(*) Jorge Polanco S. Ponencia proferida el 23 de agosto del 2000, en el Congreso de Filosofía de la Universidad de Chile. Muchos ecos existen en este escrito, dados tanto por conversaciones como por la investigación misma. En este sentido agradezco a Francisco Sazo, Adriana Valdés, Elvira Hernández y Tomas Harris, entre otros. Aunque el texto está más pensado en relación con Lihn, Juan Luis Martínez en muchos aspectos está debajo de este análisis al poner en escena un aspecto que los atraviesa: el concepto de autor.

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Notas


(1) Apunto con relación al carácter aproximativo que siempre tiene la lectura de la poesía, lo que afirma Enrique Molleto respecto a Enrique Lihn, a lo que me adhiero íntegramente: "El iceberg que conduce a Lihn se hunde profundo en el oscuro revolver de viejas y nuevas heridas, de viejas y nuevas preguntas, que no cesan de acometer al que tiene la desgracia de pensar". Cfr: E. Molleto, "Recordando a Enrique Lihn". EL MERCURIO, Stgo. 11 mayo 1992.

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(2) En relación con la nota anterior, deseo destacar lo que sostiene Manuel Espinoza Orellana respecto a la poesía de Juan Luis Martínez, que caracteriza a su poética de una manera intrínsecamente inexpugnable: "Estamos frente a un trabajo organizado para desorganizar al significado, para exponer la levedad de todo juicio, aún el de una crítica que pretendiera alcanzar un sentido imaginado de la obra transformando su marginalidad consciente en integración a una funcionalidad operante por explicaciones racionales" Cfr: M.E.O. "La acción innovadora de Juan Luis Martínez". El Espíritu del Valle, 4/5 1998.p.64. En esta revista se podrán hallar además otros estudios de destacados poetas y críticos referentes a los textos de Martínez, que quizás interesen a los estudiosos de su poesía. Igualmente, para un análisis de la recepción de la poesía de Lihn y Martínez, desde un punto de vista sociopolítico y literario véase: Marcelo Mellado, Lihn, la poética de lo otro. Reflexión, 8-21 Julio p.33.

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(3) Respecto a este tema, se podrá hallar otro acercamiento muy interesante de parte de unos de los grandes estudiosos de la poesía de Martínez, Roberto Merino, quien pone en cuestión nuevamente -entre otros aspectos- el lugar del autor en la Nueva Novela. Véase: R.M. "La Memoria Secreta.J.L.M." Número Quebrado, 1. Stgo. 1988. sobre todo pgs. 25 y 26. En este trabajo, tengo siempre en mente la hipótesis/intuición de Elvira Hernández, como otro modo de acercamiento a La Nueva Novela, a saber, con la muerte del autor, persiste el poeta. Quizás en aquella aproximación, puedan surgir otras claves que leer a las que dirijo mi mirada de soslayo.

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(4) Véase: E.Lihn y P. Lastra. Señales de ruta de Juan Luis Martínez. (1987) recopilado en E. Lihn, El circo en llamas, Lom, Stgo 1997.

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(5) Aunque pueda extenderse a otros campos pienso primordialmente en el autor de poesía, porque en este campo discursivo su contextualización extra-lingüística es muchas veces más notoria. No es lo mismo un autor de una ley jurídica o de narrativa que uno de poesía. El vinculo con la palabra es distinto, sobre todo en este último caso.

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(6) Cfr: Barthes, R. "La muerte del autor" en El susurro del lenguaje, Paidós, Barcelona, 1994. p.65.

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(7)Véase: Foucault, M. El pensamiento del afuera, Pre-textos, Valencia, 1988.

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(8) De acuerdo a esto, el nombre de autor es un elemento al interior del archivo, para localizar y reagrupar textos distinguiendo uno de otro. Véase respecto al tema del autor en Foucault, "¿Qué es el autor?" Entre Filosofía y literatura, piados, Barcelona, 1999. Igualmente, La arqueología del saber, principalmente caps. El archivo y la conclusión.

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(9) Según Barthes, "El escritor se limita a imitar un gesto siempre anterior, nunca original; el único poder que tiene es el de mezclar las escrituras, llevar las contrarias unas con otras, de manera que uno nunca se pueda apoyar en una de ellas"Cfr: op.cit.6.p.69. Pese a esta afirmación, Barthes no profundiza en este escrito el sujeto que aquí podría asomarse.

