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REVISTA DE URBANISMO Nº 7, enero 2003
ISSN 0717-5051

La solitaria estrella: en torno a la realización del Barrio Cívico de Santiago de Chile, 1846-1946

"Principios generales que deben servir de base a los proyectos de nuevas poblaciones"

En diciembre de 1908 y con motivo de la celebración del Cuarto Congreso Científico de Chile y Primero Panamericano, el ingeniero civil (arquitecto) Carlos Carvajal M. presenta una ponencia titulada "Principios generales que deben servir de base a los proyectos de nuevas poblaciones", sugiriendo la adopción del principio de las ciudades lineales de Arturo Soria y Mata (1882) para el futuro desarrollo de Santiago, tomando como ejemplo la reorganización de las fajas aledañas a la Gran Avenida de unión entre las ciudades de Santiago y San Bernardo, cuyo proyecto, si bien se adapta a la persistencia de la línea tradicional de la calle Vieja de San Diego) – Llano Subercaseaux y camino a San Bernardo, hasta el camino a Los Morros - callejón de Domingo Eyzaguirre (actuales San Diego - Gran Avenida José Miguel Carrera V.), más adelante ofrece una variante que coincidirá con la nueva avenida monumental que hemos detallado.

El avance de las líneas de tranvías eléctricos (estrenados en un primer recorrido en el año 1900), la introducción de nuevos materiales de construcción que permiten elevar la altura y la edificabilidad, la reaparición de problemas sanitarios, algunos sucesos tumultuosos que se expresan en los espacios públicos (durante la Semana Roja, de octubre de 1905) y la lucha de algunos grupos contra la presencia de casas de prostitución, muchas de ellas ubicadas en el espacio que analizamos (Góngora, 1999), genera un intenso debate acerca de los problemas de la ciudad, esta vez planteando la necesidad de buscar soluciones de largo plazo.

Para ello se organiza un Comité o Junta de Transformación de Santiago, compuesto, entre otros, por Joaquín Díaz Garcés, Enrique Döll, Manuel José Irarrázaval, Josué Smith Solar y Emilio Jéquier. A poco andar se incorporan Alberto Mackenna Subercaseaux, quien pasará a presidirlo, y Carlos Carvajal, este último en representación de la Dirección General de Obras Públicas, donde se están desarrollando varios proyectos de importancia.

Precisamente, entre estos, el jefe de la Sección Geografía y Minas, Pedro P. Cuevas C., aparece firmando dos dibujos a escala 1: 250, fechados el 30 de Agosto de 1903, que contienen los rasgos de una nueva avenida de treinta metros de ancho, trazada al sur de la Alameda de Las Delicias, frente a la manzana del Palacio de la Moneda, entre las calles Gálvez y Nataniel Cox, que perfecciona la propuesta original de Manuel H. Concha, de 1894.

En el octavo Censo nacional, de 1907, la ciudad de  Santiago tiene 332.724 habitantes, población que representa el 10,30 % del total del país, después de haber tenido un incremento anual acumulativo del 2,19 %, esto es de 1,44 veces la tasa nacional en el período 1895 -1907.

Gracias al trabajo del Comité, en septiembre de 1909 se promulga la Ley 2.203, de Transformación de Santiago, que fija las disposiciones a que deben someterse la construcción de edificios, apertura, ensanche, unión, prolongación o rectificación de calles, avenidas y plazas, como asimismo la formación de nuevos parques y jardines en la ciudad.

Esta Ley, que reemplaza la de junio de 1874, en su Artículo tercero estipula una anchura mínima de quince metros para todas las calles de la ciudad, medidos entre las líneas de construcción de ambos lados, lo cual se completa con ochavos, también obligatorios, de más de cuatro metros en las esquinas no inferiores a ciento veinte grados. 

