al estar lejano de otros centros poblados y ser su entorno geográfico inmediato montañas despobladas y no aptas para las actividades agrícolas ni ganaderas. Compartía esta condición con otros campamentos mineros como Chuquicamata y Potrerillos, y con las históricas Oficinas Salitreras del norte chileno (Humberstone por ejemplo). Esta condición de aislamiento facilitó su operación, especialmente en la disposición de los deshechos del proceso hacia el entorno, los cuales son de gran volumen y altamente contaminantes (gases y relaves, entre otros). Adicionalmente fue un factor propiciador de una clara orientación a la autosuficiencia, que se concreta en una micro-ciudad, en un pequeño cosmos autónomo, ( Garcés et Al.; 2000: 36).

Sewell, estación terminal albergó un centro decisional importante dentro de la estructura de la empresa, y fue sede de múltiples servicios para el apoyo de la producción, así como para la satisfacción de las necesidades de su numerosa población, que superó los 15.000 habitantes en su apogeo. Si bien su cobertura espacial estuvo prácticamente circunscrita al propio campamento, en algunos casos fue centro de recepción de personas provenientes de otros campamentos e incluso de Rancagua, cual fue el caso para quienes requerían prestaciones médicas brindadas por su moderno hospital.

Tuvo también repercusión económica regional como importante centro de consumo de todo tipo de bienes y servicios, por los sueldos y salarios pagados, así como por los impuestos que se cancelaban , de impactante efecto para una comuna pequeña, cual era el caso de Machalí. Fue además factor de permanente atracción de población, no sólo de la Sexta Región,  sino de otras bastante mas alejadas, tanto de sus zonas rurales como urbanas. Este fenómeno migratorio fue de doble sentido según el momento histórico vivido por el campamento: atracción de mano de obra en su período inicial, de crecimiento y consolidación, creando problemas de escasez en algunas zonas agrícolas aledañas; e impacto urbano en Rancagua al evacuarse la población de Sewell y tener que  construirse extensas poblaciones en esa cuidad para albergarla.

Sewell y las tipologías de asentamientos humanos

Los norteamericanos que diseñaron y construyeron Sewell lo hicieron siguiendo el modelo del Company Town , que ha sido definido como:

... un tipo de asentamiento desarrollado por el capitalismo emergente, que busca máxima concentración de capital, trabajo y vivienda, al servicio de la máxima eficiencia productiva, constituyéndose en alternativa a la cuidad histórica al asumir la producción como única función .

Esta definición está tomada de la investigación Los campamentos de la Minería del Cobre en Chile(1905-2000) , (Garcés et Al.:013), trabajo que en sus principales consideraciones y conclusiones establece que:

  • Sería dudoso clasificar a estas urbes como cuidades, ya que si bien superan el numero de habitantes requerido (5.000 ), no poseen las condiciones de diversificación y heterogeneidad social, ni tampoco el desarrollo de actividades de tipo político, propio de ellas.
  • Podría caracterizarse como asentamiento humano , es decir aquella organización espacial básica, orientada al establecimiento del hombre de manera colectiva, con ciertas condiciones mínimas de tamaño y permanencia en el tiempo, y que incluyen determinadas funciones- complejidad y heterogeneidad programática- relacionadas con la habitación, el equipamiento y el trabajo. Se cumplirían estos requisitos con la salvedad  que la permanencia en el tiempo esta sujeta a una decisión de la empresa y acotada por el horizonte temporal de la explotación.
  • El concepto de Campamento estaría asociado a una forma menor  y no necesariamente permanente de asentamiento, que incluye básicamente las funciones y construcciones relacionadas con la residencia: viviendas y equipamiento. Sería un asentamiento humano transitorio, el modo mas aceptable para la explotación de recursos. En ellos permanecen grupos de hombres separados de su medio habitual por un tiempo determinado , desarrollando una vida intensamente relacionada con el trabajo. (...) El campamento actúa como satélite de una cuidad base a la cual se retorna después de determinados tiempos de permanencia , ( Sargent; 1990).

