Margarito Cuéllar
Selección
De:
Cuaderno para celebrar
Universidad Autónoma de Sinaloa/
Fondo nacional para la Cultura y las Artes,
Culiacán Sinaloa, México, 2000.
CARDUMEN
Celebremos
ahora que el día pierde su camisa de luces
y una estela amarilla de gaviotas
es el signo vital de su presencia.
Es tiempo de extraviarse
en la selva de los nombres:
marísima, babel, limantia, sulamita.
Celebrar del verano la llama y sus muchachas
sus hermosas muchachas
a la medida de nuestro corazón.
A sumergirnos en el río del amor,
si alguien sale vivo que lo cante.
El que canta celebra
El que celebra sana las heridas del mundo con astillas de luz.
(Planeador)
Mientras te eleves como en busca de dios, avión miniatura, come gusanos, mientras desconozcamos tu nombre verdadero gaviota te diremos.
(Paraguas)
De pie es un oscuro personaje de circo. Mientras dormita, su ala de murciélago sueña cubrir la cabeza de Lautréamont. Huidobro habría volado en sus alambres platinados. Corona en el sepelio de John Keats, rosa amarilla sembrada por Bretón. La indiferencia del paraguas al grito del relámpago es el mejor homenaje que se le puede hacer a una tormenta.
(El globo de la muerte)
No hay suficiente oxígeno para dar de comer a tanto muerto de aire. Huyen los que gobiernan, cómodamente pasa el tiempo en la isla de las ratas. ¿Dónde está el paraíso, la divisa del que invirtió en la casa de bolsa de los sueños? Los débiles se alzan, las jaulas están llenas de pájaros de cuenta. Vende el doctor calmantes en la esquina; periódicos comercia el ingeniero; se enriquece de pronto el domador y ejerce la justicia quien antes fue payaso. Yo mejor ya me voy con mi circo a otra parte.
AMA EL SUICIDA
El más bello regalo de la vida
es la libertad que nos permite abandonarla a nuestra hora...
Andrè Breton
Hermanos míos, yo celebro el disparo porque es la condición de volver a la tierra
como pájaro al que se le termina el horizonte.
¡Cuánta tristeza ondula
la soga sobre el cuello del ahorcado!
Qué le importa al suicida despedirse;
no le acerquen pluma y papel ni la voz de una lámpara:
ama el suicida la hoja de afeitar en el paso civil de las venas cortadas;
ha elegido el abismo para su salvación,
su faro es altamar y la imagen del muerto,
su barca es impulsada por diez guerreros mancos.Suicidarse es practicar el rito más hermoso del mundo:
adiós vena astillada, cabellera en reposo,
frasco de pastillas, adiós, adiós. Primera plana del diario de la tarde,
jauría de curiosos en los apartamentos,
antiguas ganas de bailar sin otra compañía que el roce de la noche, adiós, adiós.
CUMPLEAÑOS
Mas yo celebro, celebro y danzo al son
de las flautas oscuras que apagan el oro del otoño.
Juan Bañuelos
Hay noches en que nazco del sueño y la vigilia como bestia expulsada del paraíso,
días en que la historia de mi niñez adquiere la forma del hielo en su estado más puro
y la hoja en blanco de la memoria suscribe mi secreto corazón.
Dios me da estos ojos para oír el sonido de la hermosa en su estrella ideal, en su caballo
verde, en su herradura de blandos sustantivos.
Hoy mi espíritu se mantiene vigente, a la orden del día, de la noche y el fuego;
al servicio de las cuatro estaciones y la semana del amor.
De:
Plegaria de los ciegos caminantes,
Universidad Nacional de Colombia,
Bogotá, Colombia, 2000
NOCHE DE BOGOTA
El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre.
Jorge Luis Borges
La lluvia nos inyecta su letargo de oscura residencia
edificios y autos ponen punto final a la ciudad.
¿Dónde mora la luz del día que duerme?
La torre de la iglesia me recuerda
una conversación con Dios.
Edificios vigilan en sus ojos de teja.
