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Editorial
Este mes se inició

Este mes se inició el año académico en las universidades y son cerca de 80 mil los nuevos estudiantes que se integran a nuestras aulas. Imposible dejar de pensar, dejar de inquietarse, cuando se sabe que esto representa una necesidad de financiamiento de 180 mil millones de pesos.

Si hacemos un simple cálculo sabremos que la cifra del costo total anual, medida en aranceles totales, representa unas cinco o seis veces esta cantidad, cerca del 1,5% del PIB. Sobre los dos mil millones de pesos, así como el 60% del ingreso per cápita promedio. Un costo demasiado alto para la familia y muy significativo para la sociedad en general.

Sin embargo, a pesar de lo que significa el costo de la Universidad y sus necesidades de financiamientos no podemos dejar de dar una educación de excelencia, ofrecer lo mejor para una juventud que espera y se merece todo nuestro apoyo. Es por esto que, aunque algunos lo encuentren innecesario y que sólo apelen a un aporte privado, se debe plantear el tema de los recursos del Estado en relación a este ítem. El crédito solidario fue ideado para que éste diera una ayuda subsidiaria, un franco apoyo a proyectos que son, por su naturaleza, de gran riesgo. Esto significó que se calificara cuidadosamente el objeto del crédito y se cuidara su recuperación. El problema se produce que si se apoyan iniciativas de poca perspectiva ocupacional, lo más probable es que poco se pueda recuperar de los recursos que se dejan para futuros estudiantes.

Me es imposible no dejar de compartir con todo el ámbito universitario la dolorosa realidad de saber que todo aquellos que no caen en la categoría de "pobre", no cuentan con ningún tipo de apoyo.
Hoy que miro a los jóvenes entrar a sus respectivas carreras, me es imposible no dejar de compartir con todo el ámbito universitario la dolorosa realidad de saber que todo aquellos que no caen en la categoría de "pobre", no cuentan con ningún tipo de apoyo. Es decir nuevamente la clase media es la golpeada, ya que se considera en condición de pobre aquellos que reciben un ingreso familiar de 0 a 278 mil pesos mensuales, pero ¿qué pasa con aquella familia típica chilena con tres hijos estudiando y que recibe un ingreso de 500 mil pesos mensuales?, por ejemplo.

Este año ingresaron cerca de 22 mil estudiantes de familias pobres a las universidades del Consejo de Rectores, solamente eso representa el cerca de 40 mil millones de pesos de demanda por crédito, para un Fondo que en total cuenta con 43 mil millones de pesos, y si le suman otros fondos puede llegar hasta 60 mil millones de pesos, pero la demanda de los nuevos alumnos, más aquellos que ya están en el sistema, y sumados los que no son elegibles directamente porque no son "pobres", hace que las cifras se tornen inmanejables.

Propongo, al igual que el Gobierno, revisar el sistema. No pido que se pongan más recursos y ampliar el crédito para satisfacer una demanda de que no está acotada, y no lo estará porque seguirá creciendo. Lo que creo que podría dar luz a una solución es un exigente debate país.







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