Este trabajo concluye que no se trataría de ciudades en su acepción convencional, sino de campamentos , al ser asentamientos menores en sus dimensiones físicas, ambiciones temporales y complejidad funcional. Si se incluyen las viviendas y los equipamientos, éstos estarían subordinados al hecho productivo. Adicionalmente la condición de transitoriedad implicaría al menos teóricamente no sólo la idea de montaje sino además por extensión, la del desmontaje.

Para esta investigación Sewell sería de sumo interés por haber sido un caso pionero en Chile (1905), por haber pasado por todas las etapas, desde campamento inicial precario, gran asentamiento industrial de montaña complejo en edificaciones y actividades, y poblado por unas 15.000 habitantes, para finalmente sufrir un desmantelamiento parcial.

En el análisis de los paradigmas que estarían detrás de la concepción de un asentamiento como Sewell, los autores formulan los siguientes enunciados:

  • Sus creadores habrían seguido el modelo de cuidad ideal , noción cercana a la de cuidad  utópica En el caso, el modelo sería el Company Town , instrumentalizado como un montaje industrial destinado a la función específica de extracción del mineral, asociado al concepto de lo transitorio , y además como un montaje que crea una visión de cuidad, con el propósito de otorgar una cierta normalidad a la vida cotidiana de esos asentamientos.
  • El aislamiento (político, social, cultural, territorial) habría permitido mantener la perfección del modelo, liberándolo de interferencias foráneas. Se agregaría al aislamiento necesario uno impuesto para mantener la desideologización , y en su lugar pudiera la empresa jugar su rol paternalista: satisfacer las necesidades del personal, sin poner en riesgo los fines de la industria.
  • Se caracterizaría también por la homogeneización , en que no importa la unidad sino el conjunto, buscando sin duda la homogeneización no sólo física sino también social de sus componentes En definitiva se habría perseguido una ciudad higienizada , que no entorpeciera los fines productivos , en donde la producción va directamente ligada a la  idea de efectividad. En ella el desarrollo no tiene cabida, ya que sólo en una estructura ordenada y jerarquizada es posible la mayor productividad. Esta asepsia le conferiría un aspecto inerte a este tipo de cuidades, lo que podría ser la causa del desarraigo que producirían, y la imagen de montaje que ellas sugieren, promoviendo la idea de una promise land . Los ideales altruístas de la cuidad ideal (armonía, unidad social, libertad) se habrían traducido en determinaciones e imposiciones de reglas y conductas; en uniformidad social, en regulación y control, en definitiva en una instrumentalización sicológica, social y política.

Hasta aquí la proposición de Garcés et Al.

El caso Sewell frente a las tipologías de asentamientos humanos

El análisis arriba sintetizado constituye una tipología, recurso  que en cuanto herramienta metodológica escoge ciertas características observables del objeto, y las exagera y subjetiviza, llevándolas a sus extremos lógicos y/o estéticos. Como resultado se obtiene un constructo ideal que orienta la interpretación de la realidad, pero que en sí no tiene ningún grado de realidad, dada su abstracción.

Procuraremos aportar elementos para efectuar una lectura de Sewell, en cuanto un caso particular y real de asentamiento humano a la luz de la tipología antes reseñada, la que por imperativo de sus propósitos contiene generalizaciones que pretenden validez para la mayoría de los casos de campamentos mineros examinados (8), pero que no todas pueden ser igualmente válidas, ni en pertinencia ni en grado, a cada uno de los casos en particular.

Sirvan también como antecedentes para esta tarea, el acopio  de información y su análisis practicado en los capítulos precedentes de este trabajo.

Diversificación y heterogeneidad social

Sewell albergó una comunidad diversa  y heterogénea en lo social, en que estaban representados todos los estratos de la sociedad chilena, e incluso fue una comunidad multicultural, al  haber sido creado por norteamericanos, los cuales residieron en el campamento mientras la propiedad fue de la Braden Copper Co., e incluso por familias de otras nacionalidades, que dejaron su impronta y cultura al regresar a sus países de origen.

Sewell fue un crisol cultural y un campo no siempre fácil de adaptación de unos con otros. Su multiculturalismo quedó reflejado en la denominación de sectores del campamento, tales como Población Americana , a la manera de cómo en ciudades mayores se denomina a barrios donde residen miembros de una determinada nacionalidad (Pequeña Habana), así como otras edificaciones que fueron conocidas por su nombre en inglés.

