Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil
C on el tiempo las áreas de postulación se fueron ampliando de acuerdo a las necesidades estudiantiles y contextos universitarios. Si bien las primeras eran “Creación artística”, “Comunicaciones” y “Extensión social”, la experiencia re-conceptualizó e incorporó nuevos campos: “Deportes y actividad física”, “Mejoramiento de la calidad de vida” y “Campañas de promoción y/o prevención”. La vigésima versión del Premio Azul estuvo acompañada de ajustes tanto en sus bases como en el formulario de postulación, los que se alinearon al inicio de una nueva década colmada de cambios y demandas sociales a nivel país. Respecto a esto, Tania Báez mencionó que “en el fondo se aprecia cómo el estudiantado va siguiendo el pulso y va volcando ahí sus inquietudes más propias, no sólo en términos intelectuales -que siempre están presentes-, sino que desde lo que les pasa como generación”. Por primera vez se incluyó la temática “educación no sexista” en razón de las tomas feministas iniciadas en abril de 2018, movimiento que encauzó las exigencias por una educación que garantice la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, así como cambios estructurales en el plantel. Con ello, se concretó la creación de la Dirección de Igualdad de Género (DIGEN), organismo que fortalece la institucionalidad en dichas materias para impulsar políticas universitarias antidiscriminatorias. “Hemos recogido inquietudes que estaban en la comunidad estudiantil. Muchas de ellas invisibles, y que reproducen situaciones de discriminación de género y de modelos sexistas. En ese contexto, especificar en las bases del concurso la necesidad de levantar propuestas en esa área no sólo nos pareció pertinente, sino que además necesario”, explicó entonces (2018) Pamela Díaz-Romero Monreal, directora de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE). Otra de las modificaciones se aplicó en la categoría “Calidad de vida y convivencia universitaria” la cual se renombró como “Mejoramiento de la calidad de vida estudiantil”. Esto, bajo una lógica que refuerza el trabajo de la Dirección en ese ámbito, articulándose con el carácter formativo del quehacer institucional y de las trayectorias fuera de las aulas. “ Los cambios apuntan a nuestro interés de mantenernos conectadas (os) con la agenda ciudadana y de opinión de las y los jóvenes. La gracia de estar en un espacio universitario es que la posibilidad de abrir campos y de formarnos no termina. Las adaptaciones tienen que ver con que aprendemos cosas nuevas al alero de las movilizaciones y de los escenarios estudiantiles, lo que se debe reflejar en las convocatorias ” Directora Pamela Díaz-Romero Monreal, Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil DIRBDE 33 Un impulso a la creatividad estudiantil
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