Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.5, N°1, junio 1983
Antibióticos aminoglicosidos. Aspectos farmacológicos y terapéuticos de interés en clínica veterinaria
AUTOR(ES)

Zurich Z., Lázaro
Farmacología y Terapéutica Veterinaria. Depto. Ciencias Clínicas Pecuarias, Facultad de Ciencias Agrarias, Veterinarias y Forestales, Universidad de Chile
CORRESPONDENCIA

Santa Rosa 11735
Casilla 49, Correo 15
La Granja, Santiago

CITA

Zurich Z., Lázaro. Antibióticos aminoglicosidos. Aspectos farmacológicos y terapéuticos de interés en clínica veterinaria. Monografías de Medicina Veterinaria. Vol. 5(1), Junio 1983.
   
 

[ Introducción ]

Los aminoglicósidos comprenden un número apreciable de quimioterápicos, algunos de los cuales poseen gran interés en patología infecciosa veterinaria. La importancia de aminoglicósidos como gentamicina, amikacina, neomicina o estreptomicina, deriva en parte de su actividad bactericida intrínseca y además por el notable aumento de cuadros infecciosos asociados a la presencia de bacterias Gram negativas cuyo gran rol patógeno exige contar con sustancias de mayor selectividad sobre estas cepas. Confirman estas aseveraciones, el aumento de casos de mastitis por coliformes; la presencia cada vez más constante de Gram negativos en infecciones de carácter purulento; la participación frecuente de cepas patógenas de Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Pseudomona aeruginosa, en infecciones digestivas, respiratorias o genitales, han favorecido la introducción de aminoglicósidos en la clínica de especies mayores, dado que antibióticos como amikacina o gentamicina están dotados de una selectividad antimicrobiana importante sobre numerosas cepas de Gram negativos, al mismo tiempo que mantienen adecuada potencia sobre Gram positivos.

Un fenómeno terapéutico similar ha sido descrito en caninos y felinos en patologías sistémicas infecciosas de carácter agudo y grave localizadas en el aparato respiratorio, digestivo, genital y, sobre todo, en las infecciones urinarias que, desde un punto de vista clínico–práctico, se presumen de origen Gram negativo. Las respuestas clínicas, en muchos de estos casos, confirman el diagnóstico de laboratorio.

En aves, el uso de aminoglicósidos corresponde a situaciones graves con riesgos de elevada mortalidad en ponedoras o broilers y que ha obligado a recurrir al empleo de gentamicina en infecciones respiratorias o de otra localización por Gram negativos patógenos, a pesar de las dificultades técnicas y de manejo que involucra una terapia masiva.

El uso de aminoglicósidos es bien conocido desde antiguo por las diversas aplicaciones de la estreptomicina, primer antibiótico de este grupo obtenido por Waksman en 1944. Actualmente continúa su empleo en algunas patologías, especialmente asociado en la antigua combinación con penicilinas. La neomicina es conocida por sus propiedades antiinfecciosas tópicas y sus efectos locales–en cuadros digestivos. Modernamente, la introducción de gentamicina en todas las especies y de amikacina en clínica menor, permiten contar con agentes de interés en numerosas situaciones de difícil manejo terapéutico con antibióticos tradicionales. Otros, de uso más restringido en veterinaria, son ribostamicina, tobramicina, aminocidina, sisomicina, cuya aplicación deriva de indicaciones del antibiograma.

Como es posible apreciar, existen en este grupo numerosos antibióticos que poseen, en su mayoría, características comunes pero también diferencias importantes que es necesario conocer con el fin de disponer de elementos de juicio necesarios en el momento de la selección del quimioterápico más adecuado al cuadro infeccioso. El propósito de esta Monografía es conocer las principales características de aminoglicósidos en relación a su eficacia antimicrobiana, propiedades metabólicas en diferentes especies, indicaciones terapéuticas y las eventuales reacciones adversas que derivan del uso prolongado o de sobredosis accidentales.


[ Origen y estructura ]

La mayoría de los aminoglicósidos han sido aislados de microorganismos; los restantes son semisintéticos.

 

Aminoglicósidos        Origen
Estreptomicina Streptomyces griseus
Neomicina Streptomyces fradiae
Gentamicina

Micromonospora purpurea

Paromomicina Streptomyces rimosus
Canamicina Streptomyces kanamyceticus
Tobramicina Streptomyces tenebrarius
Aminocidina Streptomyces Crestomyceticus
Amikacina Semisintético, a partir de Canamicina

 

 Figura 1. Fórmula de algunos antibióticos aminoglicósidos.


La dihidroestreptomicina, actualmente de muy escasa aplicación, se obtiene de la estreptomicina por procesos de reduccción (hidrogenación catalítica). No ofrece ventajas sobre la estreptomicina. Se describe como sustancia de mayor ototoxicidad que su progenitora. En todo caso, los aminoglicósidos de mayor interés en veterinaria son: Gentamicina, Neomicina, Estreptomicina, Canamicina y Amikacina. Los restantes son de uso ocasional y, por lo general, derivado de indicaciones de susceptibilidad por antibiograma.

La estructura química, tal como se aprecia en la figura 1, se caracteriza por la presencia de 2 ó más aminoglucidos unidos por enlaces glicosídicos a un núcleo de hexosa o aminociclitol por lo cual estos antibióticos han recibido la denominación común de aminoglicósidos, y que permite comprender las propiedades comunes de estas sustancias en diferentes aspectos.

Son compuestos básicos, de bajo peso molecular y muy polares, con valores de pKa entre 7.5 y 8. Su estabilidad es buena entre pH 2 y 11, pero su máxima actividad antimicrobiana se ejerce en medios con pH alcalino (7.1 – 8.0). En forma de sales, sulfato especialmente, son solubles en agua y escasamente solubles en lípidos.


[ Mecanismos de acción ]

Los aminoglicósidos ejercen una acción preferente de tipo bactericida sobre la mayor parte de las bacterias sensibles; sin embargo, variaciones de concentraciones y de la sensibilidad bacteriana; determinan un efecto bacteriostático, hecho que presenta ventajas interesantes desde el punto de vista de la asociación con otros quimioterápicos, tal cual se describirá más adelante. Las bacterias muy sensibles requieren concentraciones mínimas inhibitorias (CMI) bajas para evidenciar un efecto lítico; por el contrario, cepas de sensibilidad moderada requieren de CMI más elevadas para determinar la lísis. Si las CMI son más bajas, sólo se aprecia efecto bacteriostático. Obviamente, la situación no es tan simple pues es necesario considerar, además, otros factores capaces de influenciar la modalidad de acción de los antimicrobianos. Así, por ejemplo, un animal que recibe un antibiótico, aminoglicósido u otro, posee mecanismos defensivos celulares y humorales cuya integridad es importante para completar o complementar la acción del quimioterápico. Esta razón permite suponer que la actividad antimicrobiana en el animal debería ser superior a la acción "in vitro", por lo cual se acepta cierto grado de correlación entre las CMI in vitro con las esperadas en el animal y la posología tiene por fin, justamente, conocer las dosis necesarias para obtener CMI en sangre y tejidos infectados que aseguren un efecto bacteriostático o bactericida según sea el caso. Por último, la cantidad de cepas microbianas, la liberación de toxinas bacterianas y la oportunidad con que se inicia la terapia tiene influencia en el buen éxito o fracaso de una terapia que, aparentemente, puede ser considerada simple por la sola información in vitro.

