Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil

Para lograr todo esto necesitábamos fondos, y si bien había interés por parte de los presidentes de la Federación de la época, no teníamos recursos. En ese sentido, el Archivo ya estaba encaminado, pero tenía que consolidarse y visibilizarse, lo que conseguimos con la adjudicación del premio. El espacio se fue conformando de a poco, por lo que la generación de la propuesta fue bien desde lo intuitivo. En el equipo éramos cinco personas de distintas carreras, luego tuvimos apoyo de gente formada en archivística y se creó una red para la recopilación de registros donde nos hicimos asesorar por expertas (os). Creo que el equipo encontró un sentido de identidad importante, colaboró mucho para que se concretara la iniciativa y se construyeran lazos de hermandad entre las y los antiguos (as) dirigentes estudiantiles. Uno de nuestros propósitos fue tender puentes intergeneracionales. En algunos lugares pusimos una placa, lo que fue complejo en términos de tratar de encontrar espacios con las autoridades. Si es que teníamos apoyo los actos salían lindos, con harta difusión, si no las actividades locales se silenciaban un poco. El Premio tuvo la generosidad de acompañarnos en ese proceso y de apoyarnos para que saliera a flote. Nuestra experiencia fue súper rica, porque quienes estaban vinculadas (os) al proyecto pertenecían a facultades que se involucraban en términos históricos. En ese sentido el Premio Azul tiene una característica que lo hace relevante, que es su lógica de incentivar la formación de grupos interdisciplinarios. 52

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