El lucerío como mil ojos parlantes.
La radio transmite una canción de Agustín Lara.
Sólo el frío no duerme:
nochitud en silencio, pies de gato.
VENDEDORA DE FLORES
Las flores ríen
pero la niña no.
DÍA EN LA VIDA DE ANTONIN ARTAUD
Para Juan Pablo Roa y Roberta
Un tiempo frecuenté las tabernas con ansia inmoladora de dioses y demonios, me arrodillé ante el río turbio del alcohol y asumí con ansia cuaresmal los territorios de la nada. Horas enfebrecidas y en los brazos de híkuri, Rey-Cacto tarahumara, abuelo montañés. Días de terrible desprecio hacia lo que tuviera la intención de verdecer, dar flores y frutos.
Atenté contra mis venas y mi cabeza pero las balas, así fueran de plata, no encontraron su blanco y las navajas perdieron el afilado vuelo de sus horas. Los manicomios me rechazaron y fui arrojado a los pies de un árbol viejo: piedra despreciada por la corriente de los ríos y fueron las mujeres princesas extraídas de un cromo, los días me hicieron prisionero en una celda sin rejas.
El gusano del mezcal me ató a sus extremos y fui esclavo por las calles del mundo. Los parques me hicieron parte de su respiración artificial. Mi alma se despobló de pájaros, el cielo no tuvo fin. Trepara una montaña o un volcán, al más alto edificio o a las cumbres del pensamiento me cercaban las aguas pantanosas de la nada.
Frágil y libre de toda hambre hacia parte ninguna. Imploro a los poetas, un canto capaz de amortiguar el vuelo, veo caligrafías que no descifro, idiomas irreconciliables en su abandono. Llamo a los constructores del mundo y caen los techos como templos de sal o ciudades de arena. ¿Dónde están los hacedores de luz? ¿Dónde los mantenedores del día y de los sueños incapaces de alzar la omnipotencia de sus rostros para oírme?
Dijo mi madre, en una geografía que las llamas devoran lentamente: "cuando bajes a los abismos sigue cayendo. Caída y vértigo son tu salvación." Debí soñarlo porque mi madre me arrojó al río antes de nacer y mi padre es la historia de una película en la que dos balas cortan la vida del personaje principal. Algún hongo maligno estropeó mis sentidos y tomó mi pulso hasta escribir la historia de los espejos. La imagen aparece y se borra como el monitor de vuelos en los aeropuertos.
Del Web del Consejo Para la Cultura y las Artes de Nuevo León
LAS CUATRO ESTACIONES DE LOS ÁNGELES
A Juan Pablo Roa
Dicho sea: cuando los ángeles desalan -digamos en otoño- qué difícil mantener limpia la tierra. No haya uno que hacer con el plumero ni con tanto ángel desnudo sobrevolando la ciudad. En invierno los ángeles se derriten si son confundidos con muñecos de nieve por el sol. Memorable a los ángeles suele ser el verano, cuando de vacaciones en la playa, juegan con los paseantes a enterrarse en la arena o se alquilan como guardas o dulces compañías. En primavera los ángeles florecen. De hecho es la única época del año en que cambian de traje y de color.
VACA EN EL AIRE
...unos niños
volaban con sus vacas
y sus caballos y sus corderos
en medio de la tarde...
Enrique Fierro
Vaca azul sobre los edificios platinados
adiós sus ojos pardos locos de contento;
al ritmo su aleteo
alerta a las aves del paraíso.
Una vaca en el aire
es como el paso de una geisha.
Vemos ahora como desaparecen
sus mandíbulas rojas.
Hace rato era sólo
una mancha de tinta sobre el lienzo
inventario en la memoria de papel.
Hoy que se pierde
rumiante en la espesura
parece un avión gordo de cartón
regalo sorpresa para los habitantes del cielo.
