Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.11, N°1, julio 1989
Epidemiología en las ciencias veterinarias. Perspectivas

[ V.- La epidemiología en animales de compañía ]

El trabajo del médico veterinario con los animales de compañía ha sido eminentemente clínico, pero hace unos veinte años se empezó a estudiar las enfermedades de estos animales como antecedentes valiosos en la causa y patogénesis de enfermedades humanas no infecciosas. En dichas investigaciones se ha involucrado el uso de varios tipos de animales como modelos (Frenkel, 1969).

Hay varios criterios para preferir como modelos a animales de compañía, en lugar de animales de laboratorio, para estos estudios epidemiológicos:

a) Los animales de compañía comparten ambientes similares con el hombre.
b) Sus enfermedades se producen en condiciones de interacción de posibles factores causales, que también afectan al hombre.
c) Los animales de compañía están filogenéticamente más cerca del hombre que las especies que se emplean comunmente en el laboratorio (lauchas, ratas, etc), y
d) Los animales de compañía tienen un potencial heterogénetico mayor que los animales de laboratorio, que es característica del hombre, lo que les permite responder a algunos factores causales. (Thrusfield, 1988 b).

El campo que más se ha empleado para el estudio de la epidemiología comparada, entre los animales de compañía y el hombre, ha sido el del cáncer y los principales estudios han provenido de bases de datos como el Programa de Datos Médicos Veterinarios y el Registro de Neoplasias Animales de California (Priester et al, 1972).

En Chile también se ha iniciado esta linea de trabajo a través de la creación del Registro de Neoplasias (Flores et al, 1986). en la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, lo que en un futuro cercano debería proporcionar antecedentes nacionales que no tienen por qué coincidir con antecedentes internacionales, cuyas condiciones de hábitos y tenencia animal son diferentes.

También antecedentes de animales de compañía se han orientado hacia enfermedades cuyo componente principal es el genético. Al respecto, la frontera artificial entre genética y epidemiología ha sido traspasada, ya que ambas disciplinas obtienen interferencias de observaciones hechas en poblaciones, de ahí que haya nacido hace algunos años lo que se denomina genética-epidemiológica. Patterson et al, (1971), muestran por ejemplo, que la permanencia del ducto arterioso en perros es más complejo que una simple característica autosómica, lo cual se confirmó por estudios histopatológicos en cachorros genéticamente predispuestos al problema; no están claros aún los factores ambientales que condicionan el efecto (dieta, estacionalidad, etc), pero estudios epidemiológicos en el hombre, basados en la comparación de tasas de enfermedad en recién nacidos de individuos afectados, con las de la población general sugieren un modelo hereditario similar al del perro (Zetterquist, 1972); con ello se demuestra el valor que tiene el canino como modelo de enfermedad. También Patterson et al (1982), presentan otros modelos de animales de compañía para enfermedades genéticas, incluyendo desórdenes del sistema inmune.

Lo dicho someramente para animales de compañía, debería abrir un amplio campo de interrelación de la medicina veterinaria con la medicina humana, como es lógico que suceda cuando se empiezan a manejar conceptos y tecnologías comunes en el área epidemiológica y otras.



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