Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil
Postular fue el primer paso, y la adjudicación el empuje que necesitábamos para que el proyecto comenzara a funcionar y crecer rápidamente. Cuando hicimos la medición de impacto lo que más se recogió era el vínculo que se generaba entre empresarias (os). Ahí pensamos que podíamos sacar provecho a otras cosas y comenzamos a cambiar la forma de hacer las clases. Hablamos con profesores que sabían de metodología de educación y nos ayudaron en eso. En un momento la Universidad se dio cuenta de que “Créeme” funcionaba -por la calidad de egresadas(os) que eran mucho más empoderadas (os)-, tomó nuestro proyecto y lo institucionalizó. Eso ocurrió porque les mostramos que en otros contextos también se puede enseñar y aprender. A la fecha deben haber pasado miles de emprendimientos, y la cantidad de voluntarias (os) que hay es increíble. Se formó una red de egresadas (os) “Créeme” que nos mantiene unidas (os). Es una iniciativa que superó lo que inicialmente era: un proyecto estudiantil, y hoy es una red de colaboración de profesionales. El Créeme pasó por una etapa de decidir si esto se iba a independizar de la Facultad o iba a seguir siendo un voluntariado, y se decidió esto último. En el directorio sigue la misma gente que postuló al Premio Azul. Invito a las y los estudiantes de la Universidad de Chile a que crean en sus sueños y en sus ideas. Postulen, porque les va a ayudar a concretar lo que quieren y es algo que puede impactar en Chile y en nuestra comunidad. 43 Experiencias azules en las voces de los estudiantes
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=