La investigación encabezada por la arqueóloga, Prof. María Victoria Castro, considera el estudio de los senderos y rutas de tráfico prehispánicas, coloniales y republicanas en las quebradas altas de la Región de Antofagasta. El proyecto permitirá revalorizar el patrimonio cultural y el conocimiento de una de las “huellas” más destacadas del imperio incaico: el camino del Inca.
 Prof. María Victoria Castro. |
Transitar por territorios andinos es acercarse a una red de senderos y caminos que hablan de épocas pasadas, de las tradiciones de los pueblos originarios y de su manera de relacionarse con la naturaleza. Caminos que sin lugar a dudas ofrecen oportunidades de conocimiento.
Así lo entiende la arqueóloga del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales, Prof. María Victoria Castro, quien está liderando un importante estudio de los senderos y rutas de tráfico prehispánicas, coloniales y republicanas en las quebradas altas de la Región de Antofagasta.
Se trata de un proyecto orientado a conocer y prospectar segmentos específicos de las vías de circulación que articulaban y unían a diferentes localidades entre la cuenca del Río San Pedro de Inacaliri por el norte y el Salar de Atacama por el Sur. Así se está diseñando una completa cartografía de las rutas, a la vez que se rescatan los rasgos culturales y naturales vinculados a ellas.
Según explica la Prof. Castro, el objetivo de la iniciativa es contribuir al conocimiento de la arqueología local, a la comprensión del paisaje cultural y a la circulación de personas y bienes entre los pueblos andinos del área de estudio. Todo, además de colaborar en la revalorización del patrimonio cultural y en el estudio de una de las “huellas” más importante del imperio incaico como es el camino del Inca.

Desde el pueblo de Caspana a Río Grande, o desde Ayquina a Turi o pasado a Incaguasi, por ejemplo, la investigación contempla transitar a pie senderos y caminos ubicados entre los 3 mil y 4 mil 500 metros de altura.
“Queremos ver cómo estas rutas van articulando diferentes puntos del paisaje y cómo los pueblos originarios de la región oriental de la provincia del Loa han ido construyendo su paisaje a partir de la naturaleza, que muchas veces han sacralizado”.
En efecto, muchas de estas redes de caminos no sólo comunican a los pueblos, sino que también conducen a sitios sagrados cuyas vías se espera recorrer en el desarrollo de la iniciativa.
Oralidad
En términos metodológicos el proyecto denominado “Entre la oralidad y la arqueología: caminos y senderos prehispánicos desde el Loa hasta Atacama”, contempla que por cada tramo de 500 metros transitados se hará un registro del arte rupestre y la arquitectura en una ficha especial, además de consignar los rasgos sobresalientes del paisaje natural asociado a la ruta. Asimismo en el Sistema de Información Geográfica se irán incorporando los datos referentes a vegetación o los sitios arqueológicos, entre otros.
Según explica la académica, uno de los propósitos del estudio es contar al final del proyecto con una cartografía llena de sentido, o sea, donde se involucren los puntos de esta red vial entre localidades y su articulación con los espacios sagrados, la vegetación o los lugares de arte rupestre. En rigor, “una cartografía viva que refleje integralmente qué hay en ese espacio y por qué ese entorno ha tenido tanta
fuerza para que las poblaciones -no obstante la gran minería del cobre, el drama que tienen con el agua y su extracción para la industria y cuidad- sigan queriendo quedarse”.

Para lograrlo esta investigación financiada por el Fondo de Desarrollo de Ciencia y Tecnología (Fondecyt), considera la memoria histórica de los descendientes de los pueblos originarios, es decir, los relatos orales de la población local, los que se contrastan con la evidencia arqueológica registrada. A juicio de la profesora, esta oralidad es de gran valor para comprender y orientar los estudios arqueológicos.
“Un gran apoyo para este proyecto son los relatos orales obtenidos en 20 años previos de trabajo y también la participación de alguna persona de cada pueblo que nos acompaña en nuestros recorridos. Es una persona que desde pequeña ha transitado entre una y otra localidad y que nos orienta para seguir por los pasos seguidos tradicionalmente por ellos y que les fueron enseñados por sus abuelos o bisabuelos. Esto es notable porque a veces tú ves dos senderos y uno dice me voy por aquí y ellos dicen no, eso es una huella (o camino vehicular) que hicieron hace 30 años”.
Agrega que existen zonas donde los caminos han colapsado por aluviones o lluvias altiplánicas o porque se ha levantado sobre el camino del Inca u otros, una ruta vehicular. Pero pese a ello los habitantes conservan sus conocimientos sobre los trazados.
La oralidad será fundamental también para comprender el sentido de las relaciones que establece el hombre con el entorno que habita. Según la profesora, hay muchos nombres de pueblos, localidades o estancias que se relacionan con el Inca o algunas tradiciones, lo que se denomina toponimia.
Habla, por ejemplo, de Chac Inca y explica que chac en lengua quechua significa puente y que aunque esta estructura no se encuentre físicamente en el lugar, tal vez haya rasgos del paisaje o mitos conocidos por la población que ayudarán a entender su significado.
Una de las características importantes que tiene esta investigación que finalizará en el 2004, es que se trabaja básicamente a través de la observación del paisaje, realizándose una arqueología de bajo impacto sobre los sitios patrimoniales.
En esa línea, la Prof. Castro explica que cuando se encuentra arte rupestre éste es dibujado y fotografiado. Agrega que sólo cuando se localiza arquitectura de envergadura asociada a las rutas se hacen pozos de sondeo para obtener muestras cerámicas o de algún material orgánico que permita realizar fechaciones absolutas.
Sobre la diferenciación que deberá hacerse entre caminos prehispánicos, preincas, incas o coloniales, la profesora explica que en el caso de los caminos del inca los tramos están muy normados en todo Los Andes y en este sentido será más fácil discernir. Respecto del resto, la tarea considerará asociaciones con aspectos culturales, como las cerámicas o la arquitectura.