El mecanismo íntimo de acción de los aminoglicósidos ha sido bien estudiado restando algunas etapas para dilucidar todo el proceso. El principal efecto demostrado es la inhibición de la síntesis protéica bacteriana como consecuencia de la unión irreversible del aminoglicósido a las subunidades 30 ó 50 S del ribosoma bacteriano, sitio de inicio de las distintas etapas de la síntesis protéica. Esta interferencia bioquímica origina proteínas diferentes o "anormales" que no son aprovechadas por la bacteria acumulándose en su interior. Complementariamente, existe una alteración en la "lectura" del código genético al modificarse la actividad de los ácidos nucleicos. Esta situación deriva hacia la incorporación de aminoácidos incorrectos en las cadenas de polipéptidos provocando la detención del desarrollo del microorganismo.

Estas etapas se suceden en el interior de la bacteria, lo cual significa que el antibiótico debe penetrar de algún modo. Sin embargo, en los aminoglicósidos este aspecto no está bien aclarado pues se trata de sustancias muy polares y por ende con escasa capacidad de difusión a través de membranas, por lo cual es necesario que existan mecanismos de transporte activo que permitan el pasaje del quimioterápico. Existen evidencias experimentales que facilitan esta interpretación, pero no explican adecuadamente el mecanismo de ruptura de la pared celular protectora de los microorganismos frente a los cambios osmóticos.


[ Espectro antimicrobiano ]

En general, los aminoglicósidos son activos sobre numerosas bacterias Gram positivas aerobias y Gram negativas, razón que les ha conferido la denominación de antibióticos de amplio espectro, aún cuando existen diferencias de selectividad entre algunos aminoglicósidos. Tal cual se observa con la gran mayoría de los quimioterápicos antimicrobianos, no son activos sobre hongos, virus y numerosas cepas de anaerobios.

Las principales especies y cepas sensibles a los aminoglicósidos son: Escherichia coli, Proteus sp., Klebsiella sp., Enterobacter sp., Vibrio sp., Micoplasma sp., Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, Pasteurella multocida, Mycobacterium sp., Haemophyllus sp., algunas cepas de Brucella sp., Streptococcus sp. no hemolítico, Pseudomona sp . Esta última presenta sensibilidad especialmente a Gentamicina, Tobramicina y Amikacina.

La mayor parte de estas cepas son sensibles a Gentamicina, Amikacina y Tobramicina. Menor susceptibilidad se observa en Estreptomicina y Neomicina, pero la acción de éstas es buena sobre Yersinia, Vibrios, Pasteurellas, Mycobacterium, Shigellas.

Las CMI in vitro para la mayor parte de estos microorganismos es para:

Gentamicina y Tobramicina   : 1 –   8 mcg/ml
Amikacina, Canamicina y Neomicina : 1 – 12 mcg/ml
Estreptomicina   : 1 – 16 mcg/ml

En la tabla I, se presentan algunos ejemplos de CMI sobre cepas patógenas de los aminoglicósidos más importantes.

TABLA 1.
CMI (mcg/ml) de los principales  Aminoglicósidos en diferentes
cepas de microorganismos patógenos (in vitro).

Aminoglicósidos

Escherichia coli

Staphylococcus      aureus

Pseudomona
aeruginosa

Enterobacter

GENTAMICINA

1.0

0.25

4.00

2.0

AMIKACINA

2.0

1.0

4.0

2.0

CANAMICINA

  4.0

1.0

30.0

16.0

Fuente: Sende y Mandell (1980)

Como resulta fácil de apreciar, los estudios de susceptibilidad cuantitativa permiten orientar sobre la potencia relativa antimicrobiana de quimioterápicos y facilitan la selección en casos de cepas de difícil manejo como ocurre con pseudomonas que presenta sensibilidad frente a los tres aminoglicósidos, pero las concentraciones mínimas inhibitorias de canamicina son tan elevadas que requerirían dosis cuyos márgenes de seguridad terapéuticos son estrechos. Es importante, en consecuencia, conocer no sólo si un antibiótico es capaz de actuar sobre una bacteria sino cuáles son los rangos de sus CMI.


[ Resistencia microbiana a los aminoglicósidos ]

La resistencia de cepas microbianas a los aminoglicósidos ha sido bien estudiada, especialmente para la estreptomicina cuya eficacia ha disminuido por esta causa y explica la búsqueda de nuevos antibióticos que impidan, hasta donde es posible, la aparición de resistencia.

Se han descrito varios mecanismos que desarrollan las bacterias para resistir la acción de aminoglicósidos. Estos mecanismos pueden ser únicos o complementarios.

a) Inactivación del antibiótico por acción sobre la permeabilidad de la membrana celular bacteriana

Como ha sido establecido anteriormente, los aminoglicósidos deben penetrar al interior de la bacteria mediante mecanismos de transporte activo que son oxigenodependientes. Los anaerobios estrictos y los facultativos que se desarrollan en medio anaeróbico, no son capaces de penetrar comportándose la membrana en este caso, como "impermeable". Éste mecanismo explica la falta de efecto de aminoglicósidos sobre muchos anaerobios, pero no es tan claro respecto de los Gram negativos aerobios que pueden adquirir resistencia.

En todo caso, la permeabilidad disminuida parece fundamental para la penetración y consecuente acción aminoglicosídica sobre las bacterias, razón que se ha invocado para justificar la asociación de aminoglicósidos con antibióticos de acción en la pared, como es el caso de los antibióticos betalactámicos: penicilinas y cefalosporinas. La antigua asociación estreptomicina - penicilina basa su efectividad en este aspecto. En la actualidad, gentamicina o amikacina, se asocian a ampicilina o a una cefalosporina para ejercer actividad más amplia que la asociación anterior.

b) Inactivación del antibiótico por menor fijación en las proteínas ribosomales

En ciertas circunstancias algunas cepas mutantes de microorganismos, como Escherichia coli por ejemplo, alteran la constitución del ribosoma mediante la integración de un aminoácido diferente hecho que impide la fijación de un aminoglicósido y, por ende, su efecto inhibidor sobre la síntesis protéica bacteriana. Este fenómeno parece ser poco frecuente, pero ha sido descrito en casos de resistencia observados en estreptomicina frente a cepas de enterococos siendo necesario recurrir a otro aminoglicósido que no sea afectado por mecanismos ribosomales, como es el caso de gentamicina u otros. En estos casos, las asociaciones de penicilinas con estreptomicina no son útiles pues la penetración del aminoglicósido per se, no es suficiente para ejercer el efecto.

c) Inactivación enzimática de los aminoglicósidos

Este mecanismo consiste, en líneas generales, en el aumento de la síntesis de enzimas bacterianas (acetilasas, adenilasas, fosforilasas) capaces de inactivar a varios aminoglicósidos, a excepción de la amikacina.

