Proyectos estudiantiles 2019-2020

21 Área de Proyectos Estudiantiles - DIRBDE Tania Báez Cáceres Coordinadora Unidad Artística y Cultural (DIRBDE) E l Área de Proyectos, y en general la participación estudiantil en sus distintas y diversas orgánicas, tanto las que son parte de nuestro trabajo como aquellas que nos exceden, va dando cuenta, tempranamente, del acontecer más inmediato, constituyéndose en espacios donde se ejercitan lógicas relacionales que crean las instancias para dar respuesta mediante la acción y cohesión. Es increíble ver cómo las organizaciones van marcando la pauta del curso evolutivo de nuestra sociedad. Pasó fuertemente con el movimiento estudiantil 2006/2011, desde lo discursivo, pero también desde la acción misma. Las preguntas acerca de la calidad de la educación y el fuerte cuestionamiento al modelodemercado, fueronde lamanode laproliferaciónde lospreuniversitarios populares que ya venían desde hace mucho, porque desde la experiencia de las y los sujetos se había instalado el imperativo de la necesidad de hacer. Nuestra historia social más reciente nos permitió observar la capacidad de organización y acción de los operativos y voluntariados de salud que ofrecieron atención en momentos críticos, el compromiso de las y los creadores en la multiplicidad de intervenciones urbanas, la gestión realizada por los equipos que brindaron asesoría jurídica frente a las situaciones de violencia estatal y transgresión a los derechos humanos, ejemplos que dan cuenta del servicio público con que se articulan frente a las necesidades ciudadanas. El estudiantado no espera a que las cosas se produzcan, a que las instancias se creen, ni a que las instituciones generen esos espacios, pues ellas y ellos generan esas condiciones basales mediante la acción y cohesión. Se mueven en torno a tramas de sentido y ejercitan nuevas formas de hacer las cosas, prospectando, equivocándose, aprendiendo del error y, sobre todo, creyendo en la fortaleza del colectivo y la visión que han podido forjar a partir de la experiencia y sus aprendizajes. Muchos de los proyectos presentes en este libro fueron ejecutados sorteando obstáculos y sobreponiéndose a estos, descubrieron que no necesitaban recursos económicos y se hicieron más fuertes. Es finalmente la capacidad de actuar en el mundo y el sentido de dicha acción, lo que constituye el capital de la participación estudiantil, y el motor que mueve a nuestra Universidad y la resignifica en su rol público para ponerla siempre en el centro de la escena, despertándola para actuar. ¡Gracias por eso!

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