En los hechos, contradiciendo la experiencia demostrada por la aplicación de la ley 1.832, de 1906, trata de responder políticamente a un problema global de accesibilidad que se ha venido agudizando, al establecer que los alineamientos y ochavos deben realizarse mediante un sistema de expropiaciones municipales directas, puntuales y no sujetas a programación 4.

Ello, no obstante, es replicado por el Comité de Transformación de Santiago, que resuelve asumir la responsabilidad de gestionar la confección del plano complementario de la Ley 2.203, como una suerte de itinerario gráfico de clasificación jerarquizada de obras que, supuestamente, tendría que ser aprobado por la Municipalidad.  Pero a pesar del entusiasmo de sus miembros, la variedad de los planes propuestos y no aprobados (lo cual se agrava, más tarde, por las condiciones derivadas de la división territorial de 1930, que obliga a solucionar por separado los proyectos comunales), los resultados negativos de la Ley de 1909, serán equivocadamente cargados a la cuenta de los errores de dicha institución.

Es lo que sucede con el plan de 1912, por ejemplo. Ese año, una Comisión Mixta de Senadores y Diputados del Congreso Nacional, con el apoyo de la Dirección de Obras de la Municipalidad de Santiago - en una componenda que intenta neutralizar o destrabar el trámite de aprobación legislativa -, elabora los objetivos de un proyecto, uno de cuyos puntos esenciales consiste nuevamente en la apertura de una gran avenida norte sur, de 25 metros de ancho, a lo largo de la unión de las calles Teatinos (que delimita por el poniente la manzana de La Moneda) - Nataniel Cox - (apertura de tramo entre el pasaje Andacollo y calle Placer) - Madrid – Llano de Subercaseaux – camino a San Bernardo, desde Mapocho, por el norte, “hasta el límite de la ciudad”, por el sur. Se completa la propuesta con áreas verdes y normas de altura de la edificación que se levante en ambos lados de la avenida, y la posibilidad de facultar al Presidente de la República para expropiar y vender los espacios laterales contenidos en una faja de 40 metros de ancho. Por último, junto con otras disposiciones sobre la urbanización en el resto de la ciudad, se plantea el rescate de algunas avenidas diagonales del plan de 1894, y la incorporación de nuevas vías radiales, diagonales y de circunvalación 5.

Vislumbrando su rechazo, también en 1912 y a manera de contra - propuesta, la Sociedad Central de Arquitectos encomienda a Carlos Carvajal la confección de un proyecto que, con la intención de mejorar la accesibilidad general, anuda diferentes iniciativas de composición viaria, de lo cual resultan una nueva circunvalación, dieciocho diagonales y la reposición de la gran avenida norte – sur de Pedro P. Cuevas.

La intención de Carvajal – quien va convirtiéndose en objeto de caricaturas burlescas en la prensa hebdomadaria, tanto por el diseño de las avenidas diagonales como por su intento de suspender la vigencia de la controvertida Ley 2.203 – es la de introducir todas las sugerencias que se pregonan en el Proyecto de Transformación, de tal modo que hace confluir sobre el Palacio de la Moneda, con una nueva fachada que lo deja frente a una plaza despejada hacia el sur (actual Plaza de la Libertad), y un espacio similar al otro lado de la Alameda (actual Plaza Bulnes), el eje monumental en forma de una avenida que lo prolonga desde el lado norte del Palacio de la Moneda hasta la plaza de acceso de la nueva Estación Mapocho 6, además de cuatro avenidas diagonales que irradian hacia el nororiente, norponiente, surponiente y suroriente de la conjunción de los espacios centrales.

A continuación y por encargo personal del Cónsul de Chile en San Francisco de California, el arquitecto inglés Ernest Coxhead, residente en esa ciudad - que se estaba reconstruyendo, tras el terremoto e incendio de abril de 1906 -, dibuja en 1913 un proyecto para Santiago, en el cual, no obstante la falta de información, coincide en el trazado de una malla de avenidas circulares que se van enlazando con las diagonales y radiales de los otros proyectos, y a la vez concurren a un Centro Cívico situado entre el Palacio de la Moneda y la Estación Mapocho, de dimensiones mayores que la del Plan de Carvajal.