Este tipo de resistencia es adquirida y transmisible y requiere de la presencia de plasmidios (factores R), que son moléculas independientes de ADN presentes en la bacteria resistente y que tienen por fin dirigirla síntesis de estas enzimas que se ubican en los sitios de realización de los procesos de transporte activo en la membrana o regiones cercanas. Las enzimas son capaces de escindir diferentes puntos de la molécula de los aminoglicósidos y, en la actualidad, estas acciones se estudian con detalle con el fin de desarrollar nuevos aminoglicósidos con capacidad de evitar la acción enzimática bacteriana.

Cabe agregar, que el desarrollo de resistencia cromosómica es diferente para algunos aminoglicósidos. En efecto, la resistencia a estreptomicina es un proceso rápido (resistencia de un paso) en comparación a otros aminoglicósidos como canamicina, gentamícina, amikacina, que es más lenta y gradual de un modo más parecido a las penicilinas.

Finalmente, es posible inferir a través de los mecanismos descritos, que la resistencia entre aminoglicósidos es cruzada, pero sólo de un modo parcial lo que permite en la clínica la sustitución de un aminoglicósidos por otro, como es caso ya señalado para la estreptomicina que puede ser sustituido en el curso de una terapia por canamicina o gentamicina, en caso de sospechar fenómenos de resistencia.


[ Metabolismo de aminoglicósidos ]

El metabolismo de estos antibióticos es muy similar en las diferentes especies aun cuando no existen suficientes trabajos en aves que permitan descartar totalmente la absorción oral de algunos.

a) Absorción

Aplicados tópicamente, en unguentos, colirios o soluciones de uso externo, la absorción a través de piel o mucosas es prácticamente nula, de modo que su acción antimicrobiana se ejerce in sito. La absorción de neomicina o gentamicina depositados en la mucosa ocular o conjuntival es escasa, por lo cual no es posible alcanzar planos profundos como la cámara posterior del ojo. En estos casos es necesaria la administración parenteral. Los cuadros inflamatorios de piel o mucosas no aumentan significativamente la absorción.

La absorción digestiva es prácticamente nula a nivel de la mucosa gástrica, intestinal o ruminal. En animales recién nacidos es posible que exista un grado de absorción, pero sin importancia terapéutica. La escasa o nula absorción es atribuida a sus características de elevada polaridad que dificultan la difusión pasiva a través de las células del epitelio digestivo. Sin embargo, esta propiedad es útil en clínica para alcanzar elevadas concentraciones antimicrobianas en el lumen del intestino en casos de infecciones digestivas en general. La neomicina y, en menor proporción, la estreptomicina son los aminoglicósidos que han recibido mayor atención en este aspecto.

La absorción muscular, es óptima para todos los aminoglicósidos. Aplicados por esta vía la mayor parte de ellos, amikacina, gentamicina, estreptomicina, canamicina, se absorben rápidamente y alcanzan la sangre entre 30 a 60 minutos después de su administración y, por lo general, sin reacción tisular local.

b) Niveles Sanguíneos y Distribución

En la sangre, los aminoglicósidos se unen en forma lábil y en baja proporción a las proteínas plasmáticas (Estreptomicina 30%, Canamicina 5%, Gentamicina 10 - 20%). Para ejercer una acción antimicrobiana sobre las cepas sensibles, es necesario alcanzar concentraciones sanguíneas que fluctúan entre 1 – 5 mcg/ml para Gentamicina y algo más elevadas para Estreptomicina: 5 – 10 mcg/ml correspondiendo ambos casos a CMI suficientes para la mayor parte de los Gram positivos y negativos sensibles a aminoglicósidos. En todo caso, las dosis deben ajustarse para alcanzar las CMI.

Los niveles sanguíneos se mantienen, en la mayor parte de las especies, entre 8 a 12 horas. Trabajos recientes indican que dosis más elevadas, con escaso riesgo de toxicidad, pueden aumentar la duración del nivel sanguíneo hasta 24 horas con una sola administración. Es importante recordar que el ritmo horario depende de las características de cada cuadro. Un reproductor F.S. de Carrera con una infección genitourinaria grave requerirá administración cada 6 – 8 o 12 horas en el inicio de la terapia. Una infección moderada puede ser iniciada, tal vez, con lapsos de administración cada 12 horas o 24 horas dependiendo del caso.

La distribución de los aminoglicósidos es rápida hacia el extracelular, alcanzando concentraciones útiles en la orina, tejidos respiratorios, secreción biliar, líquido sinovial, pleuras, peritoneo, pericardio. La cinética de algunos aminoglicósidos como gentamicina, amikacina, canamicina, ha sido estudiada en diversas especies constatando la rápida transferencia desde sangre hacia tejidos periféricos. Menores concentraciones se han detectado en el Sistema nervioso central, pero aumentan en procesos inflamatorios: desde un 10% de la concentración sérica pueden alcanzar al 20%, hecho que ha sido descrito en el hombre donde ha sido utilizada en niños por la mayor permeabilidad de la llamada barrera hematoencefálica. Como un hecho general, en todos los procesos inflamatorios, de variada localización, el paso de aminoglicósidos se encuentra aumentado, tal cual ha sido observado en otros quimioterápicos.

c) Excreción

La excreción se realiza a través del riñón, gran parte en forma activa pues la inactivación tisular de la mayor parte de los aminoglicósidos es escasa. En la orina es posible detectar concentraciones superiores a 20 o más mcg/ml, cifras que exceden largamente las CMI para bacterias Gram negativas sensibles.


[ Usos de aminoglicósidos en veterinaria ]

En la actualidad, los aminoglicósidos se utilizan en forma cada vez más intensa en todas las especies animales. A continuación se describen los principales usos clínicos en especies menores, mayores y en aves.

