En Chile y diversas latitudes del mundo se está celebrando el centésimo noveno aniversario del natalicio de Vicente Huidobro, genial impulsor del creacionismo y voz luminosa de la poesía universal.

Vicente García Huidobro Fernández -así se llamaba- nació el 10 de enero de 1893 y destacó precozmente en la literatura. Antes de cumplir 20 años escribía: “En literatura me gusta todo lo que es innovación. Todo lo que es original. Admiro a los que perciben las relaciones más lejanas de las cosas. A los que saben escribir versos que resbalan como la sombra de un pájaro en el agua”.
Desde 1911, año en que publica su poemario “Ecos del Alma”, se patentiza en su obra una notoria riqueza metafórica, junto a una desbordante imaginación y todo un lenguaje rico en innovaciones y de repudio a las normas gastadas. Así escribe: “Odio la rutina, el cliché y lo retórico”. El año 1914 publica “Las Pagodas Ocultas” y desde ahí encabezará el vanguardismo y proclamará la libertad plena en el quehacer poético.
Pero sólo es en 1916 cuando se producirá la ruptura definitiva de este “Antipoeta y mago” con la tradición escritural de su tiempo. Ello lo trasunta en un nuevo movimiento, El Creacionismo, propuesta innovadora y de suyo vanguardista. Ello se tipifica en sus libros “El Espejo del Agua”, 1916, y “Horizon Carré”, publicado en parís en 1917.
Es del caso anotar que El Creacionismo está indisolublemente ligado al vanguardismo en la plástica; ello llevó al poeta a vincularse y compartir nuevas experiencias estéticas con artistas tan notables como Guillermo Apollinaire, Juan Gris, Pablo Picasso, Jean Coteau y Pierre Reverdy.
De París, Huidobro se traslada a España en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, publica la revista “CREACION” e inicia una etapa de liderazgo entre los nuevos poetas que abrazan el vanguardismo. También es importante destacar que Vicente Huidobro se une a la nueva estética que preconizan el Cubismo, Futurismo, Surrealismo, Dadaísmo, etc.
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Evoquemos su famosa “Arte Poética”, publicada cuando tenía 22 años:
“Que el verso sea como una llave.
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando:
Cuanto miren los ojos creado sea.
Y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra:
El adjetivo, cuando no da vida mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo en los museos;
Más no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa. ¡Oh poetas!
Hacedla florecer en el poema;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios”.
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La vida del gran autor de “Altazor” fue plena e inquietante: piloto de aviación a los 17 años; se casa a los 20 con Manuela Portales Bello; a esa misma edad funda con otros poetas de su tiempo la revista “AZUL”; escapa a Buenos Aires con la bella y talentosa poetisa Teresa Wils Montt, a la que describe con profunda admiración: “Teresa Wils es la mujer más grande que ha producido América. Perfecta de cara, perfecta de cuerpo, perfecta de elegancia, perfecta de educación, perfecta de inteligencia, perfecta de fuerza espiritual, perfecta gracia”.
Esta etapa anterior será en Huidobro una constante de vitalismo, ansiedades, amores y viajes. Tal como ha escrito Mario Ferrero: “La pasión de vivir hasta agotar la esencia de la aventura humana, encontrará más tarde en el inicio de “Temblor de Cielo”: “Ante todo hay que saber cuándo debemos abandonar nuestra novia y huir de sexo en sexo hasta el fin de la tierra”.
En el plano político, también Huidobro tiene gran actuación; recordemos que fue candidato a la Presidencia de la República por un sector de la izquierda chilena. Publica un ensayo contra el colonialismo inglés titulado “Finis Britannia”, en 1923. Paralelamente funda los periódicos “Acción” y “La Reforma” y sufre varios atentados por su espíritu cáustico y críticas demoledoras contra los sectores tradicionales que no comparten su ideario de cambios. Propone en sus escritos la implantación de una sociedad igualitaria, frente a lo que califica como “eminente destrucción del planeta”, lo que lo hace también ser precursor de los movimientos ecologistas.
El año 1936 se incorpora al Frente Popular; luego viaja a Madrid y lucha en la Guerra Civil Española junto a los republicanos; más tarde combate al lado de los franceses contra el nazi-fascismo y entra junto al General de Gaulle a París luego de la liberación.
Con el impulsor del creacionismo se cometió una injusticia montruosa, no le fue conferido el Premio Nacional de Literatura, al igual que a María Luisa Bombal y Nicomedes Guzmán. Lo increíble es que en 1926, la Academia Irlandesa había pedido a la Sueca el Premio Nobel para este poeta chileno que frisaba 33 años.
Hablar de Huidobro daría para muchos libros; referirse a su condición de poeta militante, de vanguardista, a su espíritu iconoclasta y a su encendida vida amorosa.