Ocurre que Coxhead no conoce la ciudad y además recibe muy poca información, de manera que comete algunos errores geográficos y simplifica, más allá de lo posible, las soluciones. No obstante, es el primero en postular la gestación de un "Barrio Cívico" que agrupe las instancias centrales de la administración pública, ordenada en un conjunto armonioso.

Mientras tanto el crecimiento de la capital está siendo cada vez más expansivo y precipita una creciente variedad de actividades y nuevas demandas, los medios de comunicación, invocando evidencias de la situación crítica, reclaman por una mayor intervención reguladora y una propuesta de planeamiento consensuada.

En ese encuadre, necesariamente expectante, los arquitectos Ricardo Larraín Bravo, José Luis Mosquera y Héctor Hernández, presentan una ponencia sobre la transformación de Santiago durante el Primer Congreso de Gobierno Local, celebrado en Santiago entre el 13 y el 15 de septiembre de 1914, donde aparte de postular la formación de varios centros de confluencia del equipamiento de barrio, unidos entre sí por medio de una red de avenidas anulares y radiales,  reivindican el fortalecimiento de un centro cívico y social construido en torno a una nueva plaza monumental diseñada a la manera de los proyectos para Viena, de Otto Wagner (1910 -1911), opinión que, como veremos, será significativa a la hora de las proposiciones arquitectónicas que vienen más adelante.

El 2 de octubre siguiente se inaugura una Exposición de Planos y Trazados para Ciudades, en el nuevo Palacio del Museo Nacional de Bellas Artes 7, enviada por el American City Bureau de Nueva York, a solicitud de Alberto Mackenna Subercaseaux, gestor del Museo y presidente del Comité de Transformación. La conmoción pública causada por la muestra, que incluye plantas, perspectivas volumétricas y detalles arquitectónicos, proporciona una valoración distinta de la práctica urbanística.

En el interín, para lograr el consentimiento del Congreso Nacional mediante la presentación de un proyecto más sencillo y asequible, el Alcalde de Santiago nombra una Comisión Mixta de Diputados, Senadores, Municipales y Vecinos, que logra configurar un nuevo Plan que, a la postre, es igualmente rechazado.

Se constituye, entonces, una Comisión de Transformación de Santiago, en reemplazo del antiguo Comité de Transformación, formada por Alberto Mackenna Subercaseaux, Enrique Döll, Emilio Jéquier, Francisco Mardones y Carlos Carvajal, lo cual implica integrar académicos de la Universidad de Chile y representantes de la Dirección General de Obras Públicas. A poco andar, la Comisión sugiere la organización de una oficina encargada del Plano Oficial de Urbanización de Santiago, en la Dirección General de Obras Públicas.

Completando el año 1915, Alberto Mackenna publica sus conferencias sobre los diferentes proyectos de Transformación, en un texto que titula "Santiago Futuro". Y terciando en la misma controversia, en 1917 el ingeniero Ismael Valdés Vergara publica "La Transformación de Santiago", donde, a manera de réplica al proyecto de 1915,  expone otra alternativa mediante la cual perfecciona el diseño de las diagonales y plazas de convergencia, e incluye la apertura de la gran avenida que extiende entre el Palacio de la Moneda y el Llano de Subercaseaux (primer tramo del camino de Santiago a San Bernardo), hilvanada por el centro de las manzanas delimitadas por las calles Gálvez y Nataniel Cox.

Esta última proposición agrega un estudio de financiamiento consistente en gravar las contribuciones de las áreas beneficiadas y aplicar impuestos a las puertas, vitrinas y letreros, además de ingresar al fondo de ejecución, los excedentes de las ventas de los terrenos expropiados y un monto de ayuda estatal directa.