1. Especies Menores

Los principales usos de aminoglicósidos en caninos y felinos corresponden a infecciones cutáneas y mucosas, respiratorias, digestivas y genitourinarias.

a) Uso Tópico

La neomicina parece ser el aminoglicósido de mayor uso en las infecciones externas, incluso en comparación con antibióticos de diferente estructura. En menor proporción se aplica la gentamicina. Esta mayor utilización parece residir en la menor inactivación de neomicina en presencia de exudados, además de su espectro que abarca las formas más frecuentes de contaminación de heridas. Se estima, asimismo, que la neomicina presenta menores riesgos de hipersensibilización alérgica en piel o mucosas, hecho cuya trascendencia en veterinaria requiere mayor estudio.

La neomicina en concentraciones desde 0.5 hasta 3%, sola o asociada a otros antibióticos, se prescribe en: piodermitis estrepto o estafilocócicas con o sin solución de continuidad; heridas quirúrgicas contaminadas como también en eczemas con abundante contaminación microbiana de localización en piel, oído externo, zonas interdigitales u otras. En todo caso, los excesos de secreción purulenta deben ser removidos para facilitar el contacto con las bacterias.

En las infecciones oculares, se han utilizado colirios o unguentos oftálmicos en aplicación cada 2 a 4 horas, especialmente en las conjuntivitis séptica aguda. Las asociaciones de neomicina con corticoides deben considerar los riesgos que implica su uso indiscriminado. El origen bacteriano debe ser muy bien establecido, dado que un fenómeno de resistencia microbiana o la presencia de virus, puede provocar la diseminación del cuadro con graves consecuencias sépticas y, además, efectos negativos de los corticoides sobre la presión ocular, retardo de los procesos de cicatrización y otros que obligan a su uso muy cauteloso.

La gentamicina ha recibido atención preferente en las infecciones rebeldes por Gram negativos, especialmente originados por Pseudomona aeruginosa. En estos casos ha sido descrita además la presencia de úlceras en la región palpebral o subconjuntival que obliga, incluso, a la administración del antibiótico por vía subconjuntival. Estas infecciones pueden presentarse en todas las razas de perros, pero han sido descritas con más frecuencia en aquellas con mayor laxitud palpebral como San Bernardo, Cocker Spaniel, Boxer, Basset, etc.

Otros aminoglicósidos se utilizan con menor frecuencia, como ocurre con la estreptomicina que presenta mayor riesgo de sensibilización alérgica o de resistencia microbiana. La canamicina, en soluciones para uso ótico se ha utilizado ocasionalmente. No presentan ventajas evidentes sobre la neomicina en uso externo. En todo caso, la neomicina es considerada superior salvo indicación en contrario del antibiograma.

b) Usos por vía oral

La neomicina es el aminoglicósido de mayor utilización para esta vía. La estreptomicina, tal cual sucede en la aplicación tópica, es de menor aplicación.

La neomicina, en tabletas o suspensiones se ha utilizado sola o asociada a sustancias astringentes y adsorbentes, como caolín y pectina, para proteger la mucosa inflamada en los cuadros entéricos inflamatorios de carácter séptico con presencia de diarrea.

La neomicina no se absorbe, alcanzando concentraciones elevadas en el intestino de caninos y felinos, hecho que ha sido aprovechado para la terapia de diferentes cuadros digestivos como:

  • Enteritis banales, generalmente por flora mixta
  • Enteritis aguda por estafilococos, salmonellas, shigellas ú otros microorganismos sensibles.
  • Diarreas por superinfección, de aparición en los tratamientos prolongados con antibióticos de amplio espectro que ejercen un intenso efecto supresor de la flora intestinal y que favorecen la emergencia de cepas de Estafilococos, Pseudomonas, E. Coli patógenos, sensibles en su mayoría a neomicina.
  • Con fines de asepsia del intestino grueso previo a intervenciones quirúrgicas, la neomicina ha sido utilizada con fines profilácticos en medicina humana y veterinaria para disminuir la población de coliformes.
  • En la infección crónica de las glándulas anales, se ha utilizado neomicina con éxito variable, en espera de la ntervención quirúrgica.

c) Usos por vía parenteral

La gentamicina es el aminoglicósido de mayor uso sistémico en la terapia de la infección en nuestro medio y en el extranjero. La amikacina se ha utilizado esporádicamente y, hasta ahora, no existen evidencias experimentales o clínicas comunicadas que permitan establecer ventajas sobre la gentamicina en las patologías más frecuentes de caninos y felinos; incluso es de un costo muy superior. La estreptomicina, sola o asociada, prácticamente no es utilizada en clínica de 'especies menores tal cual sucede en medicina humana. Canamicina y tobramicina se utilizan por indicación de exámenes de laboratorio, en infecciones respiratorias y, sobretodo, renales con presentación de flora microbiana refractaria a la mayor parte de los quimioterápicos.

En la Tabla II se presenta una lista de los principales cuadros infecciosos susceptibles de ser tratados con aminoglicósidos por vía sistémica.

 Tabla II.

 Aminoglicósidos en especies menores(*)

Cuadros Infecciosos

1a. Elección(**)

2a. Elección

Infección Urinaria por

E. cofi, Proteus, Klebsiella
u otros.
(Cistitis, nefritis, pielonefritis, etc.)

Gentamicina
2 - 5'mg/kg
c/6 - 8 hs
5 - 7 mg/kg c/12 hs
10 mg/kg c/24 hs

Amikacina
5 - 10 mg/kg
c/12 hs
Canamicina
5 mg/kg c/12 hs

Infección tracto genital por
flora mixta o Gram negativos (Metritis, cervicitis,
vaginitis u otras)

Gentamicina
2 - 5 mg/kg c/12 hs

Amikacina
Canamicina
Dosis similares
a punto anterior

Infecciones de tejidos blandos

por Pseudomonas sp.

Gentamicina
5 - 7 mg/kg c/12 hs

Antibiograma

 

Septicemias primarias o

secundarias por flora mixta

o Gram negativos

Gentamicina
5 - 7 mg/kg c/12 hs

Estreptomicina
5 - 10 mg/kg
c/12 hs

Infecciones Respiratorias por

E. coli, Klebsiella, Bordetella,

mixtos (Neumonia,

bronquitis, etc.)

Gentamicina
5 mg/kg c/8 - 12 hs

Amikacina
10 mg/kg c/12 hs
Estreptomicina

5 - 10 mg/kg c/12 hs

Infección secundaria a cuadros

Virales (Parvovirus, Panleucopenia,

Distemper, Traqueitis, etc.)

Gentamicina
2 - 5 mg/kg c/12 hs
10 - 20 mg/kg c/24 hs

Amikacina
10 mg/kg c/12 hs

Estafilococia de localización

en tejidos blandos: piel,

músculos, etc.

Gentamicina
5 - 7 mg/kg c/8 - 12 hs 

Amikacina
10 mg/kg c/8 - 12 hs

Infección cutánea por flora mixta

(eczema húmedo contaminado,

heridas quirúrgicas por adherencia

músculo peritoneal, etc.)