Entre las paradojas de Sewell y que hablan de su singularidad como asentamiento humano está el hecho de que en los asentamientos pequeños solo es dable encontrar edificaciones de características locales, mientras en los mayores estas son de rasgos internacionales (Doxiadis;1968:186). Lo local tuvo efímera existencia al instalarse el campamento, en que los trabajadores vivían en socavones en la mitad de las faldas de los cerros; en que el dormitorio daba hacia el interior y el comedor hacia afuera, delimitado por muros de piedra de río, y cubiertos por ramas a manera de techumbre.

 En Sewell sus edificaciones tienen un generalizado carácter foráneo, norteamericano, descrito incluso como enclave , y nada dicen de las características de las construcciones chilenas, elementos que sólo sería dable remitir a las modificaciones interiores y a los usos dados por los hombres, mujeres y niños a las viviendas e instalaciones anexas.

Cuando a Rodin le preguntaron cómo hacía para tratar tan bien la superficie de sus estatuas, contestó ¿la superficie?, no lo sé. Yo siempre trabajo con el interior del mármol , ( August Rodin : L Art: ix; citado por Doxiadis; 1968:35). Las edificaciones son sólo la manifestación exterior de los otros elementos de los asentamientos, como las estructuras sociales, los modos de vida y la cultura que en ellos se desarrolla, mantiene y transmite. Es vidente que hubo una poderosa influencia extranjera en estas dimensiones también, pero en ningún caso encontramos una cultura puramente norteamericana, sino una  resultante nueva y mezclada.

Pluralismo y tolerancia

La cultura de Sewell se caracterizó por el pluralismo ideológico y la práctica de la tolerancia a las diversas formas de pensar y credos religiosos. Como se demuestra en su historia y se analiza en este trabajo, hubo intensa actividad sindical y política en la vida del campamento, sin que la empresa interfiriera en ellas. Los períodos de excepción en que tales actividades fueron reprimidas no fueron distintos en tiempo ni forma a lo ocurrido en el resto del territorio nacional, de manera que la vinculación entre el modo de vida en este campamento y la pretensión de asepsia ideológica que es parte de la tipología propuesta para las ciudades mineras no es aplicable al caso de Sewell. Incluso en sus manifestaciones arquitectónicas, la iglesia católica ocupa un lugar de preeminencia en su plano urbano, así como también hubo edificaciones destinadas a cultos evangélicos, y otros donde funcionó una logia masónica.

Transitoriedad y forma menor de asentamiento

Sewell fue concebido como una urbe para permanecer por largo tiempo, y las obras que en él se ejecutaron fueron de una magnitud y calidad que han permitido su preservación hasta nuestros días, no obstante el deterioro producido por las adversas condiciones climáticas, el abandono y las demoliciones practicadas.

Si bien es cierto todo campamento minero es solidario con la duración temporal de las faenas extractivas que son su raison d ètre, y queda supeditado en su duración a decisiones empresariales, las obras ejecutadas fueron de tal calidad que constituyeron un núcleo urbano de gran nivel, muy superior en sus estándares a los parámetros medios que pueden encontrarse en otros centros urbanos de nuestro país. Esta ha sido, entre otras, una poderosa razón que lo han llevado a ser considerado un bien digno de conservarse, al constituir un conjunto de valor en el patrimonio arquitectónico del país.

Si el pensamiento original de los constructores se vio informado por la idea de transitoriedad, nada permite concluir que también su eventual desmontaje hubiere sido previsto facilitarlo en un futuro inexorable; mas bien los estándares utilizados en la ejecución resultaron de tal nivel para nuestra realidad y para los embates de los elementos y de los seres humanos, que permitieron consolidar un asentamiento capaz de perdurar hasta hoy, y ser conservado para el futuro.

En lo que dice relación con el tamaño, Sewell en su apogeo llegó a cobijar más de 15.000 almas, número que si bien no se acerca a las ciudades de tamaño medio en nuestro país, sí es comparable a la población de ciudades que tuvieron en la época un volumen similar, y que guardan semejanza por su situación geográfica, condición de avanzada en un territorio semi-virgen y aislado, como es el caso de Coyaique, en la XI Región de Chile.

