Documento de trabajo 8 de marzo de 2018. Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile

político . De más está decir que ningún proyecto de transformación de la sociedad formulado desde las izquierdas (también conjugadas en plural) puede, a esta altura de los tiempos, prescindir del feminismo para redefinir igualitariamente los contornos de la democracia. La transición chilena fragmentó y dispersó los movimientos de mujeres que habían desplegado su fuerza contestataria durante la dictadura. La recompo- sición democrática de los noventa se olvidó rápidamente de ese feminismo de la(s) revuelta(s) cuyas demandas fueron expresamente reconducidas ha- cia los convenios institucionales y los arreglos partidarios que sujetaron la transición. La creación –en 1991, durante la presidencia de Patricio Aylwin- del Servicio Nacional de laMujer (Sernam) pretendió (estoy citando al Decre- to que funda el organismo) coordinar “medidas conducentes a que la mujer goce de igualdad de derechos y oportunidad respecto del hombre”, pero res- petando siempre “la naturaleza y especificidad de la mujer (…) incluida su adecuada proyección a las relaciones de familia” 1 . El Sernam consagró esta ecuación mujer = familia , complaciendo el oficialismo político de la Concer- tación hegemonizado por la Democracia Cristiana. Como bien sabemos, el concepto de “género” fue elaborado por el feminis- mo para separar el cuerpo sexuado de las marcas de representación de lo masculino y lo femenino, distinguiendo así el cuerpo como sustrato natural (conformación anatómica, determinación biológica) de lo sobreimpreso en él por los códigos sociales y las normas culturales. La teoría feminista ocu- pó esta separación entre naturaleza y cultura como una brecha analítica: una brecha que sirve para politizar los signos de la sexualidad que, del lado opuesto, insisten en naturalizar tanto la moral cristiana como la ideología patriarcal. Disociar el sexo de origen de la identificación de género fue posible gracias a la conceptualización feminista del género sexual como “tecnología social… y discurso institucionalizado” (Teresa de Lauretis 2 ). “Ningún proyecto de transformación de la sociedad formulado desde las izquierdas (también conjugadas en plural) puede, a esta altura de los tiempos, prescindir del feminismo para redefinir igualitariamente los contornos de la democracia”. 1 Fragmento del Artículo de Ley N. 19023 que, en el primer gobierno de la Concertación, crea el Sernam designando como su máxima auto- ridad -con rango de Ministra- a Soledad Alvear de la Democracia Cristiana. Las cursivas del texto de la cita son mías. 2 Teresa de Lauretis, “La tecnología del género”, en revista Mora, Nº 2, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, noviembre de 1996, p. 8. 24 “Brechas de género y feminismos del s. XXI”

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