En 1918, el arquitecto José Luis Mosquera participa en el tema con el dibujo en perspectiva de un diseño de características singulares, por cuanto interviene la función viaria de la Alameda de Las Delicias, a la que le supone una mayor carga de flujos en el futuro, destinando casi todo el perfil de la avenida para su conducción en pistas de diferente velocidad. Denomina esta sugerencia como “Proyecto de Disposición de la Plaza de la República”, y contiene un nuevo Palacio, pomposo y recargado, ubicado al costado sur de la avenida, en el centro de la manzana que enfrenta La Moneda.

La avenida monumental que, como en otros planes, se dispone hacia el sur, por detrás de la casa presidencial, aparece flanqueada por áreas verdes y nuevas edificaciones de rango que deberán formar un conjunto unitario, definido como tal, por primera vez. A su turno, la Plaza de la República está compuesta por la integración de dos partes separadas por la Alameda, la del norte, enmarcada por una nueva fachada de La Moneda, y la del sur, por el soportal de entrada del Palacio Presidencial.

Aunque el croquis de Mosquera despierta cierto interés en el gobierno de Juan Luís Sanfuentes (1915 – 1920), no se resuelve en decisiones de inversión.

Posteriormente, el arquitecto Patricio Irarrázaval trata de conciliar algunas de las iniciativas de configuración del mismo espacio, mediante una propuesta de sesgo disciplinado (fachadas continuas de tres pisos de doble altura y mansarda habitable, con remates de esquina prominentes), que compone con un Palacio de Gobierno, de cuatro pisos y mansarda, construido a manera de ampliación sur de La Moneda, y una gran plaza que cruza la Alameda y remata en semicírculo enfocado hacia una estatua central, donde confluyen dos diagonales y una avenida norte sur de mayor ancho, todas ellas profusamente arboladas.

Contribuyendo al proceso (y al parecer por encargo de la Dirección General de Obras Públicas, para servir de base a un llamado a Concurso de Arquitectura), el maestro Emilio Doyére confecciona un proyecto de Palacio Presidencial, ubicado a espaldas de La Moneda, unido con el edificio original por medio de una Capilla que salva la diferencia de sus ejes en el sentido norte sur (López, M., 1982).

El edificio, de tres pisos de altura, en el que se mezcla el neoclasicismo original de Toesca con motivos afrancesados, tiene una planta en forma de U, que se cierra con una columnata de acceso por medio de la cual se sostiene, en el segundo nivel, una terraza balconada, "para presenciar desde allí los desfiles militares” (Shkolnik, S. et als., 1955).  

En el noveno Censo de población de la República, que se realiza en diciembre de 1920, la ciudad de Santiago anota 507.296 habitantes, que representan el 13,60 % de la población total del país, habiendo crecido con una tasa anual del 3,30 %, que es de 2,97 veces la velocidad del incremento nacional e implica un aumento de población del 52,47 % en el período intercensal 1907-1920.

Un sismo provoca cuantiosos daños en las ciudades de Copiapó, Chañaral, La Serena y Coquimbo, en el mes de noviembre de 1922, reavivando las preocupaciones acerca de la carencia de normas y procedimientos de control de las edificaciones y los planes urbanos.

En busca de una suerte de conciliación entre las partes, la Sociedad Central de Arquitectos 8 interviene en 1923, diseñando un nuevo proyecto para Santiago, que tampoco es aprobado, en el cual se rescata parcialmente su propuesta de 1913, y combina influencias geométricas del plan de Coxhead, diagonales, un bizarro túnel por el cerro San Cristóbal y un gran eje vial norte - sur, muy parecido al de Carvajal.