Complejidad Funcional

Las ciudades mineras son ejemplo ilustrativo en la literatura especializada en asentamientos humanos de las ciudades llamadas unifuncionales. Se caracterizan por ser muy excepcionales, son relativamente recientes en la historia del urbanismo y han sido creadas de una sola vez. Si se analiza la proporción de su población empleada en una sola actividad económica, en el caso la minería, las lleva  también a esta categoría. Sin embargo, la función es uno de los elementos del tipo, siendo preciso agregar consideraciones respecto de la región en que se localizan, (Derrau;1976: 572-574).

Si bien Sewell está marcado por su condición minera, debe tenerse presente que alcanzó algún grado de mayor pluralidad funcional, si se tiene a la vista la considerable cantidad de instalaciones y servicios que llegó a cobijar, muchos de iniciativa y manejo de la propia empresa, pero otros de carácter público, privado, o de manejo autónomo de sus trabajadores. Contó con un teatro, siete clubes sociales, un gimnasio con piscinas temperadas, canchas de fútbol, tenis, pistas de palitroque y de rayuela. Fue importante centro educacional con seis escuelas primarias, un liceo vespertino, una escuela americana, una escuela particular y una escuela industrial. Contó con un hospital considerado del mejor nivel en el país, una parroquia católica y dependencias de iglesias evangélicas. Entre los servicios públicos, una Comisaría de Carabineros, un Juzgado Civil de Menor Cuantía, Servicio de Correos y Telégrafos y una Oficina del Registro Civil. Una agencia del Banco del Estado y de un banco privado, y un conjunto de variados locales comerciales entregados a concesionarios privados (almacenes, paqueterías, vestuario, restaurantes, etc.). Entre una completa red de servicios, es de destacar la red de alcantarillado y agua potable, y desde los años cincuenta  una planta de decantación de residuos, tal vez única en Chile en esa época, (Guzmán;1982:45).

Estos antecedentes permiten matizar en mas que algo la idea del campamento minero tipo, al demostrarnos un complejo funcional que contiene otras prestaciones complementarias a la principal, la producción de cobre, y que atiende a un contingente humano, social y etariamente diverso, y de cierta consideración en su magnitud.

Adicionalmente, debe considerase esta complejidad funcional interna, en términos relativos a la existente en otros núcleos urbanos en el país de tamaño parecido en la época, parangón en el cual sin duda  Sewell sale favorecido no sólo por la relativa mayor variedad  funcional ofrecida a sus habitantes, sino por la calidad de esas prestaciones.

Preciso es también analizar el rol de esta urbe minera en la región donde se sitúa, emergiendo su importancia como centro permanente de atracción de población, condición conservada hasta después de su evacuación, época en que ante escasez de viviendas en Rancagua soportó presiones de una corriente de retorno destinada a ocupar sus casas y departamentos de buena calidad, a pesar de su ubicación distante.

En una dimensión sicológica Sewell fue percibido también como urbe de importancia, no sólo para sus moradores sino que a nivel regional e incluso nacional.

Sewell, ¿un ejemplo de ciudad ideal?

Para comprender la esencia de Sewell como un caso muy particular de asentamiento humano, proponemos agregar al análisis practicado para las ciudades del cobre en términos de realizaciones del modelo de ciudad ideal , una mirada que damos a partir de lo que es la naturaleza de los sistemas sociales, y de sus principios de constitución, según el tipo de sistema que se trate: sistemas de interacción, de organización y de sociedad.

Asumimos como punto de partida que Sewell efectivamente es un caso de aplicación del modelo de Company Town , ya que existe evidencia histórico- empírica que así lo demuestra. Concordamos que en su planificación y ejecución como urbe se sigue un patrón de subordinación general a un objetivo central, cual es lograr producir cobre con la máxima eficiencia, subordinando toda otra consideración a esta finalidad prioritaria.

A partir de estos datos postulamos que Sewell es un caso de asentamiento humano  organizacional. Su creador no es un autor único, genio ni utopista que persigue fines de redención social ( caso de la cuidad utópica) , ni lo es un equipo de arquitectos y urbanistas que se coordinan con el fin de delinear una cuidad del futuro que funcione como una máquina perfecta de habitar, ni es tampoco el resultado de una creación colectiva , algo espontánea y sin seguir mayores orientaciones comunes, salvo las normas mínimas de urbanismo y construcción, cual es el caso de la gran mayoría de los centros urbanos.

