Estudio del Inta en jardines Junji (en preescolares) deja en evidencia que es en el hogar donde los menores consumen alimentos en exceso y además reproducen el patrón de escasa actividad física del jardín, factores que inciden en forma determinante en la alta tasa de sobrepeso y obesidad infantil.
 Prof. Gabriela Salazar. |
Andrea tiene actualmente tres años, pero desde hace ya bastante tiempo sabe donde sus padres almacenan las golosinas y especialmente las papas fritas que a ella tanto le gustan. Las pide a veces en la mañana o después del almuerzo y sus padres, aunque se resisten, finalmente se las dan. Según su madre, la niña está con sobrepeso.
Al igual que Andrea, muchos niños preescolares de nuestro país han dejado atrás su estado nutricional normal para convertirse en obesos, condición que alcanza el 10,8% de los niños, según un estudio realizado recientemente (marzo 2002) en párvulos que asisten a establecimientos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji).
Entre el año 1992 y 2000 la obesidad creció aproximadamente en 0,5% por año en los niños asistentes a JUNJI.
Hace unos años se pensaba que la alimentación de los jardines infantiles “engordaba” a los párvulos, sin embargo nuevos estudios realizados en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, dejan en evidencia que actualmente es en el hogar donde los menores consumen alimentos en exceso y además reproducen el patrón de escasa actividad física del jardín, factores que inciden en forma determinante en la alta tasa de sobrepeso y obesidad infantil.

Todo esto fue demostrado como fruto de las investigaciones dirigidas por la nutrióloga del INTA, Prof. Gabriela Salazar, y explicitado en las tesis de magíster realizadas por los profesionales Fabián Vásquez, Olga Cardona y Marcia Velásquez. Dichos estudios consideraron la actividad física, consumo y gasto de energía de niños de estado nutricional normal y obesos durante la semana -cuando asisten al jardín infantil- y los fines de semana, además de la composición corporal (cantidad de grasa).
Los análisis de actividad física, medidos con sensores de movimientos, constataron que tanto los niños normales como obesos son altamente sedentarios. En efecto, los niños que permanecen en el jardín gastan en promedio el 60% del tiempo en actividades que requieren un gasto mínimo de energía, por ejemplo, estar sentados. Otro 15% del tiempo lo gastan en actividades sedentarias, (dibujar o caminar lento), mientras que en rondas o trotando suavemente invierten alrededor de un 17%. Por último, en acciones intensas o moderadas que son las de más alto gasto energético y entre las cuales se incluyen correr libremente o saltar, los niños hombres de estado nutricional normal ocupan un 8% de la jornada, mientras que el indicador es mucho menor (3%) entre los obesos. Las niñas normales y obesas son ambas sedentarias.
Se observó además que el sedentarismo aumenta en la casa durante el fin de semana, particularmente en los niños obesos.
Desde el punto de vista nutricional, los estudios del INTA constataron que los niños obesos están en balance de energía durante la semana, es decir, comen lo mismo que gastan moviéndose. Esto a juicio
|
Buscan precisar medición del gasto energético en los niños
También con el propósito de prevenir la obesidad en los niños, en el INTA se está realizando un estudio tendiente a precisar la medición del gasto energético de los niños chilenos de entre tres y cinco años.
Esto debido a que mediciones con el método de agua doblemente marcada con isótopos estables (deuterio y oxígeno 18) han demostrado que las recomendaciones de la FAO están sobreestimadas en un 15 o 20% en niños de uno a cinco años. Este hecho significaría que según las recomendaciones actuales, se los podría estar sobrealimentando.
Según explicó el director del INTA, Prof. Dr. Fernando Vio, quien encabeza la investigación para evaluar y reducir los errores en el método, en nuestro país ya se han realizado mediciones para conocer el gasto energético de los niños, pero lo que se busca a partir de la nueva investigación es aumentar la precisión de dicha medición.
La técnica del agua doblemente marcada para medir gasto energético ha sido validada y se han estudiado sus errores en lactantes, niños prematuros y adultos, sin embargo, no hay análisis suficientes en preescolares de países en desarrollo que permitan determinar con precisión los errores del método.
“Nos dimos cuenta que había muy pocos estudios de gasto energético en este grupo de edad en el mundo y, por lo tanto, lo que se hace es usar los supuestos de adultos en los niños preescolares. Así, el método está sujeto a supuestos y cada uno de ellos puede significar un error y su suma puede derivar en un error mayor o igual al 10%”, precisa el Prof. Vio.
En el marco de esta investigación se incluirá a un grupo de 20 niños a quienes se les administra el agua doblemente marcada con isótopos estables y luego mide cada paso del método para determinar grados de error y las maneras de aminorarlo.
|
|
de la Prof. Salazar, refleja un rol moderador del jardín sobre la ingesta calórica de estos niños.