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(10) Extrapolo aquí algunas afirmaciones de C.G.Belli respecto a la poética de Lihn. Véase: C.G.Belli."Lección de Lihn", El comercio Lima, 16 de agosto1988.

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(11) Afirmación de Adriana Valdés en una conversación. Véase también al respecto, Lecciones de cosas-7 Textos postfacia, sobre Quadrivium de Gonzalo Díaz. Ed. La blanca, Magíster en artes visuales, U. De Chile, 1999. pgs.135-159.

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(12) Anteriormente, en un trabajo publicado por la Universidad de Playa Ancha, denominé a este tipo de poesía como una poesía en espera. Véase: Polanco, J. "Poesía en espera". Cuadernos de pensamiento latinoamericano, #7,1999,p.119-124. Al respecto, tengo muchas dudas sobre algunos de los conceptos utilizados, referidos primordialmente a la poesía de Lihn, aunque en líneas generales algunas de las afirmaciones allí expuestas todavía las sostengo. Sin embargo, habría que revisar más adelante la amplitud que poseería aquella denominación.

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(13) Durante el siglo pasado existieron y aún continúan existiendo, diversos epifenómenos relacionados con la palabra poética, que extendieron una concepción que quizás Nietzsche fue el primero en fundamentar. Este síntoma lo vemos en algunos poetas que se vincularon al lenguaje de una manera problemática. En primer lugar, uno de los aspectos que traspasa la forma de asumir a la palabra poética, consiste en la desconfianza respecto a la escritura y el vinculo que en ella se establece con lo que desean inscribir. No tanto en el sentido estético como en el rol que ésta cumple tanto como vehículo de experiencias en un sentido amplio como de conocimientos. La palabra se piensa y se siente hasta cierto punto impropia, pues vida y literatura parecen condenadas a la exclusión. Por otra parte, algunos poetas perciben asimismo que su palabra yace de antemano caduca, desprovista de un poder que quizás otros poetas con antelación hayan poseído. La poesía se recubre con trapos y rastrojos de palabras en agonía, y tal epifenómeno se debe a que en su soporte preexiste una ausencia: la incapacidad nominativa de decir lo que las cosas son en último término -opuesta a la concepción tradicional del poeta que roba el fuego a los dioses.

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(14) Véase: Relecturas hispanoamericanas, "Poesía hispanoamericana actual", Universitaria, Stgo. 1987.

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(15) Idem. p.134

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(16) Ibidem.p.133.

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(17) Léase las siguientes afirmaciones de Maria Luisa Fisher: "En El paseo ahumada se recortan y pegotean fragmentos del habla común, de los tics lingüísticos más cotidianos y perecederos, fragmentos de un lenguaje estrictamente apegado a una circunstancia precisa. Se trata de rescatar un lenguaje que no es ni original ni poético. Se representan sólo circunstancias o casos particulares en el lenguaje de la calle(…)La poesía de Lihn quiere hacerse parte de la historia que puede vivir precariamente como testigo, la poesía de Lihn se entreteje con una historia estrictamente circunstancial o experiencial.". Según Fisher, el sujeto poético no puede contar la historia sino de acuerdo a fragmentos, pues ésta es impredecible e incierta. Es interesante además revisar las diferencias que Fisher investiga entre Neruda y Lihn, a partir del Canto general y el paseo ahumada como instancias de configuración de un sujeto distinto al del Nobel. Cfr: M.L.F. "El CANTO GENERAL de Neruda y el canto particular de Enrique Lihn: una lectura". Rev. Latinoamericana #155-156, Pittsburg, Abril-septiembre.1991.p.572. Asimismo, véase la entrevista a Lihn de Luis Rebaza, en Casa del tiempo vol.X #95. Mayo-junio 1990 (México).

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(18) Idem.

