En registro DOAJ
 

© Sitio desarrollado por  SISIB,
Universidad de Chile, desde 1999

REVISTA DE URBANISMO Nº 7, enero 2003
ISSN 0717-5051

La solitaria estrella: en torno a la realización del Barrio Cívico de Santiago de Chile, 1846-1946

Aprobación del Seccional del Sector Barrio Cívico de Santiago, en 1937

Pocos días después, el 28 de agosto de 1937, mediante el Decreto Supremo 3.424, de Obras Públicas, se aprueba el Plan(o) Seccional del Sector Barrio Cívico de Santiago, y se nombra al Intendente de Santiago como asesor responsable del arquitecto encargado de ejecutar las obras.

Del 17 al 20 de febrero de 1938 se celebra en Valparaíso el Primer Congreso Chileno de Urbanismo, al cual se presenta la Memoria Justificativa del Plano Oficial de Urbanización de la Comuna de Santiago, que incluye el barrio Cívico, confeccionado por la Municipalidad con el apoyo de Luis E. Muñoz Maluschka, entonces Director de Urbanismo de la Dirección General de Obras Públicas.

Ya en pleno proceso de construcción, el Barrio Cívico va adquiriendo notoriedad en la dimensión ideológica, como queda patente cuando se convierte en el escenario central de los dramáticos episodios del levantamiento nacionalsocialista y la posterior represión gubernamental del 5 de septiembre de 1938, así como de las multitudinarias concentraciones de la siguiente campaña presidencial.

El triunfo del candidato del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, establece nuevas políticas de Estado, en concordancia con un modelo político progresista que implica fuertes inversiones en educación y salud.

La situación causada por estos cambios, combinada con una serie de contingencias, determinan alteraciones en los plazos de cumplimiento del programa de ejecución del Barrio Cívico, e incluso modificaciones en el destino previsto para los edificios.

Por ejemplo, el 24 de enero de 1939, un destructivo terremoto afecta la zona central sur del país, arrasando especialmente las ciudades de Chillán y Concepción. El enfrentamiento de la tragedia y las tareas de reconstrucción obligan a transformar las modalidades de intervención del Estado, tanto respecto al problema de la vivienda, como en la estrategia territorial. Conjuntamente con ello se implementa un plan de fomento fiscal a la industrialización, que más tarde se perfecciona para hacer frente a las limitaciones de importación causadas por la Segunda Guerra Mundial.

En ausencia de planes reguladores adecuados, las nuevas demandas en la ocupación del suelo de las áreas centrales (particularmente, en el caso de Santiago, aquellas cercanas al Barrio Cívico y cuyo valor de suelo se ve incrementado por la reducción de costos de incertidumbre, gracias a la pronta aprobación del Plan Regulador de Brunner y Humeres), van a generar un complemento transitorio de la Ordenanza General de Construcciones y Urbanización, de 1931.  Es así como el Decreto 3.263, de 30 de junio de 1939, permite elevar la altura de las edificaciones por encima de lo establecido en las zonas de carácter comercial exclusivo, con informe favorable de la Dirección General de Obras Públicas y siempre que con ello no se modifiquen las condiciones mínimas de iluminación y asoleamiento de los edificios circundantes.

En esos días, la Dirección de Obras municipales termina de dibujar las planchetas de un catastro que abarca el área de actuación del proyecto, las que se pueden comparar con el realizado en 1910. De hecho, en casi todas las manzanas, se observan variaciones de división predial, fundamentalmente fusiones de predios, y apertura de calles (calles Valentín Letelier y Bombero Salas, y pasaje Nataniel), Lo contrario sucede en aquellos perímetros cercanos a la vialidad envolvente, por el sur, donde se intensifica la subdivisión.

Ahora bien, mediante Decreto 3.680, de 24 de julio siguiente, se aprueba la Ordenanza Local para la urbanización y recepción de las calles y poblaciones de la comuna de Santiago, que hubiesen sido abiertas, trazadas y construidas después de la vigencia del decreto ley 740, de 1925; y pocos días después, el 31 de julio de 1939, se dicta el Decreto 3.850, del Interior, que aprueba el proyecto definitivo del Plano Oficial de Urbanización de (la comuna de) Santiago, donde se incorpora el proyecto del Barrio Cívico.

La Avenida Central, tiene 28 metros de ancho total, entre líneas oficiales, medido a ambos lados de una línea que prolonga hacia el sur el eje de simetría del Palacio de la Moneda, para empalmar, en la plaza Almagro, con la avenida Santa Isabel - Toesca.

El ingeniero Santiago Cruz Guzmán organiza a los propietarios afectados por el trazado, quienes llegan a un primer acuerdo con el fisco, en virtud del cual determinan ceder gratuitamente la parte que pasa a constituir espacio público, y someter la totalidad restante a un procedimiento de expropiación.

Para definir la modalidad de financiamiento se recurre a la obtenida con la Ley 6.008, de 13 de febrero de 1937, sobre la formación del Parque Bustamente (antiguo patio ferroviario de la Estación Providencia), conseguida gracias a la tributación de los terrenos beneficiados por el proyecto

El 25 de agosto de 1940, cuando se desata un intento de golpe de estado, encabezado por el general Ariosto Herrera, partidario del fascismo al estilo italiano, el gobierno hace un llamado solicitando apoyo al pueblo de Santiago, por lo cual se produce una gigantesca manifestación en el ámbito del Barrio Cívico, en torno a La Moneda.

Meses después, el 28 de noviembre de 1940, se lleva a cabo el décimo primer Censo General de la población chilena.