“Hace dos años la Junji redujo en un 10% el aporte de energía (de 1.000 kcal a 900 kcal) que se daba a los niños de tres a cinco años, y nosotros creemos que esa medida ha sido tremendamente efectiva porque lo que vemos ahora es que ellos están en balance durante la semana, pero no así el fin de semana”.
La investigadora cuenta que si durante la semana llega a existir hasta un 3% máximo de diferencia entre la energía consumida y la que gastan los niños, las investigaciones recientes demostraron que esto se dispara los fines de semana cuando los menores obesos llegan a consumir entre 300 y en algunos casos hasta 1.000 calorías extras de sus necesidades de energía. Todo esto medido a través de encuesta de 24 horas en el hogar.
Como ejemplo, explicó que si durante la semana las niñas consumen en promedio 1.545 calorías diarias y los niños 1.738, el fin de semana los niveles se elevan a 2.093 y 2.105, respectivamente. Todo esto significa que los niños y niñas obesos/as durante el fin de semana ingieren entre un 25% y un 35% de energía en exceso, principalmente proveniente de golosinas, helados, frituras o la llamada comida chatarra.
Para graficar la gravedad de esta situación la Prof. Salazar indica que 420 calorías extra que consuma un niño el día domingo equivalen a un exceso de 60 calorías diarias en una semana. A esta edad un niño necesita alrededor de 6 mil calorías para ganar un kilo, por lo que si la situación se mantiene, que es lo más probable, en cien días el niño habrá ganado un kilo más.
Intervención
Para enfrentar este desafío y la situación descrita por los estudios del INTA, diversas instituciones desarrollarán durante todo este semestre un proyecto piloto destinado a aumentar la actividad física de los niños en el jardín infantil y entregar educación alimentaria a los padres, los niños y las educadoras.
La intervención se extenderá por seis meses hasta el mes de enero e incluirá a unos 400 niños de jardines Junji de tres comunas de la Región Metropolitana (Peñalolén, Ñuñoa, La Florida).
Los objetivos centrales de la estrategia en que participan la Junji, el INTA, el Instituto Nacional del Deporte y los ministerios de Educación y Salud, son mejorar el estado nutricional de los niños, contribuir al desarrollo de su aptitud física disminuyendo el tiempo de actividades sedentarias tanto en los jardines como en la casa, además de proponer una metodología eficaz para promover hábitos saludables tanto en los párvulos como en el seno familiar. Esta intervención se enmarca en las nuevas Bases Curriculares de la Educación Parvularia recientemente publicadas por el Ministerio de Educación.
Según explicó la Prof. Salazar, la idea no es introducir clases de educación física para los niños, sino capacitar a las educadoras para que en las rutinas normales de aprendizaje se incorpore la actividad física a través, por ejemplo, de juegos. En esa línea, se pide que idealmente se amplíen los tiempos de recreo y se disminuya la siesta, en los lugares que sea posible.
En términos generales, en el ámbito de la actividad física, la estrategia contempla desarrollar una batería de juegos y actividades que permitan aumentar el gasto de energía de los niños y la educación a los padres para incrementar el tiempo de juego activo en el hogar.
Con este proyecto piloto se espera validar esta intervención para aplicarla durante el próximo año en los niños de tres comunas completas del norte, centro y sur del país. Para esa oportunidad la idea es incluir a los preescolares de las escuelas respecto a los cuales existe una capacidad menor de intervención, ya que permanecen sólo mediodía en el sistema escolar.
“Ya tenemos un compromiso bastante fuerte de los Ministerios de Salud y Educación en el sentido de que una vez evaluadas estas dos experiencias se puedan ampliar a nivel nacional. Nosotros esperamos que de aquí a tres años la iniciativa esté desarrollándose en todo Chile”.
A juicio de la profesional, trabajar con los párvulos es de trascendental importancia para disminuir los problemas de obesidad en la edad escolar. “A esta edad los niños son muy receptivos a los mensajes positivos y a políticas de salud porque se interesan por el tema y pueden influir en sus familias”, puntualiza.
Para evaluar el impacto de esta iniciativa ya se seleccionó una submuestra total de 150 niños normales y obesos para medir tanto la actividad física, composición corporal y la ingesta tanto en el jardín como en la casa. En este sentido se esperan resultados concordantes con los estudios en la etapa diagnóstica indicados anteriormente.
Asimismo, ya se están formando monitores -educadoras, auxiliares de párvulos y padres- para sostener la intervención. En cuanto a la alimentación, se proporcionarán materiales pedagógicos a las educadoras para que puedan trabajarlos con los niños y los padres.
Con todo, este proyecto proveerá de una experiencia que permita redefinir las propuestas y afinar el nuevo currículum propuesto por el Mineduc para los preescolares.
Es importante señalar que este proyecto -donde participan profesionales en el área de nutrición como otros expertos en actividad física con experiencia en preescolares- ha sido financiado en forma conjunta por las instituciones participantes, con un aporte importante del Instituto Nacional del Deporte, y desde el exterior, de la Agencia Internacional de Energía Atómica.