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Así lo revela informe Geo-3 en relación a la década del 90
Degradación de la tierra provocó desastres naturales que afectaron a 211 millones de personas en promedio anual

Pese a que desde hace treinta años la población mundial ha dado muestras de una conciencia ambiental más férrea, aún no es suficiente para hacer frente al problema. Los más de mil 200 millones de pobres que hay en el mundo, el 50% de ríos contaminados y el recalentamiento global, razón de los cambios climáticos que han provocado un aumento en los desastres naturales, son parte de los problemas que exigen solución urgente.


Prof. Francisco Brzovic.
La pobreza y consumo excesivo (los males gemelos de la humanidad) continúan ejerciendo una enorme presión sobre le medio ambiente. Su resultado desafortunado es que el desarrollo sostenible sigue siendo en gran parte teoría para la mayoría de la población mundial. El nivel de conciencia y acción no guarda relación con el estado del medio ambiente actual que continúa en deterioro”, con estas palabras el Informe Geo-3 (Global Environmental Outlook), “Perspectivas del medio ambiente mundial” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sintetiza el panorama mundial sobre esta materia.

El documento fue elaborado gracias a la acción coordinada de Centros Colaboradores, labor que en nuestro país realizó el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. Y a pesar de que concluye que en los últimos treinta años, desde que se realizó la primera conferencia sobre el Medio Humano en Estocolmo, se han producido relevantes cambios como la creación de políticas ambientales y nuevos regímenes legales e instituciones, que dan cuenta de una toma de conciencia con respecto a la materia; se dan cifras como la de los 211 millones de personas anualmente afectadas en la década del 90 por los desastres naturales, que a su vez han sido generados por la degradación de la Tierra.

El profesor de dicho organismo Francisco Brzovic señaló que “hace diez años ni nos preocupábamos de donde iban a dar la basura. Sin embargo ahora estamos interesados en el tema, notamos las falencias y nos ponemos más críticos y demandantes. Se nota el cambio de actitud”, el informe, sin embargo, destaca que la suma de esfuerzos aún es insuficiente para solucionar los problemas que afectan al planeta.

Se han acentuado algunas situaciones, especialmente debido al aumento de la población a nivel mundial que ya llega a 6 mil millones de habitantes, cuya demanda para cubrir sus necesidades ha impactado fuertemente en el medio ambiente. En muchas zonas, éste se encuentra en un estado mucho más frágil y degradado que en 1972.

El Geo-3 presenta un análisis de las principales transformaciones que se han producido y establece la manera en que los factores sociales y económicos han contribuido a ello, junto con plantear escenarios plausibles para el 2032.


Suma de problemas

A juicio del académico, “hay una serie de procesos que se están dando, que son importantes y cuya evolución futura va a depender de las decisiones que se tomen hoy, por eso todo el tema ambiental aparece muy unido a los tema sociales, económicos”. Por esta razón es de suma importancia analizar los principales casos que aquejan el medio ambiente, para la planificación de estrategias que combatan desde hoy cada uno de ellos.

El nivel de los desastres naturales ha aumentado, producto según opinan algunos expertos, del cambio climático provocado por la emisiones realizadas por el propio ser humano y que generan el recalentamiento global. Esta situación ha ido intensificando la vulnerabilidad de la gente ante riesgos naturales como ciclones, inundaciones y sequías, y en consecuencia, hacen que el fantasma del hambre ronde especialmente a pobres, enfermos y marginados. El área de “Bosques y biodiversidad” es una de las que concentra mayores daños. Sólo en la década del 90 la pérdida neta de la superficie de bosques fue de cerca de 94 millones de hectáreas. Uno de los principales culpables de aquello son los métodos comerciales de explotación forestal, que a menudo son destructivos y fragmentan el hábitat de múltiples especies. Así también se señala a que existe, a que a finales del 2000 sólo un 2% de los bosque había sido certificado para gestión forestal sostenible. Del resto ni hablar.

La diversidad biológica también ha entrado en crisis producto de la conversión de tierras, el cambio climático, la introducción de especies foráneas, el crecimiento demográfico- asociado a pautas de consumo no sostenibles- el aumento en la generación de desechos y contaminantes, el desarrollo urbano y los conflictos internacionales. El Informe determina que esta situación amenaza a casi un cuarto de mamíferos y al 12% de aves a nivel mundial.

Revelador también es el que el 40% de la población mundial, a mediados de los 90, hayan sufrido problemas de agua. Además hoy, 2 mil 400 millones de personas no reciben agua potable, especialmente en África y Asia. Con respecto al agua dulce, alrededor de la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados y el 60% de los 227 más grandes del mundo han sido fragmentados mediante presas y otras obras de ingeniería.