El autor de Sewell es un sistema social del tipo organización- la empresa lo es por definición- un tipo particular de ellos, de naturaleza distinta al sistema de interacción, como sería un grupo profesional, y diferente también a la sociedad, cuya manifestación plural y espontánea del habitar se plasma en la urbe nunca acabadamente planificada que es la que con mayor frecuencia da por resultado.

La organización se caracteriza como sistema porque pone condiciones de ingreso a sus miembros, los compromete a acatar dichas condiciones para permanecer en ella, y su estilo de acción se traduce en decisiones orientadas por fines específicos ( objetivos y metas).La organización como sistema social logra constituirse y mantenerse en un entorno que constantemente amenaza su orden interno (entropía), en la medida que utiliza tales mecanismos , eficaces para reducir su grado de complejidad interna, y mantener bajo control su relación con un entorno más complejo que ella, (Luhmann;1984).

Si entendemos a Sewell como un asentamiento humano organizacional , adquieren entonces coherencia una serie de sus rasgos mas característicos.

Es propio de las organizaciones condicionar la pertenencia a ellas  al acatamiento de ciertas reglas o requisitos. Para ser habitante de Sewell se requería tener un contrato de trabajo con la empresa y comprometerse a respetar por esta vía todos sus reglamentos y disposiciones para residir allí. Se perdía esta condición al dejar de ser trabajador de la empresa. Los habitantes no-trabajadores, o eran familiares-beneficiarios de los trabajadores, o bien particulares empadronados y expresamente autorizados  para ingresar y permanecer en los recintos, siempre  bajo las condiciones y limitaciones exigidas por la empresa.

Es característico de las organizaciones que sus acciones sigan el estilo del decidir, mecanismo que consiste en el optar por una alternativa entre múltiples posibles,  orientándose en esta selección por los objetivos de la propia organización, escogiendo aquellas opciones que racionalmente conduzcan a su mejor satisfacción o cumplimiento Así reducen la complejidad de escenarios decisionales de opciones múltiples y procuran mantenerse como sistemas al entender que, sin necesariamente siempre acertar, escogen  cursos de acción  adecuados a sus fines.

La tipología de las ciudades del cobre nos dice que efectivamente existe una instrumentalización de ellas en función de la producción y de lograr una sensación de normalidad , en cuanto a la vida que se desarrolla allí. Estos rasgos podemos explicarlos ahora a la luz de las exigencias funcionales que impone un sistema social del tipo organización, en un caso de urbe que nace al servicio de un objetivo central, la producción de cobre; que subordina en su decidir urbano toda otra consideración a ese propósito primero, y que debe atraer y mantener con cierta previsibilidad y constancia a un numeroso contingente laboral capaz de realizar las tareas que tal objetivo exige. La generación de normalidad de vida en el caso de Sewell, en la mayoría de los aspectos traspasaron la noción de normalidad al superar con creces los niveles de prestaciones y satisfacción de necesidades observables en el país. Ello puede ser explicado desde el ámbito de resolver un problema organizacional, y hacerlo con  gran eficacia, buscando compensar por esta vía otras carencias de un  modo de vida diferente al de una urbe tipo, y asegurar así el concurso de los recursos humanos requeridos.

La tipología propuesta para las ciudades del cobre indica que se caracterizan por su homogeneización, donde no importa la unidad sino el conjunto, buscando no sólo la uniformidad física, sino también la social, y sin existir lugares de reunión como plazas, parques o grandes avenidas. Es evidente que este último aspecto no tiene aplicación alguna en el caso Sewell, debido a las restricciones impuestas por las características naturales y del terreno que ya han sido examinadas. En lo relacionado con la homogeneización social, debe recordarse que en Sewell operaron poderosos sindicatos con gran capacidad de reivindicar beneficios y negociar condiciones de trabajo y de vida ante la empresa. Producto de estos procesos obtuvieron la realización de variadas edificaciones en el campamento, entre otras el muy bien equipado gimnasio, así como el destino de algunos recintos para fungir como sedes de esas organizaciones gremiales. Estos recintos, junto a las escaleras y algunas plazas, fueron los lugares de reunión pública del asentamiento.

