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Editorial
Cartas al director

Santiago, 01 de marzo de 2002

Señora Directora:

Sin entrar cuestionar los verdaderos propósitos de la reciente visita del alcalde de Santiago a Cuba, deseo manifestar algunos puntos que, mirados desde la óptica de la salud pública, son importantes de considerar.

El señor Lavín ha manifestado su interés por conocer el modelo de salud cubano, especialmente el sistema de medicina comunitaria, con la finalidad de aplicar un esquema similar en su comuna. Hay que destacar que la medicina chilena tiene al respecto una experiencia de alrededor de 40 años, pues el concepto de medicina familiar comenzó a desarrollarse con fuerza ya en nuestro país en los años ’60. En esa época, numerosos médicos cubanos vinieron a formarse en las universidades chilenas, consultorios y hospitales, situación que se interrumpió en 1973 pero que se ha reanudado en la actualidad.

Por otra parte, existen características culturales, históricas, políticas, sociales y económicas que hacen muy diferente a un país de otro y que no siempre permiten garantizar el éxito de un modelo al trasladarlo a un contexto distinto de aquél que se quiere copiar. La experiencia cubana en salud -reconocida, analizada y evaluada a nivel internacional- está asociada a un componente educativo-político, con un compromiso y un grado de convicción por parte de la población que, bueno o malo, parece ser decisivo a la hora de implementar programas sociales.

La isla caribeña cuenta con una red de salud que parte de la casa, mucho antes que del policlínico o el hospital; dicha red es enteramente pública, por lo tanto financiada con fondos estatales. Cuba cuenta, a nivel comunitario, con a lo menos un médico por cada 800 personas, más todos los profesionales que componen la red, recursos humanos que se distribuyen de acuerdo a las necesidades reales; acá tenemos menos médicos y mal distribuidos en relación a las necesidades de la población, los que se reparten preferentemente de acuerdo al mercado. Si a ello sumamos que los salarios de los médicos cubanos se mueven muy por debajo de los precios de mercado, ¿cuánto le costaría al Estado chileno o a los municipios generar un sistema como el que desea “importar” el alcalde Lavín? Considero muy positivo que los chilenos vayan a informarse de lo que se está haciendo en otras partes del mundo, pero creo que, antes de “comprar” un tema como éste, el ex candidato presidencial debiera conocer mejor las numerosas experiencias exitosas que se realizan en su propio país. Al mismo tiempo, sería bueno saber qué rol le asigna él al Estado, a un modelo de salud familiar, y cómo cree que se conciliaría dicho modelo -eminentemente preventivo y social- con la municipalización de la salud, que en su génesis tuvo un carácter predominantemente curativo y que pagaba por el numero de atenciones otorgadas.

En síntesis, es importante tener estos elementos en cuenta frente al proceso de reforma de salud que se está realizando en nuestro país, y en el cual el logro de resultados sanitarios no siempre ha estado suficientemente claro o no ha tenido la prioridad requerida por parte de las diferentes autoridades del país.

Prof. Dr. GIORGIO SOLIMANO C
Director Escuela de Salud Pública Universidad de Chile
Ex integrante Comisión de Salud Asoc. Chilena de Municipalidades
Santiago, 24 de Enero de 2002

Señora
Ruth Tapia
Directora U-Noticias
Universidad de Chile


Estimada Sra. Tapia:

Me permito plantear a usted que en el U-Noticias de Enero de 2002, página 4, en la entrevista realizada a la Prof. Asociada Elena Carrasco, de la Unidad de Diabetes del Hospital San Juan de Dios, Facultad de Medicina, aparecen algunas inexactitudes que es necesario aclarar. En los párrafos centrales se señala “También participaron en la confección del CD, junto a la Prof. Carrasco, la Prof. Sonia Olivares, nutricionista del INTA y experta en educación, el Prof. doctor José Luis Santos (INTA) junto a Álvaro Figueroa quienes estuvieron encargados del software, utilizando el Visual Basic, y la Prof. doctora Gloria López, jefa de la Unidad de Diabetes, quien revisó y asesoró la parte médica”.

En mi calidad de investigadora principal del proyecto DID EO 14-97/2, a través del cual se financió el software, es mi deber aclarar a usted, ante la consulta de algunos académicos del INTA, que tanto la creación como la elaboración del CD estuvieron a mi cargo, con la valiosa asesoría del Dr. José Luis Santos y la ayuda del Sr. Álvaro Figueroa. Todo el trabajo se hizo en el INTA. La Prof. Carrasco, invitada a participar como coinvestigadora alterna del proyecto, tuvo una valiosa participación en la revisión de los contenidos y en la coordinación de la revisión de éstos por la Dra. Gloria López y otros especialistas en Diabetes de la citada Unidad. La Prof. Carrasco también participó activamente en la validación del programa con profesionales y pacientes.

Adjunto carátulas de Proyecto DID, Informe Final DID y primera página de la publicación en la Revista de la Asociación Latinoamericana de Diabetes. Me habría gustado mucho haber sido consultada por el/la periodista a cargo de la nota, antes de su publicación.

Saluda atentamente a usted

Sonia Olivares
Profesora Asociada
INTA, Universidad de Chile









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