Gentamicina
2 - 5 mg/kg c/12 hs
= + tratamiento topico

Amikacina

10 mg/kg c/12 hs

Quemaduras 20 grado

contaminadas o riesgo de

contaminación

Gentamicina
2 - 5 mg/kg c/8 - 12 hs
= + tratamiento topico

-

Infecciones articulares

(artritis séptica, sinovitis,

etc.) Y ósea (osteomielitis)

Gentamicina
5 - 7 mg/kg c/8 - 12 hs

-

(*) Se asume que los microorganismos son susceptibles a aminoglicósidos.

(**) Dosis media de referencia.

Consideraciones prácticas sobre dosis, ritmo horario y asociaciones de aminoglicósidos en especies menores.

a) Dosis

Como se sabe, el objetivo básico de una dosis de antibiótico es obtener CMI en sangre y, de preferencia, en los tejidos afectados. Las dosis que muestra la Tabla II permiten la obtención de estas CM I sobre cepas comúnmente sensibles a los aminoglicósidos; sin embargo, éstas pueden ser aumentadas en infecciones sistémicas sobreagudas o en cuadros provocados por cepas microbianas de elevada patogenidad y de sensibilidad moderada. Así, por ejemplo, en un caso de estafilococia con compromiso general, las dosis de gentamicina pueden ser aumentadas a 7 ó 10 mg/kg de peso al igual que en una infección por Pseudomonas. En ambos casos, el margen de seguridad se mantiene en un rango adecuado. La administración oral, reservada a neomicina y estreptomicina permite usar mayores dosis: 20 – 25 y hasta 100 mg/kg/d la repartidas en 2 – 4 dosis. La falta de absorción implica menor riesgo sistémico.

b) Ritmo horario de administración

En general, el ritmo de administración parenteral de aminoglicósidos en caninos y felinos corresponde a 12 horas y, en casos graves, puede ser disminuido a 8 ó 6 horas. Algunos clínicos han sugerido diversos sistemas posológicos con el fin de disminuir la frecuencia de aplicaciones. Así, algunos recomiendan una dosis de 10 a 20 mg cada 24 horas en las infecciones secundarias a cuadros virales en el supuesto que las cepas microbianas presentan una elevada susceptibilidad a los aminoglicósidos, especialmente gentamicina. Otros, sin embargo, recomiendan una modalidad consistente en aplicar 2 - 5 mg/kg cada 12 horas el primer día y luego continuar con 5 a 15 mg/kg (según la gravedad del caso) cada 24 horas. En ambos casos, los autores refieren excelentes respuestas clínicas pero sin aportar antecedentes sobre evoluciones de concentraciones sanguíneas o tisulares de las CM I.

Es preciso señalar que, en los cuadros graves especialmente de localización renal u otros sitios y que comprometen funciones vitales, es necesario respetar el ritmo horario como asimismo la duración de la terapia.

c) Asociaciones de aminoglicósidos con otros antibióticos

La asociación de aminoglicósidos con otros antibióticos es muy frecuente, especialmente con penicilinas. En los cuadros que presentan asociación de Gram negativos y positivos, como en las infecciones respiratorias, gentamicina y ampicilina o gentamicina–amoxicilina (esta última por vía oral) constituyen combinaciones de uso muy difundido y cuyo fundamento ha sido explicado anteriormente. En general las asociaciones de aminoglicósidos se facilitan por su doble mecanismo de acción: bacteriostático y bactericida, que permiten las combinaciones citadas.

2. Especies Mayores

La difusión del empleo de gentamicina en la década del 70, permitió contar con un aminoglicósido de mayor eficacia que la estreptomicina y otros, para tratar numerosos cuadros infecciosos graves del ganado equino, bovino y porcino. En la actualidad, el uso de gentamicina en especies mayores se ha generalizado en Europa y Estados Unidos con buenos resultados en la mayoría de los cuadros provocados por gérmenes Gram negativos o por flora mixta de muy variada localización: 'digestiva, respiratoria, renal, uterina, cutáneo - mucosa, osteoarticular y otras, generalmente refractarias a otros antibióticos.

a) Usos de aminoglicósidos en Equinos.

Según la opinión de especialistas, gentamicina constituye el aminoglicósido de mayor uso en la especie equina comparado a canamicina y estreptomicina. La neomicina se reserva para cuadros entéricos. La estreptomicina sólo se utiliza en su clásica asociación con penicilinas naturales. En la Tabla III siguiente es posible apreciar la susceptibilidad porcentual de cepas patógenas obtenidas de equinos a estos aminoglicósidos.

Tabla III.

Sensibilidad a los aminoglicósidos   de cepas Bacterias patógenas obtenidas de equinos

BACTERIA

Gentamicina %

Canamicina%

Estreptomicina%

Streptococcus
zooepidemicus

100

83   

71

Staphylococcus aureus

100

96

47

Klebsiella pneumoniae

100

94

69

Escherichia coli

100

75

38

Estreptococos
no hemolíticos

80

38

50

Corynebacterium equi

100

90

100

Enterobacter

100

90

89

Pasteurella sp.

100

92

83

Salmonella sp.

100

33

25

Fuente: resumido de Knight y Heitala, citado por T.Tobin, 1981.

Estos porcentajes pueden aparecer, tal vez, muy elevados pero pueden ser considerados como una gradiente de actividad comparativa entre los aminoglicósidos de uso en caballos.

Las aplicaciones más frecuentes en equinos pueden ser resumidas como sigue:

