Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil

Como yo era una de las pocas ingenieras comerciales que sabía de emprendimiento, me llamaron de hartos bancos, pero nunca me fui a trabajar en nada de eso y me quedé como voluntaria. Al año siguiente (2009) me contrataron de FEN y fui directora de la Unidad de Responsabilidad Social Universitaria (NexoRSU), donde pasé a tener un rol de apoyar a los proyectos desde adentro. Recuerdo como anécdota que mis compañeras (os) decían que yo era experta en recursos humanos –sonríe-. Esa era “mi especialidad” –por decirlo así- entonces en la carrera yo sabía cómo hacer grupos, definir cargos, etc. Un día estábamos en un almuerzo con mucha gente de la Facultad y les dije que necesitaba armar un equipo, a lo que respondieron “ya que estamos en esta, vamos”. Para iniciar el proyecto hice una especie de organigrama y de alguna manera designé funciones. Lo mejor es que hasta el día de hoy esos cargos son las especialidades profesionales de cada una(o). Fue interesante ver que algo que partió muy intuitivamente definió nuestra vocación. Todas (os) terminamos ejerciendo en temas de innovación social, emprendimiento u otras áreas que no son las típicas. Premio Azul hizo que nuestras actividades salieran de la Facultad y comenzamos a movilizarnos a las comunas. Si bien es muy distinto ir a un lugar donde quizás la infraestructura no está en las mejores condiciones, una se empieza a dar cuenta de que hay temas más importantes como aprender a gestionar proyectos fuera de la Universidad. La iniciativa estaba directamente relacionada con la formación académica. Con nuestros conocimientos hicimos una especie de diseño curricular para empresarias (os) -digo empresarias (os) porque cuando hablamos de “micro” la gente nunca piensa que va a crecer. Eso lo aprendí en el camino-. 40

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