El acuerdo contempla reforzar la labor que ya ha hecho el Parque de preservar, pese a las dificultades topográficas y climáticas, un importante bosque en pleno Santiago. Además, en el recinto se realizarán labores de investigación y docencia.

El pulmón de Santiago tendrá un nuevo aire. Hace algunas semanas la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile firmó un convenio de colaboración recíproca con el Parque Metropolitano de Santiago para así promover el desarrollo y la conservación del área verde más importante de la capital.
En términos generales, el acuerdo contempla reforzar, desde la investigación y propuestas académicas, la inmensa labor que ha hecho el parque de mantener vivo un importante bosque en pleno corazón de Santiago. La idea es compartir conocimientos con los especialistas del lugar y utilizarlo como un laboratorio práctico para la realización de proyectos.
Entre otras iniciativas se contempla la recuperación y mejoramiento del patrimonio forestal que allí se encuentra, el monitoreo de la actividad de los visitantes del recinto, la evaluación de los aspectos ambientales y culturales que presenta el lugar, el combate a problemáticas concretas como la existencia de plagas y la restauración de aquellas áreas o suelos que se encuentren degradados, ya sea por utilización inadecuada o por la necesidad de restablecer el equilibrio del ecosistema.
El convenio se produce en el marco de la celebración de los 50 años de existencia que cumple la escuela de Cs. Forestales. Según señala el decano de dicha área, Prof. Guillermo Julio, tras medio siglo de abocarse al estudio y difusión del manejo responsable de los bosques en las zonas rurales de nuestro país, la disciplina ha comenzado desde hace algunos años a ampliar su mirada hacia la vegetación urbana, como factor de desarrollo de la calidad del aire y de la vida de las personas en las grandes ciudades.
Pese a la abundancia de bosques en nuestro país, la práctica de extraer sin reponer era habitual hasta hace algunos años, sin consideración alguna a los principios de la sustentabilidad de la naturaleza.
|
El académico explica que si bien la creación de la escuela de Cs. Forestales significó la iniciación de la educación forestal superior en Chile, y también en Latinoamérica, fomentando el desarrollo económico, social y ambiental del país, “también tenemos que ser honestos en mencionar que nuestra experiencia esencialmente se ha referido a zonas rurales”, afirma.
La razón es que cuando empezaron a egresar los primeros profesionales de esta disciplina, debieron centrar su trabajo en la titánica tares de reconstruir los bosques de Chile que, por siglos, fueron sometidos a una sistemática destrucción, registrada desde los procesos de colonización.
Pese a la abundancia de bosques en nuestro país, la práctica de extraer sin reponer era habitual hasta hace algunos años, sin consideración alguna a los principios de la sustentabilidad de la naturaleza. Esto trajo como consecuencia significativos disturbios ambientales, como la erosión degradante de suelos en extensas superficies, el avance del desierto, la alteración de los cursos de agua, la pérdida de navegabilidad de los ríos, el deterioro de la vida silvestre y, por supuesto, la merma de una importante porción de nuestros invaluables bosques naturales.
“Aunque todavía queda mucho por hacer para recuperar forestalmente a nuestro país, dichos procesos destructivos, afortunadamente ya no son como fueron en el pasado”, afirma el decano. En este sentido -continúa- “en la medida que se han venido recuperando los bosques, nosotros empezamos a tener un mayor espacio, que nos permitió ir adquiriendo una mejor capacidad para entender que nuestra tarea también debía ser relevante en las zonas urbanas”.
La nueva tarea coincide con los graves casos de contaminación atmosférica que comenzó a afectar a muchas ciudades, producto de procesos del desarrollo como el explosivo incremento del parque automotriz, el área residencial y también el crecimiento industrial. Aspectos en que se privilegia las necesidades inmediatas de la población en desmedro del cuidado de nuestro entorno.
“Yo diría que los procesos que en el pasado atentaron contra la naturaleza en las zonas rurales, observan una clara analogía con lo que en estos días esta sucediendo en los espacios urbanos”, sostiene el Prof. Julio.