  • Infecciones digestivas: en la mayor parte de los cuadros infecciosos intestinales de equinos adultos o potrillos se utiliza la neomicina en dosis de 10 a 25 mg/kg de peso/día dividida en 2 a 4 veces por día, dosis que puede ser aumentada hasta 30 ó 40 mg/kg/día según las características del cuadro. En la diarrea infecciosa del potrillo se ha utilizado con buen éxito, según la comunicación de Hamm y Jones en 1979, la administración de gentamicina parenteral cada 12 horas en potrillos de dos a tres meses de edad con excelentes resultados y manifiestos después de 24 a 72 horas de iniciada la terapia, planteando estos autores la necesidad de realizar más trabajos en este aspecto. En todo caso, tratándose de potrillos es necesario utilizar dosis inferiores a las aplicables en adultos, hecho que constituye, como es sabido, una de las principales normas de la quimioterapia. Las dosis en potrillos se encuentran en el rango de 2 a 5 mg/kg/día i.m. cada 12 horas. Es importante señalar que la terapia parenteral es perfectamente compatible con la terapia por vía oral con otros antibióticos no absorbibles.
    En algunas formas de cólicos, especialmente por éstasis ceca¡, la abundancia de coliformes postvaciamiento del contenido, ha tratado de ser disminuido por terapia de corta duración, 48 - 72 horas, con neomicina; sin embargo, parece más adecuada su indicación en el período postquirúrgico de los cólicos.
  • Infecciones respiratorias: Las infecciones localizadas en cavidad torácica como asimismo en niveles superiores, faringe, laringe, tráquea, son producidas en gran proporción por flora mixta. Los Gram positivos son eficazmente controlados por penicilinas naturales o semisintéticas, cloranfenicol y otros, pero los Gram negativos como Klebsiella, Bordetella y E. coli responden mejor a los aminoglicósidos como gentamicina, canamicina, etc.
    En casos de neumonia o bronconeumonia, se han sugerido dosis de gentamicina entre 1 - 3 mg/kg cada 12 horas durante 1 - 2 días y luego continuar con 5 - 7 mg/kg cada 24 horas, hasta la remisión de la sintomatología. Sin embargo, en casos graves parece más adecuado el ritmo horario de 12 horas.
    La antigua asociación estreptomicina - penicilina ha cedido paso a la unión de gentamicina - ampicilina que se aplican simultáneamente en la dosis conocida de gentamicina y 5 mg/kg de ampicilina, ambas cada 12 horas.
    Los cuadros pleurales, pulmonares o faríngeos de origen bacteriano y refractarios a penicilinas, cloranfenicol o tetraciclinas, han sido tratados con aminoglicósidos.
  • Infecciones genitales en ambos sexos: En hembras portadoras de cuadros infecciosos uterinos, tubáricos o vaginales provocados por estafilococos, klebsielas, E. coli y otros sensibles, presentan respuesta positiva a la terapia con aminoglicósidos, pero la recuperación se alcanza respetando estrictamente la duración del tratamiento basado en exámenes bacteriológicos. Este aspecto es particularmente importante en las infecciones del macho, de cualquier localización, donde se han comunicado mejorías sorprendentes respetando el ritmo horario de aplicación y controlando la sensibilidad de las bacterias que, mayoritariamente, son Gram negativas, incluso Pseudomonas, tal cual ha comunicado Hamm quien recuperó tres reproductores F.S. de carreras mediante terapia con gentacimina en dosis de 4 - 5 mg/kg cada 12 horas. En estos casos la antibioterapia es capaz de solucionar los problemas de fertilidad ligados a las infecciones; sin embargo, también ha sido útil la terapia local en casos de metritis de la yegua, comunicándose buenos resultados después de irrigaciones con 250 a 500 mg de gentamicina disueltos en 250 ml de solución fisiológica.
  • Infecciones del tracto urinario: Las elevadas concentraciones de gentamicina, canamicina y otros aminoglicósidos en la orina, permiten tratar la mayor parte de las infecciones renales del equino (nefritis, pielonefritis, pielitis, cistitis, etc.). En efecto, Beech y col han medido concentraciones de gentamicina en la orina de equinos entre 52 y 117 mcg/ml con dosis 1.7 mg/kg, que son 10 a 20 veces superiores a las tasas séricas y, por ende, a las CmI requeridas para actuar sobre la mayor parte de las cepas sensibles a aminoglicósidos.
    Dosis de gentamicina entre 2 a 4 mg/kg cada 12 horas o 10 a 15 mg/kg cada 8 - 12 horas pueden ser de utilidad en la terapia de la infección urinaria, aun cuando es necesario reiterar hasta la exageración, la necesidad de controlar la identidad y susceptibilidad de los Gram negativos frente a los aminoglicósidos, único modo racional de tratar estos cuadros.
  • Infecciones misceláneas: Los aminoglicósidos son susceptibles de ser utilizados en numerosas condiciones patológicas de equinos como estafilococosis de localización cutánea, sinovitis séptica, contaminación de heridas quirúrgicas especialmente osteoarticulares, infecciones por Pseudomonas en diferentes órganos y todas aquellas de predominancia Gram negativa y sensibles a gentamicina, canamicina, etc.

b) Uso de aminoglicósidos en Rumiantes, especialmente bovinos.

Existe bastante interés en la actualidad por conocer mejor las aplicaciones de aminoglicósidos en bovinos, dada la susceptibilidad elevada de algunas bacterias Gram negativas a estos antibióticos.

  • Infecciones digestivas: La gran susceptibilidad de cepas de E. coli, Salmonella sp y Pasteurella multocida a algunos aminoglicósidos como gentamicina, amikacina y canamicina, han promovido su uso parenteral en los cuadros entéricos de los bovinos especialmente en las diarreas infecciosas de los terneros, condición que se asocia con frecuencia a septicemias o bacteriemias de curso grave o fatal.
    En los casos agudos, la terapia oral con neomicina o estreptomicina no siempre es suficiente por el grado de compromiso general, por lo cual se describen terapias parenterales con aminoglicósidos solos o asociados a penicilinas. Dosis de 2 - 4 mg/kg cada 12 horas o algo mayores, 5 a 7 mg/kg cada 24 horas, facilitan un control de estos cuadros dependiendo de la oportunidad con que se inicie el tratamiento. La susceptibilidad de las cepas que provocan este tipo de infecciones es mayor frente a gentamicina y amikacina en relación a canamicina.
  • Infecciones respiratorias: El uso de aminoglicósidos ha sido descrito en las neumonias de terneros y vacas de lechería con presencia de Pasteurellas (Septicemia hemorrágica), Estafilococos, Klebsiellas. Dosis de gentamicina entre 1 a 3 mg/kg para terneros y 2 a 5 mg/kg para vacas o bovinos adultos parecen ser adecuadas en ritmos de 12 horas.
    Pleuroneumonias, traqueobronquitis, complicaciones bacterianas postvirales, han sido tratadas con gentamicina y estreptomicina, solas o asociadas a penicilinas en casos de presunción de flora mixta, (estreptococos, micoplasmas, Corynebacterium pyogenes, etc.).
  • Infecciones genitourinarias: Existen pocas referencias sobre el uso parenteral de aminoglicósidos modernos. Estreptomicina se utiliza con éxito en la vibriosis. Gentamicina en dosis de 2 - 5 mg/kg cada 12 ó 24 horas puede ser útil para el control de la eventual bacteriemia en los casos agudos de metritis sépticas postparto, aun cuando parece útil la terapia local mediante irrigación con 500 mg de gentamicina en 250 a 500 ml de solución salina isotónica, previa remoción del exceso de material necrótico o purulento. En todo caso parece necesario estudiar comparativamente la actividad de gentamicina versus cloranfenicol y otros antibióticos destinados a ser depositados en el útero, salvo casos con presencia de Pseudomonas cuya susceptibilidad a gentamicina es elevada.
  • Infecciones urinarias. La estreptomicina, en dosis hasta 25 mg/kg cada 12 ó 24 horas ha sido utilizada en casos de Leptospirosis con el fin de actuar sobre la localización renal de la bacteria. En nuestro medio, la utilización de estreptomicina sola es ocasional por lo cual se administra asociada a penicilina y, al parecer, con buenos resultados. Faltan más comunicaciones en nuestro medio sobre estas aplicaciones.
    El diagnóstico de infecciones urinarias es poco frecuente, lo cual no significa que sean escasas. Los aminoglicósidos nuevos pueden ser de extraordinaria utilidad en estas patologías.
  • Infecciones misceláneas. Se ha preconizado el uso de gentamicina en los cuadros infecciosos neonatales para disminuir la alta tasa de mortalidad que acompaña a estas condiciones. En efecto, las infecciones que afectan a distintos sistemas con características septicémicas coincide, muchas veces, con la presencia de diferentes cepas de Gram negativos como E. coli, Pseudomonas, Salmonellas, sin descartar la presencia de virus cuya patogenicidad parece reforzada por la invasión microbiana.
    Localizaciones de Gram negativos en procesos infecciosos del tracto reproductivo de toros pueden ser tratados con aminoglicósidos, como asimismo los procesos sépticos que afectan a órganos y vasos linfáticos.
    Las mastitis por coliformes, refractarias a la terapia parenteral con ampicilina, pueden ser tratadas con aminoglicósidos, especialmente los casos de infección mamaria por Pseudomonas. En estos casos las dosis de gentamicina fluctúan entre 2 a 3 mg/kg cada 12 horas o 5 a 6 mg/kg cada 24 horas según la intensidad del cuadro.
    En los cuadros de estafilococosis, especialmente de localización subcutánea, la gentamicina puede considerarse como una buena alternativa sobre cepas cuya sensibilidad ha sido establecida en el antibiograma.
    Infecciones postoperatorias, especialmente por ruminotomías o cesáreas, pueden constituir una aplicación de interés para los aminoglicósidos.

