Beauchef Magazine - Especial recursos hídricos - Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas

Un terremoto 9.3 cada 300 años La solicitud de la DOH fue un estudio de peligro sísmico en la zona del embalse y la determina- ción de desplazamientos de la represa. “ Era una actividad que involucraba ingeniería sísmica e ingeniería geotécnica ” , precisa Felipe Ochoa, quien trabajó junto a los académicos/as Fabián Rojas y Yolanda Alberto, y la ingeniera Katherine Pardo, caracterizando los tipos de terremotos que pueden afectar la zona, el com- portamiento del suelo, y el cálculo de desplaza- mientos. Esto significó también una práctica laboral para la estudiante Xaviera Valenzuela. “ En general, al momento de construir o evaluar una represa, lo que se hace son estudios pen- sando en un periodo muy largo de tiempo; terre- motos que ocurren cada mil, dos mil o más años, por ejemplo. Nosotros estamos considerando terremotos muy desfavorables. Analizar para un terremoto de grado siete no es suficiente para infraestructura crítica en Chile ” , contextualiza el académico. Para la zona de Los Aromos los cálculos su- gieren terremotos de una magnitud alrededor de 9.0. “ Se estima que el terremoto de 1730 podría ocurrir cada 300 años, y se estima tuvo una magnitud alrededor de 9. Se habla mucho de este gran evento que podría repetirse en las costas chilenas de la Quinta Región ” , señala Ochoa para indicar la dirección del estudio en- tregado al MOP. Al estudiar estos eventos —aclara— se analiza qué sucederá en la roca, que es donde viaja y llega el terremoto, para luego evaluar el suelo y el terremoto en superficie dado que la señal sísmica se modifica según el tipo de suelo en las ciudades, en zonas habitadas o con obras civiles. “ Hay sectores en Santiago, por ejemplo, donde hay 200 metros de depósitos de suelo, incluso 400 metros, antes de llegar a la roca en profundidad ” , explica. El estudio de suelo y su comportamiento —precisa— es parte funda- mental para determinar los desplazamientos en una represa. “ Lo que tenemos en el embalse Los Aromos son cerca de 20 metros de suelo ” , detalla el acadé- mico, quien agrega que esta obra civil hidráu- lica es un doble talud, una masa de tierra muy grande con distintos cuerpos de suelo (gruesos, finos, con diferente permeabilidad y resisten- cias). En vista de las herramientas con que trabajó el equipo, Felipe Ochoa comenta las conclusiones a las que llegaron para responder la pregun- ta fundamental que les había encomendado la DOH: ¿Se puede hacer crecer o no la capacidad del embalse? “ Para tomar una decisión integral, corresponde hacer un estudio tridimensional de la estabili- dad sísmica del embalse por la complejidad del suelo bajo la represa, que incluya la evaluación del potencial de licuefacción en el sistema. Solo con eso se podría ser más concluyente para res- ponder cabalmente ” , indica. “ Lo que encontramos es que, de acuerdo con las características del terreno, los desplazamientos que podría tener la represa con un terremoto grado 9 no son menores ” , añade. Corresponde- ría indagar aún más en profundidad la proble- mática para encontrar la solución óptima para que la represa resista correctamente un terre- moto de magnitud extrema. Con esta lógica se planteó a la DOH la necesidad de evaluar la sus- ceptibilidad de licuefacción, vale decir, los ries- gos de que el suelo se convierta en una arena movediza que fluya. “ Fue una colaboración muy fructífera y actual- mente se está empezando a trabajar en un estu- dio integral del desempeño sísmico del embalse por parte de la DOH ” , concluye el académico. VINCULACIÓN PAÍS 55 Equipo de la FCFM tomando medidas en terreno para verificar la pendiente del talud y la ubicación de los piezómetros.

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