Fue a comienzos de la década de los ’90 cuando la Facultad calificó como una línea prioritaria de investigación, desarrollo y docencia, el tema del desarrollo silvicultural en zonas urbanas. Ya se ha trabajado con municipalidades de Santiago y se están suscribiendo acuerdos con distintas comunas urbanizadas del país. De hecho, este año se inaugura con el acuerdo de cooperación con el Parque Metropolitano y un completo programa de expansión de áreas verdes que se desarrolla en el deteriorado oasis de Calama, Segunda Región.
En el mismo marco, la facultad hace algún tiempo también suscribió un acuerdo entre varias instituciones, liderado por la Casa de Paz, para comprometerse en la tarea de fomentar la participación ciudadana en la protección de los recursos forestales.
Una tarea verde
“Nosotros, los forestales, por vocación y deber, somos amantes de la naturaleza, así que no puede ser más gratificante unirnos con otra organización (Parque Metropolitano) que tiene sensibilidades y tareas como las nuestras."
|
El convenio con el Parque Metropolitano fue firmado a fines de enero por la directora del lugar, Teresa Rey y el decano Prof. Guillermo Julio, quien señaló en su discurso que “este es un hecho de enorme importancia, porque están concurriendo dos instituciones muy comprometidas con el medio ambiente, en el presente caso, para aunar sus capacidades en favor de la preservación y mejoramiento de las áreas verdes tan necesarias en ciudades densamente pobladas como es nuestra capital”.
El académico valora el inmenso esfuerzo que han hecho los directivos del parque al establecerse como un centro indiscutible de recreación y esparcimiento para el habitante capitalino, que permite contribuir con su cobertura vegetacional a que los santiaguinos vivan en un ambiente de mejor calidad, con un aire más respirable, como un reducto inserto en la grave contaminación atmosférica.
Por otra parte, “la tarea realizada en el Parque Metropolitano es digna de elogios, porque sabemos que no es nada de fácil crear y mantener bosques en una topografía quebrada inserta en zonas áridas, con suelos muy pobres y, en una ciudad donde la actitud de su población aún no logra asumir con claridad la responsabilidad que le cabe en la conservación de este valioso recurso”, afirma el Prof.Julio.
En este sentido, la autoridad universitaria aclara que en ningún caso existe la pretensión de ir a dar cátedra sobre establecimiento y manejo de los recursos forestales a los especialistas del parque, por el contrario, se pretende intercambiar conocimientos e investigaciones que puedan beneficiar el desarrollo de la zona y, a la vez, ocuparla como un gran laboratorio para actividades de docencia.
“Nosotros, los forestales, por vocación y deber, somos amantes de la naturaleza, así que no puede ser más gratificante unirnos con otra organización que tiene sensibilidades y tareas como las nuestras. Nos permite fortalecer la formación de nuestros futuros profesionales, como así también, nos concede posibilidades para seguir avanzando con nuestra investigación y definición de bases para el desarrollo forestal urbano. Con ello, indudablemente se nos brinda un valioso apoyo en el cumplimiento de la misión que nos compete como institución universitaria al servicio de la comunidad”, sostiene.
A partir de ahora, la facultad y el parque se abocarán a la identificación de las áreas de común interés y elaborarán los proyectos que desean desarrollar conjuntamente. La realización de dichos proyectos involucrará la participación de académicos y estudiantes de la Chile y, en algunos casos, de los funcionarios del parque.
Asimismo la facultad quedó comprometida a entregar copia de todos los estudios realizados en relación a este convenio, mientras que el parque debe proporcionar todas las facilidades para ejecutar las actividades que cada iniciativa contemple. Ambas instituciones prestarán sus instalaciones y el equipamiento disponible, que sean necesarios para desarrollar los proyectos establecidos de mutuo acuerdo.
La duración de este enriquecedor convenio que ira en directo beneficio de los habitantes de la capital, será de dos años, con renovación automática.