Usos de aminoglicósidos en Porcinos. El uso de aminoglicósidos ha sido frecuente en esta especie, sobre todo de estreptomicina, pero no se conoce bien la disposición cinética de este antibiótico, dado que modernamente se ha ensayado experimental y clínicamente con los nuevos aminoglicósidos. En todo caso, el comportamiento farmacocinético se supone similar al de las restantes especies.

En cuadros entéricos con presencia de diarrea, la neomicina ha sido vastamente utilizada por vía oral en dosis de 10 a 20 mg/kg con resultados que han sido considerados buenos. En infecciones intestinales por Salmonellas, Escherichia coli u otros de parecido rol patógeno, la administración oral de neomicina no parece suficiente para el control de estos cuadros, razón que ha justificado la terapia sistémica con antibióticos de amplio espectro como cloranfenicol, ampicilina o aminoglicósidos como la gentamicina, administrados por vía parenteral. Estas asociaciones se consideran especialmente eficaces en la colibacilosis de los lechones.

La administración sistémica de aminoglicósidos en porcinos, corresponde a terapias de variadas patologías: respiratorias (neumonias, bronconeumonias, bronquitis), uterinas, mamarias, renales, osteoarticulares y en las infecciones de tejidos blandos con compromiso general, como heridas o flegmones que abarcan zonas extensas, quemaduras, etc. Cuadros específicos como micoplasmósis y leptospirosis han sido tratados con aminoglicósidos con resultados favorables de acuerdo a la información a nuestro alcance. Existe abundante experiencia con la antigua asociación de penicilina y estreptomicina cuyos mejores resultados corresponden a infecciones mixtas por estreptococos asociados a Gram negativos. En la actualidad, la asociación de gentamicina con penicilinas permite alcanzar efectos superiores. La dosis de estreptomicina en el cerdo varía entre 5 a 20 mg/kg cada 12 horas; las de gentamicina, administrada con igual ritmo horario, corresponden a 3 - 10 mg/kg, aun cuando otros autores postulan la aplicación de 15 mg/kg cada 24 horas. Esta última modalidad requiere de mayor experiencia para evaluar su eficacia.

En los cuadros asociados a estafilococósis, con sensibilidad preestablecida, la estreptomicina y gentamicina han revelado utilidad como asimismo en las infecciones por Pasteurellas, Escherichia coli, Klebsiellas y otros Gram negativos.

Los restantes aminoglicósidos, canamicina, tobramicina y amikacina no han sido estudiados en esta especie con la intensidad de los mencionados anteriormente.

Usos de aminoglicósidos en Aves. Razones de manejo obligan al uso de antibióticos en avicultura por vía oral. En casos graves, con riesgos de elevadas tasas de mortalidad, se ha recurrido a la administración sistémica. La estreptomicina fue muy utilizada con fines profilácticos o curativos en infecciones entéricas atribuidas a microorganismos de localización, al parecer, en el aparato digestivo. Así, en ciertas ocasiones la incorporación de estreptomicina en la ración ha tenido por fin actuar de un modo profiláctico, hecho discutible, o curativo en colibacilósis, salmonelósis u otros. Su uso parece ir en decremento.

El uso de aminoglicósidos en aves es limitado. En nuestro medio y, sobre todo en el extranjero, se ha utilizado gentamicina en dosis de 4 a 5 mg/kg i.m. o s.c. en casos de micoplasmósis, salmonelósis, colibacilósis e infecciones atribuidas a flora mixta con predominio de cepas Gram negativas, como parece ocurrir en las invasiones bacterianas secundarias a cuadros virales. Vernimb y col., comunican reducción importante de la mortalidad en broilers de 1 día tratados con 0,2 mg por ave/día de gentamicina sulfato. Otro tanto observó este autor en White Leghorn de igual edad. La eficacia in vitro de gentamicina sobre cepas aisladas de estas aves fue cercana al 100%.

Los aspectos cinéticos de aminoglicósidos se conocen por estudios de gentamicina en aves. Se absorbe rápidamente por vía subcutánea o intramuscular detectándose en sangre a los 30 minutos. Las mayores concentraciones se han detectado en hígado y riñones. En un trabajo reciente, Carli comunica que las concentraciones tisulares en pollitos de 1 día, después de administrar sulfato de gentamicina subcutánea en dosis de 4 mg/kg son elevadas en suero, músculos, pulmones, hígado y riñón y decrecen con el tiempo manteniéndose entre 12 a 24 horas en el rango de concentraciones mínimas inhibitorias para gérmenes sensibles a este antibiótico. Es interesante hacer notar que las concentraciones hepáticas y renales aumentan en vez de disminuir, tal cual se muestra en el siguiente resumen de las experiencias del citado autor.