Del 10 al 20 de septiembre de 1923, cuando se reúne en Santiago el Segundo Congreso Pan Americano de Arquitectos, la Universidad de Chile, a través de una ponencia del profesor Alberto Schade, presenta otra interpretación del plano de Santiago, a escala 1: 5.000, dibujada en tinta sepia sobre cartulina.  Se trata de un diseño más meditado y factible que los anteriores, donde Schade, reduce a cinco las diagonales, completa el anillo de circunvalación ferroviaria, y mantiene la idea de la gran avenida del sur, de 50 metros de ancho, enfrentando el Palacio de la Moneda y extendiéndose hasta el Llano de Subercaseaux, por el eje central de las manzanas situadas entre las calles Gálvez y Nataniel Cox.

En la versión de 1923 del Plano General de la Ciudad de Santiago, editado por el cartógrafo Nicanor Boloña 9, para la Sociedad Imprenta y Litografía Universo, que lo comercializa, se representa la avenida monumental de Valdés Vergara y Schade, con treinta metros de ancho, abierta por el centro de las manzanas alineadas entre Gálvez y Nataniel Cox, desde la Alameda de las Delicias hasta la calle Pedro Lagos, donde se interrumpe y pasa a formar parte de la calle Nataniel Cox ensanchada, hasta la calle Benjamín Franklin y el pasaje Andacollo, desde donde se desvía al oriente y cruza a través de un grupo de cinco manzanas, que incluyen una fábrica de vidrios (actual Escuela Hermanos Matte) para finalmente conectarse con el Llano de Subercaseaux y el camino de Santiago a San Bernardo    

Y antes de finalizar el año 1924, se muestra otro proyecto para Santiago, divulgado por el periodista Carlos Pinto Durán, en el cual aparecen ocho diagonales y vías de circunvalación, y el ensanchamiento de la plazuela que está entonces dispuesta al norte de La Moneda - primer anuncio de lo que se convierte más tarde en la Plaza de la Constitución -, además de una gran avenida norte - sur, esta vez situada a lo largo del eje Bandera - San Diego, a una manzana de distancia al oriente.

Promulgado, en 1925, el estatuto 10 que restablece el equilibrio entre los tres poderes y devuelve la iniciativa de aprobación de planes de urbanismo al Ministerio de Obras Públicas, con consulta a las Municipalidades, el alcalde de Santiago, Luis Phillips, después de lograr cierto apoyo vecinal, presenta un extenso proyecto de ley de transformación de la ciudad en el que además de dictaminar aspectos financieros y legales de la gestión del proyecto, propone la ampliación de algunas plazas y parques, sugiere anchos diferenciados para las calles y plantea diecisiete diagonales, dos circunvalaciones y una gran avenida norte - sur que atraviesa por el medio las manzanas comprendidas entre las calles Gálvez y Nataniel Cox.

En octubre de 1925, se aprueba el decreto ley 651, sobre Conservación de Monumentos Públicos y formación del Consejo de Monumentos Nacionales, teniendo precisamente en consideración, en este último, el resguardo de un patrimonio cultural ya presionado por los cambios de valor, uso y propiedad del espacio urbano de Santiago.

Acorde con lo establecido en el artículo 93 de la nueva Constitución Política, deben organizarse las comunas y agrupaciones de comunas en el espacio de una subdelegación completa, haciendo equivalente la división administrativa, denominada comuna, a la división política, llamada subdelegación. Con tales propósitos se dicta el decreto ley 740, sobre Elección, Organización y Atribuciones de las Municipalidades, en cuyo inciso número diez de su Artículo cuadragésimo sexto, se les atribuye la facultad de reglamentar la construcción de edificios y otras obras al costado de las vías públicas, determinando las líneas y la altura correspondiente.

En 1927, se llama a Concurso Público de Arquitectura el diseño de la fachada sur del Palacio de la Moneda, el cual es ganado por los arquitectos Josué Smith Solar y José Tomás E. Smith Miller, padre e hijo, quienes paralelamente proponen una serie de cambios del orden interno del edificio.

Como corolario del terremoto de Talca y Constitución, de diciembre de 1928, se acelera el trámite de aprobación de una ley general de urbanización, la primera en su género especialmente encaminada a controlar los usos, divisiones y obras de edificación, de manera unitaria y taxativa.