Es propio del decidir organizacional el negociar y acordar con otras organizaciones términos aceptables para todas ellas. En este proceso, los sindicatos de alguna manera se asociaron en la tarea de diseñar la ciudad.

La empresa dentro de los límites de su propiedad, y en cuanto es un sistema social de tipo organización, fija los límites de la ciudad, establece sus pautas de construcción, decide el empleo del suelo, el espaciamiento de los edificios y su distribución en el espacio. A diferencia de lo que ocurre en una ciudad cuyo autor habitual es la comunidad que la habita, y en que el principal regulador de la ubicación espacial es el precio del suelo, en nuestro caso tal función, un equivalente funcional, pasa a ser la eficiencia con que se alcanzan los objetivos del sistema, es decir de la empresa.

La mejor satisfacción de los objetivos de producción debe ser servida por una urbe que funcione con ese propósito, pero que encuentra restricciones en la naturaleza que caracteriza al emplazamiento de Sewell. Así su crecimiento se vio limitado por la topografía, las quebradas de los ríos Coya y El Teniente. Otro factor decisivo para ubicar las edificaciones fue determinar las zonas donde no se produjeran avalanchas, quedando en segundo orden los factores de orientación, asoleamiento y vientos (aunque no se puede hablar de vientos predominantes, ya que Sewell se encuentra en un cajón) , (Guzmán; 1982:20).

Si bien Sewell es imponente como conjunto implantado en el yermo perfil de los cerros andinos, no cabe calificar su diseño y construcción como procesos que buscaran la monumentalidad. Por el contrario, estudios urbanísticos han señalado que la espontánea organización de los (edificios) en la planta urbana , sus distintas alturas  mas todas las otras características ... hacen que el recorrido a través de sus senderos planos,y senderos-escaleras muestren una variada gama de situaciones espaciales. Distintas aberturas provocadas por sus edificios desfasados, distintas perspectivas y remates, como también intensidades de luz y sombra , (Guzmán; 1982:38). De ello se desprende que habiendo seguido Sewell un diseño planificado, debido a las restricciones naturales y a otros factores incidentes como la escasez de espacio, su concreción no se ciñó a una formalidad inicial, que llegara a expresarse en formas geométricas del espacio privado y público en partes constitutivas iguales o similares ya sea en sus vías, tramas, edificaciones, etc. Mas bien el resultado fue un conjunto con significativas características que hablan de algún grado de espontaneidad.

En un asentamiento humano de tipo organizacional se hace muy evidente el principio de que si una función puede ser claramente definida, entonces puede ser claramente perfilada y limitada , (Doxiadis; 1968:23). Si el autor del asentamiento es una organización, este sistema social  orienta sus acciones por objetivos y se estructura especificando funciones. Este proceso, al tratarse de un asentamiento humano, se prolonga hacia el espacio físico y se plasma en una particular y característica forma de emplearlo y habitarlo.

Propio de la vida organizacional y de un asentamiento humano de su autoría es enunciar reglamentos y reglas, premiando su cumplimiento y sancionando su olvido o transgresión. En Sewell ello se tradujo en normas de residencia y en encargados de supervisar su cumplimiento. Este rasgo es propio de toda organización y se hace más patente en un territorio aislado donde los roles jerárquicos y ciudadanos se funden y confunden, y donde debe garantizarse la convivencia de grupos sociales heterogéneos que comparten espacios relativamente reducidos. En este modelo de asentamiento, la autoridad debe equilibrar con madurez y tino el manejo de situaciones del habitar, de manera que sin arriesgar los fines de la producción, se garantice el respeto a las personas y se procure el alcance del Bien Común.

Otra peculiaridad del asentamiento de tipo organizacional consiste en que las influencias y decisiones que dicen relación con él siguen una pauta jerárquica, propia de su estructura como sistema, las que en el tiempo van conservando una cierta continuidad y coherencia, dada por sus directivos y asesores especialistas, encargados de esa función específica en su interior, la que nunca queda difusa como responsabilidad.