Y no podía faltar el que ha sido el principal reto de los últimos 30 años: la protección de la capa de ozono, cuyo deterioro ha alcanzado grandes niveles, especialmente en la Antártica y en el Ártico. Este oscuro panorama ha provocado múltiples esfuerzos de parte de la comunidad internacional lo que ha incidido directamente en que en los últimos años se haya producido una disminución en el consumo de sustancias agotadoras del ozono. Debido a la conciencia colectiva que ha generado este problema se espera que ya en 20 años se empiecen a ver positivos resultados.

El Geo-3, considerando la problemática ambiental en su conjunto, categoriza al mundo a través de cuatro líneas divisorias: La ambiental, que da cuenta del contraste entre regiones que evidencian un medio ambiente estable o mejorado (Europa y América del Norte) y los países en vías de desarrollo que manifiestan los más altos índices de deterioro. La de políticas, que se refiere a que existen países que están trabajando fuertemente en elaborar e implementar políticas alusivas al tema, a diferencia de otros que presentan serias dificultades para
La situación en Chile

A juicio del prof. Francisco Brzovic, a partir de la década del noventa en nuestro país se ha empezado a armar un marco jurídico, con respecto al tema ambiental. Destaca la creación de la CONAMA, la ley de medio ambiente, que dan cuenta de la evolución del aparato institucional. “Chile parte con mucho vigor frente al tema, pese a todas las debilidades que tiene. Hay algunas áreas que han experimentado un mejoramiento importante como lo son los servicios sanitarios, particularmente con relación al tratamiento de las aguas servidas domiciliarias, por ejemplo, las playas de la quinta región, cuya mayoría están completamente saneadas”. En el lado opuesto, donde aún hay problemas es en los bosques, la pesca, el deterioro del borde costero, el suelo agrícola fuertemente presionado por la expansión urbana y los desarrollos inmobiliarios, además en los proyectos asociados a la gestión de los recursos naturales renovables. “Hay un espíritu de temerle al cambio. Creo que el principal problema es que esas leyes implican transformaciones importantes, que podrían afectar ciertos intereses”, acota el académico.
desarrollarlas. La de vulnerabilidad, que destaca que ésta ha ido ganando terreno los últimos años y que provoca que los menos favorecidos estén en mayor riesgo frente a cambios ambientales y desastres. Y la de estilo de vida, que está definida por el aumento de la pobreza y de la prosperidad económica. Las dos caras de la moneda están dadas por el quinto de la población mundial que es responsable del 90% del total de consumo personal y en los mil 200 millones de personas que apenas subsisten con menos de un dólar diario. Según el Prof. Brzovic, “hay que destacar que la forma de vida de los países desarrollados y de las clases altas en los países en vías de serlo, no se podría proyectar ya que sería imposible que se consumiera en el mundo, como se consume en Europa”. Todas estas brechas no hacen más que dar cuenta de la profunda separación entre ricos y pobres, que amenazan el desarrollo sostenible de la Tierra.


Pensando el 2032

De no adoptarse medidas pronto, más del 70% de la superficie terrestre podría verse afectada por el impacto de carreteras, minería, ciudades y otros desarrollos de infraestructura en los próximos 30 años. Las zonas más afectadas serían América Latina y el Caribe. Mientras, más de la mitad de la población podría vivir en áreas con gran estrés producto de la falta de agua, si es el mercado el que controla o dirige el escenario político, económico y social del planeta.

En el 2032 también, si se cumplen los objetivos de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, el hambre disminuiría a sólo un 2,5% de la población mundial. Y si los gobiernos, las industrias y ciudadanos actúan de forma concertada podría reducirse considerablemente la emisión de gases, sindicada como responsable del recalentamiento global. Todos en el plano del “podría”, se encuentran estas situaciones que el mundo enfrentaría en 30 años más. Proyección que el GEO-3 establece para demostrar que decisiones y acciones que se tomen hoy son fundamentales para la conservación de bosques, océanos, montañas, fauna y flora y otros sistemas de apoyo a la vida de los seres humanos.

El Informe “Perspectivas del medioambiente mundial 3”, no tiene un tono alarmista, todo lo contrario, se encarga de postular una serie de recomendaciones (“opciones para la acción”) para que todos los países del mundo hagan frente a sus problemas ambientales exitosamente. Cada una de ellas va aparejada al incremento en el suministro de información con respecto al tema y su fácil acceso tanto a responsables de las toma de decisiones, como a las comunidades locales y público general.

Destacan entre estas: el repensar las instituciones ambientales con el fin de que cumplan los nuevos retos ambientales emergentes. Fortalecer el ciclo de políticas para lograr definirlas según situaciones o problemas específicos. Aprovechar la tecnología en beneficio del medio ambiente. Vigilar la eficacia de las políticas para elevar los niveles de su implementación, aplicación y cumplimiento, así como también redefinir las responsabilidades entre los ámbitos local, regional y mundial con el fin de que se produzcan soluciones eficaces en el manejo de situaciones complejas y variadas a distintas escalas.










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