Proyectos estudiantiles 2019-2020
52 Capítulo 3 | De experiencias, luchas y convicciones La estrategia previa al proceso de postulación al Premio Azul 2020/2021 fue retomar el diálogo con las organizaciones para saber cómo estaban y cuáles eran las posibilidades de que pudieran resignificar sus iniciativas. Para ello, se organizó una serie de conversatorios donde se invitó a integrantes de proyectos emblemáticos, algunos que incluso siguen en pie, a contar sus experiencias. “Empezamos a trabajar en pos de visibilizar que pese a todo lo ocurrido había una acción estudiantil que estaba esperando para que las condiciones se volvieran un poco más favorables” , agregó la encargada del Área. También fue necesario instalar una campaña de difusión estratégica a través de las plataformas digitales de la Universidad, dejando atrás el pegado de afiches en las facultades y las charlas presenciales que se realizaban hasta el 2019. Sin embargo, el desafío que se abre es aún más grande: “debemos seguir generando y fomentando instancias de diálogo para que se sientan acompañadas/ os. No podemos demostrar genuino interés si no es escribiéndoles y juntándonos para conversar, aunque a veces sea difícil” , concluyó Hugo. sociedad adultocentrista queremos que se escuchen todas las voces, no solo las de quienes tenemos más de quince años” , contó la estudiante Fernanda Soto. Por su parte, Sebastián Varas del colectivo “El Octaedron” mencionó que, si bien lograron avanzar en algunas etapas del proyecto, sus expectativas respecto a la participación no se cumplieron del todo. “Mi Facultad es bastante movilizada, y gran parte del tiempo las y los compañeros/as participaban en las marchas y en las intervenciones que ocurrían. Eso reducía bastante, en forma obvia, respetada y fundamentada, la asistencia a otras cosas” . Posteriormente, cuando sobrevino la pandemia, varios equipos manifestaron que se vieron golpeados con las cuarentenas, puesto que ninguna iniciativa fue pensada para realizarse desde la virtualidad, sino que, al contrario. A esto se sumó la adaptación a nuevas rutinas de interacción, donde las y los estudiantes comenzaron rápidamente a enfocar sus energías en la búsqueda de estrategias que les permitieran sostener sus cargas académicas desde la virtualidad, lo que provocó una primera parte del año de mucha incertidumbre, explicó Báez. Como Área nos vimos llamados a vincularnos con los equipos, a tener la tolerancia para dar una respuesta flexible y, a su vez, empezamos a indagar, con mucha cautela, respecto de lo que estaban pensando las organizaciones sobre la ejecución de sus proyectos, tratando de no desatender las problemáticas que estaban viviendo . “ “
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