Se diferencia así de lo que ocurre en los asentamientos naturales pequeños que son influidos por pocas personas y por condiciones locales, y de lo que sucede en los asentamientos mayores en que las fuerzas de influencia son más cosmopolitas e impersonales, ya que diversos centros de poder gradualmente toman iniciativas que se apartan de las líneas directrices que enunciaron los creadores del asentamiento inicial. (Doxiadis; 1968: 186).

En cuanto a la dinámica de población que se verificó en Sewell puede asimísmo enunciarse otra propiedad  del asentamiento organizacional , y que se refiere a las migraciones hacia las ciudades, las que son siempre selectivas, siendo la ciudad la que selecciona de alguna  forma u otra a los recién llegados. (Mac Iver;1963:350). En el caso del modelo que nos ocupa, la selectividad adquiere una doble instancia :primero es la empresa (organización) la que selecciona a los habitantes del campamento conforme a sus procedimientos para reclutar personal; en una segunda etapa son los propios habitantes los que deciden residir allí o volver a su lugar de origen al no habituarse a las exigencias de trabajo y/o de residencia que el lugar les impone.

El tipo de sistema social organización adquiere creciente importancia en las sociedades modernas altamente diferenciadas  al constituir un imperativo para su funcionamiento. La presencia en Chile de una organización extranjera en los comienzos  del siglo XX, y su permanencia durante buena parte de él aportó un tipo de asentamiento humano diferente y novedoso para nuestra realidad, contribuyendo con ello a la modernización de nuestras estructuras económicas, sociales y urbanas.

En las políticas laborales de la Braden Copper Co. se practicó el paternalismo, entre otras razones por no existir un proveedor alternativo de beneficios sociales como los alcanzados, ni si quiera  en el Estado. El paternalismo fue aceptado por los trabajadores en la medida que les permitió alcanzar estándares de vida muy superiores a los habituales en el país. Si la mantención del campamento Sewell ayudó a esta sociedad de mutua conveniencia, ese factor sólo duró hasta que  la empresa basada en cálculos económicos que optimizaban sus resultados, llegó al convencimiento que debía trasladar a sus trabajadores al valle, a Rancagua. Operó así el modelo de asentamiento organizacional", fundándose en sus propia reglas hasta para decidir su fin, subordinado  a otros de mayor preeminencia en su permanente necesidad de adaptarse y auto-mantenerse como sistema.

Esta decisión afectó los sentimientos de las personas que se sentían arraigadas a Sewell y que no querían dejarlo.

El espacio residencial es adaptado sentimentalmente, pues supone una integración en el seno de una sociedad, garantizando un consenso en las formas de vida, y donde la acción del paisaje es tan vigorosa que define al grupo que la frecuenta. El espacio trasciende lo individual, porque es en él donde se producen vínculos colectivos. El reconocerse en estos vínculos conduce a identificarse con el territorio y vice-versa: reconocimiento que conlleva a la constitución de sentimientos de comunidad al sentirse parte de un todo, esto es, de un nosotros , (Bertrand;1981:13; citado por Sellés et al.).

Este sentimiento de nosotros ha pervivido en el tiempo en la comunidad de los hoy ex sewellinos, y de alguna manera se proyecta hacia el futuro en la idea de que Sewell se mantiene , en que en un proceso de sucesión de metas organizacionales, el asentamiento humano que fue seguirá siendo, ahora con funciones culturales, turísticas y educacionales.

Sewell como proyecto realizado de ciudad minera de montaña intentó satisfacer bajo un esquema de asentamiento organizacional el objetivo que Aristóteles enunció para la cuidad: hacer a sus ciudadanos felices y seguros. En definitiva, los que fueron sus habitantes tienen el veredicto para decir cómo fue alcanzada esta meta y cómo la calidad de vida que les ofreció fue de valor para sus hombres, mujeres y niños.(3)

Portada | Resumen | 1. Reseña histórica de Sewell | 2. Estructura organizacional, estructura social y emplazamiento de las edificaciones | 3. El medio ambiente, el aislamiento y la autarquía | 4. El origen de la fuerza de trabajo y el cambio cultural | 5. La cultura y sus valores | 6. El intercambio cultural | 7. El espacio físico, lo privado y lo público. | 8. La educación, las entretenciones y las expresiones culturales | 9. El campamento y los conflictos sociales | 10. Sewell como asentamiento humano | Bibliografía | Citas | Imagen | Versión completa/Complete version



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