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(19) Agradezco aquí a Adriana Valdés, quién me señaló esta característica de su poesía, a la que me adhiero. En su poesía, las pulsiones se hacen notar tangiblemente, pero la condición autorreflexiva de su poética anula todo posible deseo que quisiese rebasar a la escritura un lenguaje lírico. Respecto a esta condición autorreflexiva de la poesía de Lihn, véase: Hozven, R. "Leyendo a Enrique Lihn" en La letra y la imagen, Suplemento del UNIVERSAL, #30, Abril 1980. México.ps.10-11. Incluso, los temas supuestamente más teóricos son tratados de una manera pulsional, sobrepasando la erudición improductiva de textos. Véase en este sentido desde el punto de vista de la poiesis linhenana, la contraportada de la Musiquilla de las pobre esferas. Igualmente, véase el excelente texto de Luis Correa-Díaz Lengua muerta…, Inti, Usa, Rhode Island, ?. Según Correa-Díaz la poiesis Linheana se constituye a través de dos momentos: un pars destruens y un pars construens. Quizás este libro sea el mejor escrito que haya sobre la poesía de Lihn (aunque siempre en estos casos existen juicios personales), ya que es un texto que explora con una riqueza que no se deja obnubilar ante el abuso de esquematismos, complementando erudición con una sensibilidad poética.

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(20) Cfr: J.E.Pacheco, "Menosprecio y alabanza de la poesía", El Espíritu del Valle, 4/5 p.53.

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(21) Cfr: Rojas, W. Prólogo a La pieza Oscura, Lar, 1984 (II edición de este libro), p.20 y 19,respectivamente. Para profundizar entre las diferencias de la poesía de Parra y Lihn. Véase Pedro Lastra, Conversaciones con Enrique Lihn, (II edición)1990. Ps. 28-29. Asimimo, Véase la entrevista Enrique Lihn y la poesía, El siglo, Dgo. 28-8-1966.

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(22)Término que ocupa constantemente Lihn en sus conversaciones con Lastra. Op.cit.20.

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(23) Cfr: Revista Hoy 10 al 16 de Diciembre 1980.p.49.

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(24) Véase el poema El escupitajo en la escudilla.

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(25) Ella se gesta a través de dos momentos de la poiesis. En una "dialéctica de la nulidad y el poder", en la cual existe el sentimiento del absurdo y asimismo el poder de escribir. Es una tarea doble donde el poeta presiente el abismo del silencio que amenaza a todo discurso, pero por su necesidad vital culmina entregado a la escritura. Véase la contraportada de La Musiquilla de las pobres esferas y el poema Porque escribí.

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(26) En este caso, el poeta es un poeta vate del ser, mediador que escucha los signos que a él se donan. Incluso este concepto de poeta, determina el lenguaje y funda la historia. Véase en tal sentido, la conferencia de Heidegger, Hölderlin y la esencia de la poesía.

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(27) Cfr: Lihn, E. Juan Luis Martínez, La Nueva Novela. Recopilado en El circo en llamas, de la Rev. El Espíritu del Valle, 1. Pgs.178-179. Revisar además Señales de Ruta Op.cit.4. respecto a la concepción de Lastra y Lihn con relación a la personalidad transindividual, legado de un orientalismo. Y en contrapartida, véase la postura de R. Merino. Op.cit.3.

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(28) Cfr: Op.cit.4 p.198.

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(29) Cfr: Lihn, E. Álbum Lihn & Pompier. Dpto. Estudios Humanísticos, U. De Chile, Stgo. 1978.

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(30)Véase al respecto el análisis de José Jara, en Nietzsche, un pensador póstumo…, Anthropos-U.V. Barcelona-Valparaíso. 1998.Apartado "Entre la voluntad y la historia". Y más precisamente la nota 9 de la p.179 donde se traduce este texto inédito.

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(31) No abordamos en este texto un aspecto relevante en la poesía de Lihn, a saber, las condiciones de emergencia de su palabra; E. Lihn concebía la poesía en razón de la poética del viaje, aspecto importante para distinguir su palabra respecto a otras concepciones cosificantes. Las condiciones de emergencias son primordiales respecto a la poeisis, al referirse implícitamente a su gestación más allá de un operador de sentido (legado del estructuralismo). En esta perspectiva, es necesario recordar que el tema aquí propuesto del autor se refiere a la constitución de la palabra poética y no a otro tipo de palabra; lo cual no cierra la posibilidad de poder extrapolarse eventualmente a alguna otra instancia.

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(32) Poema de Estación de los desamparados, Premia editora, México, 1982.

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