Premio azul: 20 años de creatividad estudiantil

Fuimos combinando distintos métodos de trabajo. Al principio teníamos toda la intención y harto posicionamiento crítico, pero sólo contábamos con lo que teníamos a mano. Lo primero que hicimos fue convocar dentro de la Universidad, porque ahí estaban los implementos técnicos que nos facilitaron un montón la realización de actividades. En 2012 nos trasladamos a “Lo Hermida”, y nos dimos cuenta de que había una definición política detrás que decía que no necesitábamos grandes recursos. Con pocos dispositivos podíamos hacer cosas y comenzamos a pensar en un pasacalle, una feria libre, un conversatorio o una junta como herramienta de comunicación popular. En el camino fuimos evaluando y autocriticando nuestras acciones para mejorar. Las tensiones las fuimos decantando, e hicimos talleres con una coherencia mayor en cuanto a nuestras expectativas. Cuando se amplió el colectivo ya no quedaba la idea del “formato clásico”. Esa fue una transición interesante que implicó más juegos participativos, teatro, trabajo de roles, expresión corporal, sonido, etc. La experiencia construía confianza, y ese era un objetivo que nos permitía disponer de gente participativa, opinante, dialogante e involucrada. Cuando nos adjudicamos Premio Azul -2011- fue súper potente, porque teníamos muchas ganas de sacar adelante el trabajo territorial. Nos aportó en la convocatoria y pudimos contar con recursos de alimentación e impresión. Por otra parte, fue un reconocimiento de que efectivamente esta iniciativa tenía un vínculo real, concreto y permanente con las comunidades, una validación de lo que estábamos haciendo. 58

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=