Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil
Nuestra mayor preocupación era enseñar técnicas básicas de soporte y democratizar la salud. Cuando empezamos en 2009 éramos 8 integrantes y logramos capacitar a unas 53 personas. Luego, cuando nos ganamos un segundo Premio Azul éramos 17, pero ya en 2014 teníamos más de 600 capacitadas (os), considerando que siempre hay técnicas que se deben ir actualizando, ya que el certificado dura 3 años. Nos organizamos bastante rápido para construir el proyecto. No sabíamos muchas formas de obtener recursos y el fondo es un dinero que nunca viene mal. Si bien no pudimos implementarlo en el primer semestre por el trámite de comprar los insumos, al final resultó todo bien y ese fue nuestro puntapié inicial para hacer el segundo. La Universidad de Chile y la Facultad de Medicina nos abrieron un Curso de Formación General donde podíamos convalidar nuestro esfuerzo y quehacer diario. Sentimos un apoyo constante de la Institución. Si bien en un principio no teníamos los recursos para formarnos como equipo ni capacitar a más gente, con el fondo tuvimos nuestros primeros implementos. Sin embargo, para el segundo premio pudimos adquirir insumos de mejor calidad, sensores con mejor representación de lo que significa fisiológicamente un cuerpo, pulmones desechables, mascarillas, etc. Después de esto quisimos tener personalidad jurídica para postular a fondos más grandes y gracias al premio pudimos pagar un abogado, un sitio web y la formación de este tipo de cosas. Realmente recibimos ayuda de mucha gente para conseguir las aulas, personal de limpieza, los tiempos protegidos para hacer las primeras capacitaciones. También hubo profes que nos enseñaron tips para integrarnos a las comunidades más vulnerables, que quizás no entendían el lenguaje técnico. 46
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