DECLARACIÓN PÚBLICA DEL CONSEJO DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS INTERNACIONALES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE
El Consejo del Instituto de Estudios Internacionales, en sesión ordinaria del día 5 de junio, tomó conocimiento de los hechos de violencia ocurridos con ocasión de la irrupción de un grupo de estudiantes en la sesión del Consejo Universitario del 20 de mayo del presente año. Frente a esta deplorable situación, adoptó por unanimidad la siguiente declaración:
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Denuncia la incubación creciente de una cultura de violencia política en sectores de estudiantes de nuestra Casa de Estudios que se expresa en amenazas verbales y físicas como presiones sicológicas y medidas de fuerza que destruyen y corroen la esencia del ser y del quehacer universitario.
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Urge desterrar el lenguaje y el clima de agresión, identificando y aislando aquienes los promueven en su interior. La violencia contra las autoridades legítimamente establecidas conduce a la anarquía, escenario ideal para los que quieren que la Universidad de Chile pierda su papel histórico de cuidar y nutrir el alma nacional. Asimismo, no desea más de lo mismo y se opone a una mirada autocomplaciente que se estrella con estos propósitos.
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Rechaza los métodos violentos de protesta y declaramos inadmisible la agresión estudiantil y funcionaria a las autoridades e instituciones de la universidad. Propone un nuevo trato en la comunidad universitaria sobre la base de la reflexión y el diálogo con y entre sus distintos estamentos.
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Manifiesta que la calidad de vida en nuestros campus y aulas descansa, en definitiva, en recuperar un ethos universitario en el cual son esenciales los valores de respeto mutuo y tolerancia.
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Declara que la “U” libre de violencia, no puede ser rehén de minorías o de múltiples vocerías de dudosa representatividad, intra aulas o de indebidas presiones extra universitarias. Para ello solicitamos normalizarlo antes posible la situación anómala de ocupación de sedes de la universidad y respetar su institucionalidad, más allá de que ella sea perfectible a partir de legítimas diferencias y petitorios.
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Expresa que en nombre de la funcionalidad y perfeccionamiento de nuestras instituciones, no se debe desconocer y destruir el patrimonio moral, intelectual y material de la Universidad de Chile al extremo de convertir sus campus en un territorio de nadie.
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Afirma que el abuso y usurpación de los espacios públicos en detrimento del Estado de Derecho son contrarios a los métodos de participación universitaria y conducen a la anarquía. La “U” sufre de un acoso mediático y de escrutinio diario por una auditoría social de facto que mira como tragedia el espectáculo de violencia expresado en funas al Consejo Universitario, tomas y eventuales destrozos en la Casa Central y otras dependencias de la Universidad. Dicho clima daña en forma irreparable nuestro patrimonio e imagen institucional y aleja la posibilidad de un diálogo tolerante en nuestra comunidad universitaria.
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Insta a las autoridades y a todos los estamentos de la Universidad de Chile acumplir con las obligaciones que les correspondan de acuerdo a las normas y disposiciones que contempla el actual Estatuto Universitario.
Santiago, 5 de junio de 2008
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