Libro de proyectos estudiantiles 2017-2018 - Universidad de Chile

67 a la sensación de abandono -problemáticas insertas en el lugar-” , explica la estudiante. Las temáticas de los talleres que se realizaron fueron: cocina, máscaras, títeres, danza afro, zumba, cine, rap y creación literaria, huerto, teatro lambe-lambe, acuarela, experimentación pintura, autorretrato, mándalas y juegos grupales. Los impartieron integrantes del equipo, en colaboración de compañeros (as) de otras unidades académicas y de personas externas a la Universidad. “Nos hemos nutrido de conocimientos y metodologías nuevas”. La planificación de los trabajos se realizó semanalmente, permitiendo evaluar aspectos de coordinación con el Sename, casos particulares de residentes, elaboración de materiales didácticos, investigación, sistematización, entre otras áreas. “El primer mes fue para conocernos, establecer lazos de confianza y preguntar a los (as) niños (as) qué querían aprender o hacer en las actividades. En este sentido, la propuesta tuvo gran aceptación”. “Queremos vincular el quehacer universitario y profesional con la comunidad CREAD Galvarino. También aportar una formación integral entre los (as) actores del colectivo, a través de la práctica pedagógica,generandounejedeinvestigacióncomo una acción que nutra su desarrollo. Por otra parte, es relevante valorar la creación artística como un medio para expresar ideas, vivencias y emociones”. El cierre de las jornadas estuvo marcada por la creación de una caja escénica lambe-lambe, la cual cobra vida en su interior con la manipulación de pequeñas marionetas y objetos acompañados de música y voz. “En una primera instancia, para inspirar el trabajo organizamos el 1er Festival de teatro lambe-lambe en el Galvarino , encuentro que contó con la participación de profesionales dedicados a la disciplina. Finalmente, se realizó una segunda versión cuyos protagonistas fueron los propios residentes” , detalla López. Por otra parte, el proyecto consideró la elaboración de un “libro álbum” en el que se adaptó -en formato literario- la obra teatral “La nochemás larga”, que abrió la temporada en 2018. Este se regalará a cada participante como una muestra de agradecimiento por los momentos y aprendizajes compartidos. “Ha sido un proceso de mucho compromiso, tiempo, cariño y esfuerzo. Una instancia de construcción y deconstrucción personal y colectiva, de conocer otras realidades, y de trabajar en pos de la justicia y los derechos”. Finalmente, respecto a la adjudicación del Premio Azul, Carolina concluye que: “es un gran aporte contar con los recursos para llevar a cabo un proyecto. En nuestro caso, tener los materiales necesarios para desarrollar los talleres nos permitió dedicar más tiempo a la reflexión pedagógica y a las actividades. Nuestra meta final es dar continuidad al proceso vivido este año”. Entrevistada: Carolina López

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