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DESARROLLO
DE VACUNAS
La
fase I se refiere a la primera introducción de una vacuna
en etapa experimental en una población humana para determinar
inicialmente su seguridad y sus efectos biológicos, incluida la
inmunogenicidad. Esta fase puede incluir estudios de dosis y vías
de administración y generalmente involucra a menos de 100 voluntarios.
La
fase II se refiere a los ensayos iniciales para determinar
la eficacia de la vacuna en un número limitado de voluntarios
(generalmente entre 200 y 500); esta fase se centra en la inmunogenicidad.
Los
ensayos de fase III tienen como objetivo evaluar de forma
más completa la seguridad y la eficacia en la prevención de las
enfermedades e involucran una mayor cantidad de voluntarios que
participan en un estudio multicéntrico adecuadamente controlado.
DESARROLLO
DE MEDICAMENTOS
La
fase I se refiere a la primera introducción de un medicamento
en seres humanos. Generalmente se estudian individuos normales
para determinar a qué niveles de uso del medicamento se observa
toxicidad. A continuación, se realizan otros estudios de dosis-respuesta
en pacientes, para determinar la seguridad del medicamento y,
en algunos casos, indicios iniciales de su efecto.
Los
estudios fase II consisten en ensayos clínicos controlados
diseñados para demostrar la eficacia y la seguridad relativa.
Generalmente, se llevan a cabo en un número limitado de pacientes
estrechamente vigilados.
Los
ensayos fase III se realizan después de establecerse
una probabilidad razonable de eficacia del medicamento y tienen
como objetivo obtener información adicional de su eficacia para
aplicaciones específicas y una definición más precisa de los efectos
adversos asociados al medicamento. Esta fase incluye estudios
controlados y no controlados.
Los
ensayos de la fase IV se realizan después de que el organismo
nacional de registro de medicamentos haya aprobado un medicamento
para su distribución o comercialización. Estos ensayos pueden
incluir investigación destinada a explorar un efecto farmacológico
específico, a establecer la frecuencia de reacciones adversas
o a determinar los efectos de la administración a largo plazo
de un medicamento. Los ensayos de la fase IV pueden también estar
diseñados para evaluar un medicamento en una población que no
se ha estudiado adecuadamente en las fases de precomercialización
(como los niños o los ancianos) o para establecer una nueva indicación
clínica para un medicamento. Este tipo de investigación debe distinguirse
de la que se realiza con fines de comercialización, de los estudios
para la promoción de las ventas y de la vigilancia epidemiológica
rutinaria para detectar reacciones adversas a los medicamentos;
la diferencia es que estas últimas categorías por regla general
no necesitan ser evaluadas por comités de ética (véase la pauta
14).
En
general, los ensayos con medicamentos de la fase I y los ensayos
de vacunas de la fase I y la fase II deben realizarse de conformidad
con los artículos de la Declaración de Helsinki que se refieren
a la investigación no clínica. Pueden justificarse, sin embargo,
algunas excepciones. Por ejemplo, es habitual y éticamente justificable
realizar estudios de la fase I de quimioterapias de cáncer altamente
tóxicas en pacientes cancerosos más bien que en voluntarios normales,
según se prescribe en la Declaración de Helsinki, artículo III.2.
De igual modo, puede ser éticamente justificable hacer participar
a personas VIH-seropositivas en los ensayos de la fase II de vacunas
en etapa experimental.
Los
ensayos de medicamentos de la fase II y la fase III deben realizarse
de conformidad con los artículos de la Declaración de Helsinki
que se refieren a "la investigación médica combinada con la atención
profesional (investigación clínica)". No obstante, la Declaración
no estipula pautas para ensayos clínicos controlados. Más bien,
asegura la libertad del médico "de usar una nueva medida diagnóstica
y terapéutica, si a su juicio ofrece la esperanza de salvar una
vida, restablecer la salud o aliviar el sufrimiento" (artículo
II.1). También en relación con los ensayos de medicamentos fase
II y fase III hay excepciones habituales a los requisitos de la
Declaración de Helsinki que se justifican desde el punto de vista
ético. Por ejemplo, un placebo administrado a un grupo de control,
no se puede justificar por su "posible valor diagnóstico o terapéutico
para el paciente", según lo prescribe al artículo II.6. Muchos
otros procedimientos e intervenciones característicos de las últimas
fases de desarrollo de un medicamento no tienen valor diagnóstico
o terapéutico alguno para los pacientes y por lo tanto deben justificarse
basándose en otras razones; por lo general esa justificación consiste
en una expectativa razonable de que ellas implican poco o ningún
riesgo y de que contribuirán en forma considerable al logro de
los objetivos de la investigación.
Los
ensayos de vacunas de la fase III no utilizan "una nueva medida
diagnóstica y terapéutica" que ofrezca "la esperanza de salvar
una vida, restablecer la salud o aliviar el sufrimiento" (investigación
clínica). Sin embargo, el objetivo de la administración de una
vacuna es ser un beneficio para el individuo más bien que "la
aplicación puramente científica de una investigación médica realizada
en un ser humano" (investigación biomédica no clínica). Por consiguiente,
los ensayos de vacunas de la fase III no corresponden a ninguna
de las dos categorías definidas en la Declaración de Helsinki.
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Source:
Pautas Eticas Internacionales para la Investigación y Experimentación
Biomédica en Seres Humanos. ISBN 92 9036 056 9. Consejo de Organizaciones
Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS), 1993, Ginebra,
pp.57-58.
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