La ciudad de Santiago ahora cuenta con una población de 952.075 habitantes, que representa el 22,76 y el 37,79% de la población total y urbana del país, lo cual señala un aumento de su tasas de crecimiento anual acumulativo a 3,18 %, en el decenio precedente, con un ritmo 1,99 veces mayor que la tasa nacional en el mismo período.

Con una serie de actos y publicaciones, el 12 de febrero de 1941 se celebra el cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Santiago, en medio de la inseguridad económica y social que va sellando la situación internacional, lo cual se traduce en permanentes alzas de los cánones de arrendamiento de las viviendas y un trasfondo de problemas de salud pública, específicamente de morbilidad  por  tuberculosis y fiebre tifoidea.

En la ocasión, se designa la Avenida Central o Avenida Sur, como Avenida Doce de Febrero, que pertenece a la data oficial de la instauración de la ciudad.

Y el bautizo religioso es surtido por la asistencia masiva a las ceremonias de la apertura del Congreso Eucarístico Nacional, el 7 de noviembre de 1941, alrededor del altar que se instala en el cruce de la avenida con la Alameda, en función de una especie de concordato pactado entre el gobierno de Aguirre Cerda, figura relevante del agnosticismo y el laicismo, y el entonces Obispo de Santiago, José María Caro Rodríguez.

Dieciocho días después, en el momento de su máxima estimación ciudadana, fallece Pedro Aguirre Cerda en el Palacio de La Moneda, afectado de tuberculosis.

La multitud reverente que se aglomera esa tarde en la Plaza de la Constitución (siguiendo un texto de la época, "queriendo estar lo más cerca posible de quien fue su abanderado y cobijo sus esperanzas"), y al día siguiente, durante las exequias, establece una concluyente consagración de la funcionalidad cívica del área.

Durante el gobierno ulterior, encabezado por Juan Antonio Ríos Morales (1942 – 1946), el proyecto es dirigido por el Ministro de Obras Públicas Eduardo Frei Montalva 16, quien inicia una labor de convencimiento del vecindario, limita el espacio sometido a expropiación, manda confeccionar un plano de áreas de tributación de beneficios, sobre cuatro zonas que cubren aproximadamente 130 hectáreas, y finalmente ordena redactar un conjunto de normas urbanísticas de mayor efectividad.

Como primer paso, el 28 de noviembre de 1945, por Decreto Supremo 2.535, de Obras Públicas, se aprueba la Ordenanza Local de Edificaciones para la construcción de la avenida Doce de Febrero del Barrio Cívico.

Perfeccionando una nueva estrategia de desarrollo urbano, el 22 de enero de 1946 se sanciona la ley 8.412, por medio de la cual se conceden franquicias tributarias a los propietarios de los inmuebles situados en el área de influencia y el entorno inmediato del Barrio Cívico, el Parque Almagro y el sur de la calle Gálvez.

Por este medio queda determinada la exención de impuestos que gravan la propiedad raíz, con exclusión de aquellos que corresponden a pavimentación, alcantarillado, alumbrado y agua potable, y sólo por lo que respecta al valor de los edificios que construyan durante el plazo de diez años (1956), y la misma contribución la pagarán reducida a la mitad durante cinco años más (1961), siempre que cumplan con algunos requisitos de edificación, dentro de ciertos plazos  (tres años contados desde la fecha del permiso municipal o del finiquito de los procedimientos expropiatorios, cuando lo hubiera) y modalidades.

En el texto del Artículo 18 de la misma Ley, se fija el nuevo apelativo de la avenida Doce de Febrero, que pasa a denominarse, hasta el presente, como "Avenida (del) General Manuel Bulnes" 

La continuación de proceso de sustitución de importaciones y los compromisos asumidos, en 1943, con la causa aliada durante la guerra mundial - ampliación y fortalecimiento de puertos marítimos y aeropuertos, construcción de la carretera Panamericana, electrificación, venta de minerales a bajo precio, etc. – motiva descensos e intermitencias en los planes de inversión del Estado.

Se recurre, en consecuencia, a la utilización de canales indirectos, como las Cajas de Previsión, y a sostener artificiosamente el proyecto, como en el caso del concurso para la construcción del Altar de la Patria, el cual, luego de consultar tres posibilidades de localización, se decide ubicar en la plaza Almagro, como elemento de focalización de la avenida Doce de Febrero (Humeres, R., 1982).

Los retrasos y los demás problemas de cumplimiento de las obras, provocan secuelas negativas que se multiplican y aceleran la declinación y descomposición de los sectores adyacentes, y hasta llegan a desacreditar la legitimidad del proyecto.

Más todavía, las etapas que continúan este proceso, desde 1946 hasta el 2002, agregan nuevos rasgos de complejidad, desacordes pero no discrepantes, como los que citamos en la Introducción, cuando el proyecto adquiere una connotación destructiva de la imagen del Estado democrático (Sánchez de Juan, J. - A., 2000), para refundar el Estado autoritario.

 

_________
16 Presidente de la República entre 1964 y 1970.
        

Portada | Resumen | Introducción | La necesidad de "la pronta formación de un plan de arquitectura urbana" | El trazado de la "Alameda de las Delicias", y el Palacio de La Moneda como casa de Gobierno | "Principios generales que deben servir de base a los proyectos de nuevas poblaciones" | Nuevos procedimientos urbanísticos desde 1929 | Una "Exposición de Urbanismo y progreso industrial". Aplicación del método científico para el manejo de la ciudad | Aprobación del Seccional del Sector Barrio Cívico de Santiago, en 1937 | Las diferencias de las condiciones actuales | Fotografías | Bibliografía | Acerca del Autor | Versión completa/Complete version



Revista Electrónica del Departamento de Urbanismo
Facultad de Arquitectura y Urbanismo | Universidad de Chile
Fundada en 1999