Proyectos estudiantiles 2019-2020

S in duda, todos los proyectos estudiantiles logran dar cuenta del gran compromiso con las comunidades, de la capacidad reaccionaria de las juventudes y de sus intereses más profundos respecto a cómo proyectan su trayectoria académica. Gracias a este tipo de espacios es posible construir un puente que permita extender la articulación entre estamentos y el involucramiento con otros territorios. Esta generación de iniciativas Premio Azul y FDI cruzaron corrientes vertiginosas y turbulentas, pero más allá de si lograron cumplir con sus organigramas, tuvieron el coraje para mantenerse en pie y adaptarse a las nuevas dinámicas impuestas por la virtualidad, temas que hoy se levantan para quedarse: “Yo creo que el impulso natural sería que terminara el confinamiento, nos olvidemos de eso y siguiéramos como si nada hubiese pasado, pero la expectativa –y yo creo que las y los jóvenes nos llevan una ventaja en eso- es que esto no suceda y no desaparezca. Ese flujo continuo tiene que estar expresado en la naturaleza de los proyectos y en las dificultades que tienen para ejecutarlo y coordinarse con eso. Es la vida misma” , reflexionó la directora de la DIRBDE, Pamela Díaz-Romero Monreal. Desafíos de la participación El rol que han tenido las unidades académicas, que es donde las organizaciones se insertan, es fundamental, ya que las Direcciones de Asuntos Estudiantiles (DAES) se encuentran más cercanas a las experiencias que se viven en cada Facultad, Instituto o Programa. Asimismo, el Área de Proyectos Estudiantiles de la DIRBDE ha buscado generar instancias de articulación y dialogo entre las distintas iniciativas, para que los equipos puedan conocerse, involucrarse y, eventualmente, trabajar en conjunto entre aquellas que tengan el mismo fin. En ese sentido, el desafío es avanzar hacia un compromiso más sustantivo desde las distintas partes, que permita reforzar estos vínculos, entendiendo el valor que tienen los proyectos para la formación integral y el traspaso de competencias que le dan un sello a su perfil de egreso. “Ser parte de un grupo que representa tus ideales, intereses y apuestas, es fundamental en el desarrollo humano” , concluyó la vicerrectora Sonia Pérez Tello. Finalmente, y recogiendo las reflexiones realizadas por las y los propios estudiantes, la participación debe promover tres ejes fundamentales: el apoyo entre compañeras y compañeros, entre académicas y académicos y entre las distintas áreas de la Universidad de Chile, transformándose en un desafío que apunte hacia la triestamentalidad ampliamente. 74 Capítulo 4 | La participación como espacio protector

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