Tiempo
(hs)

Hígado
mcg/g

Riñón
mcg/g

1

0.22

2

6

0.59

7.2

12

0.75

68.4

24

2.32

28,7

El margen de seguridad de aminoglicósidos en aves es amplio. Fenómenos tóxicos se observan en dosis superiores a los 170 mg/kg y la DL50 se encuentra alrededor de los 600 mg/kg, o sea 150 veces superior a la dosis terapéutica estimada en 4 mg/kg. Alteraciones del desarrollo embrionario con aminoglicósidos, especialmente gentamicina, no han sido descritas por inmersión de huevos en soluciones con este antibiótico en concentración de 1000 ppm, técnica utilizada para disminuir o suprimir el contagio por esta vía.


[ Reacciones adversas de aminoglicósidos ]

En clínica veterinaria las reacciones adversas a los aminoglicósidos son, a juzgar por las comunicaciones, de menor intensidad que las descritas en el hombre aunque no debe descartarse su aparición en las terapias prolongadas o en sobredosis excesivas, condiciones que no son frecuentes en la práctica veterinaria. En efecto, razones de costo impiden terapias de larga duración en equinos, bovinos o cerdos. Asimismo, dosis superiores a la terapéutica suelen aplicarse ocasionalmente y por períodos muy cortos, tal cual ocurre en la leptospirosis bovina donde se han utilizado dosis de 15 hasta 25 mg/kg de estreptomicina cada 24 horas durante 2 a 3 días con el fin de aprovechar la elevada capacidad de concentración bactericida urinaria del antibiótico. En estos casos, las reacciones adversas comunicadas son escasas, y han consistido en reacciones alérgicas cutáneas o induración local, sin consecuencias sistémicas y reversibles con la suspensión del tratamiento.

En especies menores, la toxicidad crónica se ha comunicado en el curso de terapias con duración superior a 1 ó 2 semanas, pero su intensidad no parece guardar relación con las descripciones similares de este tipo de toxicidad en el hombre.

El principal problema de los aminoglicósidos, especialmente referido a estreptomicina, es la alteración funcional del octavo par craneano. Así, es posible observar el año laberíntico por fenómenos de ataxia o incoordinación ambulatoria; por otra parte, el daño de la porción vestibular conduce a diversos grados de sordera cuya reversibilidad está en relación con la duración de la terapia. En el hombre, los tratamientos prolongados de la TBC con estreptomicina permitieron reconocer ambas alteraciones a nivel del octavo par. En el perro y gato se requieren dosis muy superiores para obtener este tipo de efectos. Así, por ejemplo, dosis entre 40 a 150 mg/kg administradas durante 20 días a gatos permiten reconocer efectos neurotóxicos que afectan la postura con ataxia progresiva desde los miembros posteriores hacia los anteriores y pérdida progresiva de la rotación normal de globos oculares. La supresión de la administración permite la recuperación gradual del equilibrio. La función auditiva requiere de mayor tiempo de administración para manifestarse clínicamente, aunque algunos autores describen alteraciones vestibulares con dosis de 40 mg/kg durante 1 semana. En todo caso estas dosis son 200 a 300% superiores a las terapéuticas.

Otra reacción adversa descrita es la acción de tipo curariforme (bloqueo neuromuscular) que pueden ejercer en las uniones mioneurales. Esta acción, producto de una elevada concentración local de estreptomicina u otro aminoglicósido, se ha demostrado en las irrigaciones peritoneales con estreptomicina en el curso de operaciones cavitarias, y manifestada por una depresión de la actividad respiratoria ligada a la actividad de músculos como diafragma, intercostales u otros. Esto ha determinado la proscripción de estreptomicina y otros aminoglicósidos en irrigaciones de peritoneo, práctica frecuente en el pasado. El mecanismo de este efecto está ligado a los cambios de polarización de las membranas en presencia del aminoglicósido, producto de la competencia con neurotransmisores en receptores del músculo esquelético, como asimismo de fenómenos inhibitorios sobre la liberación de acetilcolina desde los nervios motores.

Es importante, sin embargo, dejar establecido que los fenómenos adversos neuromusculares corresponden a fenómenos de toxicidad aguda poco descritos en veterinaria, pero deben ser tomados en cuenta como eventuales potenciadores de relajantes musculares, tranquilizantes o anestésicos.

Por último, la nefrotoxicidad ha sido también descrita en el hombre y en menor proporción en los animales. Los aminoglicósidos pueden, en grandes dosis, alterar el parenquima renal en diferentes grados, pero utilizando los rangos de dosis que corresponden a los márgenes de seguridad terapéutica estas alteraciones no se observan o son mínimas. En el perro, en el caballo y bovinos el uso de aminoglicósidos, especialmente gentamicina, canamicina y amikacina, en los rangos normales no parecen provocar problemas renales, pero siempre deben ser utilizados con precaución en los casos de sospecha de insuficiencia renal o de anuria. El aminoglicósido con mayor acción tóxica sobre el riñón es la neomicina, razón que ha conducido a la supresión de su presentación parenteral para evitar riesgos.

Según la experiencia de la mayor parte de los investigadores, los eventuales daños de sobredosis o terapia larga con canamicina o gentamicina tienen carácter reversible en las especies animales, en el supuesto que no existan lesiones renales previas.


[ Comentario final ]

Es indudable que el uso de antibióticos en la clínica veterinaria plantea cierto grado de dificultad en el momento de la selección de un agente quimioterápico. La razón parece radicar en los problemas de confirmación del diagnóstico que, en la mayoría de los casos, corresponde a la experiencia clínica dado que razones de costo o de tiempo o de imposibilidad de conseguir el apoyo de laboratorio, es preciso realizar la selección apoyándose en el buen criterio y el conocimiento de las patologías infecciosas en las diferentes especies.

Los aminoglicósidos constituyen un recurso importante en la actualidad y que debe ser bien utilizado. Las características de amplio espectro de algunos de ellos, especialmente de gentamicina, amikacina o tobramicina constituyen una ventaja real. Sin embargo, a nuestro juicio, el aspecto más importante de estos antibióticos es su acción marcada, bactericida, sobre cepas Gram negativas que, como se ha mencionado anteriormente, constituyen el factor de complicación cada vez más frecuente en las infecciones de los animales domésticos. Basta recordar la elevada incidencia en estos últimos años de la presencia de Gram negativos en infecciones respiratorias, genitourinarias, digestivas y mamarias en todas las especies, para comprender la importancia de considerar los agentes antiinfecciosos eficaces sobre Gram negativos y justificar la necesidad de conocer con algún detalle las características de este grupo de antibióticos, principal propósito de esta breve monografía.

Los aminoglicósidos complementan de modo adecuado el uso de antibióticos de amplio espectro y en algunos casos, como ocurre con gentamicina y amikacina, su espectro y mecanismo de acción bactericida, constituyen ventajas que permiten utilizarlos en veterinaria como antibióticos de primera elección.


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