Este precepto, que se dicta en enero de 1929, como Ley 4.563, sobre Construcciones Asísmicas, en otro alcance reafirma los conceptos de intervención directa y preventiva del Estado en la regulación del desarrollo urbano, al ordenar que las Municipalidades en cuya jurisdicción residan más de veinte mil habitantes, deben someter a la consideración del Presidente de la República, un anteproyecto de Plano Oficial de Urbanización para la transformación y extensión de sus ciudades.

Consecuentemente, la legislación de 1929 determina un cambio de estilo y dirección en los procedimientos urbanísticos.

 

__________
4

Si bien en su Artículo segundo la misma Ley 2.203, de 1909, supone la concurrencia de un plano maestro complementario, aprobado por la Municipalidad, que defina las rectificaciones y jerarquice las vías y los otros espacios, dentro de los límites de un radio urbano dilucidado por otras normas, la aplicación de esta medida de uniformidad prácticamente forzada, junto con denotar la imposición de una ausencia de estrategias que determinen prioridades, puesto que, como veremos, no se llega a formular y legalizar aquel plano modelo, desata una creciente de gastos sobre los erarios municipales que, al irse trabando por la multiplicación de su insolvencia en las operaciones puntuales, desorientan sus objetivos, aumentan la incertidumbre y terminan por producir un paisaje de alineamientos discontinuos generalizados (por lo que es denominada la "Ley serrucho").

5

Los orígenes del diseño del proyecto de la Comisión Mixta, de 1912, se encuentran en la importación de algunos modelos que se considerarán prototípicos de una modernidad deseada, como el de los bulevares de París, del barón Haussmann (1835 -1870); la ciudad de La Plata, de Rocha y Benoit (1882); la transformación de la Lima de la postguerra, durante el segundo gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899); la extensión de Barcelona, de Léon Jaussely (1904 - 1905) y el Plan de Chicago, de Burnham y Bennett (1907-1909).

6

La Estación Mapocho, de Emilio Jéquier, construida entre 1905 y 1912 (actual Centro Cultural Mapocho), recibe en aquel momento  los ferrocarriles provenientes de Valparaíso y del norte del país, con conexiones al recién instalado ferrocarril transandino, desde la República Argentina.

7

El Museo Nacional de Bellas Artes, también obra de Emilio Jéquier, es levantado entre 1902 y 1910.

8

Organización gremial, antecedente del actual Colegio de Arquitectos de Chile.

9

La cartografía urbana de Santiago, publicada en la primera mitad del siglo XX por Prado, Llona, Boloña, los Delgadillo y Karstulovic, entre otros muchos, permite seguir la evolución de la ciudad de Santiago con aceptables niveles de aproximación. En la obra de Nicanor Boloña, quien es el más fructífero, sus editores evitan la notación de la fecha de publicación y se cuidan de hacerlo poner los proyectos en curso, en un intento por garantizar la duración del producto. Aunque esa medida fue vista como reprochable, en la actualidad aumenta su mérito como fuente informativa.

10

Constitución Política de la República de Chile, vigente entre 1925 y 1980.

 

        

 

Portada | Resumen | Introducción | La necesidad de "la pronta formación de un plan de arquitectura urbana" | El trazado de la "Alameda de las Delicias", y el Palacio de La Moneda como casa de Gobierno | "Principios generales que deben servir de base a los proyectos de nuevas poblaciones" | Nuevos procedimientos urbanísticos desde 1929 | Una "Exposición de Urbanismo y progreso industrial". Aplicación del método científico para el manejo de la ciudad | Aprobación del Seccional del Sector Barrio Cívico de Santiago, en 1937 | Las diferencias de las condiciones actuales | Fotografías | Bibliografía | Acerca del Autor | Versión completa/Complete version



Revista Electrónica del Departamento de Urbanismo
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