LAS CUATRO ESTACIONES DE LOS ÁNGELES
A Juan Felipe Robledo
Cuando dos estaciones se juntan -pongamos por ejemplo el verano, el invierno- los ángeles se visten de cebollas. A medida que el día se desenreda los ángeles se quitan una capa, luego otra y otra, así hasta que los vestidos empiezan a flotar y sólo queda un punto blanco con alas microscópicas, revoloteando, revoloteando. En invierno los ángeles se meten a las casas y pasan la noche junto a las chimeneas cuidando de no dormitar so pena de perecer quemados. ¿Alguien ha olido la carne de un ángel chamuscado? En otoño los ángeles se desprenden de los árboles, esculturas rodantes, frutos alados y jugosos. ¡Ah, primavera!: tiempo de verdecer y podar. Cómo verdean aladas y criaturas; algunos hasta olvidan su misión en la tierra.
A Vicente Quirarte
Todos los días riego mis poemas como ama de jardín. A veces corto frutos dulces, amargos, con espinas. Los dejo que maduren hasta casi caer mientras ellos me miran delirantes. En ocasiones les podo una licencia marchita, les quito una larva o un quiste o los alejo de una nueva plaga. Nunca falta un catador de versos que reclame lo mal que andan mis cuentas y la falta de visión pragmática de mi huerto. Definitivo: retirará mis versos del firmamento. Yo miro transcurrir ríos de saliva, escucho las detonaciones de sus balas de salva, preparo abono hecho a base de mierda de vaca y huevos de pelícano; afilo las tijeras de podar. Sé que algo nacerá, aunque no llueva.
BOLERO
A Henry Luke Muñoz
Nadie crea que el viernes es en verdad el día que dice ser. Hoy puede ser un viernes disfrazado de martes. ¿Cuál es la marca de los días? Lluvia cae sigilosa. Frío estaciona su auto en el sauzal. Si fama quiere entrar démosle con la puerta en las narices; sugiero el mismo trato a historia, a muerte y a paciencia. ¿Y amor? Que pase, si sabe a vino o a tierra de los campos; entre con las manos en alto para ver qué armas porta. Mejor si lo acompañan temblor y luz, desnudez y presagio.
LAS CUATRO ESTACIONES DE LOS ÁNGELES
Sucede que los ángeles a veces se equivocan de estación: hay abriles que vuelan con las alas forradas de lana y se cubren con guantes y pasamontañas para guarecerse del frío. Veranos que otoñecen junto a los troncos de los árboles. Inviernos que aureolan diezmados a causa del calor. Otoños en que invernan.
LAS MANOS
Una mano traza la palabra pájaro,
La otra escribe su jaula.
Juan Manuel RocaCinco lápices en cada una para volver a empezar. Vidente que lee sus resonancias y sus dobles anillos enmudece. No quieras transformarlos navajas o tijeras: serán goma o nostalgia. Dije: dos puños, dos banderas, dos almas de alto joder. Digo: dos casas, vigías en la blandura de los cuellos, diez enanos marchando sobre la corteza de las pieles. Las manos leen el fuego (hay manos de hielo, manos con antifaz, manos que parecen pies, las hay que en vez de lápices iluminan la noche con sus garfios). ¿Han consultado el libro dactilar en la palma de una mano? Ahí la destrucción de Pompeya, salterio el corazón, la llanura de Marte. Digo: la sombra de tus ojos. Rimo: fortín del solo, filamentos, hermanas, engranes. Dirimo: ramas sensoras, zonas diagramáticas, monte de la luna, el libro de las respuestas.
LAS MANOS
Carreteras y mapas. Una mano con guantes es una forma poco estética de leer. Quiere decir: ¿una mano de lápices con punta y borrador? ¿un bisturí? Las manos con lápices están inhabilitadas para el dinero, no para las caricias: un poco de sangre es parte del ritual; suaves: no navajas, no clavos; pulir la imagen, el rostro, el nombre verdadero. Cada una con cinco hijos, darse a la caricia, estrellarse en el rostro del falsario. Para que la mano sea libro se requiere más de uno.
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El Autor de la Semana © 1996-2001
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Chile
Selección y edición de Textos: Oscar E. Aguilera F.