Documento de trabajo 8 de marzo de 2018. Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile
1) por defender el protagonismo de los padres de familia en la educa- ción integral de sus hijos, en contra del intervencionismo del Estado en materia de educación sexual, y 2) por oponerse tajantemente al ma- trimonio homosexual, al aborto, a la diversidad de opciones sexuales y a la ley de identidad de género. En Chile asistimos en julio de 2017 al recorrido del bus de la libertad, cuya iniciativa fue coordinada, junto con Padres Objetores de Chile y el Ob- servatorio Legislativo Cristiano, por la misma organización (CitizenGo) que reclamó contra la presencia de J. Butler en Brasil. Durante los días en que el bus de la libertad cir- culaba por Chile, su vocera Marcela Aranda reclamó estridentemente en todos los medios contra la “ideo- logía de género”. Según Marcela Aranda, CitizenGo y sus adeptos en el Senado chileno, la “ideología de género” es culpable de defender múltiples orientaciones sexuales y, por lo mismo, de destruir tan- to el sexo biológico como la única construcción de pareja aceptable: la familia heterosexual. Según sus detractores, el feminismo usaría la “ideología de género” para revertir el sentido originario del dictamen de la naturaleza que funde la dualidad biológica hombre/mujer en la com- plementariedad de la pareja como entidad procreadora. El feminismo se serviría de la “ideología de gé- nero” para cambiar las pautas mo- rales de la sociedad que le asignan un valor fijo –invariable- a lo femeni- no-materno. La derecha conservadora acusa al enfoque de género (¡y para qué de- cir al feminismo!) de comportarse como una “ideología” (en el sentido de: falsa conciencia, manipulación y adoctrinamiento) que distorsiona la naturaleza de lo femenino-ma- terno. Pero esta misma derecha conservadora nunca se percibe a sí misma como “ideológica”, pese a que su visión religiosa de lo hu- mano y su defensa “valórica” de la naturaleza sexual conforman un severo aparato doctrinal. Antes de la demorada (y largamente bloqueada) aprobación constitucio- nal -el lunes 21 de agosto de 2017- del proyecto de despenalización del aborto en Chile en tres causales, asistimos televisivamente a intermi- nables sesiones parlamentarias. En la discusión pública sobre el abor- to solemos escuchar una y otra vez que resulta criminal matar a aquel ser indefenso que, a diferencia de las mujeres que pueden clamar por la “libertad de decidir”, no tiene voz para reclamar su derecho irrenun- ciable a la vida. Pero no es cierto que el feto no tenga quién lo defienda, que carece de voz y representación por no haber nacido aún. Hablan autoritariamente en nombre del feto “Sin el feminismo (¡y ahí sí que no basta con hablar de género!) no tendríamos cómo romper estas inflexibles cadenas de la ideología sexual dominante”. 26 “Brechas de género y feminismos del s. XXI”
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